Palabra Nueva: ¿Cómo decides ser árbitro?
Nelson Díaz: Yo llegué al arbitraje prácticamente por un capricho. Fui de esos atletas que no alcanzaron un gran resultado, pese a que representé a Cuba en un Campeonato Mundial Juvenil y participé en una Serie Nacional con La Habana, pues soy de Güira de Melena. Sin embargo, en una Serie Provincial jugaban Güira y San Antonio de los Baños, yo conecto una línea cerca de la raya válida para impulsar la carrera de la victoria y el árbitro Enrique Rodríguez cantó foul cuando yo ya rebasaba la primera base y los aficionados de Güira comenzaron a agredirlo. En ese momento yo me lo llevé para el dogaut y dije: “Yo voy a dedicarme a árbitro a ver quien tiene el valor de hacerme eso a mí”. Entonces me inicié, fui penetrando en los secretos del arbitraje, alcancé algunos resultados y luego de estar un año en la Serie Provincial, alcancé la categoría de Árbitro Nacional.
Realmente recibí mucho apoyo de los profesores que tuve, entre ellos Manuel Hernández, Alfredo Paz, Juan Rodríguez, Iván Davis, Alejandro Montesinos y Juan José Izquierdo, entre muchos otros.
P.N: ¿Qué es lo más difícil en ésta profesión?
N.D: Lo más difícil es preci-samente ser ár-bitro. Esta pro-fesión no es fácil, tienes a todo el mundo en contra. Cuando decides algo, siempre hay alguien afectado y el árbitro tiene que estar consciente de la labor que realiza. Al que imparte justicia no le puede inte-resar quedar bien con uno o con el otro, sino con tu conciencia.
P.N: ¿En qué consiste la autoridad del árbitro?
N.D: Primeramente en la seriedad, la concentración en el juego, que todo el mundo sepa que estás haciendo tu trabajo lo mejor posible. La relación con los peloteros tiene que ser mínima. No se trata de ser un ogro en un terreno, pero cada uno debe estar en su lugar, tanto el atleta, los entrenadores como los árbitros. Unido a eso debes mantener un buen trabajo, eso es fundamental, te puedes equivocar una vez, porque somos seres humanos, pero no puedes estarte equivocando cada cinco minutos. También es importante la personalidad, incluso la forma de vestir lo mismo dentro que fuera del terreno y tratar a todo el mundo con el respeto que se merece.
Hay situaciones que se dan en los juegos donde te vienen a protestar una jugada y tienes que ser capaz de contestar de forma adecuada. Esas son cosas que te dan autoridad.
P.N: Algunos te comparan con el legendario árbitro cubano Amado Maestri, ¿qué elementos crees tener en común con él?
N.D: Hay una persona que la tuve como si fuera mi padre y que fue uno de los grandes árbitros de éste país, Manuel Hernández Machado, “el chino”, que Dios lo tenga en la Gloria. El me decía que yo tenía muchas características parecidas a la de Maestri, sobre todo en lo relacionado con el carácter y la manera de conducir el juego, pues no es sólo cantar strike, bola, quieto u out, es saber guiar el partido y dominar el mismo ante cada situación.
Entonces muchas personas mayores que también vieron trabajar a Maestri se me acercan y me dicen: “Eres igualito a Maestri, no lo viste nunca pero eres como él”, “cuando tú entras al terreno la gente dice hoy no hay problemas”. Que me comparen con Maestri es para mí una gran satisfacción.
P.N: El béisbol cubano tiene un alto nivel, ¿también lo tiene el arbitraje?
N.D: En el arbitraje cubano se ha hecho una gran renovación y hay muchachos jóvenes con gran futuro, pero en estos momentos aún les falta por avanzar y eso es lo que mayormente golpea en el criterio de los aficionados. Es cierto que en este momento la calidad del béisbol está por encima del arbitraje pero contamos con jóvenes talentos que vienen muy bien y creo que vamos a salir adelante.
P.N: En el Reglamento del béisbol está bien determinada la zona de strike, sin embargo hay árbitros que tienen la zona un poco “más abierta” y otros “cerrada”. ¿Crees que eso afecta a los jugadores?
N.D: Eso no afecta en nada el desarrollo del juego de béisbol. Cada cual tiene su zona de strike, pese a que es una sola. El bateador tiene su propia zona, el lanzador tiene su zona de strike, los aficionados tienen la suya y los árbitros también. Lo que pasa es que hay que adaptarse a la zona del árbitro. Lo más importante es que el árbitro sea consistente con esa zona, si un árbitro empieza el juego de pelota con una zona bajita o con una amplia, tiene que mantenerla durante todo el partido. No puede variarla según la situación del choque.
P.N: Pese a que hay suficientes árbitros para la Serie Nacional en las provincias no ocurre así y hay un gran déficit. ¿Crees que falta la masividad?
N.D: Masividad para el arbitraje si hay. Déjame decirte algo, la provincia de nosotros, La Habana, es una de las más conflictivas en este sentido, pues se juega el béisbol bien fuerte. Yo he estado en otras provincias y no ocurre lo mismo.
Hay muchachos que comienzan a trabajar y el pago es muy poco, 10 pesos con 90 centavos por cada juego no resuelven los problemas de una persona y entonces se desencantan y abandonan. Los torneos se salvan porque los árbitros que tenemos categoría nacional sí tenemos que trabajar y otros que están en la Liga de Desarrollo tienen sus aspiraciones de llegar a la Nacional y trabajan, pero los que no tienen estas aspiraciones y ven que arbitrar en un Provincial es buscarse un problema y tener que salir escoltado por la policía, deciden no trabajar. No olvidemos que aquí hay gente que va a los juegos como “apostadores” y eso siempre crea un problema y hay veces que sólo hay uno o dos policías y no es suficiente para garantizar la seguridad de los árbitros.
P.N: En la actualidad la tecnología está cada vez más vinculada al deporte y en oportunidades refleja una acertada decisión de un árbitro pero en otras destaca el error. Si tuvieras la oportunidad, ¿mantendrías o eliminarías la cámara lenta en las transmisiones del béisbol?
N.D: Yo la cámara lenta la mantengo. Lamentablemente cuando te equivocas la cámara lenta te delata, pero cuando tú estás seguro de una decisión la cámara lenta te apoya. Considero que en más de un noventa por ciento la cámara lenta le da la razón al árbitro.
Lo que ocurre aquí en Cuba es que hay que ver cómo los narradores comentan la jugada cuando un árbitro se equivoca. Yo respeto a todos los comentaristas, pero comentan dema-siado la jugada y las repiten muchas veces, demasiadas diría yo. En el Clásico Mundial se vio muy bien cuando los árbitros se equivocaron, bastante poco por cierto, que pasaron la cámara lenta una o dos veces y punto, no se comentaba tanto, pero aquí lo malo es que se comenta demasiado cuando el árbitro se equivoca.
P.N: Actualmente proliferan en los estadios las frases ofensivas a los árbitros, ¿qué piensas al respecto?
N.D: Yo creo que la Policía debe tomar cartas en el asunto porque es muy triste que griten “hijo de p…” cuando hay árbitros que tienen a su madre fallecida. Antes te gritaban otras cosas pero no tan ofensivas, ahora es constante, incluso cuando realmente el árbitro no se equivocó.
P.N: ¿Desde cuando eres “el mejor de Cuba” y qué significa eso para ti?
N.D: Yo, la verdad, es que tuve suerte en el arbitraje desde que comencé en el año 1983. En el 84 debuté en la Nacional y ese mismo año estuve en la Serie Selectiva, donde sólo participaban 12 y esa misma temporada ya fui seleccionado como el Mejor Árbitro de Cuba y representé al país en la arena internacional y creo que, como decían mis profesores, yo nací para el arbitraje.
Ya voy para mi Serie Nacional número 22 y para mantenerme he tenido que prepararme mucho, corro todas las mañanas, tengo un plan de entrenamiento porque el tiempo va pasando, los peloteros son jóvenes y tienes que estar en forma, estudio mucho y hago grandes sacrificios. Unido a eso he contado siempre con el apoyo de mi familia y de otras personas para seguir siendo, sino el Mejor de Cuba, permanecer entre los mejores. |
Nelson Díaz como árbitro principal en el Torneo Preolímpico celebrado
en Cuba el pasado agosto.
(Foto: IBAF/Patty Ortín) |
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P.N: ¿Eres tan enérgico en la vida privada como en el terreno de béisbol?
N.D: Sí. Hay veces que yo mismo me digo que no puede ser, pues tengo una familia muy bonita, con una esposa maravillosa y cuatro hijos que adoro, pero soy de mucho carácter tanto dentro como fuera del terreno. Sé que tengo buenos sentimientos, que soy buena persona, pero a veces el carácter me domina.
P.N: ¿Eres amigo de los peloteros?
N.D: No, yo no tengo amigos en la pelota. Simplemente los saludo, los respeto mucho y me llevo bien con todos.
P.N: Después de expulsar a alguien en un juego, te han pedido cuentas después del partido?
N.D: No, no, no. Yo le doy gracias a Dios porque he tenido pocos problemas, yo soy uno de los árbitros que bota menos peloteros y dirigentes. Cuando lo boto es porque no me queda más remedio como me pasó ahora en la final del Campeonato Mundial Juvenil en el juego entre Corea y Estados Unidos, cuando desde hacía mucho rato el mentor coreano me estaba molestando, pues protestaba injustamente el conteo. Yo aguanté hasta que él haciendo un gesto, se agachó para mostrarme por donde pasaba la pelota y ahí fue cuando lo expulsé.
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