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Iglesia de
Nuestra Señora del Pilar
de La Habana |
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por Eliana Cárdenas y Aramís A. Aguiar
Fotos Eliana Cárdenas |
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VENERACIÓN DE LA
VIRGEN DEL PILAR EN CUBA
El 12 de octubre de cada año se celebran las festividades en honor de Nuestra Señora del Pilar, Santa Patrona de Aragón y de toda España. Una de sus iglesias más imponentes se encuentra en la aragonesa Zaragoza –cuya notoriedad la acrecientan sus frescos pintados por Goya entre 1772 y 1782–; otras iglesias de gran valor están consagradas a la Virgen en varias ciudades españolas. Como es lógico, la devoción pasa a América, demostrada en fundaciones urbanas tituladas con su nombre y en la presencia de templos,basílicas, capillas, dedicadas a ella en las ciudades de Guadalajara en México, Buenos Aires |
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en Argentina o San Salvador en el Salvador, y también en las áreas de coloniaje lusitano, por ejemplo en Ouro Preto (Minas Gerãis) o en Tabauté (São Paulo), ambas en Brasil. En algunos de estos lugares son famosas las ferias populares que acaecen junto a la evocación de ese día.
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La Virgen cuenta en Cuba con un ámbito consagrado a ella. Su iglesia se levanta en el barrio habanero del Pilar. Desde los umbrales del siglo XIX fue asumida como patrona de la jurisdicción que abraza, cuando con motivo de la novena religiosa conmemorativa eran oficiados cultos solemnes en su homenaje y sobrevenía una procesión popular. Paralelamente, en la comarca se llevaba a cabo la denominada Feria del Pilar, jolgorio del que gozaban todos los participantes sin animosidad alguna a pesar de desigualdades |
socioeconómicas; la feria constituye la más antigua de las tradiciones culturales en el territorio, capaz entonces de atraer vecinos tanto de intramuros como de los suburbios, y para satisfacción inclusive de asistentes extranjeros a la fiesta devenida pública.
Por la calle Estévez se halla la entrada principal de la iglesia, enclavada en la parte más estrecha de una manzana de planta trapezoidal y que delimita en sus otros lados por las calles San Jacinto, Castillo y Santa Rosa. Lo compacto de la trama urbana no posibilita una perspectiva libre hacia la portada del templo, su visión más amplia es percibida subiendo por la callejuela Sierra (inflexión de Castillo), que desde su posición enfrenta el centro religioso por el flanco izquierdo de la fachada principal. Sin embargo, subiendo por las calles Estévez o Castillo se puede distinguir la porción superior de la torre con su cruz. |
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ORIGEN DE LA IGLESIA DEL PILAR DE LA HABANA
A lo largo de la ilustrada mitra del obispo Espada (1802-1832) se reorganiza la red parroquial del occidente cubano de la época. En ese período la iglesia católica asegura su presencia en las zonas de mayor desarrollo económico de la Isla y, en consecuencia, de crecimiento de asentamientos poblacionales en ellas. Entre sus obras Espada funda 5 parroquias en la región del poniente, además de 65 ó 66 iglesias auxiliares, y 18 tenencias. (1) Alrededor de 1810, fruto de este afán y con la cooperación de los vecinos, es construida en La Habana una iglesia o ermita que se ofrendó a la Virgen del Pilar. La casa de Dios fue levantada en el núcleo de la otrora estancia Zayas, en la intersección de Horqueta y Sierra –calles después identificadas con los nombres de Estévez y Castillo. (2)
Sin dudas, hay algunas imprecisiones acerca del momento en que fue construido el primer templo y de cuándo pasa de ermita a iglesia. La información divulgada, por la propia iglesia en un suelto, hace referencia a una ermita como el primitivo templo edificado en 1810 y a la primera imagen de la Virgen , venerada desde 1812. (3) El padre Ismael Testé, quien fuera párroco de esta iglesia entre 1945 y comienzos de la década del sesenta, reseña principios de 1800 como data de edificación del templo, sin embargo, no queda claro si la alusión concierne a los primeros meses de tal año o si la fecha es considerada por él como el inicio de la centuria del ochocientos. Él redacta lo siguiente: “La primera Ermita que existió en este barrio fue fabricada en un lugar llamado Redín , y desde allí, por ser muy bajo el lugar, fue trasladada para el sitio que ocupa [hoy] la Iglesia en Estévez y San Jacinto ”. (4) |
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Detalle del altar mayor.
Vista de la nave principal
con el altar mayor.
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Por añadidura, la relatoría del recorrido pastoral del obispo Espada en 1804, narra el debut del viaje con la visita a una institución religiosa perteneciente –como se indica en el texto– a un pueblo “…que comienza por el sitio que llaman Horcón… ” , ()5 aunque por ciertos detalles y los parajes descritos quizás sea la Iglesia de Jesús del Monte y no la de nuestro interés. En adición, las incógnitas por dilucidar no cesan, pues en el Arzobispado, en un documento respecto de la Iglesia del Pilar se consigna lo siguiente: “El primer Expediente de Cancillería data del año 1796 ” . (6)
A propósito del origen de la construcción eclesiástica, vale mencionar una misiva de don Lázaro Hernández, poblador de la comarca del Pilar, quien escribió en 1814: “Esta Iglesia del Pilar en el año 1811 era pequeña y |
reducidísima en que no cabía la vigésima parte de los vecinos, sumamente vieja y deteriorada. Nosotros proyectamos la edificación del nuevo Templo bajo la dirección del Pbro. don Jacinto Vicente Laso ó López [sic]… ” (7) Si en esa fecha era ya sumamente vieja y deteriorada, además de reducidísima, es lógico pensar que la renovación no podía tratarse del edificio supuestamente erigido en 1810. Tal vez puede manejarse la hipótesis de 1810 como el inicio de la fabricación de la nave principal de la actual iglesia y su terminación en 1812, cuando empieza a reverenciarse la antigua imagen de la Virgen.
En la misma carta de Hernández se revela la solicitud de los vecinos para que el templo tuviera jerarquía de parroquia, dado el número de vecinos de la zona y la lejanía de las iglesias parroquiales de Guadalupe, Jesús María y Jesús del Monte, ante la decisión de las autoridades eclesiásticas de autorizar solo misa rezada y no otras actividades correspondientes al estatus parroquial. (8) |
Como resultado del amor y de la resolución del Obispado a favor de multiplicar la asistencia eclesiástica a la población, el centro religioso adquiere carácter de iglesia auxiliar de Guadalupe ( La Caridad ) en 1816 ó 1817, condición que le fue atribuida por el propio Espada. Esa voluntad política es ratificada por la decisión de la Reina Isabel II en 1852, de “…elevar a la categoría de parroquia a todas las iglesias auxiliares… ” Con posterioridad, en 1866, el obispo Martínez Sáez le otorgó la nueva categoría de Parroquia del término Carraguao. (9) Convertida entonces en parroquia, deviene eje de la religión católica en las comunidades del distrito El Horcón –Villanueva, El Pilar y Atarés–, así como en foco principal de la urbanización del segundo de los barrios mencionados.
ARQUITECTURA DE LA IGLESIA
DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
Jacobo de la Pezuela , al describirla en su libro de 1863, la califica como un “Modesto templo de ingreso que radica en el barrio extramural de Carraguao. Su construcción regular mide 60 varas de longitud (…) El altar mayor de esta iglesia, levantada a principios del siglo actual (…) no cuenta con lienzos, ni imágenes de talla…” (10)
Durante 1884, cuando la iglesia es regida por el párroco licenciado don Pedro F. Almanza, se agranda gracias a una recaudación de los feligreses, alzándose una segunda nave, donde encuentra espacio una capilla, sufragada por don Manuel Penichet, que es ofrendada al Santísimo Sacramento. (11) En esta oportunidad el templo se reconstruye en su totalidad, lejanos ya los deterioros ocasionados por el huracán de 1846. |
Vista del interior de la iglesia donde se aprecian las dos naves.
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Imagen junto al altar del
Santísimo Sacramento. |
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En la actualidad las características de la iglesia acusan una sumatoria de códigos inherentes al siglo XVIII y al estilo neoclásico decimonónico. La fachada principal, de proporciones casi cuadradas (con el volumen cúbico del tercer cuerpo de la torre, que sobresale de la línea general de la misma), muestra las dos fases de la edificación: el templo inicial, de nave única con la torre campanario a la izquierda, y la segunda nave, más pequeña; etapas factibles de apreciar además por algunos elementos decorativos, las molduras y otros detalles.
Aunque los documentos citados sitúan la erección de la iglesia en el siglo XIX , es posible que el hecho de haber sido construida muy a comienzos de la centuria, su ubicación en extramuros o la poca riqueza de los feligreses, (12) hayan condicionado la persistencia de elementos componentes característicos del xviii : la misma proporción achatada de la fachada, y la volumetría cúbica, está más acorde con los templos del setecientos, y asimismo el alero de tejaroz que cubre el pórtico de la nave principal o los óculos cuadrifoliados, uno situado arriba de la puerta central y dos más pequeños en los cuerpos primero y segundo de la torre. Ella está rematada por una forma totalmente cúbica; en sus cuatro lados tiene vanos con arco de medio punto, resaltados por platabandas molduradas y apoyados en pilastras que soportan el madero del cual penden sendas campañas. La configuración de este último cuerpo culmina con una cornisa sobre la que se sitúa una pequeña cupulilla, base de la cruz. Las techumbres también reflejan los diferentes momentos de la construcción: en la nave principal hay un techo de armadura con todos sus elementos tradicionales; en cambio, la techumbre de la lateral es plana.
Mientras, la edificación posterior revela el empleo de componentes neoclásicos. Ella consta de un cuerpo bajo, definido por una moldura que continúa del primer volumen de la torre, donde se encuentra la segunda entrada –puerta con arco rebajado– y del superior cuyo centro compositivo es ocupado por una ventana con arco de medio punto. La guarnición de estos vanos, como los de la fachada lateral, es resaltada y moldurada. La culminación está marcada por una cornisa volada sobre la que corre un pretil con rectángulos rehundidos.
La nave principal –de planta rectangular– lleva hacia el altar mayor y es separada de la lateral por dos grandes arcos de medio punto. En el pivote entre ambas naves, descansa una vitrina que contiene la efigie de La Virgen de 1812, sustituida al inaugurarse el nuevo altar mayor en 1964. (13) Dentro del inmueble, el sacro ornamento destaca por su austeridad. Empotradas en las paredes blancas, casi desnudas, son honradas las capillas de la Preciosa Sangre , la de las Hijas de María Inmaculada para el Servicio Doméstico y la de la Casa de Salud “ La Purísima Concepción ” . Prima la atmósfera del siglo XIX ; remarcada además, porque la nueva construcción, al dejar la torre campanario casi en el eje de la fachada principal, conduce a que la iglesia adquiera una peculiaridad evidente en templos del diecinueve cubano. (14)
LA PARROQUIA DEL PILAR EN EL SIGLO XX
A mediados de la década de los cuarenta, el padre Ismael Testé Pérez, párroco a la sazón de la iglesia, propicia un patronato pro escuela para niños humildes y, en armonía con su obra pía frente a la pobreza, protagoniza en 1955 la apertura, en Estévez No. 114, de una guardería para niños sin amparo filial; la creche Habana Nueva radicó en la inflexión de la calle hacia el Norte y de cara a la calzada de Monte. En el mismo año el padre Testé hace realidad su programa Ciudad de los Niños. (15) El proyecto es una suerte de complejo rural formado por escuelas talleres, en Bejucal, apto para autofinanciarse, con el objetivo de sustraer críos indigentes de las calles, de la necesidad de pedir limosnas y caer en última instancia en manos del delito, de ser víctimas de la insalubridad y del analfabetismo, de dormir abrigados con periódicos en los portales.
Al preverse los enfrentamientos que deberían acontecer en las arterias habaneras durante la huelga del 9 de abril de 1958, en la sacristía de la iglesia fue montado un puesto médico de campaña. La autorización para su instalación fue concertada entre Pastorita Nuñez, Lula Horstman y Victoria del Valle, activistas del Frente de la Resistencia Cívica, (16) y el señor párroco Testé. Allí se acuartela un comando desde el día 8 hasta el 10, con medicinas e instrumental quirúrgico necesarios para asistir a los heridos en busca de socorro. En el interior del recinto permanecen los médicos Bernabé Ordaz y Julio Trillo, secundados por una enfermera profesional (Nidia) y tres acompañantes con nociones previas de primeros auxilios (Nilda Ravelo, Paquita Vivar y Georgina Delgado). (17)
Marcha la presente época y cada 12 de octubre se continúa festejando en el templo, donde es conservada como signo emblemático la imagen de la Virgen del Pilar –patrona de la jurisdicción parroquial. La casa de Dios ha sido atendida por numerosos párrocos, entre ellos cabe destacar al padre Mariano Vivanco, más tarde nombrado obispo de Matanzas, y al padre Mariano Arroyo, recientemente fallecido, quienes dieron nuevos impulsos a la vida religiosa y social de la congregación. Y todo ello perdura hasta hoy; en el bicentenario de esta iglesia, si es aceptada la fecha de 1810 como el inicio de su primera construcción.
* Eliana Cárdenas Sánchez (Cuba, 1950), arquitecta, doctora en Ciencias Técnicas. Profesora Titular Consultante, Facultad de Arquitectura de La Habana , CUJAE. Directora de la revista Arquitectura y Urbanismo .
** Aramís A. Aguiar (Cuba, 1940), licenciado en Ciencias Políticas. Delegado cubano en la Organización Mundial de Turismo, desde 1985 a 1991. Colaborador en varias publicaciones. Autor de algunos cuentos premiados en la Isla.
Notas y referencias
(1) Merino, Luz: “La arquitectura religiosa en el período colonial”, en Cairo, Ana (Comp.): Letras. Cultura en Cuba, t. 6, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 1989, pp. 557-559; y Torres-Cuevas, Eduardo (selección y edición): Obispo Espada. Ilustración, Reforma y Antiesclavismo, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 1990, p. 43.
(2) Suelto informativo “Primera imagen de Nuestra Señora del Pilar que se venera en esta parroquia desde el año 1812”, referido a la historia de la iglesia, proporcionado por el Padre Enrique Poittevin, párroco de la Iglesia del Pilar, La Habana, 2009.
(3) Ibídem.
(4) Testé, P. Ismael: Historia eclesiástica de Cuba, Imprenta El Monte Carmelo, Burgos, 1969, Tomo II/1, p. 538.
(5)“Visita pastoral del obispo Díaz de Espada en 1804, según el relato de Fray Hipólito Sánchez Rangel”, en: Torres-Cuevas: Obra citada., p. 170.
(6) Cuadrado de Melo, Dr. Manuel (transcriptor/selección): Obispado de La Habana Su historia a través de los siglos. Trascripción de Legajos del Archivo del Obispado de La Habana, La Habana, mayo 1970 (3 tomos/Material mecanografiado). Libro 1: De las Parroquias, Primera Parte, pp. 131-1 (Legajo 19).
(7) Ibidem, pp. 131-1/2.
(8) Ibídem.
(9) Ver suelto informativo mencionado anteriormente y en Santelices Fernández, Manuel: Las antiguas iglesias de La Habana. Tiempo, vida y semblante, Ed. Universal, Miami, 1997, p. 177.
(10) Pezuela y Lobo, Jacobo de la: Diccionario geográfico, estadístico, histórico, de la Isla de Cuba, Imprenta del establecimiento de Mellado, Medir, 1863-1866.
(11) Información que aparece en una placa conmemorativa, situada en la nave lateral del templo.
(12) Esta situación se pone en evidencia cuando los vecinos claman por una nueva iglesia, ante lo deteriorado del templo; proponiéndose una nueva construcción que debían sufragar los feligreses, pero no se lleva a cabo por la escasez de recursos de una comunidad formada en su mayoría por tabaqueros. Ver Cuadrado de Melo, Dr. Manuel: Obra citada, pp. 131-2/·3.
(13) Santelices Fernández, Manuel: Obra citada, p. 178.
(14) La descripción arquitectónica del templo está tomada de Cárdenas, Eliana: La arquitectura religiosa del siglo XIX en La Habana (inédito, versión de 2009), La Habana, 2009.
(15) Testé, Ismael: Obra citada, p. 539.
(16) El Frente era un órgano del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, en la lucha contra la tiranía que cayó el primero de enero de 1959.
(17) Testimonio de la señora Pastorita Núñez, Asilo de Santovenia, La Habana, junio de 2009. |
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