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El Papa
y el Islam.

zenit/aci.

El Papa y el Islam


Durante su viaje del pasado mes a Alemania, Benedicto XVI pronunció un discurso en la Universidad de Ratisbona cuyo eje central fue la relación entre la fe y la razón, y reflexionó también sobre el tema religión y violencia. Citando algunos escritores para conducir sus reflexiones sobre fe y razón en las diferentes religiones, y el modo de propagar la fe, el Papa resaltó algunas contradicciones del Islam.

Al recordar el diálogo entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo (1391) con un persa, el Santo Padre resaltó lo expresado por el mandatario a su interlocutor: que en Mahoma se veían “cosas malas e inhumanas, como su orden de difundir, usando la espada, la fe que él predicaba”, mientras que el Corán proclama “ninguna obligación en las cosas de la fe”.

Más adelante señaló que la violencia está en contraposición con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma: “Dios no se complace con la sangre, actuar contra la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma y no del cuerpo. Quien quiere llevar a alguno a la fe necesita hablar bien y razonar correctamente y no usar la violencia y la amenaza”, afirmó el Pontífice recordando las palabras del emperador.

El primer fragmento, difundido por varios medios de comunicación fuera del contexto general del discurso, provocó furor en una porción del mundo musulmán. Hubo reacciones violentas, incluidos al menos un asesinato y ataques a templos católicos en zonas de mayoría musulmana. También hubo demandas de que el Papa se retractara.

“Por desgracia –dijo el Papa días después en audiencia general en Roma– esta cita ha podido dar pie a un malentendido. Para el lector atento a mi texto queda claro que no quería en ningún momento hacer mías las palabras negativas pronunciadas por el emperador medieval en este diálogo”. Y aseguró que su intención “era muy diferente: basándome en lo que Manuel II afirma después de forma muy positiva, con palabras muy hermosas, acerca de la racionalidad en la transmisión de la fe, quería explicar que la religión no va unida a la violencia, sino a la razón”.

Sin desdecirse, Benedicto XVI expresó su “respeto profundo por las grandes religiones y en particular por los musulmanes” y manifestó su confianza en que “tras las reacciones del primer momento, mis palabras en la Universidad de Ratisbona representen un impulso y un aliento a un diálogo positivo, incluso autocrítico, tanto entre las religiones, como entre la razón moderna y la fe de los cristianos”.


LA OPINIÓN DE UN VATICANISTA

Motivado por estos acontecimientos, el vaticanista italiano Sandro Magister, publicó su artículo “¿Por qué Benedicto XVI no ha querido callar ni retractarse?”, donde sostiene que “…la lección de Ratisbona no ha sido para él un ejercicio académico. No dejó allí las vestiduras papales para hablar la lengua sofisticada del teólogo a un público conformado por especialistas. El Papa y el teólogo en él son un todo para todos”, y agrega que “el retorno hoy a la síntesis de la fe y la razón es el único camino para que la interpretación islámica del Corán se libere de la parálisis fundamentalista y de la obsesión de la ‘jihad’. Es el único terreno para un verdadero diálogo del mundo musulmán con el cristianismo y Occidente”.

El vaticanista asegura que en Ratisbona, “el Papa ha explicado la distancia que existe entre el Dios cristiano que es amor… y que es también ‘Logos’, razón; y el Dios adorado por el Islam, también trascendente y sublime” sobre quien, en la sura segunda del Corán se dice que “no debe haber ninguna restricción en las cosas de la fe”, pero más adelante, en el mismo Corán aparece algo totalmente opuesto a esta última afirmación: “Y la violencia que se ha levantado por parte del mundo musulmán sobre el Papa y los cristianos no hace sino confirmar esto último, que es lo que da forma y sustancia a la mirada que millones de fieles de Alá lanzan sobre el mundo infiel (no musulmán)”.
Luego de repasar la historia de anteriores Pontífices y sus respectivas relaciones con los estados, Magister comenta que “ahora se le exige a Benedicto XVI un silencio al confrontar al nuevo adversario, el Islam: Silencio al que con frecuencia se le da el nombre de diálogo. ¿El Papa Ratzinger no lo ha respetado? Ahora tenemos la respuesta del Islam ‘ofendido’: amenazas, incendios de bustos, gobiernos que pretenden que el Papa se retracte, embajadores llamados a sus países de origen, iglesias incendiadas y una religiosa asesinada”.

En otra parte de su artículo, resalta que el Santo Padre quiere tejer un diálogo con el Islam que no esté compuesto por “temerosos silencios y abrazos ceremoniales” ni de “humillaciones que en el campo musulmán son interpretados como actos de sumisión”. “La cita que hizo en Ratisbona de los ‘Diálogos con un mahometano’ escritos al final del siglo xiv por el emperador bizantino Manuel II Paleólogo, la había escogido con razón (…) También los tiempos actuales son vistos por el Papa Ratzinger como preñados de guerra, y de guerra santa. Pero pide al Islam fijar él mismo un límite a la ‘jihad’. Propone a los musulmanes desligar la violencia de la fe… y ligar así la razón a la fe, porque ‘actuar contra la razón va contra la naturaleza de Dios’”, anota.

El escritor italiano afirma que “Benedicto XVI confía mucho. No se habría atrevido a tanto si no creyese en una posibilidad real de que el pensamiento islámico se reabra a una interpretación del Corán que reúna fe, razón y libertad. Pero demasiado débiles y raras, casi imposibles de encontrar, son las voces que en el mundo musulmán recogen su oferta de diálogo”.

“Y demasiado solo está el Papa en una Europa perdida”, y “está la violencia que cae sobre los cristianos en tierras islámicas y fuera de ellas, cuando para acallar al Papa se asesina a los suyos, tanto más si son inocentes, como a una religiosa, una mujer”, concluye Magister, haciendo referencia al asesinato de la hermana Leonella Sgorbati en Somalia.

VERDADERA CRÍTICA SE DIRIGE A OCCIDENTE

Para el experto en temas islámicos y sacerdote jesuita Samir Khalil Samir, si se lee con atención el discurso del Papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona, se descubre que “la verdadera crítica del Papa, de hecho, está dirigida a Occidente, que ha alejado la razón de Dios”.

Según el sacerdote egipcio, catedrático de la Universidad de San José en Beirut, lejos de ofender a los musulmanes, el discurso del Santo Padre “es uno de los más bellos jamás escritos sobre el diálogo integral entre cristianos, creyentes (judíos y musulmanes) y agnósticos, porque está fundado sobre la razón universal y animado por un verdadero humanismo”.

En un texto reproducido por el diario La Razón el 21 de septiembre, el Padre Samir explicó que en su viaje a Alemania, el Papa “pronunció varios discursos de gran espesor teológico tocando temas neurálgicos: la evolución, la cuestión obrera, la secularización, el islam y el cristianismo. El del martes pasado en Ratisbona era un tratado académico filosófico-teológico, lleno de citas y palabras en griego, con un texto que supera el nivel medio de los investigadores”.

“En muchos casos, los medios de comunicación de Occidente se han parado en la superficie de sus palabras, interpretándolo en clave política de conflicto entre occidente y el mundo islámico”. Y a pesar de no existir una traducción inmediata del texto en árabe, “el mundo musulmán, sin embargo… comenzó a ‘calentarse’, excitado por ‘Al-Yazira’, que dio la noticia de forma instrumentalizada y provocadora”.

“Se nos pregunta: ¿por qué el islam hace tanto ruido a propósito de un discurso de 3 mil 600 palabras que casi nadie ha leído íntegramente? La respuesta según mi entender es: para buscar una válvula de escape a los problemas políticos y económicos –¡Y qué mejor alivio que ‘el opio del pueblo’!–, y para alimentar una nueva polémica con Occidente, reforzando artificialmente el victimismo, pero obteniendo un resultado totalmente opuesto: esto es, ¡confirmar delante del mundo que con ‘ellos’ no se puede dialogar!”, explicó.

El experto señaló que el Papa recordó “un sólo verso coránico, el más citado por los musulmanes en Occidente: ‘Ninguna restricción en las cosas de la fe’” y evocó un texto del emperador Manuel II Paleólogo “en donde critica a los musulmanes por el recurso a la violencia para convertir a los otros, diciendo que ‘la violencia es algo irracional’”.

“Entonces, ¿por qué estas reacciones de parte de tantos musulmanes? El párrafo sobre el islam ocupa cerca de un 10 por ciento de la lección (373 palabras de 3 mil 565 en el original alemán)”.

El Papa, en cambio, repitió una frase cinco veces: “No actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios”. En este sentido, precisó que el Papa cuestionó el falso iluminismo opuesto al auténtico y criticó “un cierto racionalismo ateo o laicista difundido en Occidente. ‘Esta tentación de crítica de la razón moderna en su interior –dice en la conclusión– no incluye absolutamente la opinión que ahora se debe volver atrás, a antes del iluminismo, rechazando las convicciones de la edad moderna (...). Se trata, sin embargo, de una prolongación del concepto de razón y del uso de ésta’. Aquí está la grandeza del teólogo humanista que es Benedicto XVI. La palabra clave, que repite cuarenta y seis veces en esta lección, es ‘razón’, porque la meta es una fe en armonía con ella”.

“Sólo así seremos capaces de un verdadero diálogo entre culturas y entre religiones, un diálogo del que hoy tenemos una urgente necesidad, es esa la magistral e inequívoca conclusión” del Pontífice, según el Padre Samir. (Fuentes: Zenit, ACI).


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