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Venerable padre |
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Jerónimo de Usera |
Apóstol de los humildes |
por Perla Cartaya Cotta |
Esta sección se honra al dedicar la glosa de marzo –tiempo de conversión y de Semana Santa–, al padre Jerónimo Usera, al que tanto le agradecemos los cubanos; uniéndonos así a los homenajes que se están realizando con motivo del bicentenario de su natalicio. |
| Desde hace años tengo la convicción de que quien se interese en profundizar sin barreras en el aporte de la Iglesia católica a la cultura cubana, en este caso mediante la educación, no debe desconocer la obra que el Venerable padre Jerónimo Mariano de Usera y Alarcón (Madrid, 1810 – La Habana , 1891), realizó durante las dos etapas –(1848-1851; 1864-1891)– de su apostolado en esta tierra nuestra y suya.
Don Jerónimo de Usera: monje cisterciense exclaustrado; (1) primer misionero español en África Ecuatorial; doctor en Teología; catedrático de |
lengua griega y lengua hebrea en la Universidad Central de Madrid; predicador de la Reina. (2) Llega a Santiago de Cuba “un día de mucha luz”, según diría, en su condición de Racionero de la Catedral de esa ciudad, cargo del cual toma posesión el 11 de noviembre de 1848. Desempeñará otras funciones asignadas por la Iglesia. (3) Pero de acuerdo con el propósito de este modesto homenaje me referiré, esencialmente, a sus aportes a la educación de los cubanos.
I
En virtud del Plan General de Instrucción Pública para las islas de Cuba y Puerto Rico, desde 1841-42 se aplican las nuevas disposiciones que contemplaban tres niveles de enseñanza: elemental, secundario y universitario. El propósito metropolitano era lograr un control estricto de la educación. (4) Ese Plan significó la secularización de la Universidad –fundada en 1728 por la Orden de los Predicadores–, que perdió su condición de Pontificia, llamándose desde entonces Real Universidad. |
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Los dos colegios seminarios de Cuba: San Carlos ( La Habana ) y San Basilio (Santiago de Cuba) quedaron incorporados a la universidad habanera por Real Cédula de 24 de agosto de 1842, que limitaba su enseñanza a la Sagrada Teología.
Hasta ese momento, la juventud que acreditaba los requisitos necesarios (5) acudía a los colegios seminarios en busca de instrucción general y del nivel académico requerido para optar por los títulos que otorgaban dichos altos centros de estudios. (6)
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“Cultura y religión, enseñanza y sacramento, paz y justicia, eran desde el principio el eje de mi vida y de mi apostolado en el pueblo”.
J.U.A.
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Pero las decisiones de la Metrópoli ya expuestas provocaron la crisis de esas instituciones que dejaron de ser lo que fueron: en lo adelante, únicamente formarían sacerdotes. |
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El colegio seminario de San Basilio Magno –fundado en 1721por iniciativa del obispo Jerónimo de Nosti y Valdés (Real Cédula del 19 de septiembre de ese año)– devino en centro de la vida cultural santiaguera desde finales del siglo XVIII . Pero en la década del 40 del siglo XIX , por las razones antes expuestas fundamentalmente, la crisis de esa institución –a la que apenas quedaban alumnos– era evidente.
De modo que cuando el padre Usera llega a Santiago de Cuba, figuras eclesiásticas y civiles ya habían solicitado la reforma del Seminario, pero nada se había logrado. Tiene noticias de que el Ayuntamiento y la Sociedad Económica de Amigos del País pedían la reinstalación de las facultades universitarias.
Pronto comprenderían todos que el padre Usera era un hombre que rechazaba perder el tiempo: ante la negativa del capitán general a considerar dichas solicitudes se dispone a “reorganizar el Seminario como un centro de segunda enseñanza, preparar la Facultad de Filosofía y establecer el adecuado nivel de las cátedras teológicas”. (7) Lo primero que hace: sustituir al rector José Delgado que, por anciano y enfermo, carece de fuerzas para renovar el plantel; y asume la Dirección de San Basilio (12 de abril de 1849).
Al analizar su proyecto de plan de estudio para el Seminario llama la atención que “no sólo proporcionarían a los pueblos párrocos instruidos y celosos por su bienestar”, procura que los cursos de Filosofía promuevan en los jóvenes “que por cualquier evento abandonen en lo sucesivo la carrera eclesiástica, afición a la industria, al comercio, a la maquinaria y a la agricultura”, fuente de inagotable riqueza, y en cuanto a la inclusión de un curso de Botánica expresa: “tanto más necesario cuando que vive en un país riquísimo en vegetales…” (8)
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Vistas frontal e interior del Seminario San Basilio Magno
(Santiago de Cuba).
Desde 1848 el padre Usera ejerció la docencia en este centro de estudios superiores tanto para aspirantes al sacerdocio como para laicos.
Posteriormente, y hasta 1851, se desempeñó como director.
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El pensamiento useriano engarza con el de fundadores de nuestra nacionalidad (9)–aunque él deseara como español mantener a Cuba sujeta a la corona española–, al expresar en el mismo documento que uno de los “mayores bienes” que a su juicio, produciría la adopción de ese plan era “habilitar a la juventud” para lograr la prosperidad del país y “arrancar de la ociosidad” a los que “llenos de disposición e ingenio” se creen degradados “si se entregan a aquellas profesiones”. (10) La firmeza de carácter y las sólidas convicciones, rasgos notables del misionero, se manifiestan al defender su proyecto frente al Capitán General, quien le indica seguir el plan de estudio del Seminario San Carlos y San Ambrosio (24 de diciembre de 1849), sustituto del plan renovador de la época del obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa. |
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A pesar de sus esfuerzos, don Jerónimo no pudo ver hecho realidad su proyectado plan de estudio y “debió conformarse con montar un gabinete de Física y restablecer cátedra de Latinidad”. (11) Lamentablemente “(…) hacía más de treinta años que no se ordenaban seminaristas, aunque había abogados instruidos a expensas del Seminario luego de declarar su falta de vocación al iniciarse las asignaturas eclesiásticas”. (12)
Se ha reconocido que su obra en el Seminario San Basilio Magno fue la acción renovadora más notable, “(…) el mayor esfuerzo por recuperar el papel raigal del seminario…” pero problemas de carácter histórico: “…la dependencia política de la Iglesia a la monarquía liberal española cerró el paso a este intento”. (13)
Don Jerónimo había logrado, en medio de la magia de la ciudad santiaguera, estudiar el acontecer de Cuba y el carácter de su pueblo. Aquilata la cultura de determinadas clases sociales y otra realidad que lo conmueve: la ignorancia de los más humildes y desventurados –más crítica en el caso de los campesinos y de los presos– ya fuesen blancos o de color. En realidad, no tenían noticias de la existencia de Dios, con las excepciones que nunca faltan.
Como maestro que es, sabe que la educación es un fenómeno complejo en el cual intervienen la familia, la escuela, la Iglesia y el medio social, en general, en que se desenvuelven los niños y jóvenes. Sabe que los cubanos no son remisos a las prácticas religiosas pero carecen de los conocimientos teológicos que la fundamentan y que contribuyen, sin duda, a la necesaria moralización de las costumbres. Pero la diócesis santiaguera no disponía de presbíteros suficientes para emprender, al unísono, la catequesis de niños y adultos.
¿Qué hacer entonces?, se preguntaba una y otra vez. Hasta que su pensamiento fue iluminado por una alternativa que lo acercaría a tiempos que no vio: incorporar a los laicos a esa obra .
El 31 de julio de 1850 los santiagueros leyeron en El Regañón un aviso convocando a las personas de ambos sexos que desearan inscribirse “en la buena obra de Enseñanza de la Doctrina Cristiana ”. Logra fundar la Asociación o Hermandad de la Doctrina Cristiana que, asumida por el obispo Antonio María Claret, cosecharía óptimos resultados. Y para apoyar ese trabajo incluye en el Seminario las asignaturas: Prácticas para catequizar a niños y rudos (cuyas clases él desempeñaría) y Teología Pastoral. |
En 1874, se fundó el primer colegio:
Amor de Dios, en la villa de Guanabacoa. |
Casa de Caridad y Oficios de San Ildefonso. |
| El 30 de junio de 1851 (¿lo intuiría?) cierra su paso por la ciudad de las montañas más altas: monseñor Claret lo envía a España con una misión urgente: solicitar a la Reina la dotación que la diócesis necesitaba: había templos e iglesias parroquiales “como el portal de Belén”. Logra el éxito en su misión, pero informa a su superior que, a pesar de su voluntad, demorará en regresar.
En la misma epístola le confiesa su aflicción por no haber acompañado al pueblo que tanto amaba en los fuertes temblores de tierra acaecidos, y en la terrible epidemia que no cesaba. Desde la distancia se unía a ellos mediante la oración sostenida al Padre y con “una solemne novena a la Virgen de la Caridad ”, para la que había convocado a cubanos residentes en Madrid y a otros ciudadanos de fe… No sabe aún que Dios tiene para él otro camino.
II
Diciembre de 1864. Un hombre –ausente de Cuba durante trece años– recorre despacio las calles de San Cristóbal de La Habana : era oficialmente, desde el día 24, Deán de la diócesis habanera(14). Los recuerdos, irremediables, lo acompañan: había vivido durante casi diez años, en Puerto Rico, el tiempo más difícil y espinoso de su camino misionero…¡Nadie lo diría!...
El semblante de don Jerónimo de Usera no denota a un hombre amargado –como podía haber sido– o taciturno: su expresión refleja paz, bondad.
La fuerza poderosa que viene del amor y la fe en Jesucristo –que anima al hombre que se sabe acompañado por Él–, le permitió derrotar la sensación de impotencia y de tristeza que los seres humanos sentimos al sufrir en carne propia la injusticia. Y sería siempre su sostén.
Una mañana, al dirigirse al Hospital de San Lázaro, el cochero tuvo que repetirle: Padre, padre, usté me oye o no. Y es que Usera, al pensar en las dificultades de esos días, evocaba la fundación en Puerto Rico de la Asociación de Damas de la Caridad , obra seglar que fue su apoyo para la creación de la Casa de Caridad y Oficios de San Ildefonso. (15) Y lo que era más querido para él: la realización de un sueño largamente acariciado: la fundación del Instituto de Religiosas del Amor de Dios (Zamora, España, 1864), obra que llegaría a perpetuar la suya al dedicarse, para siempre, a educar y sembrar valores morales cristianos mientras proporcionaba una sólida instrucción.
Los vecinos pobres, cercanos a la plaza de la Catedral , aprendieron a quererlo y respetarlo por su natural vocación a la misericordia; y porque habían llegado noticias que, como suele ocurrir, corrieron de boca en boca: ¡había defendido en Puerto Rico (como antes en África y en Santiago) el derecho de los negros, los mulatos y los esclavos a ser hombres realmente!, (16) a pesar de la discriminación de esos tiempos.
Ahora, su estancia en Occidente le había permitido comprobar que la esclavitud en las plantaciones de esta zona era mucho más cruel que en Oriente. No vacila en proceder de acuerdo con sus criterios al respecto, sin preocuparle las ideas contrarias de sus coetáneos.
El 30 de octubre de 1866 queda inaugurada en Madrid la Junta de Información, para tratar los asuntos sociales, económicos y políticos de las Antillas. (17) En una de las sesiones, el padre Usera –que se encuentra allí por designación real– presenta la Moción para el establecimiento de un sistema de educación religiosa y social para los pobres de las Antillas , que contempla la fundación de un instituto masculino (que no llegó a crearse) dedicado a la preparación de maestros que evangelicen e instruyan a los campesinos, indios, esclavos y negros en general de esos territorios (18 de mayo de 1867).
El padre Usera permaneció veintisiete años en la diócesis habanera y párroco de nuestra hermosa Catedral. De esos años destaco como un gozo espiritual profundo la presencia, desde 1871, de las primeras diez religiosas Hermanas del Amor de Dios, con las cuales fundó, en 1874, el primer colegio: Amor de Dios, en la villa de Guanabacoa; que cerrará diez años después para inaugurar la Escuela de Santa Rosalía para niños pobres (Santa Clara, 28 de diciembre de 1884), obra de la prócer villaclareña Marta Abreu, (18) trasladándose hacia allá el noviciado.
En 1883 logra fundar la Sociedad Protectora de los Niños de Cuba. (19) Esta institución, consecuente con la línea de pensamiento de su fundador, preparaba para la vida a niños y a niñas, sin exclusión alguna, hasta ubicarlos en condición de trabajadores cuando tuviesen la edad apropiada; o en el caso de las niñas, hasta que desearan contraer matrimonio o estuviesen capacitadas para satisfacer sus necesidades de vida mediante una ocupación digna de su condición.
Este proyecto, de carácter socio pedagógico, no discriminaba al niño en cuanto a sus posibilidades futuras, no los destinaba a ser obrero, artesano o campesino; si demostraba aptitudes para la ciencia o el arte, la escuela adecuaría el sistema de instrucción de modo que recibiese los estudios facultativos o superiores necesarios. Esta concepción, entonces, significó renovación y anticipo.
Aunque esta Sociedad se creó para los niños que carecieran de padres, tutores o custodios, en realidad la mirada protectora se dirigía a todos los niños: cualquiera era recibido a petición de las personas responsables de su vida. Y cuando había noticias confirmadas de que corría peligro la vida, la salud o la moral de algún niño, al lado de sus mayores, promoverían los trámites necesarios, bien para impedirlo, de ser posible, o para lograr el cuidado permanente de éste.
Su última obra fundacional fue la Academia de Tipógrafas y Encuadernadoras, la primera de su género en Hispanoamérica. Dirigida a preparar sólidamente para la vida a muchachas jóvenes mediante la obtención de un oficio de notable significación para el desarrollo cultural de la sociedad. La Academia fue reconocida por las autoridades coloniales de la Isla como Escuela de Artes y Oficios (22 de agosto de 1891). (20)
Pero no llegó el Misionero a recibir esa buena noticia: su corazón había dejado de latir desde el día 17 de mayo del mismo año. Se despidió de la tierra –en la que tanto bien hizo y donde fue tan querido– con la tranquilidad de haber dejado establecida en las provincias de La Habana y Villa Clara la Congregación de Hermanas del Amor de Dios, dedicada a la educación, tal como él la concibió, fiel a su legado.
EPÍLOGO
Al querido padre Usera –que siempre se sintió fraile– le tocó vivir y luchar en un período histórico particularmente convulso en su país y en Cuba.
Como el Hijo de Dios hecho Hombre, tomó partido incondicionalmente por los más discriminados en todos los órdenes. Nunca recogió el guante cuando fue ofendido. Nunca transigió con la mentira. Supo esperar, pero siempre se empinó, fundando. Su educación no le dejó espacio a la descortesía ni a la grosería. Fue un español –noble y bueno como muchos otros– que amó a Cuba y a su pueblo como propios.
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Sobran ejemplos del esfuerzo personal que le dedicó a la moralización de las costumbres y de la cotidianidad ambiental, sobre todo cuando se trataba de la niñez y la juventud. Pero prefiero referirme, por mi doble condición de maestra y abuela, al siguiente: el 23 de abril de 1880 denuncia ante las autoridades de la Isla , a la Compañía Infantil de Zarzuelas por considerar sus espectáculos “ofensivos para la moral y un peligro gravísimo para los niños”. Su autoridad moral hizo posible la suspensión de dichas funciones.
Fray Usera –me agrada llamarlo así– fue más que un creador, un precursor:
· Al realizar, en 1890, la reforma del reglamento de la Sociedad Protectora de los Niños, expone concretamente el derecho de los niños: (21)
“Recibir protección contra la ignorancia, el abandono, la miseria, las enfermedades, el maltrato físico y moral, las humillaciones y la inmoralidad”. |
En nuestra época, es frecuente que voces dignas se alcen para denunciar las violaciones de los derechos infantiles, que siguen ocurriendo a pesar de que muchos países suscribieron (Cuba entre ellos) la Convención de los Derechos del Niño propuesta por la UNESCO. Pero en la del padre Usera –de hecho maestro y sociólogo– su obra fue renovadora y anticipatoria.
· Su protección a la mujer se expresa, como hemos visto, de diversas formas. Pero un ejemplo notable, a mi juicio, lo constituye las casas cunas que funda para atender a la subsistencia y cuidado de niños pequeños, hijos de obreras o domésticas, durante sus horas de trabajo. Y alberga gratuitamente en las mismas a los hijos de madres condenadas a prisión, sin tener en cuenta el tiempo de las sanciones o sus causas. Por ende, también en esto fue un precursor.
· El Misionero –hombre de notable cultura y sensibilidad humana– fue un soñador de obras altas y hermosas: algunas, ya evocadas, logró hacerlas realidad. Otras, siguen esperando a que los tiempos las favorezcan.
Para concluir, creo justo resaltar la visión profética del Venerable padre Jerónimo de Usera al reconocer, de hecho, el papel de los laicos en la Iglesia un siglo antes del Concilio Vaticano II:
· Tres de sus fundaciones – la Casa de Caridad y Oficios de San Ildefonso (Puerto Rico), la Sociedad Protectora de los Niños de la isla de Cuba y la Academia de Tipógrafas y Encuadernadoras, fueron dirigidas por laicos.
· En la Obra de la Doctrina Cristiana , aunque presididas por un obispo o clérigo, predominaban los laicos.
· La Congregación de las Hermanas del Amor de Dios –su obra principal– integró a laicos desde su fundación en estrecha colaboración con las hermanas. (22)
Notas y referencias:
(1). Ley de exclaustración del 29 de julio de 1837.
(2). Por Real Orden del 21 de junio de 1848.
(3). Entre ellas: Penitenciario de la Santa Iglesia Catedral (Real Orden del 25 de diciembre de 1849). Gobernador de la Diócesis por delegación de su antecesor, don Francisco Delgado (1851).
()4. La Sección de Educación de la SEAP , de hecho, tenía a su cargo cuanto concernía a la enseñanza, la educación y las escuelas.
(5). Limpieza de origen y respaldo económico.
(6). En el colegio seminario de San Basilio estudiaron, entre otros, el poeta Manuel Rubalcaba, el presbítero Gabriel Marcelino Quiroga y el compositor Laureano Fuentes.
(7). Olga Portuondo y Zúñiga, Yoan Rovira, S.J.: El Colegio Seminario San Basilio Magno . Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2000, p.71.
(8). Perla Cartaya Cotta: El legado del padre Usera , La Habana , 2009, p.87.
(9). Véase: José A. Saco: Memorias sobre la vagancia en la Isla de Cuba (1830). José de la Luz y Caballero. Informe sobre la Escuela Náutica de Regla (1833). Publicado también como Proyecto del Instituto Cubano.
(10). Ibídem 8, p.88.
(11). Ibídem 7, p. 80.
(12). Ibídem.
(13). Ibídem, p.78.
(14). El padre Usera fue director del Hospital de San Lázaro (leprosorio). También director y administrador del Hospital Real de San Felipe y Santiago.
(15). Escuela de proyección técnica. Primer centro docente de Puerto Rico sin exclusiones, precursor de las escuelas profesionales.
(16). Consta en el Archivo de la Iglesia Catedral de Puerto Rico, que había bautizado a 26 africanos y a uno de ellos, de 8 años de edad, le dio su propio nombre de pila y el apellido de familia, llamándose Mariano Malaquías Siaica Usera.
(17). Por Real Orden del 17 de agosto de 1866.
(18). Marta Abreu Arencibia, ilustre patriota natural de Santa Clara, benefactora notable de su patria chica. Funda otros colegios para niños pobres y negros.
(19). En la calle de la Infanta no. 102, territorio que pertenecía a la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe (hoy Parroquia de la Caridad ).
(20). El reglamento de esa escuela estuvo en vigor hasta 1899, fecha en que se modificó para ser reconocida como Escuela de Artes y (Oficios y Normal.
(21). Primer capítulo: Del Título y Objeto de la Sociedad .
(22). Jerónimo Mariano Usera y Alarcón (1810-1891). Positio sobre las Virtudes y Fama de Santidad , pp. 629-630. |
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