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CULTURA Y ARTE

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Fina García Marruz
por María del Carmen Muzio

La XVIII Feria del Libro fue dedicada a Fina García Marruz y Jorge Ibarra. Este último, historiador de prestigio.

Es habitual que este evento sea dedicado a escritores que han contribuido al desarrollo de nuestra cultura. Sin embargo, quiero detenerme, por su valía literaria, en la figura de la poetisa y ensayista Fina García Marruz ( La Habana , 1923).


Esta profunda martiana y su esposo Cintio Vitier, nos han dejado innumerables estudios sobre la trascendencia del Apóstol. Trabajaron en la Biblioteca Nacional , donde realizaron una acuciosa labor investigativa tanto sobre Martí como de otras importantes figuras literarias cubanas.

Fina fue miembro del emblemático grupo “Orígenes” en la década del cuarenta del pasado siglo, junto a otros nombres importantes como José Lezama Lima, Gastón Baquero, Virgilio Piñera, Eliseo Diego, su esposo Cintio, y otros muchos más.

Con motivo de la Feria se publicó su obra poética completa, lo que representó un regalo para los amantes de este género. Fina es una poetisa de excelencia, elegancia y espiritualidad. Así lo demuestra, por ejemplo, su soneto Al buen ladrón , el cual transcribimos:

 

Cuando dudó Dios mismo, tú creíste.
Los discípulos se habían ido lejos
por el temor dispersos. Tú pediste
oh Dios, verte en un hombre, en un reflejo.
Querías darnos aún el poder darte
algo a Ti mismo, pero nadie había
en torno. Ah, cómo la piedad misma te hería
de las mujeres. Vieron al alzarte
tan sólo a un hombre desdichado, a un triste.
Tú sólo viste a Dios en las heridas.
Y qué audacia de fe la que tuviste
al pedir y al pedirle nada menos
que a las clavadas manos impedidas,
la memoria, la sal, la Vida , el Reino.
(1)


De su vasta obra poética sobran ejemplos, como ese extenso pero maravilloso poema Teresa y Teresita dedicado a las santas de Ávila y de Lisieux, respectivamente. Baste recordar que en el año 2007 obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

Por otra parte, su obra ensayística cuenta con importantes títulos como El amor como energía revolucionaria en José Martí , por citar uno. En ocasión de este homenaje que le hace la Feria , se publica por primera vez su libro Estudios Delmontinos (Ediciones Unión, La Habana , 2008), una importante contribución a ese controvertido personaje de la primera mitad del siglo XIX cubano que fue Domingo del Monte.


La obra cuenta con dieciocho breves ensayos sobre distintos aspectos y relaciones de Del Monte con otros poetas, una amplia cronología, un apéndice sobre el origen de su apellido y una bibliografía pasiva y otra activa. Sólo de hojear el libro nos percatamos que estamos ante una documentada, exhaustiva y enjundiosa investigación.

Digna heredera de la crítica literaria martiana, Fina García Marruz es precisa en los calificativos y suprime las denostaciones con las que ha sido muchas veces calificado Domingo del Monte. Podemos coincidir o no con algunos de sus criterios, pero es imposible dejar de reconocer que, cuando lo hace, es a través de la mirada de una seria investigadora.


Resulta interesantísimo y de importante valor el ensayo titulado “Milanés y la crítica de Del Monte” porque... “A pesar de todo lo que se ha afirmado acerca de la influencia decisiva de Del Monte en Milanés, puede decirse que el único poeta que reaccionó frente a los criterios estéticos de Del Monte fue Milanés, quien, en inteligentísimas cartas que comentaremos, defiende el punto de vista de la poesía frente a tanta cerrada preceptiva”.(2)

Otro aspecto que nos revela la autora de estos ensayos es sobre la crítica de Del Monte al famoso poema Niágara de José María Heredia.

“Y cuando cambia el primer verso del Niágara: Dadme mi lira, dádmela, que siento […] Por Templad, mi lira, dádmela que siento […] comete ya un yerro irreparable, estropeando nada menos que el primer verso de nuestro poema antológico, que en la primera forma tenía un tono ansioso, anhelante, al cual convenía mejor la repetición impaciente de la palabra ‘dadme' y que esa ‘templanza' clásica, mucho más delmontina que herediana.

”Hay que reconocer que Del Monte admitió después su error, lo cual no ha impedido por cierto que algunas veces se reproduzca o cite el verso en esa forma.” (3)

Podría decirse que este ensayo de Fina García Marruz es también un recorrido por otras figuras literarias de la época Delmontina. Así aparecen, en nueva visión, Plácido, Manzano, Félix Tanco, Nicolás Azcárate, José Antonio Echeverría, Ignacio Valdés Machuca, Milanés y Heredia, entre otros. Sin dejar tampoco de estudiar las relaciones de Del Monte con los ingleses como Madden y los españoles como Tacón.

Es una lástima que la edición no lleve una reproducción de la foto que nos comenta Fina detalladamente: la de Del Monte ante una partida de ajedrez.

Estudios Delmontinos es un libro imprescindible para los amantes de la literatura cubana, no sólo por adentrarse en una figura que, para unos hizo más daño que bien, o para otros bien y daños; lo que resulta evidente es que la autora ofrece su visión con objetividad, a partir de un profundo conocimiento y estudio de la obra Delmontina, desde su Centón Epistolario hasta el más ínfimo papel encontrado por ella en los avatares de su investigación.

Quizás en su examen sobre el rechazo de Del Monte a Heredia, cuando el poeta del Himno del Desterrado regresó después de su criticada carta a Tacón, no sea el aspecto con el que más coincido, pero no se puede dejar de reconocer que la autora de los Estudios Delmontinos nos lo demuestra con documentos.

Esperemos que Fina García Marruz nos siga brindando otros estudios sobre el siglo XIX literario cubano –con su mirada certera, sagaz y sin lugar a dudas poética–, años que fueron de importancia medular para las letras de nuestra pequeña Isla.

Notas
(1) García Marruz, Fina: Visitaciones, Ediciones Unión, La Habana, 1970, pp. 298-299.
(2) García Marruz, Fina: Estudios Delmontinos, Ediciones Unión, La Habana, 2008, p. 146.
(3) Ibídem, pp.110-111.