Desde el Seminario
María de la Caridad ocupa un lugar muy especial en el corazón de los seminaristas que nos formamos como futuros pastores del pueblo de Dios que peregrina en Cuba. El recién proclamado “Año Sacerdotal” nos hace volver nuestras miradas con más amor y confianza a la Madre del Buen Pastor. Es por eso que el fin del curso 2008-2009 de nuestro Seminario y nuestras vacaciones académicas estuvieron profundamente marcados por la Virgen. El sábado 6 de junio no fue para el viejo caserón de San Carlos y San Ambrosio un día habitual de fin de semana. Desde muy temprano las puertas se abrieron de par en par para acoger a más de 300 monaguillos y alrededor de 100 invitados de varias comunidades de la diócesis que llegaban gozosos para participar en el V Encuentro Arquidiocesano de Acólitos. Era el fruto de casi un año de intensa oración y arduo trabajo; de visitas a las comunidades, retiros, encuentros zonales, deportivos y de formación humana, espiritual y litúrgica. Era el regalo que los acólitos le hacían al Señor y que, a su vez, el Señor le hacía a su Iglesia.
Transcurría el mes de mayo, dedicado a la Virgen , y todos mirábamos a la Madre como “maestra de oración, de servicio y de pureza”, lema que acompañó a la frase tema del encuentro: “Hagan lo que Él les diga” (Jn. 2, 5), y que pedagógicamente insertaría nuestra pastoral en el Trienio Preparatorio a la celebración de los 400 años del hallazgo de la bendita imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
A imagen de la Iglesia “peregrina en el mundo”, la dinámica interna del encuentro fue un constante peregrinar: peregrinar hasta San Carlos; peregrinar desde la animación inicial hacia los grupos donde los muchachos pudieron intercambiar ideas con el seminarista que les presentaba a María: mujer orante, servicial y pura como modelo a seguir por los acólitos. La imagen de la Patrona de Cuba peregrinó por el pasillo central de la Catedral , escoltada por un grupo de niños, adolescentes y jóvenes de albas blancas, para finalmente, encontrarse cara a cara con Jesús, el Hijo de Dios, el Hijo de María, en la celebración de la Eucaristía presidida por el arzobispo de La Habana , cardenal Jaime Ortega.
En vacaciones, un pequeño grupo de seminaristas de diferentes diócesis se sumaron a una peregrinación hasta el Santuario de El Cobre. El recorrido tuvo la singularidad de seguir una ruta muy similar a la que hace varios siglos hiciera la bendita imagen de la Virgen de la Caridad , es decir, desde Cayo Morales, en la Bahía de Nipe, hasta El Cobre, pasando por Barajagua y Hatillo. La peregrinación la conformaban 64 personas, entre ellas dos obispos, una religiosa, tres seminaristas y fieles de seis diócesis. Luego de llegar y pernoctar en la iglesia del poblado holguinero de Mayarí, salimos rumbo a Cayo Morales. Allí celebramos la Eucaristía , presidida por el obispo de Holguín, monseñor Emilio Aranguren, y concelebrada por dos obispos y dos sacerdotes, uno de ellos, el actual y benemérito rector del Seminario San Carlos, el padre Antonio Rodríguez. Terminada la celebración, comenzó la andadura, bautizada de inmediato por un torrencial aguacero. Hicimos estancia en los pueblos de Cueto, Mella y Palma Soriano, hasta que llegamos al Cobre. Allí participamos de la solemne misa presidida por el arzobispo de Santiago de Cuba, con la cual fue coronada esta hermosa peregrinación en honor de la Madre de todos los cubanos.
Días después, el 8 de septiembre, los seminaristas habaneros celebramos gozosos la fiesta de la Patrona de Cuba, en el Santuario Diocesano de La Habana , la cual estuvo presidida por el rector del Seminario, el padre Antonio Rodríguez.
El día 11 de septiembre retornamos de las vacaciones, y el domingo 13 tuvo lugar la misa de apertura del nuevo curso académico 2009-2010, presidida por nuestro arzobispo, cardenal Jaime Ortega.