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SOCIEDAD

  - La calle O'Reilly
por Arturo A. Pedroso
- La Granada , flor simbólica
por Clara S. del Piñal
 

 


 
La calle
O'Reilly

por Arturo A. Pedroso

 


Olvidar el pasado es correr el riesgo
de dejar indefenso el futuro.

Félix Pita Rodríguez

Si tenemos en cuenta su derrotero, los orígenes de esta antigua calle habanera se vinculan con el nacimiento de la villa de San Cristóbal de La Habana. Se inicia por el Este, muy próximo al mar, acompañando a la más vieja fortaleza abaluartada de América, el Castillo de la Real Fuerza, y al Templete, construcción neoclásica que recuerda el sitio fundacional de la ciudad, y concluye en el Oeste, en la actual avenida de Monserrate, lugar donde en 1835 se abrió la última de las puertas de salida de la muralla hacia los barrios de extramuros.
Puertas de O'Reilly y Obispo, con viaducto desde el teatro Tacón. Fueron conocidas como las puertas de Monserrate.
Puertas de O'Reilly y Obispo, con viaducto desde el teatro Tacón.
Fueron conocidas como las puertas de Monserrate.
 

Contribuyen a darnos una idea aproximada de su primitivo e imperfecto trazado los viejos planos de la ciudad. Entre ellos podemos citar uno, fechado en 1593, perteneciente al Archivo de la Casa de Miranda, en Rodrigo, España, recientemente obsequiado al Historiador de la Ciudad , o quizás otros más conocidos, como el atribuido a Francisco de Calvillo, que data de 1576, o el proyectado por el ingeniero Cristóbal de Rodas en 1603 para amurallar la urbe.

Al igual que muchas otras calles del centro histórico, O´Reilly se conoció por varias denominaciones. Así tenemos que se llamó: Calle Honda o del Sumidero, del Basurero y de la Aduana. La primera nos hace pensar en la accidentada topografía de su terreno, en los tiempos en que nuestras calles eran meros terraplenes, y las dos últimas resultan una clara referencia a los fines a que se destinó por los vecinos. En la República , durante un breve período se le nombró presidente Zayas, en honor al cuarto mandatario republicano, el doctor Alfredo Zayas Alfonso (1921-1925). Como era de esperar la nueva inscripción no tuvo arraigo, la tradición oral jamás hizo suya la nueva designación, más cuando de manera arbitraria e inconsulta el ayuntamiento habanero quiso borrar la memoria histórica.

Años después una carta dirigida por el ex-presidente Zayas al entonces arquitecto municipal e ingeniero civil Evelio Govantes, arrojó un poco de luz sobre este particular, cuando al ser consultado respondió:

“Me pregunta Ud. mi opinión sobre el cambio de los antiguos nombres de las calles, y desde luego declaro que siempre fui opuesto a esos trueques de aquellas denominaciones, que el público no acoge, ni los usa. Cuando el Ayuntamiento Habanero dio mi modesto nombre a la calle O´Reilly, sin previa consulta mía, no creí oportuno manifestarme inconforme a ello, pero conste que no obstante agradecer a mis estimados convecinos su amable acuerdo, no varié el criterio que en una oportunidad había hecho presente.” (1)

Esta misiva tuvo un singular eco en la prensa y en la opinión pública, varios diarios de gran tirada y circulación la reprodujeron, entre ellos El Heraldo de Cuba, El Diario de la Marina y El Mundo, algunos de los cuales vieron en ella un hermoso gesto de Zayas, aunque lo calificaron como una oposición discreta.

Lechero ordeñando vacas en la calle O´Reilly.
Lechero ordeñando vacas en la calle O´Reilly.
Existe un consenso en la historiografía a la hora de atribuir el nombre de la calle al general Alejandro O´Reilly Macdowell, primer Conde de O´Reilly. Según José María de la Torre , este general irlandés, que fue subinspector del ejército y segundo cabo durante el gobierno del Conde de Ricla, hizo su entrada por esta calle en 1763, cuando en virtud del tratado de Versalles fue devuelta la isla de Cuba a España; sin embargo, a juicio del doctor Manuel Fernández Santalices, gran estudioso de nuestra arquitectura y autor de un interesante texto titulado: Historia de las calles habaneras , ella toma su nombre de otro O´Reilly, don Pedro Pablo O´Reilly y de las Casas, segundo conde de O´Reilly –hijo del anterior militar y de la cubana doña María Rosa de las Casas y Aragorri, hermana del capitán general y gobernador de la Isla , don Luis de las Casas–, quien, al igual que su padre, ocupara importantes cargos en la administración colonial.

No siempre gozó de la fama y los privilegios de una calle de primer orden. En 1742 comentaba José María de la Torre : “los solares de esta calle se estimaban en 8 a 19 reales la vara cuando hoy (se refería al año 1856) se paga a más de una onza de oro la vara”. Su condición no varió durante muchos años, y todavía en 1803, su estado era deplorable. Un testimonio revelador de la anterior afirmación lo constituye una queja que fue leída en el cabildo ordinario celebrado en La Habana el 27 de octubre del mencionado año, donde se expresa:

“El Sr. D. Antonio de la Luz hizo presente que la calle honda se haya intransitable en términos de haberse quejado los vecinos a razón de estar enfermando por la fetidez que exalan las aguas corrompidas que de continuo permanecen en dicha calle por falta de corriente.” (2)

CAMINO A LA FAMA

Durante el gobierno del capitán general don Miguel de Tacón la calle tomó un auge inusitado y comenzó a cobrar importancia como arteria principal, gracias a la apertura de la Puerta de Monserrate en el lienzo de la muralla. Según el historiador Jacobo de Pezuela, esta se construyó en 1835, a un costo de 100 mil pesos fuertes, y desde entonces se convirtió en el punto de mayor circulación entre el viejo recinto de intramuros y los arrabales de la ciudad. Este hecho marcaría un antes y un después en la evolución y desarrollo de O´Reilly.

A su vera se desarrollaron variados establecimientos comerciales y se alzaron importantes edificios. Todo ello nos hace suponer que en breve tiempo sería una de las preferidas para muchos habaneros. No resulta difícil imaginar centenares de volantas y quitrines transitando por ella en dirección al moderno Teatro Tacón o al Paseo de Isabel II, convertido conjuntamente con la Alameda de Paula, en los principales puntos de cita y esparcimiento de los vecinos.

Dentro del plan de desarrollo urbano emprendido por el general Tacón estuvo la pavimentación y rotulación de las calles de la ciudad. Su privilegiada ubicación la haría muy pronto objeto de importantes mejoras. Resultó pionera del empedrado según el método de Mac Adams, que después se generalizaría en otras de intramuros. Y así lo hace saber el propio Tacón en carta al Ministerio del Interior fechada el 31 de octubre de 1834, cuando informa: “Hice ensayos en tres cuadras de la calle O´Reilly, una de las más transitadas de la ciudad y veo con gran satisfacción mía y de todo el vecindario su buen resultado”. (3)

En pocos años esta vía llegó a consolidar una bien ganada fama que perduraría en el tiempo. Testimonio de ello ha quedado plasmado en importantes obras, como La Habana en 1841, de Francisco González del Valle, o en interesantes relatos recogidos en la literatura de viajeros sobre las calles y los comercios de la ciudad en el siglo xix , pero quizás en la obra de Jacobo de la Pezuela encontremos una de las descripciones más acabadas cuando al referirse a ella expresó:

“Esta calle, una de las principales y de las más animadas de la ciudad, […] Mide una longitud de 975 varas perfectamente niveladas y empedradas, con aceras en toda su extensión. […] Son de dos pisos con algunos de tres, la mayor parte de sus edificios espaciosos, correctos y elegantes y muchas de sus plantas bajas las ocupan los establecimientos más importantes de La Habana , los cafés de Arrillaga y de la Dominica , varios hoteles y fondas, librerías, sastrerías y tiendas de artículos de moda, de lienzos y otros mucho objetos.” (4)

Prestigiaron esta céntrica arteria famosas personalidades. En ella vivieron el abogado, escritor y profesor Antonio Zambrana, quien tuvo una destacada participación en la asamblea de Guáimaro, y redactó con el abogado Ignacio Agramonte la primera constitución de nuestra República en Armas; y el doctor Vicente Antonio de Castro y Bermúdez, considerado uno de los precursores de la docencia médica en Cuba, quien impartió clases de Anatomía Descriptiva en el Hospital de San Juan de Dios y fue docente de la cátedra de Anatomía de la universidad, además de ser nombrado en 1863 socio de mérito de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en atención a su rica trayectoria médica.


Vale mencionar, además, que en la casa hoy marcada con el 253 residió el cuarto marqués de Prado Ameno, don Miguel de Cárdenas y Herrera miembro de una distinguida familia habanera.

Casi un siglo después, O'Reilly también atrajo la atención y los elogios del escritor y poeta José Lezama Lima (1910-1976), considerado uno de los más importantes escritores de la lengua española y figura cimera de la literatura cubana contemporánea. Así lo recogen estos fragmentos, correspondientes al capítulo IX de su novela Paradiso , que por su importancia merecen citarse:

“Cemí salió de la siesta con deseos de salir de la casa y caminar por Obispo y O´Reilly, para repasar las librerías. Esas dos calles fueron siempre sus preferidas, en realidad, son una sola en dos tiempos: una para ir a la bahía, y otra para volver a internarse en la ciudad.” (5)

Y prosigue dejando entrever el gran apego y estimación que le une a la ciudad, y el conocimiento que posee de su historia, cuando recrea el andar del pontífice Morell de Santa Cruz o la entrada que hizo el general Alejandro O´Reilly al término de la ocupación inglesa de la Isla , cuando expresa:
Harris Brothers Company, La Habana, 1910.
Harris Brothers Company, La Habana, 1910.


“El obispo baja por una de esas calles, […] Sube por otra calle un general de origen irlandés, rubio muy tostado por largas estancias en el Líbano, porta un bastos florecido, adquirió la costumbre de usar aretes en las campañas de Nápoles. Estas dos calles tienen algo de barajas. Constituyen una de las maravillas del mundo. Raro era el día que Cemí no las transcurría, extendiéndose por su prolongaciones, la plaza de la Catedral , la plaza de los Gobernadores, la plaza de San Francisco, el embarcadero para la Cabaña , Casablanca o Regla.” (6)

 

LA CALLE DE LOS FOTÓGRAFOS

Resulta un hecho conocido que el 3 de enero de 1841 el fotógrafo George W. Hasley inauguró el primer estudio fotográfico de Cuba y Latinoamérica en la calle Obispo. Sin embargo, muy pronto O´Reilly concentró a un gran número de estos artistas del lente, motivo por el cual mereció el sobrenombre de “la calle de los fotógrafos”.

El primero de estos émulos de Daguerre que se afincó en esta céntrica vía resultó un fotógrafo de origen austriaco, Samuel A. Cohner, quien tuvo su estudio en la casa marcada con el número 62 (hoy 364), entre Habana y Compostela. A esta primera galería siguieron nuevos establecimientos, los cuales estuvieron en manos de fotógrafos alemanes, españoles, norteamericanos, franceses y cubanos. La supremacía llegó a tal punto que en 1874 existían en La Habana 15 estudios fotográficos de los cuales ocho se localizaban en O´Reilly. Entre los fotógrafos se encontraban: Lorenzo Cabrera, Samuel A. Cohner, Narciso Mestre, J.B. Fernández, Morín y López, Andrés Oca, Prado y Torner, y Esteban Mestre y Petit.

En un interesante y simpático artículo publicado por el periodista y caricaturista Conrado Walter Massaguer bajo el seudónimo de don Gual, dedicado a su amigo Emilio Roig de Leuchsering, al evocar varios pasajes de su infancia y primera juventud hace mención a un gran número de estos estudios fotográficos cuando dice:

“Me retraté sobre un caballito en Casa Súarez, de primera comunión en el atelier de Mestre, de “confirmación” con Cohner, en el bote en casa de Dufart y Mañan, con mis hermanos en el taller de Maceo, de bombero en casa de Gelabert y no recuerdo si patrociné a Mestre y Petit, Pumariega y Handel […] el exótico apellido de este último, todavía se lee en el quicio de un puerta entre Ber-naza y Villegas, donde el viejecito germano-alemán tenía su salón de fotografía.” (7)

Hay que apuntar que a estos primeros estudios fotográficos les sucedieron otras galerías que también gozaron de excelente reputación. Vale destacar el importante estudio de fotografía y pintura de O´Reilly 63, fundado en 1893 por el español Antonio Otero, ganador de diferentes premios en las primeras décadas del siglo xx ; la muy renombrada galería de los hermanos Maceo, en O´Reilly 75; y el estudio de Juan A. Suárez y Compañía, en O´Reilly 64 esquina a Compostela, que se anunciaba como fotógrafo de Cámara de Su Majestad el Rey Alfonso XII.

SU COMERCIO MINORISTA

En 1883 Cayetano Palau Vivanco afirmaba en su Directorio Criticón de La Habana : “la calle de O´Reilly no le va en zaga a las mejores […] allí también ha echado su trono el dios Mercurio”. Sobradas razones le asistían, pues desde hacía varias décadas centenares de establecimientos comerciales se ubicaban en ella. Pero… ¿siempre fue así? Evidentemente no. Hasta principios del siglo xix muchos de sus inmuebles únicamente tenían uso residencial. Sin embargo, a partir de las primeras décadas del siglo xix comienza a ganar espacio en ella la actividad mercantil, y al mediar la centuria ya es el sello que la distingue. Muchos edificios adaptaron sus plantas bajas a esos fines. Su cercanía a la zona portuaria, su centralidad urbana y la apertura de la puerta Monserrate fueron los catalizadores que transformaron su apariencia en un verdadero corredor comercial.

Los primeros comerciantes asentados en esta calle se recogen en la Guía Mercantil de La Habana , de 1822. Fueron ellos don Matías Acebal, Pacheco y Compañía, don Joaquín Arrieta, LaFrentz y Compañía y los señores Arnau y Astrau. En 1836 se estableció la tienda de ropas Las Ninfas en la esquina de O´Reilly y Aguiar, afamada por la calidad de artículos de lienzo y seda importados de Europa, aunque después se trasladaría para Obispo. En 1856 nuevas casas comerciales aparecen en O´Reilly, las cuales irán conformando un amplio abanico géneros, así se mencionan: la Fonda del Correo, en la esquina a Tacón a un costado del Palacio de Gobierno; muy cerca de esta, en la esquina de Mercaderes, la confitería y repostería La Dominica , que devino gran fábrica de conservas al vapor, cuyos productos fueron premiados en las exposiciones universales de Londres 1862, París 1867 y Viena 1873, establecimiento que además ganó una alta reputación entre nacionales y visitantes extranjeros. También se citaban el estudio del escultor Mrs. Garbeille, los banqueros Noriega, Olmo y Compañía; el retratista al óleo Tomás Codezo y la camisería de Los Príncipes.

Años después, el Almanaque Mercantil , de 1878, mostraba la diversificación de los establecimientos comerciales en O'Reilly, desde importantes casas importadoras de máquinas de coser hasta almacenes de víveres finos, ferreterías, panaderías, librerías, hoteles, efectos de talabartería y zapaterías, depósitos de semillas, plantas y flores, fábricas de jabones y velas, marmolerías, mueblerías, locerías, peleterías, tiendas especiales de sedería y camiserías. Ya en las postrimerías del siglo xix , una gran variedad de anuncios publicitarios llenaban las páginas de importantes libros y revistas, dando a conocer las bondades de su variado comercio. Muy conocidas eran las marmolerías Las Bellas Artes, de José Patricio Sirgado, en O´Reilly 61, y La Nueva Paros de P. Serrighi en O´Reilly 89; el almacén de efectos ópticos de Eduardo Dalmao; la ya mencionada Las Ninfas, de Rosendo Maristany y Compañía, que se anunciaba como la más antigua en su giro; la fábrica de camisas y confecciones para caballeros y niños, El Tesoro Escondido, sita en O´Reilly 54 entre Habana y Compostela; o la sombrerería de O´Reilly 29, con su amplio surtido de sombreros de castor y seda para caballeros.

Aunque la gran mayoría de los negocios de esta calle estuvieron en manos de comerciantes españoles desde principios del siglo xix hasta bien entrado el siglo xx , dos comercios franceses alcanzaron gran notoriedad en ella, el primero fue el Restaurante París, propiedad de Eduardo Chaix, sito en O´Reilly 14, entre San Ignacio y Mercaderes.

Fundado en 1870, se anunciaba en el Directorio General de la Habana e Isla de Cuba , correspondiente al año 1874, como una fonda sobresaliente (restaurante de lujo). Por entonces la ciudad contaba apenas con una decena de establecimientos dedicados a la alta cocina. Al referirse a este, el periodista Federico Villoch nos dice que fue visitado por el poeta nicaragüense Rubén Darío, en 1892, durante la escala que hizo en La Habana , en su viaje hacia España, ocasión en que conoció al poeta Julián del Casal y a otros poetas como Aniceto Valdivia y Raoul Cay. También, aunque en el siglo xx , lo frecuentó Conrado Massaguer en compañía del famoso tabaquero alemán Hermann Upmann.

El otro gran comercio francés fue La Casa Potín , acreditada tienda de víveres finos y licores, fundada en 1908 por los señores Brunschwing y Pont. Se afirma que este establecimiento tuvo el gran mérito de haber traído a Cuba el primer camión para el reparto de mercancías a domicilio.

EL SIGLO XX

Las dos primeras décadas de este siglo imprimieron algunos cambios en la morfología urbana de O´Reilly. Modernos edificios rompieron la regular silueta que durante muchos años exhibió la calle, con sus viviendas de dos y tres plantas edificadas en lotes pequeños y medianos. Viejas reliquias de la colonia cayeron bajo la piqueta del denominado progreso. En el antiguo solar, ocupado anteriormente por el demolido Convento e Iglesia de Santa Catalina de Siena, la firma norteamericana Walker and Gillette edificó en 1925 un moderno edificio para sede del National City Bank of New York . Contiguo a este y haciendo esquina a la calle Aguacate, se levantó el monumental edificio de oficinas La Metroplitana , a nuestro juicio, el más espectacular por su altura y dimensiones de cuantos se construyeron a lo largo del siglo en esta vía comercial, aunque irrespetuoso de los volúmenes y de la ordenanzas de construcción vigentes desde la época colonial. Como dato curioso, durante la década del 30 en la emisora CMCB que radicó algún tiempo en este edificio, trabajó el destacado locutor y periodista radial y televisivo, Germán Pinelli.

De acuerdo con el criterio de varios arquitectos e historiadores, el primero de ellos no modernizó totalmente su fachada, a diferencia de lo ocurrido con otros inmuebles del denominado distrito bancario o pequeño wall street habanero, sino que formó una especie de portal con columnas que traían a la memoria el viejo pórtico de la iglesia de las monjas catalinas.

Otra de esas grandes edificaciones bancarias se levantó en la esquina O´Reilly y Cuba, la oficina central del Bank of Nova Scotia , entidad con casa matriz en Halifax, Canadá.

En los años 40, a tono con la modernidad, numerosos letreros lumínicos advertían a los clientes la apertura de nuevos comercios. Al igual que sucediera un siglo atrás con los fotógrafos, la calle concentró entonces, fundamentalmente, dos clases de establecimientos: las ópticas y los destinados a la venta de efectos electrodomésticos.

Entre las primeras destacaron El Almendares; La casa Orozco, que también era joyería; La gafita de oro; Marzan; Folch Ubeda y Cía; Nacional; Lastra y Hno. De los segundos resultaron famosas La Compañía Cubana de Fonógrafos, sita en O´Reilly 523, la cual promocionaba los refrigeradores marca Leonard; La Casa de Roberto Karman, establecida desde 1912, y dedicada a la promoción y venta de radios y refrigeradores; Radio City, en O´Reilly 460, destinada al expendio de accesorios de radio y televisión; Saturno Radio Electric, en O´Reilly 529; o Radio Motorola, empresa fundada en 1935. Otras no menos importantes fueron La Casa Barrié , en O´Reilly 453, y la muy acreditada Casa Giralt, surgida a la vida comercial habanera en 1898 como tienda de efectos e instrumentos musicales, pero que en los años 40 ganó una selecta clientela con la venta de los radios Phillips y los refrigeradores Hotpoint .

En noviembre de 1950 un acontecimiento sin precedentes tomó por sorpresa a los vecinos y transeúntes de la calle, que en gran número se agruparon en torno a la Compañía Cubana de Fonógrafos, sede de la agencia RCA Víctor, para presenciar una de las primeras trasmisiones televisivas en Cuba de la Unión Radio Televisión, en un moderno televisor de la conocida marca.

Con el triunfo de la Revolución en 1959 y la aplicación de las primeras leyes revolucionarias, un gran número de establecimientos comerciales fueron intervenidos o pasaron a ocupar otras funciones, y en no pocos casos se transformaron en viviendas. Se inició así un proceso de deterioro por la pérdida de las funciones primarias o tradicionales en el valioso conjunto edificado de la calle O´Reilly, el cual se agravó en las últimas décadas como consecuencia de la escasez de mantenimientos constructivos.

EN BUSCA DE UNA NUEVA IMAGEN

La Oficina del Historiador, empeñada en borrar la imagen de deterioro y abandono que hasta hace muy poco exhibió O´Reilly, comenzó hace algunos años a dar sus primeros pasos en el rescate y recuperación física de edificaciones de esta céntrica calle.

Entre los inmuebles hasta el presente restaurados, se encuentran: La Casa Víctor Hugo, sita en O´Reilly 311, sede a finales del siglo xix de la Caja de Ahorros, Descuentos y Depósitos de La Habana , hoy centro que promueve la cultura francesa; el Café O´Reilly; la tienda por departamentos Harris Brothers; La Papelería de O´Reilly; el restaurante La Dominica ; el café El Bosquecito; La tienda Colección Habana; y más reciente, el nuevo Colegio Universitario de San Jerónimo de La Habana , en el mismo sitio donde en 1728 los padres

dominicos fundaron nuestra primera universidad; el hotel Marqués de Prado Ameno, ubicado en O´Reilly 253; y Factoría Habana, en O´Reilly 308, espacio que, a decir del Historiador de la Ciudad , será: “lugar de trabajo intelectual para el pensamiento y la idea del arte […].”

Aun cuando el camino a recorrer para la completa recuperación de este importante corredor comercial será arduo, la obra de la Oficina del Historiador se ha hecho presente y muestra signos alentadores.

Notas

(1) El Mundo. 20 de abril de 1928 en: Colección facticia de Emilio Roig de Leuchsering, Tomo: 156, folio: 182, Biblioteca de la Oficina del Historiador.
()2 Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana Trasuntadas. De 1 de enero de 1802 a 23 de diciembre de 1803. Folio: 297 vto. Se respetó la ortografía original.
(3) Juan Pérez de la Riva. Correspondencia reservada del Capitán General Don Miguel de Tacón. Habana, Ed. Biblioteca Nacional, 1963. p. 114.
(4) Jacobo de la Pezuela. Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba. Imprenta del Establecimiento de Mellado, Madrid, 1863. Tomo: III, p. 78.
(5) José Lezama Lima. Paradiso. Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 2000. p. 404.
(6) Ibídem, p. 404-405.
(7) Información, junio 29 de 1947. en: Colección facticia de Emilio Roig de Leuchsering, Tomo: 50, folio: 182, Biblioteca de la Oficina del Historiador.

Las dos primeras décadas de este siglo imprimieron algunos cambios en la morfología urbana de O´Reilly.