Retornar al "Home Page" ...
 
 

Poesía religiosa
 
por Jorge Domingo Cuadriello
Julia Pérez y Montes de Oca
 
No alcanzó a disfrutar Julia Pérez y Montes de Oca (1839–1875) del talento literario ni de la prolongada existencia que le cupo en gracia a su hermana Luisa Pérez de Zambrana. Su único libro de versos vio la luz póstumamente en Barcelona y la muerte le llegó aún joven, cuando ejercía el magisterio en la localidad de Artemisa. Sin embargo, logró atrapar en algunos poemas, como “A un colibrí” y “Al campo”, la serena emoción que se desprende de la naturaleza cubana, vista desde la perspectiva de la humildad. Y aunque en sus últimos años se dejó arrastrar por un intenso pesimismo no abandonó la fe religiosa que había abrazado.
 
  Meditación A Dios
 
Cuando la luna entre celajes níveos
Muestra su disco de radiante luz,
Y brillan esparcidas las estrellas,
Como diamantes, en el Cielo azul,

Cuando altivos los árboles sacuden
Sus ramas que azotando el viento va,
Y del sueño a los dúlcidos halagos
Reposan los vivientes en su hogar;

Cuando contemplo la grandiosa esfera
Y el pensamiento vuela más allá,
En donde extiende sus parejas alas
El ángel celestial de la verdad

Abierta el alma a extrañas emociones,
Lleno de fe mi ardiente corazón,
Me pongo a meditar en la grandeza
Y la sublime majestad de Dios.


Del volcán en las lavas ardorosas,
Del monte en la magnífica eminencia,
Del agua en la ondulante transparencia,
Del fuego en las serpientes luminosas;

En los doseles de purpúreas rosas,
Del fresco valle en la agradable esencia,
Del bosque en la lozana florescencia,
Del cielo en las llanuras majestuosas.

En cuanto brota de la tierra inculta,
En cuanto al aire tenue se levanta,
En cuanto el mar en su interior sepulta;

En todo lo que aterra o lo que encanta,
Nunca, Señor, al hombre se le oculta
La omnipotente huella de tu planta.

     

Hemos decidido poner fin con el presente trabajo a esta sección de poesía religiosa. A lo largo de sus más de tres años de existencia sirvió para traer a las páginas de esta revista a un total de 44 poetas cubanos pertenecientes a distintas épocas y a diversos estilos literarios, así como para ofrecer una muestra de sus composiciones marcadas por el catolicismo. Si bien es cierto que aún pudiera extenderse un poco más su vida y enriquecerse sus salidas con nuevos autores y textos, consideramos que los objetivos que se trazó este espacio ya fueron cumplidos. Así lo demuestra todo el conjunto de poemas religiosos que hemos reproducido. Sólo nos queda desear que la huella de Dios, presente en la poesía cubana desde sus orígenes, preserve su vitalidad en el futuro.