| por Nelson de la R. RODRÍGUEZ |
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“UFC: ¿Deporte o Circo?”
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Aun en círculos reducidos, pero que se amplían con rapidez, los aficionados cubanos se las ingenian para observar peleas de Artes Marciales Mixtas que se desarrollan en un ring octagonal, como parte de un espectáculo que trasciende los medios con el nombre de Ultimate Fighting Championship (UFC). |
Los historiadores ubican sus raíces en el Pancracio griego, un tipo de Lucha con pocas reglas que se practicaba ya en el año 648 a . C. No obstante, su desarrollo actual proviene del Vale Todo, una modalidad brasileña de combate donde los luchadores pueden usar cualquier arte marcial o deporte de contacto, incluso en el suelo. En los eventos brasileños de Vale Todo , no se usaban guantillas y estaba prohibido morder y meter los dedos en los ojos, aunque existían pequeñas diferencias entre las distintas organizaciones. Los combates se podían ganar por nocaut o por abandono, generalmente cuando se aplicaba una luxación o estrangulamiento. Esta modalidad surge como forma organizada de desafío entre las diferentes Academias de Artes Marciales tradicionales y estilos de combate. En sus disputas estaba permitido golpear con las manos, piernas, codos y rodillas, así como proyectar, luxar y estrangular. |
En la actualidad, el Vale Todo ha derivado hacia un espectáculo llamado Artes Marciales Mixtas o MMA, con un reglamento más extenso en el que es obligatorio el uso de guantillas ligeras y se prohíben los cabezazos, los golpes en la nuca, garganta o testículos. Las peleas de Vale Todo alcanzaron gran popularidad y comenzaron a trasmitirse por televisión a todo Brasil. Ese fue el marco ideal que utilizó uno de sus promotores, Rorion Gracie, para contactar con otros empresarios y organizar en Estados Unidos un gran evento que sería transmitido en directo para todo el país y distribuido en video para el resto del mundo. En el macro certamen, su hermano Royce Gracie, lucharía contra rivales de cualquier estilo. El objetivo se cumplió en 1993 con la organización en Estados Unidos del Ultimate Fighting Championship (UFC) bajo el eslogan anything goes, o sea, vale todo y sin límite de peso, tiempo, ni reglas, solamente con el supuesto interés de demostrar qué arte marcial es más efectiva, aunque en el fondo el interés comercial tuvo un gran peso. Los combates abandonaron, para la ocasión, su escenario del ring tradicional de Boxeo que se utilizaba en Brasil para disputarse en una jaula octogonal mucho más grande, y que desde ese momento se convirtió en el símbolo de la organización. Con una estatura de 1 metro 80 centímetros y 83 kilogramos de peso, y sin ser el luchador más grande y mucho menos atlético, Royce Gracie logró revolucionar el mundo de las Artes Marciales con un excelente trabajo en la Lucha en el suelo, venciendo con facilidad a especialistas en Boxeo, Karate, Kick Boxing, Lucha Libre, Kempo Karate, Ju Jitsu, Kung Fu y Savate entre otros. Gracie resultó campeón en las tres primeras ediciones del Ultimate Fighting Cham-pionship (UFC). |
En esas cuatro primeras lides se usó el formato de torneo, en el cual el campeón tenía que luchar en el mismo día contra tres oponentes o incluso cuatro, como pasó en la segunda versión. Sin embargo, el Ultimate Fighting Cham-pionship V se realizó con el sistema Superfight o Súper combate . En esta ocasión fueron protagonistas el brasileño Gracie y el estadounidense Keb Shamrock. El combate duró 36 minutos y terminó en un empate técnico.
Con posterioridad, el certamen alcanzó cierta notoriedad entre los competidores, pero se arrastraban ya grandes pérdidas debido a problemas legales y a la gran controversia entre los políticos y las organizaciones deportivas. Eso hizo que la Compañía Seg Sport vendiera los derechos a su similar Zuffa , propiedad de los hermanos Fertittia, dueños de varios de los mayores casinos de Las Vegas, y dirigida por Dana McMahon White, un antiguo promotor de Boxeo.
El cambio de dueño trajo nuevas reglas y entonces se adoptaron categorías de peso y se establecieron rounds de cinco minutos. Los combates preliminares comenzaron a disputarse a dos asaltos, los llamados normales a tres y cinco para los combates por un título.
Actualmente se desarrollan de seis a nueve certámenes anuales, los cuales también se siguen por televisión pagada en Estados Unidos y más tarde por medio de grabaciones.
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Prueba de la popularidad alcanzada es que recientemente una de estas lides se celebró en Anaheim, Estados Unidos y atrajo a más de 17 mil personas. Asimismo, la serie televisiva The Ultimate Fighter ya va por cuatro temporadas. En la actualidad, los atletas de UFC entrenan hasta seis horas al día o incluso más si están cerca de una competencia, y en su mayoría proceden de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, Portugal, Japón, Rusia, Holanda, España e Inglaterra. El atuendo de los rivales, que siguen compitiendo en una jaula con forma octagonal, exige guantes de UFC de 4- 6 onzas , diseñados para proteger la mano, pero no tan grandes que puedan mejorar el modo de pegar y ni tan pesados que aumenten el peso de la pegada. Se utilizan pantalones cortos y está prohibido el uso de camiseta y zapatillas. Aunque el mayor protagonismo está en los Estados Unidos, hay organizaciones paralelas en Brasil, Rusia y Japón, todas con algunas variaciones en las reglas. Aunque los combates no terminan con la muerte de los competidores y los organizadores hacen esfuerzos por “humanizar” este espectáculo, sus acciones recuerdan las luchas del Pancracio o de los antiguos gladia-dores en el Circo Romano. Los deportes de combate existen desde hace mucho tiempo y sus protagonistas han tenido diversas motivaciones, que van desde el arte de la defensa hasta tomar la iniciativa en la agresión. Pese a sus detractores, disciplinas como el Boxeo, Taekwando, Karate, Judo, y la Lucha Libre y Grecorro-mana han permanecido en el movimiento olímpico gracias a su esencia. En la mayoría de los casos con reglas muy específicas, que se basan en el cuidado de la integridad física de la persona, de ahí se deriva el uso de cabeceras, protectores bucales, guantes de tamaño y peso regulado y apreciaciones arbitrales que detienen los combates cuando hay una superioridad manifiesta. En el caso que nos ocupa, los organizadores han instaurado algunas reglas como el nocaut automático (no es necesario el conteo de protección) y se penalizan los cabezazos, agarres de pelo, golpes en los genitales y la garganta. También está prohibido golpear la cabeza del oponente mientras está en el suelo. Sin embargo, no deja de ser preocupante que otra de las prohibiciones es “tirar la toalla”, medida que se utiliza en algunos deportes para evitar un castigo excesivo. A manera personal, y respetando el criterio de otros, veo con dolor cómo hay personas que disfrutan este tipo de espectáculo que no tiene mucho que ver con la defensa personal, ni con el arte de la esgrima boxística (tal como lo definió Kid Chocolate), sino más bien con la agresión hasta el extremo y la humillación del rival, a la vez que crece el morbo entre los espectadores. Ver dos seres humanos, en medio de una jaula golpeándose es algo que se aleja cada vez más de los principios del deporte como fuente de salud y sana competencia, y mucho más alejado está de las raíces evangélicas donde el “otro” está llamado a ser no rival, sino hermano. Disfrutar estos espectáculos, ya sea “en vivo” o por televisión nos hace retroceder cientos de años y ocupar un sitio en las gradas del tristemente célebre Circo Romano, en el muchos cristianos entregaron sus vidas. |
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