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TRÍPTICO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
I
Abre el sol su velamen y en el cielo
hormiguea la luz como si fuera
palio y dosel para la primavera
que florece en la nube y en el suelo.
Lentamente en Asís se rasga un velo
y se yergue otro sol. Arde la esfera
en luz de amor como si el sol se abriera
–fruto y raíz– en surcos de consuelo...
¿Quién puede compendiar en la mirada
a quien lleva en la carne, iluminada,
la huella de la luz definitiva?
Ahí va el juglar de Dios. Cantan las cosas
y marcha así el amor entre las rosas,
beso de luz sobre la llaga viva...
II
Ahí va el juglar de Dios. Florece y crea.
Sueña y perfuma. Canta e ilumina;
y ve la flor en donde está la espina
y el cenit cuando apenas alborea...
Lo mismo en el palacio que en la aldea
quiere vivir en desnudez divina
y ver cómo la hermana golondrina
se posa en el alero de la idea...
Ahí va el juglar de Dios. Sueña y perfuma
cuando fija en el muro de la bruma
su canto al sol en plenitud postrera...
¡Ahí va el juglar! Y, cuando muere el día,
hay un eco de luz –¡Ave María!–
para el que entra en la lumbre verdadera... |
III
Asís alumbra el mundo. La luz pura
nace en Asís para llenar el cielo.
Las florecillas, ante il Poverello ,
irradian miel en musical dulzura...
Arde Asís en la luz. Se transfigura
en un tabor sin otro paralelo.
“Padre nuestro....” –repite el arroyuelo
y espeja su seráfica figura...
Ahí va el juglar que se negó a sí mismo.
La hermana eternidad llena el abismo
con el fragante acento franciscano...
Y una lágrima lustra la sonrisa
cuando el eco de Dios dice en la misa:
–¡Cristo no tuvo hermano más hermano!
SAN JUAN DE LA CRUZ
Mil gracias derramando , la voz pura
es el espíritu de Dios que besa
(como un eco ideal, Santa Teresa
pasó por estos sotos con presura .)
Humanizó la mística tonsura
para acercarse a la sagrada mesa;
pero su voz, que lo divino expresa,
vestidos los dejó de su hermosura.
¡Ah, Juan de Yepes!: tu emoción se posa
en un dulce coloquio con la rosa
y ese sueño de amor no deja ahíto...
Santico de Fray Juan , el tiempo pasa,
pero tu “llama viva” nos abrasa
en la misma obsesión de lo infinito. |
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