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CULTURA Y ARTE

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por jorge domingo cuadriello.

- Para que prosiga un baile de graduados.
por ivette fuentes.

- Arte Divino Arte. (documento en pdf)
por nelson garcia.

- Fina García Marruz.
por jorge domingo cuadriello.
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X Concurso de Periodismo y Literatura.
Aniversario de Palabra Nueva
Entrevista :
" Lucas por partida doble"
por jorge fernández era.
 
   

  - Tributo de Antonio Prieto a la Virgen de la Caridad del Cobre en el año 90 de su proclamación como Patrona de Cuba.
por hilario rosete silva.


ROBERTO MÉNDEZ MARTÍNEZ : ACADÉMICO

 
El pasado miércoles 27 de septiembre de 2006 ingresó en la Academia Cubana de la Lengua como Miembro Correspondiente, con sede en Camagüey, el ensayista, poeta e investigador literario Roberto Méndez Martínez, colaborador además de PALABRA NUEVA. Su valiosa producción literaria, que abarca los estudios José María Heredia: la utopía restituida (2003) y El Ballet su mundo (Santiago de Cuba, 2004), la novela Variaciones de Jeremías Sullivan (2001) y los poemarios Carta de relación (1988), Maneras de estar solo (1990), Desayuno sobre la hierba con máscaras (1993) y Viendo acabado tanto reino fuerte (2002), entre otros títulos, ha sido merecedora de importantes reconocimientos como el Premio de la Crítica y el Premio de Poesía Nicolás Guillén. En el acto de ingreso a la docta institución pronunció las palabras de bienvenida su Presidente, el narrador y periodista Lisandro Otero, y a continuación Roberto Méndez leyó una conferencia sobre la poesía de Gertrudis Gómez de Avellaneda. El colectivo de PALABRA NUEVA lo felicita por haber sido elevado a la Academia Cubana de la Lengua y lo exhorta a continuar su ascendente carrera literaria. (Jorge Domingo Cuadriello)
 
Roberto Méndez Martínez.  

LEER EL PASADO DESDE EL PRESENTE.
Fragmentos de la entrevista concedida por Roberto Méndez a
Palabra Nueva, aparecida en el No. 90, Septiembre del 2000.

…Según recuerdo, en mi infancia era un buen estudiante de historia. Pero yo me apasionaba con un personaje muy cercano a mí, una tía que tenía una excelente memoria y era el tipo de persona que podía contarle a uno cómo era la Iglesia de La Merced hacía 50 años, o hablar sobre la historia de las familias camagüeyanas. Esa pequeña historia que casi nunca recogen los libros, que están muy ocupados en procesos y en tendencias, a mí me fascinó…


…Siempre he tenido que si uno no sabe leer el pasado desde el presente, algo en el presente no queda claro…

…Se debe desentrañar el pasado para ver cuánto hay en él de nutriente para hoy, y cuánto de ese pasado está muerto. Los que reconstruyen el pasado para refugiarse en él no hacen historia, hacen más bien novela, levantan un mito, pero casi nunca hacen historia. Por otro lado, los que miran el pasado desde el presente con juicios muy implacables tampoco hacen historia, lo que hacen más bien es tratar de enterrar la historia…

…No hemos acabado de conformarnos una imagen de por qué la República y qué nos ha dejado la República, y creo que si la República nos ha dejado algo, son visiones y maneras de mirar la cultura cubana. Quizás lo mejor de la República fue la solidificación de una cultura, porque más allá de los percances y dificultades de la llamada política real, hubo una cultura que se cimentó y con ella una noción de patria…

…Hay quien se apasiona tanto por la tierra chica que casi quiere separar eso de la noción del país. En mi caso no es así. Soy de los que apasionadamente quieren a Camagüey, pero no ando ciegamente como defensor de Camagüey…

…Camagüey se ha caracterizado por una religiosidad más cercana a la religiosidad española que otras zonas del País. En gran parte del siglo xx resistida a la mezcla con las expresiones religiosas afrocubanas, y en este sentido con un sabor muy popular, no es que existiera una élite religiosa, sino la presencia en el ámbito popular de costumbres, tradiciones domésticas de un marcado sabor religioso. Eso se ha conservado con avatares en la historia, con lógicas variaciones…

…Los libros de historia no son la historia, sino la interpretación de los historiadores. Esas interpretaciones casi siempre están condicionadas, parcializadas, pasadas por el filtro de la contemporaneidad hasta el punto que se ha dicho que los libros de historia no sirven tanto para saber sobre la época de la que hablan sino de la época del que está escribiendo, que toma los rasgos y elementos que le resultan más familiares para decirle cosas a su tiempo, para provocar a su tiempo o para aleccionar a su tiempo.


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