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Atención los que olvidan a Dios,
no sea que los destroce sin remedio;
confesar el pecado es sacrificio que honra,
al que encomiende lo haré gozar de la salvación divina.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa.
Lava
del todo mi delito, limpia mi pecado,
pues yo reconozco mi culpa, tengo simepre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequeé, cometí lo que tu repruebas.
Tus argumentos te darán la razón, del juicio resultarás inocente.
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Salmo 50-51, 22-6 |
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- - - - SUGERENCIAS - - -
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En estos últimos tiempos el Espíritu Santo ha empujado a grupos de anglicanos a pedir en varias ocasiones e insistentemente ser recibidos, incluso corporativamente, en la plena comunión católica.
La Sede Apostólica ha acogido benévolamente su petición. El sucesor de Pedro de hecho, que tiene del Señor Jesús el mandato de garantizar la unidad del episcopado y de presidir y tutelar la comunión universal de todas las Iglesias, no puede dejar de predisponer los medios para que este santo deseo pueda ser realizado (Constitución Apostólica Aglicanorum Coetibus,
(ver artículo). |
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