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Causa de Beatificación del Siervo de Dios
PRESBÍTERO FÉLIX VARELA Y MORALES
Sacerdote ejemplar -
Maestro insigne - Patriota entero
 


COMIENZA UNA INTENSA VIDA PASTORAL

 

 El segundo Obispo de Nueva York, Monseñor Bayley, conoció los méritos intelectuales y espirituales del Padre Varela, que por entonces estaba en su período de aprendizaje y adaptación. Aunque nunca lo vio, sí recibió toda la información necesaria para adoptarlo como sacerdote de su diócesis.

Muerto Monseñor Bayley en 1825, ocupó la sede Monseñor Jean Du Bois, de origen francés. Este obispo nombró al Padre Varela, Teniente Cura de la Parroquia de San Pedro.

Allí comenzó su labor pastoral que le fue granjeando la estimación y el afecto de los fieles, así como la popularidad que alcanzara.

Desde los años de su formación en San Carlos, el Padre Varela se caracterizó por el ejercicio virtuoso de la obediencia, incluso cuando se le designó para misiones muy ajenas a sus gustos.

 La Comunidad de San Pedro creció considerablemente lo cual obligó a subdividir la Parroquia y para esto se designó al Padre Varela. Pero no había templo. Conocedor de que se vendía una iglesia Episcopal, se apuró en reunir la suma necesaria con sus recursos propios y ayuda de sus amigos cubanos. Hechos todos los arreglos y adaptaciones indispensables, se le dedicó solemnemente con el mismo nombre de Iglesia del Cristo. Fue la cuarta Parroquia de Nueva York y el Padre Varela su primer Párroco.
 
 Causa de Canonización del Siervo de Dios Pbro. Félix Varela y Morales.
Revista Palabra Nueva. Calle Habana # 152 esq. a Chacón. Habana Vieja.
 
Unidos en la oración pidiéndole a Dios permita que este Sacerdote cubano de vida ejemplar alcance la gloria de los altares para bien de su Iglesia y de la Patria cubana.
 
Monseñor Ramón Suárez Polcari

A continuación dos testimonios de Gracias obtenidas
(los testimonios han sido transcritos conforme al texto original).  
 


Camaguey, 11 de agosto de 1998
 
Reverendo Sr. Obispo
 Ante todo un saludo de paz, agradeciendo esta oportunidad para ofrecer mi testimonio por el favor recibido a través de la intercesión del Padre Varela.

Durante más de doce años vivíamos en condiciones muy adversas tanto habitacional como personal incluyendo el medio ambiente que nos rodeaba.

En los últimos cinco años se acrecentó esta situación, pues mi esposo enfermó con diagnostico de esquizofrenia paranoide y era imposible la convivencia en un reducido espacio de cinco por cuatro mtros.

 A través de la Hermana Olguita de la Comunidad de la Iglesia de la Soledad, llegó a mis manos la imagen del Padre Félix Varela, la cual diariamente formó parte de mis oraciones y consideré que un alma tan llena de amor y sacrificios por la humanidad tenía las puertas abiertas ante Dios para intercede por mi petición.

El milagro de hizo, pues lo que durante años no se había logrado, se convirtió en una realidad, ya estamos recibiendo al bendición del Señor, residimos en otro lugar que nos ofrece aunque humildemente, las condiciones necesarias para vivir.

 Es preciso señalar que la abnegación del Padre Félix Varela ante las adversidades de la vida, las enfermedades, la pobreza y la soledad fueron para mi un estimulo espiritual que me ayudó a resistir tanto dolor y sufrimientos.
Por esta razón mi recuerdo, admiración, devoción infinita al siervo de Dios Padre Félix Varela.

De Usted Atentamente,
Juana Margarita Hernández Quezada
 Dirección: Sargento Olivera # 169 / 3ra y 4ta. Reparto Eden. Camagüey



R. P. Ramón Suárez Polcari
Canciller, Arzobispado de la Habana.
Asunto: Beatificación del Siervo de Dios Pbro. Félix Varela.
 
Estimado Padre:

 Mi afectuoso saludo en Cristo Nuestro Señor.

 Por José Ramón sé que está dando un nuevo impulso a la beatificación del padre Félix Varela y creo oportuno hacerte llegar este testimonio de lo que considero una gracia recibida por su intercesión.

 Hace dos años, entre octubre y noviembre del ´97 se me presentaron unos episodios de arritmia que se fueron haciendo cada vez mas cercanos, al punto de tener que ir tres veces al Cuerpo de Guardia del Instituto de Cardiología donde permanecía por espacio de 5 a 6 horas, además de que me iba limitando en mis actividades. Todo esto ocurría estando ya en tratamiento, lo que hacía evidente que el medicamento que se estaba empleando en mi caso no me asentaba. Incluso se me habló de hacerme una ablación, algo que me disgustaba tremendamente y no había posibilidad de cambiar de antiarrítmico.

 Puse esta situación en manos de P. Varela. Y ya hacia diciembre – enero del 98, a través de Cáritas conseguí unas pastillas que a la doctora que me atiende le parecieron acertadas y comencé con ellas un nuevo tratamiento. Inmediatamente las crisis se fueron espaciando, apareciendo únicamente en situaciones de estrés.

 El que no me faltaran las pastillas se hizo posible gracias al padre Kubala que desde entonces me envía pequeños lotes que me garantizan el tratamiento por 4 ó 6 meses. En la actualidad me han reducido considerablemente la dosis y la doctora valora la posibilidad de retirarla completamente a ver qué pasa.

 Entiendo que sin ser un milagro, si ha sido una gracia el conseguir las pastillas –ahora no existentes aquí– y además me asentarán, algo que parece que no siempre ocurre, y evitar así la intervención.

 Confiando en que pronto tengamos la alegría de elevar nuestras súplicas públicamente por la intercesión del Beato Félix Varela, te reitero mi afecto, Mari Cruz García.
 
  Presbítero Félix Varela y Morales. ORACION:
Oh Dios, que en tu amorosa providencia llamaste
a tu Siervo FÉLIX VARELA
a ser un fiel sacerdote de tu Hijo Jesucristo
y le mostraste el camino del Amor,
y él lo vivió intensamente sirviendo
con generosidad a todos,
especialmente a los más pobres y necesitados,
mostrándonos así como amarte a Ti primero que todo,
a la Iglesia y al pueblo cubano,
por los que ofreció su vida.
Te ruego que concedas la beatificación
de tu Siervo Félix Varela
Y me concedas, por su intercesión,
este favor especial... (haga aquí la petición).
Te lo suplico por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

A continuación se rezarán
Padrenuestro, Avemaría y Gloria (tres veces).

     

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