“La verdad es que yo no pregunté a los obispos por qué me han elegido… Pero sí pienso que, en la intención de los obispos, está el darle mayor peso al año Jubilar de 2012, que estará precedido por el trienio preparatorio. Yo no presidía solamente esta Comisión por los 400 años, también era responsable de la Comisión de Movilidad Humana –que incluye la relación con los cubanos católicos que están fuera de la Patria –, y la Comisión para el clero, es decir que presidía varias comisiones. Ahora sí continúo con la Comisión por los 400 años. La elección demuestra la importancia que concede la Conferencia de obispos a esta celebración, y de este modo se podrán coordinar de manera más eficaz todos los proyectos y programas que tenemos para esta celebración. ”
¿Y cómo marcha esa preparación por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad ?
“Me parece que vamos a buen ritmo, sobre todo si se considera que ha transcurrido solo un año desde la primera reunión que tuvo la Comisión para pensar y decidir qué se iba a hacer; eso fue el 27 de enero del año 2008. Y cuando uno habla de movilizar a toda la comunidad católica de un país, un año es poco tiempo. De hecho el trienio preparatorio comenzó el 30 de agosto de 2008 en El Cobre, con la presencia de todos los obispos. Se han implementado diferentes acciones, se han preparado los subsidios, se han desarrollado los temas catequéticos correspondientes a este año, dedicado a la espiritualidad. Esta primera fase, llamémosla informativa, permitirá a todos los agentes pastorales y a los miembros de la comunidad conocer bien lo que se prepara; esta fase va muy adelantada.
” En cuanto a las acciones, cada diócesis va trabajando según sus características y posibilidades, y combina este programa del trienio preparatorio con el programa que tenía anteriormente del Plan Global de Pastoral. La marcha va bien. Cada día se comprende más el proyecto, y cada día las diócesis se implicarán más en las diferentes acciones para lograr una espiritualidad que nos haga acercarnos a Jesucristo a través de la Virgen , que es lo que queremos. En ese mismo espíritu darnos cuenta de que somos capaces de hacer planes pastorales, los cuales pueden quedar simplemente en el plano del intelecto, pero cuando tocamos el tema de la Virgen esos planes pasan al nivel del afecto, del cariño y la sensibilidad. Cuando se pasa de la razón al afecto entonces adquiere más fuerza la propuesta y la realización de esos planes. Percibo que ahora comenzamos a movernos de manera más combinada en este programa preparatorio. A veces uno quiere más, pero me parece que se está trabajando bien, y cada día más comunidades y parroquias se irán añadiendo a este trabajo preparatorio. ”
Algunas personas, fuera del ámbito eclesial, piensan, y expresan, que con eventos de este tipo la Iglesia solo intenta ampliar su base social mediante la manipulación oportuna de un sentimiento religioso muy extendido en la sociedad cubana, que por ello fue proclamada la Virgen de la Caridad Patrona de Cuba en 1916, y por esa misma razón se prepara ahora esta celebración. ¿Qué opinión le merece esto y qué puede decir a estas personas?
“Quienes piensen así no conocen la naturaleza de la Iglesia ni la devoción mariana de un pueblo. Antes de que el Papa Benedicto XV nombrara a la Virgen de la Caridad Patrona de Cuba, ya el pueblo cubano la veía como su Patrona. Eso es algo que no se programa, sino que brota del corazón. Lo que el Papa hizo en 1916 fue oficializar de manera canónica lo que ya se vivía en Cuba. Si tenemos en cuenta que la imagen de la Virgen fue hallada en 1612 en la zona oriental de Cuba, y que hacia 1700 en un lugar tan distante como en los Quemados de Marianao, en La Habana, ya había una capilla dedicada a la Virgen , o que por esa misma fecha surgen capillas dedicadas a la Virgen en Camagüey y en Sancti Spíritus, y algunas de ellas se convierten incluso en lugares de peregrinación, pues habría que decir que la Iglesia tardó mucho tiempo en ser oportunista. Esa devoción estaba sembrada ya en el corazón de los cubanos.
” En asuntos de este tipo la Iglesia es muy prudente, y solo sigue las motivaciones del pueblo en cuanto a devoción. El caso más cercano que tenemos es el del beato padre Olallo en Camagüey. Antes de que la Iglesia de esa diócesis iniciara la causa de beatificación, ya en Camagüey la gente lo consideraba un santo. Y la celebración del hallazgo de la imagen de la Virgen es algo muy natural. Los cubanos somos muy propensos a las celebraciones de efemérides y aniversarios. Si celebramos el año de nacido del niño, los quince años de la niña, o el aniversario de bodas, ¿cómo no vamos a celebrar los 400 años de esa presencia en la historia de este pueblo, en los que la Virgen nos ha acompañado bajo la advocación de la Caridad del Cobre? Quienes tengan solo una visión política o una concepción utilitarista de la vida humana, harán una lectura de ese tipo sobre esta celebración. Pero en realidad es un deseo que ha brotado del pueblo, y ni siquiera hay que promoverlo mucho pues la gente se apropia de estas celebraciones.
” A quienes tengan una motivación estrictamente sociológica y hagan lecturas de este tipo, lo que puedo decirles es que vean cómo la Virgen , y la devoción a la Virgen , ha influido en nuestro pueblo; que vean lo beneficiosa que ha sido esta devoción para nuestro pueblo, que vean cómo las personas reflejan, en su devoción a la Virgen , los mejores anhelos y deseos para todo el pueblo. Es bueno que vean que, cuando van al Cobre, los fieles no solo piden por las necesidades propias o las de sus familias, lo que es muy lógico, sino que allí expresan además la petición por el bien de la Patria , por el bien de los cubanos, por la paz y la salud de todos. Cuando se está en una misa en El Cobre, uno se da cuenta que las peticiones a las que se responde con más fuerza son peticiones por la paz de Cuba, por la comprensión entre los cubanos, para que todos seamos iguales y nos respetemos. Quienes no tienen fe y solo ven en la Virgen un acontecimiento histórico, deberían valorar todo esto. ”
¿No cree usted que esta celebración por los 400 años interrumpe el Plan Global de Pastoral que había aprobado la misma Conferencia de Obispos? ¿No se alteran ahora las prioridades eclesiales?
“Al contrario, las refuerza. De hecho hoy se entiende, como quedó dicho en la última reunión de coordinación pastoral y ahora en esta reunión de la Conferencia de Obispos, que la realización del Plan pastoral es la realización del programa del trienio. Por otro lado, no podemos olvidar que toda la América Latina está viviendo los resultados de la reunión de Aparecida, en Brasil, y su propuesta de la misión continental. Una misión que corresponde realizar a la Iglesia en cada país. La misión continental tiene como objetivo final que nuestros pueblos descubran a Jesucristo y en Él tengan vida, y nosotros la hemos hecho coincidir con nuestra celebración para, mediante ella, lograr ese objetivo. ¿Por qué? Porque María es la primera discípula, la que quiso siempre hacer la voluntad del Padre, María es maestra en la entrega y la generosidad, en la espera silenciosa pero también activa. María es la mujer que quizás no pudo comprender la trascendencia de lo que Dios le pedía, pero quiso corresponder siempre a la llamada de Dios; María supo acompañar a su hijo en los momentos duros y difíciles. Como podemos ver en los evangelios, en la vida de María está reflejada la vida de todos los seres humanos de todos los tiempos. Y nosotros queremos encontrar a Jesús como lo hizo María: haciendo la voluntad de Dios y teniéndola a ella como maestra en el discipulado.
” Por ello esta misión no es solo para dar a conocer a Jesucristo, sino también para que nosotros mismos, los obispos, sacerdotes, laicos, religiosos y religiosas, nos demos cuenta de que los primeros que tienen que ser evangelizados somos nosotros y que el modelo nuestro puede ser la Virgen. ”
Hay una realidad que no es precisamente eclesial, pero que también interesa a la Iglesia, me refiero a la sociedad. ¿Cómo viven los obispos este proceso que se inició con el cambio de presidentes en Cuba y que, es de suponer, generará otros cambios en la sociedad cubana?
“La Iglesia en Cuba siempre ha estado cercana al pueblo, precisamente porque formamos parte del pueblo. No somos agentes extraños a nuestro pueblo porque somos el pueblo también, el pueblo católico. Porque Cuba es plural en la fe y en la ideología, y también es plural en las expectativas y en las ideas sobre cómo construir el país y la nación.
” Lo que la Iglesia ha manifestado de modo constante es su decisión de servir, y esa decisión de servir y estar aquí junto al pueblo y en nuestra Patria, se ha manifestado nuevamente en los últimos dos años. Esa misma actitud de servicio que descubrimos en el ENEC hace veinte años, de comunión y de diálogo, reconociendo al mismo tiempo nuestras debilidades y pecados, pero también nuestros aciertos, esa actitud es la misma que la Iglesia ha querido mantener en Cuba en estos últimos tiempos y es la que se va a mantener en los años que vienen. Años además, para los que se habla hoy de cambios necesarios, años en que se deben abrir nuevas perspectivas, y cada vez que se realizan cambios se genera incertidumbre y la Iglesia quiere acompañar este proceso. Acompañar en la cercanía y ofreciendo una palabra de fe y esperanza desde el evangelio, en la que la persona siempre va a estar presente, como sujeto principal que debe ser cuidado tanto por el Estado como por toda la sociedad. La Iglesia quiere seguir hablando en este sentido. Y no solo hablar, la Iglesia quiere estar cercana al hombre que sufre y al hombre que se alegra, al que está preso y al que está en la calle, al hombre enfermo y al sano; al cubano que está aquí y al que está afuera. Eso es lo que la Iglesia va a seguir haciendo en estos tiempos. ”
Desde los primeros momentos al frente del gobierno, el actual presidente Raúl Castro generó con sus declaraciones y discursos nuevas expectativas de cambios en la población cubana. La Iglesia, como usted ha dicho, forma parte de la sociedad cubana. ¿Se generaron también expectativas en la Iglesia? ¿Qué esperan los obispos de este nuevo gobierno en Cuba?
“Efectivamente la Iglesia forma parte del pueblo y antes respondí que los cambios son necesarios. Ahora bien, cada católico, cada cristiano, cada bautizado, quienes son Iglesia, también tienen las mismas expectativas que tiene todo el pueblo. En cuanto a cómo van a ser los cambios, pues en eso hay igualmente una variedad enorme de criterios, aun sobre cuáles son los cambios necesarios y cuáles no son necesarios. El primer cambio es que estamos hablando de la palabra cambio, porque hace tres años no hablábamos de eso. Pero no hay que tenerle miedo a la palabra cambio, pues la vida misma es manifestación de cambio. Lo importante es que los cambios estén al servicio de la persona en nuestra sociedad. Esa es la razón de las expectativas y el deseo de que se realicen los cambios necesarios para solucionar muchas de las dificultades que vivimos, y al mismo tiempo saber mantener lo que debe mantenerse para el bienestar de nuestro pueblo. ”
Hay algunas señales que indican una posible mejoría en las relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. ¿Tiene la Iglesia alguna palabra para los responsables de que esto se logre?
“ Está en la misión de la Iglesia reconciliar; reconciliar al hombre consigo mismo, con Dios y con sus semejantes. Esa fue la misión de Jesucristo y su mandamiento es muy claro: ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. La Iglesia trata de sembrar comunión donde hay desunión. La misión de la Iglesia y de los obispos es plantear la necesidad del encuentro. La Iglesia se alegra de que aquello que estaba separado se vuelva a unir. Corresponde a los políticos decidir la manera en que se hace, de modo que sea la persona, en este caso los ciudadanos de ambos lados, los más beneficiados. Y todos ganamos cuando hay paz, cuando hay estabilidad, cuando hay justicia, solidaridad y respeto a la dignidad de las personas. ”
En los últimos tiempos ha habido encuentros más frecuentes entre las autoridades del país y representantes de la Iglesia, entre ellos no solo obispos, pues han participado también sacerdotes, laicos, religiosos y religiosas. Y estos encuentros se han dado a nivel tanto central como provincial o en las diócesis. ¿A dónde apuntan estos encuentros? ¿Es este el diálogo constructivo del que hablaba la Iglesia en el ENEC, o se trata solo de unos primeros pasos hacia una etapa superior de un diálogo más integral?
“ A mí no me gusta definir si este es o no el diálogo . Toda comunicación, todo encuentro y diálogo, constituye un proceso. El ENEC indicó que queríamos ser una Iglesia orante, encarnada y misionera, y en esa Iglesia encarnada está la voluntad de compartir con todos aquellos que nos rodean, en la sociedad real en que vivimos, no en una sociedad ideal. El primer diálogo se da en la base, en el cristiano que dialoga en su lugar de trabajo, en su barrio, en la calle. La Iglesia forma parte de este pueblo y de esta realidad; de un modo u otro, con más apertura o menos apertura, la Iglesia está constantemente dialogando. Dialoga el cristiano en su trabajo, como dialoga el cura en el pueblo donde tiene su templo, sea con católicos como con no católicos. A nivel de estructuras es necesaria siempre una comunicación, y aparecen así otros caminos de encuentro y de diálogo.
” En los últimos tres años sí ha habido una necesidad de favorecer y ampliar la comunicación entre la Iglesia y las autoridades del país. Yo creo que hay una comprensión más positiva del hecho religioso. Pienso que un mayor contacto con América Latina influyó en esto. Con un mayor acercamiento a América Latina, región con la que tenemos tanto en común, las autoridades cubanas han visto esa realidad latinoamericana en que la fe está muy presente en la vida de la sociedad. Nuestro pueblo es también un pueblo religioso, y podrá haber fe sencilla, sincretismo, o una religiosidad popular más o menos culta, pero en el fondo está ese sustrato católico de valores y principios evangélicos. Creo que eso es algo que se había desconocido por parte de las autoridades y ahora se valora mejor.
” También han favorecido estos encuentros aquellos pasos anteriores como una mayor tolerancia hacia la práctica religiosa, o la participación de los cristianos en las diferentes estructuras sociales, etc. Como también ha incidido en esto el hecho de vivir juntos una misma situación, en la cual no sería muy inteligente ignorarnos unos a otros. Creo que es un proceso que continúa. ”
Como dijo antes, por muchos años usted presidió en la COCC la comisión encargada de las relaciones con los católicos que viven fuera de Cuba, y por muchos años también usted encabezó el grupo que desde Cuba se reúne cada año con esos católicos, principalmente de Estados Unidos. ¿Después de más de diez años de realización de esos encuentros, cómo los valora?
“ Me parece que se ha logrado mucho. El hecho de que cubanos que nacieron en Estados Unidos o que se fueron de Cuba muy pequeños o de adultos, pero que su fe católica tiene sus orígenes en Cuba, se encuentren con cubanos de Cuba que tienen la misma fe y se mantienen viviendo su fe aquí, ha sido muy provechoso. Al principio eran encuentros muy limitados pero con el tiempo se han ampliado. Hemos tenido encuentros en Miami, en Brooklyn, en Santo Domingo, en Puerto Rico. Eso ha contribuido a tomar conciencia de que todos somos hermanos en la fe y que todos queremos a Cuba. Si la distancia y el tiempo nos han separado, estos encuentros son un signo de aquello que todos los cubanos queremos conseguir: reconocernos como hermanos no importa donde estemos, lo que pensemos o la fe que tengamos. Estos encuentros son un buen signo para darnos cuenta de que hay que trabajar en este sentido. Estos cincuenta años nos han enseñado también que aunque pase el tiempo y existan distancias, los lazos familiares y la amistad no se rompen, a pesar de las dificultades que hemos vivido. No es algo que uno se propone, es la vida misma la que lo manifiesta y no podemos desconocer esta realidad. ” |