El último |
por Nelson de la Rosa Rodríguez
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fue el primero |
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Cuando usted lea éstas líneas seguramente ya pasó la efervescencia de la edición 49 de la Serie Nacional de Beisból y muchas miradas estarán puestas en la Copa Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 y en el anunciado torneo élite de la pelota cubana que, en el momento de redactar éste artículo, nadie sabía cual sería su denominación, no tenía fecha exacta, los nombres de los equipos eran desconocidos y menos aún se habían dado detalles del calendario de juegos. |
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Odrisamer Despaigne. |
Sin embargo, resulta imposible resistirse a la tentación de escribir unas líneas con respecto a un torneo que en su fase final atrajo la atención de los aficionados en toda la isla debida, sin dudas, a la presencia del equipo Industriales, ese que no resulta indiferente para nadie.
La Serie Nacional estuvo matizada en sus comienzos por ausencias notables en la mayoría de los equipos, razón por la cual se avizoraba un certamen con una calidad menor que la de años anteriores. Ya no solo eran los equipos capitalinos los que vieron partir a varias de sus figuras en busca de otros horizontes, Pinar del Río, La Habana , Isla de la Juventud , Matanzas, Villa Clara, Guantánamo y hasta Ciego de Ávila y Santiago de Cuba también tuvieron que hacer cambios en sus nóminas.
Luego de manejar diversas variantes en el calendario de juego y la estructura de la Serie , la temporada se inició con el mismo sistema de los últimos años, y quizás la gran novedad fue la celebración de la mayoría de los partidos en horario diurno con el objetivo de ahorrar electricidad. No obstante, esa medida trajo como consecuencia un gran número de choques sellados en sus postrimerías, al no poder siquiera encenderse las luces de los estadios para jugar una entrada.
Al término de la etapa regular clasificaron los de casi siempre: Sancti Spíritus, La Habana e Industriales, por occidente; y por el oriente, Villa Clara, Santiago de Cuba y Ciego de Ávila. Esta vez los llamados “eléctricos” fueron Cienfuegos y Guantánamo.
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Ya en la etapa de la verdad, Sancti Spíritus y Villa Clara tenían todo a su favor para llegar a la discusión de la medalla de oro. Ambas novenas fueron las mejores en la ronda preliminar y la historia no tenía por qué ser diferente ahora. Sin embargo, los play offs son otra cosa. Llegado el momento todos están en igualdad de condiciones y la Serie se gana partido a partido. |
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En el oriente, Villa Clara cumplió las expectativas. Primero pasó por encima de Santiago de Cuba, una novena con un pitcheo muy débil a esas alturas, y luego dejó en el camino a un Ciego de Ávila que parece condenado a no ganar nunca un Campeonato.
En occidente la situación fue diferente. Sancti Spíritus lució muy mal frente a un Industriales que clasificó a última hora y parecía tener un pitcheo débil. Los parciales espirituanos pusieron sus ilusiones en un manager como Lourdes Gourriel, pero éste no tiene una varita mágica. Sus mejores bateadores fueron anulados y su pitcheo no fue capaz de detener a unos Industriales que elevaron su autoestima luego de los “sucesos” en el José Antonio Huelga. Por la otra llave, el Habana hizo válidos los pronósticos y eliminó al joven equipo de Cienfuegos.
Así las cosas, habaneros e industrialistas definieron el título occidental. El pitcheo del hasta entonces Campeón Nacional inclinaba, a nuestro juicio la balanza a su favor, pero las dos victorias azules comenzando la serie en el Nelson Fernández, resultaron lapidarias en sus aspiraciones. No obstante, los dirigidos por Esteban Lombillo se “plantaron bonito” y en el Latino ganaron dos de tres y forzaron un sexto choque de regreso en el estadio de San José de las Lajas, plaza en la que ésta vez tampoco pudieron con los azules. Industriales, nuevamente en contra de los pronósticos, ganó en el terreno y pasó a la discusión del campeonato. |
Del otro lado esperaba Villa Clara, selección que, al igual que el año anterior, salía con la etiqueta de favorito. El fantasma de los dos últimos play offs entre ambas novenas rondaba el ambiente. Los Industriales de Rey Vicente Anglada vencieron dos veces consecutivas con sendas pollonas a los entonces naranjas de Víctor Mesa. Sin embargo, ahora la situación era diferente y otros managers los protagonistas.
Las dos victorias iniciales de Villa Clara en el Sandino hicieron pensar que la historia cambiaría, pero en el Latino los de Germán Mesa batallaron tanto que igualaron el marcador; no obstante, el éxito villaclareño en el polémico quinto partido los hizo salir del Coloso del Cerro con ventaja de 3 juegos por 2. El camino parecía más llano para los naranjas: regresaban a sus predios a buscar una victoria en dos partidos. La fiesta esperada durante 15 años ya estaba lista. Sin embargo, la historia ya se conoce: Industriales ganó los dos desafíos de marras y nuevamente besó el trofeo de Campeón Nacional.
No podemos decir que Industriales haya sido el mejor equipo de la Serie. Su paso por la etapa clasificatoria se caracterizó por la inestabilidad, no en balde fueron los últimos en clasificar. Eso sí, fue el mejor equipo de la pos-temporada. Sus lanzadores lograron ahogar la superior ofensiva espirituana, y los bateadores dejaron en el camino al mejor pitcheo de Cuba, el del Habana. Ya en la final, tuvieron más garra que sus rivales, que sufrieron las consecuencias de una defensiva ineficiente en los momentos de definición.
Los actuales monarcas no pueden escoger a su jugador más valioso de los play offs, porque muchos fueron los héroes en cada uno de los partidos. Alexander Mayeta, Serguey Pérez, Yoandri Urgellés, Rudy Reyes. Leugim Barroso, Stayler Hernández, Carlos Tabares, Irait Chirino y Frank Camilo Morejón alcanzaron protagonismo en diversos momentos gracias a su ofensiva, mientras que a la defensa el propio Frank Camilo, Barroso y Rayko Olivares salvaron más de una vez las victorias azules.
Su pitcheo, el más joven de forma colectiva en el campeonato, hizo un gran trabajo. Antes del comienzo de la Serie Odrisamer Despaigne, Arleys Sánchez y Frank Monthieth eran las figuras con más historia. Los dos primeros tuvieron una excelente temporada y el segundo sólo dio destellos de la clase que un día lo llevó a integrar la selección nacional. |
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Ya en la postemporada Armando Rivero, oriundo de Melena del Sur, tocó la gloria con relevos magistrales frente a Sancti Spíritus, La Habana y Villa Clara; Yoandri Portal, quizás cansado por una tremenda primera parte de la Serie , aportó lo suyo en la fase conclusiva; Alexei Chorot puede decir que eliminó al Habana; y Joan Socarrás, el muchacho con más apariencia de ajedrecista que de pelotero, se graduó en el partido final en el Sandino, al trabajar como si tuviera en frente a los juveniles que dominó sólo unos meses atrás.
Nuevamente fue industriales capaz de hacer cambiar a muchos de equipo. Sus detractores primero hincharon por Pinar del Río para que se quedara fuera, pero no lo consiguieron; después levantaron la bandera espirituana para que cayeran en cuartos de final, tampoco bastó. Más tarde se convirtieron en vaqueros y volvieron a sufrir, para luego caer como naranjas en la épica porfía final.
Más allá de la victoria del equipo capitalino, discrepo con aquellos que catalogan a ésta Serie como la mejor de la historia y que saliera favorecido el Béisbol. No creo que haya sido así y razones tengo varias. |
Las notables ausencias ya mencionadas más arriba, debilitaron a muchos equipos y eso influyó en la calidad. La utilización del bate de grafito, prohibido en eventos oficiales a nivel internacional, levantó falsas expectativas sobre las posibilidades reales de nuestra ofensiva e introdujo varios récords que debieran aparecer más tarde con un asterisco.
Por otro lado, la realización de la mayoría de los partidos en horario diurno, privó a muchos aficionados de asistir a los estadios y trajo como consecuencia un alto número de juegos sellados con los consabidos inconvenientes de la reglamentación del pitcheo.
No creo que pueda ser considerada la mejor Serie y que haya ganado el Béisbol, si hubo numerosos casos de indisciplina dentro y fuera del terreno, cambios de última hora en el calendario de la postemporada, inadecuadas medidas disciplinarias (en unos casos muy severas y en otras demasiado benévolas), errores de arbitraje, discretos números a la defensa, excesivo uso del toque de bola, abundancia de decisiones equivocadas por parte de los managers, y hasta venta de entradas por invitación a uno de los estadios, decisión que por segunda vez en la historia se vio en nuestro Béisbol (la primera ocurrió cuando el duelo frente a los Orioles de Baltimore en el Latinoamericano).
Ciertamente, los estadios se llenaron en la fase final pero durante toda la contienda, salvo excepciones, permanecieron semivacíos. Que exista rivalidad entre los equipos no es necesariamente sinónimo de calidad, aunque hay que reconocer que, al menos, se mantuvo el interés hasta el último out del último juego. Ello lo agradece la afición, esa para la cual es Béisbol es algo más que una simple pasión.
La edición 49 de la Serie Nacional, la más mediática de los últimos años (por usar un término de moda), ya es historia. Industriales, el último que llegó a la postemporada, resultó Campeón. ¡Felicidades! |
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