En Europa occidental la recesión es más pronunciada este año que en los Estados Unidos. La contracción proyectada es de alrededor del 4.5 por ciento, con Alemania, España, Italia, y el Reino Unido sufriendo más esta situación. El desempleo, sin embargo, ha aumentado menos que en Estados Unidos porque existen más trabas para despedir a los trabajadores y los gobiernos, como el de Alemania, tienen programas para promover trabajo a medio tiempo y evitar los despidos. Para 2010 se están contemplando proyecciones bien cautelosas de crecimiento, de menos del 1 por ciento, pero todavía es temprano para poder hacer una buena proyección. Hay países con serios problemas en el sector de la vivienda, como España y el Reino Unido, y las finanzas públicas de Italia están en situación precaria. Alemania pudiera liderar la recuperación europea sobre todo si se logra que el consumidor alemán, usualmente mucho más cauteloso que el norteamericano, comience a gastar más.
En Japón, la segunda economía mundial, se proyecta que el PIB real caiga este año alrededor del 6 por ciento, a pesar de algunos indicios de recuperación en los últimos meses, y la recuperación vislumbrada para 2010 es modesta (el crecimiento fluctuando entre 1 y 2 por ciento, que es una tasa baja considerando la caída de este año). Japón es uno de los países más endeudados del mundo producto de su crisis financiera de los años 90 del pasado siglo, lo cual limita la capacidad para maniobrar del gobierno, y los consumidores japoneses son también muy ahorrativos. Otros países asiáticos están creciendo ya rápidamente debido a que los paquetes de estímulos fiscales fueron más grandes en relación con el tamaño de sus economías. Con la excepción de la India , los países asiáticos tienen menos restricciones fiscales, de endeudamiento, o de balanza de pagos. Además, el sector manufacturero es mucho más grande en estas economías y la manufactura tradicionalmente se recupera más rápidamente después de una recesión. El hecho de que el crédito financiero para transacciones externas ha comenzado a estar disponible ayuda en este sentido. China y la India crecerán por encima del 5 por ciento este año, y para 2010 se espera que puedan crecer alrededor de 7.5 por ciento. Sin embargo, el aceleramiento del crecimiento en Asia va a depender en parte de la recuperación de los países más desarrollados.
A pesar de que las economías de la América Latina estaban ahora en una posición más fuerte para enfrentar la crisis que en décadas anteriores (por ejemplo, déficits de cuenta corriente externas más pequeños), ellas también han sido fuertemente afectadas por la recesión en los países industrializados. Los precios de sus productos básicos cayeron significativamente y la crisis financiera resultó en un cierre de los mercados de capitales, lo que por un tiempo no permitió a corporaciones privadas renovar sus créditos externos u obtener nuevos desembolsos. Los términos de la emisión de bonos gubernamentales se deterioraron también (por ejemplo plazos más cortos), limitando la capacidad de gasto de los gobiernos. La expectativa es que el PIB real caiga un poco más del 2.5 por ciento este año en la región (una caída muy grande comparado con la excelente experiencia de años anteriores) y que el crecimiento sea moderado en 2010, un poco por arriba del 2.5 por ciento, para la región en su conjunto.
Existe, sin embargo, gran incertidumbre sobre si la retoma del crecimiento global va a ser vigorosa o débil, o si pudiera haber una nueva recaída en la tasa de crecimiento después de unos pocos trimestres de recuperación. La razón para temer que este último escenario se materialice, es que la recesión fue causada por una crisis financiera importante y los endeudados (tanto compañías como individuos) tienen que reducir sus deudas para fortalecer sus balances financieros, lo que puede llevar a que la demanda se recupere lentamente en algunos países. Además, los sistemas financieros de muchos países no han resuelto del todo sus problemas de préstamos malos y de necesidad de recapita-lización adicional, lo cual va a limitar la expansión del crédito hasta que se resuelvan estos problemas.Varios países importantes tendrán menos posibilidades de implementar nuevos estímulos fiscales en el futuro debido a la preocupación con el aumento del endeudamiento de los gobiernos, y sus bancos centrales tendrán que comenzar a retirar la liquidez que han inyectado en las economías (a través de líneas de crédito para el sector privado) para evitar presiones inflacionarias a medida que las economías se recuperen. Esto tendrá que hacerse con mucha habilidad para evitar que se aborte la recuperación económica. Mucho dependerá de lo que pase en los Estados Unidos, dado el tamaño de su economía, y en qué medida economías como la de China, Japón y Alemania, puedan estimular más la demanda doméstica en vez de concentrarse tanto en aumentar las exportaciones para crecer.
Tomando todo en consideración, en general se puede ser cautelosamente optimista sobre el panorama económico global.
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