En el actual equipo de la Isla hay muchachos que por su edad, pudieran ser hijos tuyos. ¿Cómo te ven ellos?
“Ellos me ven como un ejemplo a seguir. Saben que nunca he tenido problemas de disciplina, que entreno muy fuerte, que me entrego en cada juego de Béisbol, que no escojo el contrario pues lanzo el día que toca contra quien sea. También me preguntan mucho, conocedores de mi experiencia y yo estoy orgulloso de poder ayudarlos y de aportarles algo de lo que yo he ido acumulando en todos estos años.”
La Serie Nacional , el Béisbol activo exige grandes sacrificios. ¿Te sientes en deuda con tu familia?
"Sí, especialmente con mis hijas. El tiempo fuera de la casa es mucho y es tiempo que no se recupera. Hay veces que estás en el terreno pero anhelando estar en la casa, no por el descanso sino por estar con los tuyos, ayudando a tu gente, viendo cómo crecen, se desarrollan y la pelota te impide eso. Ese tiempo fuera se torna agobiante para mí por no estar con ellos y para ellas por no estar yo, pero bueno así es el Béisbol, y ese es el precio que se paga cuando te entregas con pasión al deporte, cuando eres consciente del compromiso que tienes con la afición.”
Imagina que te hacen un homenaje y que puedes llevar pocos invitados, ¿quiénes no faltarían?
“No pueden faltar mi esposa y mis hijas, y si mi madre estuviera cerca también estaría. Y el otro que llevaría conmigo es a José Manuel Cortina, un entrenador de pitcheo pinareño al cual le debo muchísimo. Creo que si he llegado a ser el lanzador que soy es gracias a él. Con él aprendí a pensar como pitcher, a mejorar mis movimientos, la mecánica del lanzamiento, la disciplina, todo.”
Si a ese homenaje pudieras llevar sólo una pelota, ¿cuál te llevarías?
“Tendrían que ser dos. Una, con la que logré la victoria número 100 en Series Nacionales, que fue frente a Industriales en el Latinoamericano, y la otra, la que lancé el juego de cero hit cero carreras frente a Villa Clara en el ‘Cristóbal Labra' de Nueva Gerona. La primera, porque aquel era un equipo Industriales muy fuerte y no era fácil ganarle en el Latino y la otra porque no permitirle ni hit ni carrera a Villa Clara en el terreno corto de la Isla era muy difícil, una verdadera hazaña.”
¿Has pensado en dirigir?
“A veces me ha pasado por la mente, pero no estoy preparado. Esa es una función muy difícil, con muchos compromisos. Yo he estado bajo la mirada de muchos managers , todos muy buenos, especialmente Jonson, con el que compartí el terreno también como jugador, aunque del que más aprendí fue de José Miguel Pineda.”
¿Cómo te tratan las lesiones?
“Gracias a Dios nunca me he lesionado. Sí he sentido molestias lógicas por el exceso de trabajo, pero lesión ninguna. Creo que el secreto es un buen entrenamiento. El pitcher tiene que entrenar muchas veces a conciencia, sabiendo sus verdaderas potencialidades y límites. Yo siempre entreno fuerte y afortunadamente mi brazo está intacto.”
¿Qué le falta al Béisbol cubano?
“El Béisbol cubano tiene una gran calidad, pero falta entrega en el terreno, respeto por la afición, que deja lo que tenga que hacer por asistir al estadio, y a nivel internacional faltan topes. Las competencias internacionales ya no son contra universitarios, ahora son rivales, con peloteros de más calidad y es necesario topar más a ese nivel, no solo cuando viene el Clásico Mundial sino desde mucho antes. Mientras no tengamos topes a ese nivel la calidad nuestra se irá estancando.”
Cuando llegue el momento del retiro, ¿cómo te gustaría que te recordaran?
“Me gustaría que me recordaran no tanto por mis números ni por las veces que no me llevaron al equipo Cuba sino como ese pelotero sencillo que se entrega siempre en el terreno, que no tiene miedo del rival que tenga enfrente, que nunca ha sido expulsado de un terreno de juego, pero sobre todo lo más humilde y campesino posible. Así soy yo y así me gustaría que me recordaran al paso de los años.” |