Pensar, hacer y creer en el Amor |
Educar en el amor, para el amor y por amor es el camino que conduce hoy en Cuba a las Hermanas del Amor de Dios en su trabajo social y pastoral. Esta congregación femenina que retornó a la Isla en 1989, después de 30 años de ausencia, tiene en la educación el carisma que le identifica. En la actualidad está presente en 19 países y con la excepción de Asia, su obra abarca el resto de los continentes. |
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por Yarelis Rico Hernández
Fotos: Cortesía Hermanas del Amor de Dios |
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Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, México y Guatemala conforman una misma provincia congregacional, de la que es superiora, la hermana Victoria Beneítez, una de las tres religiosas que en 1989 llegara a la Isla con el ánimo de hacer lo que se pudiera y se les permitiera. Poseedora de una firmeza de carácter, fácil de descubrir con solo escucharla, la hermana Victoria –hoy radicada en México, pero entrañablemente unida a los cubanos– accedió a conversar sobre lo que ha sido “un andar no libre de avatares”.
“Llegamos aquí el primero de febrero de 1989. La hermana Teresa Vaz, había venido un tiempo antes para buscar documentación sobre nuestro fundador, el padre Jerónimo Usera (quien en el siglo XIX desarrolló una gran obra en este país a favor de los negros, los niños y las mujeres), y entró en contacto con el hoy cardenal, y entonces arzobispo de La Habana , Jaime Ortega. Hablaron de la posibilidad de volver. Veníamos, fundamentalmente, a trabajar en el arzobispado y de ahí a lo que se pudiera hacer. Desde que se habló hasta que vinimos, pasó tiempo… Yo estaba entonces en Alemania, trabajando con inmigrantes españoles, y la congregación mandó una circular a todas las comunidades a fin de encontrar hermanas que se ofrecieran a venir a Cuba. Yo me ofrecí, dije que estaba dispuesta a venir acá. Regresamos tres hermanas: la hermana Inmaculada, la hermana Socorro, que en paz descanse, y una servidora. Estuvimos viviendo un tiempo con las hermanas de María Inmaculada, en el Servicio Doméstico del Cerro, y desde allí veníamos al arzobispado para entrar en contacto con todo, hasta que pudimos vivir en la casa situada en Chacón 116” .
Cuando la congregación abandona Cuba en 1959, deja atrás una gran labor educativa que comprendía colegios en varias diócesis… ¿Pensaron a su regreso en una futura participación religiosa en escuelas cubanas? |

La hermana Victoria junto a los niños,
en uno de los salones destinados
para la atención de los pequeños. |
“El carisma que nos identifica es manifestar el amor de Dios en nuestra vida; o sea, encarnar el amor de Dios. Lo principal para nosotras es la educación, es cierto, pero esta no se realiza solamente en escuelas, sino a través de todas las relaciones humanas en que medie el amor. Tenemos también trabajo social y pastoral. Sabíamos que veníamos a una realidad un tanto atípica y a ella tendríamos que adaptar nuestro trabajo. Yo venía de Alemania, de trabajar en una escuela del Estado pero con hijos de inmigrantes españoles. Nuestra función era ser allí como puente entre las dos culturas, que los niños conservaran su lenguaje y cultura españoles, pero que se fueran integrando en la cultura alemana. Una hermana venía de un colegio de Chile, mientras que la otra, portuguesa, había trabajado en Angola y Mozambique durante más de treinta años…
”La llegada aquí nos supuso, primero, vivir; estar e ir viendo poco a poco las necesidades e ir adaptando nuestras experiencias a la realidad cubana. El carisma congregacional es la educación y sabíamos que aquí la participación nuestra en las escuelas estaba vedada. Sin embargo, no deja de sorprendernos cómo el Espíritu Santo nos llevó por caminos diferentes que nos permitieron ir viendo necesidades e ir descubriendo las posibilidades de remediarlas.”
¿Cuáles fueron esos caminos y esas necesidades que le ampliaron a la congregación sus posibilidades de intervención en Cuba?
“Nosotras fuimos fundadas para la educación de las niñas pobres de las Antillas, principalmente. Claro, una
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congregación no se limita luego a un lugar, cuando crece se extiende por el mundo entero, pero la idea principal fue esa: la educación de la mujer desde la infancia, con opción preferencial por las pobres. El padre Usera pensaba que educando a la mujer, se educaba a la familia, y educada la familia, se tenía una sociedad formada en valores… Fue a partir de esta idea que se gestó nuestro primer proyecto en Cuba, el cual llevó el nombre de “Acogida a la vida” y tuvo como objetivo, rescatar niños del aborto.
”Comenzamos por ayudar a aquellas mujeres embarazadas de escasos recursos económicos para que no optaran por un aborto como solución a sus necesidades; muchas de ellas eran adolescentes, solteras o separadas de sus esposos. Pero después nos dimos cuenta que la ayuda no debía limitarse a la etapa del embarazo, y fue entonces que la extendimos hasta que el niño tuviera un año y medio, después, hasta que el pequeño cumpliera dos. En locales improvisados, pero debidamente acondicionados, acogimos a estos niños durante buena parte del día para que sus madres pudieran trabajar e ir solucionando por ellas mismas los problemas de su familia. Esta obra se amplió y se continúa hasta hoy. Tenemos salones para niños en la Catedral de La Habana , en la Iglesia del Espíritu Santo y en la Iglesia del Cristo de Limpias. Esta acción se dirigió a hijos de madres solas o familias necesitadas. La atención no se limita a los niños, formamos también a las madres. Con ellas realizamos periódicamente reuniones formativas para que aprendan todo lo que debe saber una madre de familia, especialmente en la educación de los hijos… No se obliga a nadie a que se bautice o se adhiera a un tipo de religión. Buscamos, simplemente, educarlas como personas. Hemos logrado que la mayoría de estas mujeres se incorpore al trabajo y lleven a sus hijos en la catequesis.
”Otro proyecto, denominado ‘Salud y dignidad', lo hemos llevado a la práctica con el objetivo de ayudar a familias necesitadas. A estas personas les entregamos alimentos, material de aseo, y en algunos casos les ayudamos a solucionar problemas constructivos de la vivienda, roturas de equipos electrodomésticos u otra necesidad básica del hogar que no puedan solventar económicamente. Tenemos algunos otros proyectos de ayuda en diferentes formas.
”Dadas las circunstancias hemos hecho lo que se podía hacer, quizás más. Estoy feliz de lo hecho. Ahora somos 12 hermanas que nos distribuimos en tres casas: una en Ranchuelo, Villa Clara; otra en Regla; y aquí, en La Habana Vieja. Trabajamos también en todo lo que abarca la pastoral, es decir, la formación cristiana de todas las edades.” |
Estos proyectos reflejan un alto compromiso con la realidad social. En su consideración, ¿pudieran suponer a la vez un camino de colaboración entre la Iglesia y el Estado en un campo tan celosamente protegido como la educación?
“Como cristianos tenemos nuestros compromisos con Dios y con la realidad que nos rodea. Nos toca mejorarla. Todo camino tiene tropiezos. Pero en Cuba, no todo ha sido obstáculos, por supuesto… La gente de buena voluntad advirtió desde el primer momento que nuestra acción merecía la pena, y nos alentó dentro de sus posibilidades. Hemos tenido siempre el respaldo de la Iglesia y del arzobispado. Numerosas instituciones, organizaciones sociales y cristianas nos han acompañado en nuestro hacer. Nosotras, gracias a las ayudas que hemos recibido de organizaciones del mundo |
El trabajo pastoral con los pequeños
es una de las principales acciones
de la congregación en Cuba. |
entero, también apoyamos obras sociales como casas para niños sin amparo filial, escuelas y círculos infantiles del Estado; o sea, no es dinero nuestro, sino dinero que recibimos por una mano y se suelta por la otra.
”No competimos con nadie, sí colaboramos. La idea del padre Usera de que toda persona viva con la dignidad que le corresponde como hijo de Dios y disponga de aquellos medios para vivir dignamente, es lo que caracteriza o al menos esperamos que identifique nuestra obra. Y la educación en los valores cristianos es un medio para vivir dignamente, eso es innegable. En esta realidad actual, la idea parte de que toda persona es imagen de Dios, llevamos en el fondo de nuestro ser la imagen de Dios; se trata de que esa imagen vaya tomando posesión de todo nuestro ser: los sentimientos, el pensamiento, todo lo que abarca la persona… y eso es lo que se intenta. Lo puedes hacer en la escuela con la educación cristiana, pero lo puedes hacer en el trato con las personas, ayudarles a descubrir su dignidad, que son imagen de Dios y que por lo tanto, tienen que vivir como tales: imagen de Dios, y Dios es amor, lo dice la Biblia … Llevamos en nuestro ser el germen de Dios que es amor, y se trata de desarrollarlo. Si eso cada persona lo desarrolla, nuestras relaciones serían de fraternidad y de colaboración.”
Cuando regresa a Cuba se le ve andar las calles de La Habana saludando a niños, adolescentes y jóvenes. ¿Anda como una cubana más que regresa a su patria o como una madre que se reencuentra con sus hijos?
“Empezaré diciéndote que como religiosa tengo la obligación de ir a cualquier parte del mundo donde mi congregación me envíe. Estando y residiendo aquí fui vice-superiora provincial de Antillas. Después Antillas se unió con México y Guatemala, y la casa provincial se puso en México. Yo fui designada consejera de esta provincia y tuve que trasladarme a México, pasado el tiempo me nombraron superiora provincial, y tengo que continuar en México. Mientras esté en este cargo mi residencia será allí, aunque como Cuba pertenece a esa provincia religiosa tengo que venir frecuentemente. Mantengo mi residencia cubana y no quisiera perderla… Sí, me sucede como cuando un cubano regresa, vuelve como a su casa, y entonces la gente me conoce y yo los conozco. Y mi relación con esos adolescentes y jóvenes es la de una madre que ha criado o ha educado a sus hijos, ellos crecen, ella envejece… pero la unión está por siempre, es indisoluble. Y me llaman con nombres bien familiares y cariñosos.
”Desde los 22 años estoy fuera de España, mi tierra natal. Estuve 22 años en Alemania, en Cuba 17, y cuatro ya en México. Si cuando yo termine este cargo me mandan para Cuba, pues yo, encantada, vengo.” |
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