Y otra pregunta: ¿Lo ha conseguido? ¡Ah!, ¿que está en ello? ¡Enhorabuena y siga en el empeño que “el que la sigue la consigue”. Yo quisiera ahora, con toda humildad y antes de dejarle por un tiempo, apuntarle el presente y el futuro de la Filosofía tal como lo ve un servidor. Son reflexiones que dejo a su constatación. Más tarde me llama por teléfono, quedamos en el Malecón frente al mar y conversamos sobre ello como buenos amigos.
Mirando hacia atrás de la historia vemos que las grandes figuras de la filosofía de antaño no surgieron aisladamente en cualquier pueblo o ambiente sino anclados a la cultura grecolatina, en un primer momento, y a la cristiana luego, heredera esta última de aquella y que ambas forman la columna vertebral de la cultura humana y la patria de la filosofía. Todo el pensar se movía entre este nuestro frágil mundo de cada día y el Transcendente, fuerza superior inteligible. En nuestros días, por el contrario, el filósofo, que se dice tal, está bastante desconectado del contexto de la cultura en la que se mueve, abunda en demasiados prejuicios, desconfía de las grandes corrientes de pensamiento anteriores y quiere descubrir por sí sólo el elixir de la felicidad intelectual. Otros pretenden reducir el hombre a su pura existencialidad mientras que, al mismo tiempo, se diviniza así mismo como realidad suprema. Y es una pena que el mundo universitario ande dormido entre la almohada de la masificación o la del consumismo. Sin duda, “el filósofo MARCUSE y el marxismo “culturizado” de GRAMSCI –o el islamizado de GARAUDY– parecen ser los ídolos más señalados de esta sorda marea en que culminan dos siglos de espíritu revolucionario”.
Hoy se habla mucho de posmodernidad con el olvido del espíritu racionalista de antaño o dejación del existencialismo, del historicismo y del vitalismo. También se está aparcando la fe religiosa y hasta la creencia de que podemos llegar a saberlo todo por medio de la ciencia. Dicen que es la New Age . ¿Qué le parece, señor mío? Pregúntele al vecino de enfrente que parece que le está mirando con ojos inquisitoriales.
Cierto que se tiene en gran estima todo lo que es humano y se valora el diálogo y la libertad de pensamiento sin límites ni complejos. Pero le digo, amable y culto lector de esta página, que hay pocas lumbreras que nos orienten en la cruda noche que está viviendo nuestro mundo. Pero no se desanime, amigo, que toda noche por muy oscura que sea tiene siempre allá en el horizonte un lindo y profundo amanecer. ¡Y yo soy optimista! Además, defender al hombre como ser humano de valor único es enriquecedor. Trabajar, aunque sea dialécticamente, por defender sus derechos y hacerlos valer… casi, casi nos hace divinos. Lástima que se fomente un peligroso relativismo antropocéntrico sin límites y un antitranscendentalismo radical que pueden conducirnos al caos intelectual. Sobre aviso nos pone Jürgen HABERMAS que nos invita a rechazar toda forma de totalitarismo y a fomentar el diálogo para lograr las más profundas aspiraciones de la humanidad. Y, para no perder el norte de lo mejor del ser humano, profundice en Paul RICOEUR, Emmanuel MOUNIER, Jacques MARITAIN, Maurice BLONDEL y la santa de Edith STEIN.
¿Hacia dónde camina la Filosofía hoy? Calma, amigo, y no ponga cara de interesante. Se están abriendo dos caminos. Uno: creer sólo en lo inmediato, en la técnica, afirmando que la verdad depende de cómo me encuentre de ánimo o de lo que digan los de este o aquel bando ya que todo es relativo. Pero le advierto que, por ahí, el final es trágico, el fin de la Filosofía e, incluso, de lo mejor del espíritu humano. El otro apuesta por un renacer de la metafísica a partir de la valoración del hombre como ser finito con valor intransferible porque está respaldado por el Ser Infinito, camino donde se conjugan la exigencia de la razón y la fuerza de la fe para encontrar la verdad del ser, del mundo y de Dios. Creo que por aquí sí vamos bien y podemos llegar a la esencia del hombre y mantener vivo el rescoldo de lo mejor de la Filosofía de antes y de siempre.
Y nada más, amable filósofo. Le deseo lo mejor. Busque y ame la sabiduría, atrévase a pensar por sí mismo y no tenga miedo a exponer en voz alta lo mejor de su cosecha. Y, ojalá, descubra una vez más que Jesús de Nazaret es la luz verdadera, la Palabra que ilumina a todo hombre. Le digo que ha sido Él quien me ha inspirado estas 33 historias. |