Retornar al "Home Page" ...
 
 
CULTURA Y ARTE

  - Un paseo por la literatura rusa
por María del Carmen Muzio
- Arte Divino: Alfonso Rodríguez Pichardo
por Nelson García
  - Las bibliotecas perdidas
por Roberto Méndez
XIV Concurso Aniversario
de Palabra Nueva
   
XIV Concurso Aniversario de Palabra Nueva
  - Tocando las puertas
por Arístides O'farrill

"Crimen y Castigo" de Fiódor M. Dostoievski.
Un paseo por la literatura rusa
por María del Carmen Muzio
Este año la Feria del Libro se dedicó a Rusia como país invitado de honor. En el momento de iniciar estas líneas conocía sólo una parte de los títulos que se presentarían por parte de editoriales cubanas. Habría que esperar a la Feria en La Cabaña para apreciar los que trajeran las editoriales rusas. Después del derrumbe de la Unión Soviética poco, o casi ningún acceso, hemos tenido a la literatura de los antiguos países que la conformaban.

Muchos lectores recordarán que nuestras librerías, a partir de los años sesenta y setenta, fueron invadidas por libros de ese país. Y también, por supuesto, de otros que conformaban el antiguo campo socialista. Algunos, no hay por qué negarlo, de buena calidad.

En cuanto a la literatura rusa que nos ocupa, pudimos conocer grandes escritores. Algunos publicados en tiradas masivas con papel de muy mala calidad y otros, en ediciones soviéticas.

Hay que destacar en primera instancia a Fiodor Dostoievski. Su Crimen y Castigo , novela que admite clasificaciones como psicológica o policial, nos

acercó a uno de los grandes “monstruos sagrados” de esa literatura. Esta vez, aparece por el sello Arte y Literatura en su colección de Clásicos. También, más extensa pero incuestionablemente otro clásico universal, Los hermanos Karamazov . A pesar de la tesis dostoievskiana de encontrar el hombre su verdadera salvación dentro de la ética religiosa, fue publicada en aquellos años en los cuales predominaba el ateísmo.

También otro grande de las letras rusas, León Tolstoi, nos llegó con su monumental Guerra y Paz –ahora también por Arte y Literatura– y la incomparable Ana Karenina . Muchas de estas obras las pudimos disfrutar en versiones cinematográficas, en las que no me detendré, ni en los llamados “muñequitos de palo” rusos que influyeron en más de una generación de cubanos.

Gogol, Pushkin, y Turgueniev fueron otros de los grandes autores de esa lengua, tan extraña a la nuestra, que pudimos conocer en sus traducciones al castellano.

Sin embargo, la época estaba signada, para la literatura soviética, por el llamado realismo socialista. La Madre , de Máximo Gorki, cuya primera publicación data de 1907, constituía la novela emblemática, considerada precursora del realismo socialista, de estudio obligatorio en la enseñanza media superior, junto a otras como El destino de un hombre, de Mijaíl Shólojov, quien fuera Premio Nobel de Literatura por su epopeya sobre el Don, aunque también se estudiaba a Tolstoi. No pretendo demeritar una obra en virtud de la otra, sino aclarar que las obras seleccionadas, tanto para su estudio como su publicación, se hacía más por los valores éticos que inculcaban a estudiantes y lectores. En cuanto a Gorki, sus Cuentos de Italia entrañan un mejor texto narrativo.

 

Toda una enorme avalancha de libros sobre la Gran Guerra Patria, así llamada por los soviéticos a la contienda librada contra los nazis, llegó hasta nosotros. Algunos mejores que otros. Quién no recuerda La carretera de Volokojansk , Los hombres de Pánfilov , El bloqueo , Los amaneceres son aquí apacibles , y otras del mismo corte por sólo citar algunas.

Dentro de aquel fárrago de novelas que nos invadía algunas eran admirables. Recuerdo en especial En agosto del 44, de Vladimir Bogomolov. Excelente por su discurso narrativo, la utilización del monólogo, y la visión de su época a través de los protagonistas, rompe con los esquematismos impuestos por el realismo socialista. En esencia, este movimiento literario preconizaba la muerte del héroe para reafirmar en el lector el ideario socialista, cuestión con la que Bogomolov rompe de manera magistral. Novela de espionaje muy superior a las del famoso Iulian Semionov, el autor de la archiconocida Diecisiete instantes de una primavera . No quiero con esto restarle valor a Semionov, pero Bogomolov, estilísticamente, resulta insuperable. Lo más significativo sobre este autor es que escribió esa única novela. Sus cuentos también fueron un éxito, en especial, “Iván”, que, con el título de La infancia de Iván es una de las películas clásicas de la antigua cinematografía soviética.

Disculpe el lector si me equivoco de nacionalidad en alguno de estos escritores, ya que al estar catalogados como soviéticos, y mi escaso desconocimiento de la geografía de ese antiguo país, en ocasiones me resulta difícil determinar si son rusos o pertenecen a algunas de las antiguas repúblicas soviéticas. Creo que ese es el caso de Chinguiz Aimatov que nos regaló El primer maestro .

Dostoievski.
Dostoievski.


E. Kazakevich con sus novelas Estrella y El corazón de un amigo, fue también de los mejores que trataron el tema de la guerra contra el fascismo. Incluso la primera fue llevada, en tiempos postsoviéticos, a una versión cinematográfica que pudimos disfrutar por nuestra televisión en época reciente.

La trilogía Tinieblas y Amanecer de Rusia, de Alexei Tolstoi, fue otra de las monumentales obras que pudimos leer en aquellos años, en una edición foránea cuyo nombre no recuerdo.

De la editorial Progreso nos llegó la trilogía sobre el médico Vladimir Ustimenko conformada por Esta es tu causa, Mi ser querido y Respondo por todo, del autor Yuri Guerman. Muy interesante recorrido de la vida de este médico desde sus inicios como estudiante en la naciente Unión Soviética, su desempeño dentro de la Guerra Patria y, lo más novedoso, en la etapa de reconstrucción del país después de la guerra, las purgas stalinistas, delineada en el personaje de la tía de Ustimenko, una comunista que resistió las torturas nazis y sólo por caer prisionera de estos va a ser confinada a uno de los campos sin que sus familiares conozcan su paradero y tengan que desgastarse en busca de ayuda, a pesar de que su propio esposo ostenta la condición de Héroe de la Unión Soviética.

De la editorial Ráduga nos llegaron los cuentos de Vasil Bykov. Se destaca el llamado “Sótnikov”, cuya versión cinematográfica con el título de Ascensión constituyó un verdadero acierto del cine soviético.

Por otras novelas rusas, en cambio, tuvimos que esperar unos años para que fueran publicadas en Cuba. Tal es el caso de la tan disfrutable El maestro y Margarita, de Mijail Bulgakov, publicada por la Editorial Arte y Literatura en 1989.

En cambio, El doctor Zhivago de Boris Pasternak, Premio Nobel, aún espera una edición cubana, ya que sus versos han tenido mejor suerte.

Y volviendo a los Nobel, en las breves ediciones Cocuyo conocimos Un día en la vida de Iván Denisovich de Alexander Solzhenitzin. Posteriormente, por abandonar este escritor la antigua Unión Soviética, únicamente es posible leerlo en ediciones de otros países.

El año pasado tuve acceso a la novela Vida y Destino de Vasili Grossman, un éxito editorial en Francia y España, prohibida por Nikita Jruschov, de la cual no me pude sustraer del deseo de reseñar. (1)

Después de la desaparición de la Unión Soviética poco o nada hemos sabido de estos autores y mucho menos de los actuales. La Feria sirve para continuar este acercamiento a una literatura que siempre ha contado con muchos escritores de valía universal.

Notas:

(1) Palabra Nueva , septiembre, 2009.