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Amando la sabiduría

por padre Narciso de la I. Rodríguez S.D.B.

Si es fácil, ¿por qué complicarnos?
Guillermo de Ockham.
Guillermo de Ockham.

No sé si tendrá ganas de filosofar, amigo lector, ya entrados en los calores del verano con ganas de irse a las playas del este y, si se anima, a Varadero, ahora que cualquiera puede hospedarse en los hoteles de turistas…

No se me sonría maliciosamente y vayamos a lo nuestro. Esta vez con un filósofo franciscano de la Edad Media , Guillermo de OCKHAM (1300-1350), iniciador de un período de crítica de las bases mismas de toda la filosofía anterior, santo Tomás de Aquino y la Escolástica , y promotor de la crisis que dará lugar entonces al desmoronamiento de las estructuras político-religiosas del medioevo cristiano: la armonía del doble poder (el político del Emperador y el religioso del Papa) se deteriora definitivamente. Se vivirá, entonces, el derrumbamiento de las grandes síntesis filosófico-cristianas elaboradas sobre bases griegas y aparecerán ideas nuevas cuyo desarrollo llevará, en algunos aspectos, a la modernidad.


Además de sus escritos polémicos contra el Papa, Ockham escribió un número de obras teológicas y filosóficas. Merecen destacarse su Comentario a las Sentencias y la Summa totius logicae . Aunque sea en síntesis vamos a ver qué dice este luchador filósofo, que le veo yo a usted con interés en aprender muchas cosas de él.

Guillermo de Ockham enuncia un principio que él llama de “ economía del pensamiento”: los entes no deben multiplicarse sin necesidad ; o bien: no expliques por lo más lo que puede explicarse por lo menos. ¿Le ha gustado, verdad? No se me ponga nervioso y siga leyendo. Viene a decir que podemos tener un conocimiento de esta casa, esta mesa, este carro… porque existen de verdad, pero nada me dicen “ casa”, “ carro”, “ árbol”… porque esos conceptos no tienen respaldo real, vamos, que no existen como tal. La teoría ockhamista, según la cual nuestros conceptos universales (casa, carro, árbol) carecen de fundamento en la realidad, ya que en la realidad no hay sino individuos, seres individuales ( esta casa, este carro, este árbol) cuyas esencias son tan distintas entre sí como ellos mismos, suele denominarse nominalismo . ¿Ve doble, amigo filósofo? Tome un sorbito de agua bien fresca, siéntese a la puerta de casa para ver pasar a la gente, distráigase un ratito que el razonamiento se lo merece y saque conclusiones.

Platón decía que a nuestros conceptos universales (casa, carro, árbol…) corresponden en la realidad esencias universales, seres en realidad, subsistentes en sí mismas ( realismo exagerado ). La teoría tomista afirmaba que nuestros conceptos universales poseen cierto fundamento en la realidad ( realismo moderado ). Y Ockham: el entendimiento tiene un conocimiento directo, intuitivo, de las realidades individuales y no de lo abstracto y metafísico. ¿Con qué hipótesis se casa usted? Ya me la dirá cuando nos veamos paseando por el Malecón. Pero fíjese a la conclusión a la que nos lleva don Ockham: si no hay conocimiento más que de lo individual y concreto, ¿cómo poseer el saber universal y necesario de las leyes científicas? Y más: solamente han de aceptarse aquellas entidades de las que tenemos un conocimiento intuitivo y aquellas realidades cuya existencia se deduzca necesariamente de lo que conocemos de modo intuitivo .

No sólo la metafísica es imposible y falsa para Ockham, sino que también lo es la teología racional o conocimiento de Dios por la razón e, incluso, las pruebas tomistas de la existencia de Dios no llegan a nada. De Dios, afirma, únicamente podemos adquirir una cierta probabilidad de que existe, y lo demás sólo puede conocerse por la fe.

Ockham no fue un científico que contribuyera al progreso de la ciencia, sin embargo sus ideas contribuyeron a impulsar la investigación empírica . Por otro lado, aunque trajo mucha confusión al mundo del pensamiento, ayudó mucho a poner en su sitio lo que es el campo de la razón y cuál es el sitio de la fe y qué le corresponde a la ciencia, rasgos fundamentales del pensamiento moderno que se inicia con el Renacimiento.

¿Le gustó este filósofo? Pues, venga, profundice, visite las bibliotecas, lea, comente y a ver si así le aclaran muchas ideas y nos inventa algo nuevo. Yo le dejo por hoy. Confiemos que el Espíritu Santo nos lo enseñe todo como nos prometió nuestro Divino Maestro.