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¡Que delicia es tu morada, Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume anhelando los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa
y la golondrina un nido donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre:
dichosos los que encuentran en ti fuerza
y la esperanza de su corazón.
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Salmo 84, 2-6 |
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Es verdad conocida que la Iglesia en Cuba quiere y puede hacer más a favor de las personas de la tercera edad. Hasta ahora ha hecho. Así lo prueba el trabajo de religiosas y religiosos consagrados en hogares de ancianos. También Cáritas, como parte de la Iglesia y de la vida de los cubanos, inspirada desde el Evangelio, busca cooperar en bien de la sociedad y de todos los que compartimos este espacio, al que muchos –especialmente los ancianos– no quisieran renunciar.
(ver artículo) |
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