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ECONOMÍA

Edmund Phelps.
Edmund Phelps.


En primer término deseo referirme al XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, un evento que casi todos los años reúne en La Habana a especialistas de diversas tendencias y disímiles enfoques a la hora de encarar la actualidad económica mundial. Aunque, obviamente, el pensamiento antiglobalizador que caracteriza a las fuerzas y movimientos de izquierda ha prevalecido siempre. Esta vez la cita habanera contó con una asistencia de lujo que incluyó a los Premios Nobel de Economía Edmund Phelps, Robert Mundell y Robert Engle, así como los presidentes José Manuel Zelaya, de Honduras, y el dominicano Leonel Fernández.

por Orlando Freire Santana
Noticias de marzo
Robert Mundell.
Robert Mundell.

La tónica general de estos encuentros ha sido el enfrentamiento entre los pocos concurrentes que defienden el signo neoliberal de la globalización –casi siempre los enviados del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)–, y el resto de los presentes. Este año no iba a ser la excepción, máxime con la actual crisis financiera y económica que sacude al sistema capitalista y amenaza con tornarse global. Para los representantes de esas entidades surgidas tras los acuerdos de Bretton Woods –Gabriel Di Bella y Andy Wolfe en el caso del FMI, y Luiz Pereira da Silva del BM–, las naciones del Sur debían de reconocer que la globalización posee riesgos, pero también beneficios, y que la clave del éxito consiste en insertarse en ella de un modo inteligente y sostenible. Por supuesto que ese planteamiento, que implícitamente llama a aceptar el libre comercio, erradicar el proteccionismo y privilegiar los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea , iba a desatar una gran oposición en el plenario.

También la esperada ponencia de Edmund Phelps, titulada “Altruismo y responsabilidad social”, fue objeto de múltiples críticas. De acuerdo con el criterio del Premio Nobel 2006, la deficiente responsabilidad personal desempeñó un papel en la crisis financiera que empezó en Estados Unidos y se diseminó por el resto del mundo, pues si bien hubo negligencia por parte de los bancos al conceder préstamos
Dos sucesos relacionados con la
economía, uno de ellos de manera
directa, y el otro al menos
en una de sus múltiples aristas,
tuvieron lugar en nuestro país
durante los días iniciales del pasado
mes de marzo.

indiscriminadamente, y del gobierno al no controlar en lo más mínimo el proceso, no es menos cierto que muchos prestatarios (personas que recibieron los créditos) debieron ser conscientes desde un principio de que no poseían capacidad de devolución de los préstamos. Para la mayoría de los presentes, en cambio, dicha hipótesis no hace más que ubicar en el mismo banquillo de los acusados a las víctimas y a los victimarios.

No obstante, en una entrevista posterior aparecida en Granma , Phelps aseguró que aun cuando sus ideas no fuesen del agrado de todos, era escuchado con gran respeto, y de ahí que volviese una y otra vez a estas citas. Con respecto a la terapia que se aplica en su país para paliar la crisis financiera, nuevamente lo expuesto por el distinguido profesor estadounidense no iba a alcanzar el consenso entre los asistentes, ya que, por una parte no ve con buenos ojos la socialización de las pérdidas –la asignación de millones de dólares de los contribuyentes para salvar a los bancos–, pero por la otra casi advierte su inevitabilidad. “No es deseable socializar las pérdidas, porque resulta un peso sobre los contribuyentes de impuestos, cuando ese peso lo tendrían que llevar los inversores; pero es muy difícil imaginar que Citibank fracase, que vaya a la bancarrota, o que AIG (American International Group, gigante de seguros) también; y es muy difícil pensar que colapse la industria de automóviles, más si está situada en una ciudad populosa como Detroit, y no podemos dejar que Detroit caiga. ¿Cómo no socializar las pérdidas?” (1)

Muy bien recibidas resultaron las conferencias magistrales de Leonel Fernández y José Manuel Zelaya, ambas contentivas de una aguda crítica que fue más allá de la crisis provocada por los excesos neoliberales, y abarcó la esencia del sistema capitalista. El primero, exhibiendo amplios conocimientos en materia de historia del pensamiento económico, realizó un pormenorizado esbozo de la teoría clásica del libre mercado, comenzando con su esplendor con Adam Smith y David Ricardo, después el declive de la mano de John Maynard Keynes, hasta arribar al alborozo neoliberal de autores como Milton Friedman. Al final de su ponencia, Fernández demandó un enfoque multilateral con que afrontar los agobiantes problemas de hoy. Sería un G-192, en alusión al total de naciones que conforman la ONU , y no un cónclave más elitista al estilo del G-8 o el G-20.

En cuanto a la intervención del jefe de Estado hondureño, la misma estuvo centrada en la actual crisis económica y financiera. A pesar de conocer la flexibilidad con la que buena parte de los liberales encaran la realidad de nuestros días, confieso que me sorprendió el hecho de que un destacado miembro de esa agrupación política adoptara un lenguaje tan peyorativo hacia el sistema capitalista. Después de exponer que la crisis ha servido para poner al desnudo las carencias, fallas, vicios y flaquezas del sistema, Zelaya apuntó: “Pese a la grave crisis, este no es el fin del sistema capitalista, pero el capitalismo financiero y especulativo, y la globalización ingobernada, injusta e intolerante están heridos de muerte. Se requiere mucha voluntad política, porque este sistema ha demostrado a través de la historia su perversa capacidad para reproducirse”. (2)

Y en momentos en que la capital cubana era sede de interesantes debates acerca de las encrucijadas de la economía mundial, importantes cambios tenían lugar en nuestro Consejo de Ministros, casi todos con repercusión sobre organismos relacionados con la marcha de la economía nacional. Claro, los movimientos que acapararon la atención, tanto entre nosotros como más allá de nuestras fronteras, fueron las liberaciones de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque.

Mas, en lo meramente económico, resalta la sustitución de José Luis Rodríguez por Marino Murillo al frente del Ministerio de Economía y Planificación, y en la vicepresidencia del Consejo de Ministros que atiende ese sector. Ese cambio es todo un símbolo: el hombre de los discursos en la Asamblea Nacional anunciando crecimientos económicos que no se revierten en un mejoramiento del nivel de vida de la población, es sustituido por otro que, sin hablar en ningún lugar, obtuvo positivos resultados en la expansión de los servicios y la gastronomía como ministro de Comercio Interior. Recuerdo que la intervención de Rodríguez en la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde notificó un crecimiento económico del 4,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) fue el único de los discursos resúmenes del año que no publicó la prensa nacional. En los últimos años el entonces ministro había comunicado crecimientos que sobrepasaban el 10 por ciento del PIB, basados principalmente en los servicios educativos y de salud que el país brinda en el exterior. Esa metodología para el cálculo del referido indicador no ha recibido el visto bueno de muchos especialistas y entidades en el exterior.

Marino Murillo, por su parte, ha protagonizado un ascenso meteórico, pues de simple ministro, se convierte ahora en uno de los seis vicepresidentes del gobierno. Y si tenemos en cuenta que Ricardo Cabrisas –otro de los vicepresidentes– coordina las relaciones económicas internacionales, y que ya no existe un vicepresidente económico como lo fue Lage en su momento, es lógico suponer que Murillo sea la nueva figura cimera de la economía nacional. Personas con las que he conversado, cercanas al sector del Comercio Interior, alaban la faena de Murillo en la propagación de establecimientos de multiservicio a la población, así como el avance de la gastronomía en moneda nacional, como por ejemplo la calle 23 en El Vedado. De igual forma, en una reciente información del periódico Tribuna de La Habana, (3) la Dirección Provincial de Comercio en la capital indicó que, por primera vez en los últimos diez años, todas sus empresas cerraron con utilidades; la gastronomía tradicional reportó un crecimiento del 10 por ciento; mejoró la imagen de instalaciones comerciales e industriales; y se reportaron progresos en el sistema de atención a la familia, y en los indicadores de circulación mercantil mayorista.

Por supuesto que dirigir en estos momentos el Ministerio de Economía y Planificación –calificado como el Estado Mayor de la economía nacional– no constituye una tarea cómoda para nadie.

Notas

(1) Periódico Granma , viernes 6 de marzo de 2009 (p. 9).
(2) Periódico Granma , miércoles 4 de marzo de 2009 (p. 2).
(3) Periódico Tribuna de La Habana , domingo 8 de marzo de 2009 (p. 8).