
DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, No 1818
La Esperanza
La virtud de la esperanza corresponde
al anhelo de felicidad puesto por Dios
en el corazón de todo hombre;
asume las esperanzas que inspiran
las actividades de los hombres; las purifica
para ordenarlas al Reino de los cielos;
protege del desaliento;
sostiene en todo desfallecimiento;
dilata el corazón en la espera
de la bienaventuranza eterna.
El impulso de la esperanza preserva del egoísmo
y conduce a la dicha de la caridad.