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Resulta interesantísimo y de importante valor el ensayo titulado “Milanés y la crítica de Del Monte” porque... “A pesar de todo lo que se ha afirmado acerca de la influencia decisiva de Del Monte en Milanés, puede decirse que el único poeta que reaccionó frente a los criterios estéticos de Del Monte fue Milanés, quien, en inteligentísimas cartas que comentaremos, defiende el punto de vista de la poesía frente a tanta cerrada preceptiva”.(2)
Otro aspecto que nos revela la autora de estos ensayos es sobre la crítica de Del Monte al famoso poema Niágara de José María Heredia.
“Y cuando cambia el primer verso del Niágara: Dadme mi lira, dádmela, que siento […] Por Templad, mi lira, dádmela que siento […] comete ya un yerro irreparable, estropeando nada menos que el primer verso de nuestro poema antológico, que en la primera forma tenía un tono ansioso, anhelante, al cual convenía mejor la repetición impaciente de la palabra ‘dadme' y que esa ‘templanza' clásica, mucho más delmontina que herediana.
”Hay que reconocer que Del Monte admitió después su error, lo cual no ha impedido por cierto que algunas veces se reproduzca o cite el verso en esa forma.” (3)
Podría decirse que este ensayo de Fina García Marruz es también un recorrido por otras figuras literarias de la época Delmontina. Así aparecen, en nueva visión, Plácido, Manzano, Félix Tanco, Nicolás Azcárate, José Antonio Echeverría, Ignacio Valdés Machuca, Milanés y Heredia, entre otros. Sin dejar tampoco de estudiar las relaciones de Del Monte con los ingleses como Madden y los españoles como Tacón.
Es una lástima que la edición no lleve una reproducción de la foto que nos comenta Fina detalladamente: la de Del Monte ante una partida de ajedrez.
Estudios Delmontinos es un libro imprescindible para los amantes de la literatura cubana, no sólo por adentrarse en una figura que, para unos hizo más daño que bien, o para otros bien y daños; lo que resulta evidente es que la autora ofrece su visión con objetividad, a partir de un profundo conocimiento y estudio de la obra Delmontina, desde su Centón Epistolario hasta el más ínfimo papel encontrado por ella en los avatares de su investigación.
Quizás en su examen sobre el rechazo de Del Monte a Heredia, cuando el poeta del Himno del Desterrado regresó después de su criticada carta a Tacón, no sea el aspecto con el que más coincido, pero no se puede dejar de reconocer que la autora de los Estudios Delmontinos nos lo demuestra con documentos.
Esperemos que Fina García Marruz nos siga brindando otros estudios sobre el siglo XIX literario cubano –con su mirada certera, sagaz y sin lugar a dudas poética–, años que fueron de importancia medular para las letras de nuestra pequeña Isla.
Notas
(1) García Marruz, Fina: Visitaciones, Ediciones Unión, La Habana, 1970, pp. 298-299.
(2) García Marruz, Fina: Estudios Delmontinos, Ediciones Unión, La Habana, 2008, p. 146.
(3) Ibídem, pp.110-111. |