
Alejo Carpentier. |

Oscar Luis López. |
por Perla Cartaya Cotta
fotos: Archivo de la autora
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| La década del treinta suele ser recordada frecuentemente por su significación en la vida republicana. Oscar Luis López se refiere a esos años como “un tiempo de logros y tanteos” en la búsqueda de las mejores opciones para la radiodifusión cubana. Para él, y para otros colegas, la crónica de Alejo Carpentier titulada La radio y sus nuevas posibilidades,(1) constituyó una ventana abierta a la esperanza. |
I
He logrado leer las obras de Oscar Luis López sobre la radio cubana. En ellas expresa la trascendencia que para él, hombre de la radio desde muy joven, tienen “[…] lo escrito y lo hecho por Alejo Carpentier en su esfuerzo por crear un arte nuevo con la radiodifusión…” (2) Carpentier –discípulo de Paúl Dehargue en París– desde su regreso a la patria en 1939, contribuyó creadoramente a desarrollar en la radio cubana “una técnica nueva dentro de la llamada dramaturgia radial”. (3) Para esa fecha, la CMQ era la emisora más popular. De Fernando Cueto (Manito), es el siguiente testimonio. Un buen día, escuchó en la emisora CMZ, del Ministerio de Educación, el programa El club de los habladores , una especie de peña literaria donde Alejo Carpentier (asesor musical de esa emisora) invitaba a intelectuales y artistas para conversar sobre tópicos de actualidad, es decir, el connotado escritor se inicia en nuestra radio realizando periodismo radial.
A Manito (“un ponedor de discos”según su propia expresión) le llamó la atención cómo Carpentier, en un programa de ese tipo, utilizaba la música en función del tema tratado, y, a su juicio, lo más admirable “era la fuerza que le daba aquel factor de apoyo a lo que se decía”.(4) Por su interés en esa técnica, el actor Enrique Santiesteban, le presentó al maestro. Ante su asombro, Carpentier, “con ese |
estilo único en que se expresaba”, le enseñó el equipo que utilizaba y el objetivo de la música, con la idea de apoyar en ciertos y determinados momentos lo que se decía. Algún tiempo después, lo invitó a que trabajara con él.
Con sorprendente sencillez, aquel intelectual generoso y solidario transmitía a su equipo de trabajo “conceptos claves”, a su juicio, por ejemplo: “la necesidad de crear un teatro, una poesía, un espectáculo para el oído, dotado de la máxima inteligibilidad [...] utilizar imágenes directas, un lenguaje sencillo, que exprese una idea con la mayor claridad”. (5) A Manito, probablemente la persona que más tiempo trabajó con él en la CMQ , le pareció soñar cuando, a su lado, se inicia en la “técnica carpenteriana en el programa Soldados sin uniformes. Contaba a sus amigos cómo cada día, entre chistes y anécdotas, el maestro explicaba la razón de cada acorde, frase o pasaje musical. Seleccionaba para ese programa a figuras como Enriqueta Sierra, Marcelo Agudo, Guillermo de Mancha y Pedro Segarra. Cada ensayo era para ese colectivo una clase de dramaturgia radial. |
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CMQ, inauguración. Grupo de pie de izquierda a derecha, entre otros: Asunción del Río, Manolo Ortega, Ángel Espasande, Gina Cabrera, Enrique Santiesteban, Rolando Ochoa, Manolo Fernández, Carmen Pujols y Celia Cruz. Grupo inferior de izquierda a derecha, entre otros: Dulce Velazco, Germán Pinelli, Olga Chorens, Velia Martínez, Lilia Lazo, Alberto Insua y Roberto Espí. |
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CMQ, edificación que se eleva
majestuosa
a 220 pies sobre
el nivel del mar. |
Un dato interesante sobre el trabajo de Carpentier en nuestra radio: “jamás realizó obras escenificadas para el teatro. Pero sí escribió teatro radiofónico siempre musicalizado y dirigido por él”. (6) Tuvo una amplia producción radial, en la que resaltan las adaptaciones en las que tuvo a su cargo la dirección, los efectos y acompañamientos musicales, por ejemplo: La cartuja de Parma, de Stendhal; Los cuatro jinetes del Apocalipsis y Mare Nostrum , ambas de Vicente Blasco Ibáñez. Su obra es tan versátil que, en 1941, escribe para la RHC Cadena Azul las aventuras de Fantomas.
Durante la II Guerra Mundial, Carpentier se empeña en transmitir al pueblo lo que significa el fascismo y |
el nazismo para la humanidad. En 1942, su programa Dramas de la Guerra (domingos, CMQ), con el tema musical Concierto de Varsovia, es seleccionado por la prensa radial y escrita como el más destacado de ese año: “[...] fue un boom dentro del mundo de la radio –evocará el maestro años después–. Yo los domingos por la noche andaba por las calles de La Habana y todos los aparatos estaban sincronizados...” (7)
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El maestro destacó, frecuentemente, “el programa que salía a las doce del día también por la CMQ en el que hacía biografías de personajes célebres [...] una de Lord Byron que encuentro buena aún en la distancia, una de Mazzepa, y una vida entera de Víctor Hugo en cuatro domingos seguidos, donde en el papel de Víctor Hugo actuó admirablemente ese magnífico actor que era Guillermo de Mancha”. (8)
Hay testimonios de su insistencia respecto a la necesidad de tener presente las bases principales para que un espectáculo radial sea bueno en su doble misión de |
“instruir mientras entretiene”: a) supresión del amateurismo; b) buen libreto y dirección capaz; c) buena técnica de efectos de sonidos y fondos musicales.
Por último, una valoración de singular importancia para estas Memorias , legada por Alejo Carpentier: “Los tres pilares para mis programas –yo siempre he trabajado con muy pocos personajes, porque me parece que hay que apretar la acción– fueron: Guillermo de Mancha, Marcelo Agudo, de quien tengo un recuerdo muy grato, y Enriqueta Sierra. Ésta era una mujer a la que se le podía encomendar un papel difícil. Realicé una vez un programa en la CMQ sobre los levantamientos de Munich en que Guillermo de Mancha hizo un recuerdo, una caracterización de Wagner absolutamente admirable y Enriqueta Sierra hizo el papel que mayor importancia ha tenido en la vida del músico alemán: Isolda. Y aquel programa, que yo sincronicé con la música de Tristán e Isolda, fue francamente formidable”. (9) |
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II
Amado Trinidad, natural de Ranchuelo (Villa Clara), era gerente de un negocio familiar, la fábrica de Cigarros Trinidad y Hnos. Confiesa, en 1943, su propósito al ingresar, en 1939, en la radio nacional: “[...] defender los intereses de la firma debido a problemas con los obreros, y a los ataques que la Industria recibía por la radio; sobre todo de la CMQ”. (10) A partir de esa decisión, se dedica, únicamente, a la radio; (11) expresando que su mayor aspiración es transformarla en un vehículo cultural.
Goar Mestre nace en La Habana , y aquí cursa los primeros estudios. A los 13 años de edad estudia en universidades norteamericanas. (12) Regresa a Cuba en 1942 como representante exclusivo de Bestov Products Inc. , fabricante del chocolate en polvo Kresto. Funda la Agencia de Publicidad Mestre y Cía., más tarde Mestre, Conill y Cia. Ese mismo año patrocina los programas Gane con Kresto, Teatro Kresto y La Bolsa del Saber Musical, todos por la RHC Cadena Azul. Pero, simultáneamente, “alquila tiempo” en la CMQ para pasar menciones de quince segundos. Casi finalizando ese año, Mestre tiene noticias de que la NBC se interesa en adquirir una emisora en Cuba. Pero cuando Cambó y Gabriel acceden a venderle la CMQ , según Guido García Inclán, decide hacer el negocio por su cuenta. (13) |

Amado Trinidad Velazco. |
Al reflexionar sobre la ácida confrontación entre el Guajiro y el Rey, (14) resaltan conflictos de carácter ético debido a que ambos ambicionan lograr, cueste lo que cueste, la hegemonía radial.
Los espacios dramatizados, en general, contaban con el favor del pueblo. Pero, en ese rubro, a la radionovela, desde su inicio en 1938, le correspondió un lugar descollante en la competencia radial. La primera, registrada en Cuba, 15 fue El hombre que yo maté, protagonizada por Elvira Cervera y Carlos Irigoyen, dirigida por Enriqueta Sierra, y transmitida por la CMQ de Monte y Prado. Acertó quien dijo entonces, refiriéndose a este género: llegó para quedarse.
Parece que la primera confrontación entre Trinidad y Mestre ocurre cuando la CMQ le arrebata (1939) su serie de mayor éxito, Pepe Cortés , personaje inspirado en el famoso Manuel García, rey de los campos de Cuba.
En 1946, CMQ logra marcar el paso: de su programación, catorce programas son preferidos mayoritariamente por la audiencia. De ellos, trece son dramáticos, entre otros: Tarzán, el hombre-mono , La novela radial Candado, La novela Palmolive , El folletín Hiel de Vaca , La novela Pilón. El éxito ha sido posible porque Mestre cuenta con un buen equipo de guionistas, artistas, directores y técnicos.
La respuesta de su contrario no demora: ofrece salarios, a veces desmedidos e irracionales, al competente personal de “ la Q ”, como él decía, sin pensar que esa |
decisión se convertiría en su peor enemigo. En octubre del mismo año, la prensa sensacionalista publicó noticias como las siguientes: “Arturo Liendo se pasó para la RHC a base de 600 pesos por dos espectáculos [...] Dice El Guajiro que le prepara una atómica a Goar Mestre. Créese que se basa en la captación de tres artistas y dos escritores para producir allá un programa muy elaborado, a una hora que hará daño”. (16)
Si tenemos en cuenta que autores de radionovelas como Delia Fiallo, Caridad Bravo Adams y Félix B. Caignet, son conocidos y admirados, actualmente, por latinoamericanos gustosos de ese género; es posible entender que espacios como La Novela del Aire , fundada en 1941 en la RHC Cadena Azul –patrocinada por Sabatés, escrita por Caridad Bravo Adams; con María Valero y Ernesto Galindo en los papeles protagónicos–, fuese objeto de disputa entre Trinidad y Mestre hasta que, en 1952, pasa al Circuito CMQ, manteniéndose en el aire con El collar de lágrimas ; a pesar de que por “ la Azul ”, como decía Mestre, transmitían El derecho de nacer , de Félix B. Caignet, la obra que caló más hondo en el sentimiento popular (17) tal vez por la defensa de la vida.
La Asociación de Anunciantes comprobó que el 50.63% de audiencia lo tenía esta obra de Caignet. Hasta ese momento, según Oscar Luis López, ninguna emisora de radio en el mundo, en programa hablado, había tenido ese rating.
Al margen de lo que acontecía entre la CMQ y la RHC Cadena Azul, otras emisoras disfrutaban de la aceptación popular, entre ellas la Mil Diez con un elenco integrado por el trío Matamoros (con ellos se inicia Benny Moré), Mercedita Valdés, y Justo Vega en un programa dedicado a la música campesina; y Radio Progreso: la onda de la alegría, con muy buenos espacios musicales, dramatizados y humorísticos.
Mientras Trinidad sigue empeñado en aumentar la audiencia, arrebatar talentos a su rival mediante cifras atrayentes –también para los artistas extranjeros–, sacar al aire nuevos programas con premios y regalos costosos, y conducir su vida personal y familiar en términos de gastos extremos, sin percatarse de lo que ocurría en sus finanzas, como tampoco de la desorganización que campeaba en sus predios, causa del creciente descontento perceptible en los actores que había pirateado. En tales circunstancias, Mestre logra que los mejores artistas regresen a CMQ con salarios de dos mil pesos al mes. (18) Se afirma que él influyó en las firmas comerciales para que contrataran directamente a los artistas para sus programas.
Amado Trinidad logró derrotar a los fundadores de la CMQ , pero a Mestre no podrá vencerlo porque lo enfrenta con ecuanimidad, aplicando los métodos de administración que había estudiado, mientras proyecta la mirada hacia el futuro. |
El hombre de Yale construye en el Vedado un imponente edificio para la CMQ (19) porque piensa que allí está el futuro corazón de La Habana. Cuenta , para ese empeño, con la ayuda de amigos y hombres de negocios cubanos. Firmas norteamericanas, mediante la compra de equipos y concesiones de arrendamiento, completan los recursos necesarios para hacer realidad, en Cuba, la primera empresa radial de envergadura. (20) Ya en enero de 1950, y con el nombre comercial de Radiocentro S. A., los hermanos Mestre (Luis Augusto, Abel y Goar) son los dueños absolutos del proyecto.
La radioemisora Circuito CMQ queda inaugurada el 12 de marzo de 1948, fecha destacable en la historia de la radio cubana. (21) Ese día, a las 10:30 am, penetran en el master control , desde donde se domina todo el mecanismo de la enorme planta, monseñor Arcadio Marina, vicario general de la archidiócesis habanera, y monseñor Alfredo Müller, acompañados por los hermanos Mestre, otros miembros de la empresa radial e invitados. La ceremonia de la bendición del edificio fue relatada por Germán Pinelli, y transmitida por control remoto desde la vieja emisora de Monte y Prado. Minutos después, el presidente de la República , doctor Ramón Grau San Martín –acompañado por la primera dama, Paulina Alsina, viuda de Grau, Goar Mestre y Ángel Cambó– oprimió el botón que automáticamente lanzó al aire las ondas potentes de la nueva CMQ, mientras Goar Mestre, con un micrófono portátil en las manos, narraba todo lo que acontecía. (22)
Hacia 1950, la RHC Cadena Azul ha dejado de ser un competidor de importancia. Y, el 24 de febrero de 1954, desaparece del aire. |
María Valero y Ernesto Galindo:
la pareja romántica de la radio. |
III
Hace unas semanas, realicé breves entrevistas sobre nuestra radio a cuarenta personas de la tercera edad, seleccionadas al azar en calles de mi barrio, parques y mercados cercanos. La memoria oral revive las preferencias de estos gentiles colaboradores, deseosos de ofrecerlas a los lectores de estas glosas con una espontaneidad conmovedora.
· La Corte Suprema del Arte. Se inaugura en la emisora CMQ el primero de diciembre de 1937, primer programa que da al aplauso del público la elección del triunfador. Su conductor, José Antonio Alonso “muy bueno como declamador y comentarista”, se populariza con este programa “que tanto me gustaba”. “Eso de tocarle la campana a los desafinados, a los que lo hacían mal, nos divertía muchísimo”. Miguel Gabriel la tocaba, pero el público lo ignoraba porque lo hacía desde la cabina de control. “No se me olvida la frase de José Antonio que marcaba el inicio de la prueba: ‘¿A quién se la va a dedicar? ¡Música, maestro!'” Este espacio –creado por Ángel Cambó y Miguel Gabriel– triunfó porque de él surgieron nuevos talentos, entre ellos: Rosita Fornés, Obdulia Breijo, Ramón Veloz, Xiomara Fernández, Armando Bianchi, Raquel Revuelta, Mercedes Valdés, Alba Marina, Miguel Ángel Ortiz, Hermanas Martí, Natalia Herrera y Elena Burke.
· La Novela del Aire. “En casa nos gustaba a todos, las actuaciones de María Valero, la pobrecita murió atropellada en el malecón, y de Ernesto Galindo, eran estupendas, no he oído otras voces ni parecidas”. Para este espacio, que mi madre no se perdía, Caridad Bravo Adams escribió versiones de obras famosas muy elogiadas por la crítica, entre ellas: El abismo, de Charles Dickens, y Doña Bárbara , de Rómulo Gallegos.
· La Universidad del Aire. “Era un programa fabuloso, figúrese que se hablaba de todo lo que debía hablarse para que uno tuviera cultura, ahora no hay nada por el estilo… Mis padres lo oían siempre…Y mire como fue la cosa, que un día los pandilleros lo atacaron no sé por qué…” Efectivamente, el 4 de mayo de 1952 el programa fue agredido por hombres del SIM y grupos afines, cuando disertaba el profesor Elías Entralgo. El domingo siguiente, el Dr. Entralgo pudo proseguir su conferencia, recordando lo sucedido con palabras de la Avellaneda ( chusma diligente ). La dirección de este excelente programa fue encomendada desde sus inicios al doctor Jorge Mañach, director del Departamento de Actividades Culturales del Circuito CMQ. Fue inaugurado el 13 de diciembre de 1932.
· El cine por el radio. “Ya no me acuerdo cuál era la estación, pero oíamos películas buenísimas, figúrese, fue una bendición cuando mi abuela se quedó paralítica porque a la pobre le gustaba mucho ir al cine…” En esto hubo dos modalidades: una de ellas, filmes volcados en guiones de radio transmitidos por varios espacios, entre ellos Radio pantalla, La novela Gravi y El folletín Hiel de Vaca. A veces los productores hicieron coincidir el estreno y la transmisión, por ejemplo, la película Vértigo, protagonizada en la pantalla por María Félix y ante el micrófono por María Valero (1947). (23) La otra modalidad corresponde al dinámico Laureano Suárez, dueño de la emisora Radio Cadenas Suaritos, carecía de un cuadro de comedia propio. Pero logra transmitir directamente las bandas sonoras de algunos filmes hablados en español, agregándole escasas acotaciones leídas por un locutor. Gana una audiencia notable, contándose entre sus éxitos los filmes Nobleza baturra, Morena Clara y Ayúdame a vivir. (24)
· Alegrías de sobremesa. El popular programa de Radio Progreso está presente en todos mis colaboradores: “¡Mire que lleva años!, pero nos alegra el plato de arroz con lo que sea, lo de todos los días… Ahora trabajan Aurora Basnuevo y su esposo, y lo hacen bien, no crea… Pero no se me olvida la Rita que hizo Marta Jiménez Oropesa… Me acuerdo del pobre Idalberto Delgado, que trabajaba muy bien… ¿Y qué me dice de Wilfredo Fernández?… ¿Usted se enteró de que a Martica, la premiaron hace poco Por la Obra de toda la vida? ¡Se lo merece!”
He aprendido mucho de tan afables conversadores. Les conté que, en la década prodigiosa, mis hijos se dormían oyendo el programa Nocturno , de Radio Progreso, y era difícil que Mayito, el menor, se entregara al sueño si no lo complacían con Globos Rojos y Anduriña , melodía que sigo prefiriendo. Mi madre decía que la radio era una complaciente compañía… A mí me acompaña, siempre, la emisora para todos los momentos de la vida, Radio Enciclopedia.
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EPÍLOGO
La radio cubana se esforzó desde su fundación, para lograr el sitio que le corresponde, y tiene, en la cultura cubana. Siempre estuvieron presentes, en su programación, espacios dedicados a la música cubana y española, en sus diversos géneros. Procuró, a través de la CMBF , incrementar el gusto e interés por la música culta. Tampoco careció de espacios religiosos. Todos los partidos políticos podían acceder a la radio; se sabe que la Mil Diez era del Partido Socialista Popular. La radio cubana permitió al pueblo disfrutar de voces famosas internacionales, como las de Libertad Lamarque, Pedro Vargas, Frank Sinatra, Hugo del Carril, entre otros, lo cual, por supuesto, favoreció la cultura general de la población. |
Goar Mestre. |
Amado Trinidad y Goar Mestre, con sus aciertos y desaciertos, siguen presentes en quienes disfrutaron los programas de sus emisoras; pero sus descendientes, siempre con excepciones, saben que existieron, pero nada más.
Hace muchos años, aprendí con un eminente historiador, fallecido en Cuba después de 1959, lo siguiente: al hablar o escribir sobre la obra de alguien, debo reflexionar“si con ella ganó o perdió Cuba, porque ahí está la clave.”
Amado Trinidad Velazco fue fiel a los campesinos, a él se debe la primera novela guajira, el primer programa de controversia, y un consultorio radiofónico con Clavelito. Fue amigo de sus amigos y, al final, muchos de los que aglutinó atraídos por su generosidad y carisma personal, estuvieron ausentes cuando a solas, enfermo y desesperado porque había perdido hasta su familia, fallece por sus propias manos, en su finca San |
José (Guanajay, Pinar del Río), el 11 de agosto de 1955. La prensa lo llamó “héroe del engrandecimiento de la radio cubana”.
Goar Mestre, “un imprescindible en la radio cubana, aunque no siempre apreciado”, se marchó de Cuba, como muchos otros cubanos, el 2 de mayo de 1961, afincándose para siempre en Argentina, la patria de su esposa Alicia Martín. Dejaba atrás Radiocentro, el edificio para actividades radiofónicas, teatrales y cinematográficas inaugurado en 1948. Dotado de modernos equipos de grabación, capaces de matrizar discos para la RCA y asegurar “la exportación de las excelencias radiofónicas cubanas”. (25) Los países latinoamericanos nutrían sus espacios con obras de autores cubanos; sus radioemisoras adaptaron los transmisores a la técnica cubana.
Unos días después de su partida, se lee en la prensa: “Nuestra adelantada técnica radial ha sentado cátedra en los países hermanos; nuestros autores están alcanzando con sus obras, un asombroso éxito [...] todo esto ha hecho que los radioemisores continentales vean a Cuba como una Hollywood, acogiendo con beneplácito no sólo los libros, sino también el personal y las grabaciones que les llegan de aquí”. (26) Puedo errar, pero creo, sinceramente, que ganó Cuba.
El dueño del Circuito CMQ, integrado por siete estaciones de TV y nueve de radio, siguió siendo un hombre de éxito. Como socio y director del Canal 13, hace aportes a la entonces incipiente televisión privada argentina. Entre los cargos y distinciones que desempeña y obtiene, se destacan los siguientes: presidente honorario y vitalicio de la Asociación Interamericana de Radiodifusión (AIR); presidente del Consejo Internacional de Artes y Ciencias de Televisión de los Estados Unidos; presidente de Producciones Argentinas de Televisión (PROARTEL). El premio Donatello de Oro (Roma); Caballero de la Orden al Mérito (Italia); Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil (España); Emmy, del Consejo Internacional de la Academia de Artes y Ciencias de la T.V. (Estados Unidos), titulado “Founders Award”, de la Organización FACE (Estados Unidos).
Goar Mestre falleció en Buenos Aires, de acuerdo con la nota necrológica publicada en El País (España), el 31 de marzo de 1994, a la edad de 81años, a causa de un cáncer. Creo de interés para los cubanos, conocer, al menos, algunos fragmentos de su autovaloración: “Tal vez hubiésemos terminado de todos modos con graves problemas por el excesivo control de la industria de la radio y la TV que llegamos a tener y que, en cierto momento, tuvo forma de monopolio: el 92% de las señales televisivas que se veían en Cuba estaban directa o indirectamente generadas por nosotros. No creo que eso fuese bueno y yo mismo, con el correr del tiempo, me convertí en un ferviente enemigo de cualquier clase de monopolio privado o estatal. [...] Creo que con el tiempo esta situación se hubiese vuelto insostenible y alguien en lugar de Castro también habría intentado echarnos”. (27)
Notas y referencias:
(1) Véase: Carteles , La Habana , 17 de diciembre de 1933.
(2) José A. Portuondo. “Dos Palabras”, en Oscar Luis López: Alejo Carpentier y la radio. Editorial Letras Cubanas, La Habana , 2003, p.
(3) Oscar Luis López. Ob. Cit. p. 37
(4) Ibídem p. 41.
(5) Ibídem p. 26
(6) Ibídem p. 64
(7) Ibídem p. 34
(8) Ibídem.
(9) Ibídem p. 35.
(10) Entrevista publicada en Ecos de la RHC Cadena Azul, órgano oficial de esa emisora, enero-junio, 1943.
(11) A . Trinidad recibe dos millones de pesos por la liquidación de su parte en Trinidad y Hnos., invirtiéndolos en la gestión radial.
(12) En 1932 se gradúa en Chesmut Hill Academy y, en 1936, se diploma en Bussiness Administration en la Universidad de Yale.
(13) La CMQ comienza en 25 y O, en el Vedado; se traslada a Monte y Prado, su última dirección es 23 y M, en el Vedado.
(14) Así llamaban, respectivamente, a Trinidad y a Mestre.
(15) En el espacio La Novela Radial , patrocinada por la tienda Los Precios Fijos, sita en Reina entre Amistad y Águila. Ya no existe.
(16) Reynaldo González. Llorar es un placer, Editorial Letras Cubanas, La Habana , 2002, p. 104.
(17) La novela tiene 314 capítulos. Fue transmitido por la radio en toda la América Latina. Fue llevada al cine y a la televisión.
(18) Reynaldo González. El más humano de los autores , Ediciones Unión, La Habana , 2009, p. 120.
(19) En los terrenos que compra a la señora Evangelina Aulet, propietaria de los mismos.
(20) La RCA Víctor suministra equipos similares a los utilizados entonces en los Estados Unidos.
(21) El Teatro Warner tenía 1650 lunetas. Fue inaugurado, refiere Oscar Luis López, en La radio en Cuba, con una función de gala, a diez pesos la luneta, el 23 de diciembre de 1947, con el estreno de la película Night and Day, La recaudación fue dedicada al asilo de San Vicente.
(22) Ibídem p. 128
(23) Ibídem 16, p. 121.
(24) Ibídem.
(25) Ibídem 16, pp. 107, 108.
(26)Bohemia, La Habana , 27 de mayo de 1951. Referencia tomada de Ibídem 16, p. 41.
(27) Pablo Simón. La Nación , Argentina. www.lanación.com. |
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