por Nelson de la Rosa Rodríguez |
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Enriquito Díaz:
“El reconocimiento de la
afición me regocija mucho más”
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Enriquito Díaz es un referente ideal si se quiere buscar un pelotero explosivo, rápido, de buen tacto y más que todo con un gran respeto al uniforme y a la afición. Entrevistarlo era una deuda pendiente conmigo mismo. Revisar sus estadísticas me hizo tomar la decisión definitiva. |
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Al término de la 49 Serie Nacional, Enriquito Díaz ha jugado en 24, las mismas que Antonio Muñoz, Víctor Bejerano y Misael López. Por encima de ellos sólo está el pinero Carlos Yanes con 27.
Entre todos los jugadores que han pasado por las Series Nacionales es el líder en bases robadas con 709, en triples (95) y comparecencias al home (8932). Es el segundo en partidos jugados (2010), y tercero en hits (2205) y bases por bolas (1306), así como quinto en veces al bate (7346).
A pesar de que este año estuvo todo el tiempo como bateador designado, a la defensa sus números históricos también son impresionantes. Segundo en participación en jugadas de dobleplays (1539), tercero en asistencias (5345), octavo en lances (10269), y séptimo en entradas jugadas (14506.1)
Lograr la entrevista resultó más fácil de lo esperado. En las postrimerías de la temporada, cuando se enfrentaban Metropolitanos y Habana en el Nelson Fernández de San José de |
| las Lajas, le propuse un posible encuentro, pero no lo pensó mucho y sugirió hacerlo de inmediato. Buscamos un espacio en las gradas y durante casi 20 minutos sostuvimos, más que una entrevista, un diálogo muy ameno. |
Palabra Nueva: ¿Cómo comenzaste en el béisbol?
Enrique Díaz: Comencé gracias al entrenador José Luis Boss, con quien participé en una de las ya extintas Copas Pioneriles Municipales que celebraba competencias entre los centros de enseñanza. Recuerdo que defendía los colores de mi escuela, Mario Muñoz Monrroy. Ese fue el momento en que supe que sería pelotero. A partir de ese instante el béisbol pasó a ser parte importante de mi vida.
PN: ¿Practicaste otro deporte?
ED: En aquella época, y al igual que ahora, me gustaba mucho correr. Los profesores veían en mi muchas potencialidades y en más de una ocasión competí en atletismo, específicamente en los 60 metros . Eso también era dentro de aquellas Copas Pioneriles, pero en realidad a mi lo que me gustaba el béisbol.
PN: Debutaste con Metropolitanos en un momento importante. Varias figuras pugnaban por ocupar la segunda base en los equipos capitalinos. ¿Crees que si hubieras debutado con Industriales tu suerte hubiera sido distinta?
ED: Me parece que no. Creo que debutar con Metropolitanos me hizo ser lo que hoy soy. En los Metros yo pude jugar, desenvolverme a plena capacidad, en fin, desarrollarme. Considero que comenzar con Industriales hubiera significado mucha más presión, pues su público es mucho más exigente, y estaría casi obligado a hacer todas las cosas bien. Es por eso que me alegro de haber comenzado en el equipo de los Metros, pues fue en él donde pude desarrollarme con mayor facilidad.
PN: Aquel era un momento de gran esplendor en la pelota cubana. Para entonces, ¿quién era tu ídolo?
ED: Mi ídolo siempre fue el villaclareño Pedro Jova. Me gustaba verlo jugar, la forma en que se desenvolvía en el terreno era un ejemplo para mí, aunque también admiraba y admiro mucho a Agustín Marquetti. |
PN: Enrique, 24 Series Nacionales es una vida. Es tiempo de entrenamientos, competencias, semanas y meses fuera del hogar. ¿Te sientes en deuda con tu familia?
ED: Definitivamente sí. Esa es una deuda eterna que nunca podré saldar. Lo único que lo compensa un poco es el regocijo y la admiración que siente el pueblo de Cuba hacia mi persona y que llega a mi familia, aunque ese tiempo alejado de la gente más cercana es irrecuperable.
PN: Para lograr la excelencia deportiva se necesita una dosis alta de esfuerzo y dedicación que se traduce en renuncia. ¿A qué has tenido que renunciar?
ED: He tenido que renunciar a mi juventud. En mi no existió eso de trasnochar, ni fiestas de sábado por la noche. Siempre me propuse ser un atleta de alto rendimiento, con buenos resultados y yo mismo me exigí un régimen de disciplina bien fuerte. Ese el precio que hay que pagar, pero me siento orgulloso de lo que he logrado, de la carrera que he podido hacer.
PN: Aunque participaste en aquel histórico enfrentamiento entre Cuba y los Orioles de Baltimore, nunca has integrado la selección principal de Cuba a un evento oficial. ¿Crees que se ha sido injusto contigo? |
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ED: En ese sentido, soy uno más en esa extensa lista de muchos grandes peloteros que no han sido incluidos en el equipo nacional. Y te digo incluido porque en más de una ocasión yo pude ser el último nombre de una de las nóminas, el que está ahí por alguna necesidad, pero nunca ocurrió a pesar de las buenas temporadas que he tenido. Eso es algo que me duele, pero en realidad no hace mella en mí pues, como te dije, no soy el único, la lista es extensa, y el reconocimiento de la afición me regocija mucho más.
PN: El robo de bases es un arte en el que alcanzaste una maestría sin igual, por algo eres el recordista nacional. No siempre corredores rápidos fueron buenos robadores. ¿Cuál es tu secreto?
ED: Lo primero, que le estoy muy agradecido a esa gran figura que fue Antonio “Ñico ” Jiménez. Ya en mi etapa juvenil se veía que yo no sería un slugger ni mucho menos, y él fue quien me dijo que debía buscar una nueva habilidad para sobresalir a la ofensiva. Esa habilidad era el robo de bases, aprovechando la velocidad que podía desplegar. El me enseñó los fundamentos: mirar siempre al pitcher, estudiarlo y salir en el momento justo; luego, traté de desarrollarme lo más posible y creo que lo logré.
PN: Después del lamentable accidente de otro grande, Juan Padilla, pasaste a los Industriales. Muchos argumentaron que era una camisa con demasiado peso para ti. ¿Cómo recuerdas aquella llegada a los azules?
ED: Creo que para jugar con Industriales el pelotero necesita mucha concentración para hacer todas las cosas bien, porque cada vez que sale algo mal va a ser criticado. No jugué para sustituir a Padilla porque me parece que ese es un pelotero de una enorme calidad, y que es muy difícil de suplir. Lo que hice fue tratar de llevar mi juego a Industriales y hacerlo lo mejor posible. Industriales es un equipo muy grande y se necesita coraje y valor para jugar en él.
PN: A pesar de haberte entregado en cuerpo y alma a los Metros, ¿consideras que en Industriales sufriste tu mayor dolor y las mayores alegrías?
ED: Si. Todos los deportistas tienen un mejor y un peor momento. Ese mal momento para mí fue en el final de la temporada 2001-2002 cuando cometí aquel famoso error frente a Pinar del Río en el play-off. Recuerdo que después de eso recé mucho para tener la oportunidad de decidir un campeonato para los Industriales en el Latinoamericano, y en el año 2004 Dios me dio la oportunidad y pude decidir frente a Villaclara con un doblete ante el lanzador Eliecer Montes de Oca. Ese era el primer triunfo de Industriales en el Latino desde que en 1986 Marquetti le dio aquel memorable jonrón a Rogelio García. Dios lo quiso así, esa fue la respuesta correcta para aquellos que me ofendieron a mí, a mi padre y a mi familia cuando cometí aquel error. Sin embargo, para los que confiaron en mí, fue un regalo de Dios a mi entrega y esfuerzo diario.
PN: ¿Estás satisfecho con tu actuación en esta última serie?
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ED: En parte sí, porque a nivel personal me convertí en el pelotero de la capital con más hits conectados, superando a un grande como Lázaro Vargas, y en el tercero en toda la historia del béisbol cubano. Esa era una de las metas que me había propuesto, pero esperaba más, de hecho ha sido uno de mis peores campeonatos y eso me choca; pero más que eso quería que mi equipo no terminara en el último lugar y no lo pudimos lograr.
PN: ¿Cuán cerca estás de tu retiro?
ED: Yo me voy a retirar cuando crea que no aporte nada al béisbol de la capital, y me parece que todavía estoy en condiciones de seguir aportando. Desde el punto de vista personal tengo algunos récords que puedo imponer. Estoy cerca de ser el primero en juegos jugados y veces al bate, el segundo con más hits conectados, bases por bolas recibidas y series jugadas, entre otras cifras que puedo aumentar. En el colectivo también tengo mucho que dar. Creo que juego un papel importante en el trabajo con los muchachos jóvenes a los cuales es necesario guiar en el duro camino de la disciplina, la entrega, el respeto a la afición, el amor al uniforme que se viste. Creo que ese es mi mayor aporte en éste momento, por lo tanto, aún me quedan unos cuantos años en el béisbol. |

De izquierda a derecha:
Carlos Tabares, Enrique Díaz
y Lázaro Vargas. |
PN: ¿Es verdad que no te retiras hasta que no se retire Carlos Yanes?
ED: Esa es una forma de jugar con él y es como una porfía que tenemos entre ambos. Yo lo admiro muchísimo, es un gran pitcher y uno de los tantos jugadores a los que no se les ha reconocido su valía, su entrega, ese amor a los colores de su equipo. Creo que cada uno se retirará cuando lo crea pertinente.
PN: Ese día del retiro, ¿quiénes no pudieran faltar al estadio?
ED: Creo que no puede faltar mi padre y espero que Dios le de la salud para eso. El fue quien me forjó desde pequeño a vivir en la verdad, la disciplina y la seriedad. Tampoco pueden faltar mi esposa y mis hijos, y todos aquellos que me han apoyado, los que han confiado en mi, y, por supuesto, mi madre, que aunque no está físicamente, yo siento que está conmigo, ayudándome, apoyándome y diciéndome que tengo que seguir siendo Enrique Díaz para no defraudar nunca a todas aquellas personas que me quieren y me estiman.
PN: ¿Vestirías de azul o de rojo?
ED: Yo soy bicolor. Si te digo que soy de Metros y no de Industriales, te estaría engañando, y lo mismo si digo lo contrario. Si la industria deportiva pudiera hacer una camisa mitad roja y mitad azul, un pantalón con una pata roja y la otra azul y un spike rojo y otro azul, sería el uniforme perfecto para yo vestiría ese día.
PN: ¿Has pensado en dirigir?
ED: No te voy a negar que me gusta, pero no es lo que veo en mi futuro inmediato. Me gustaría hacerlo cuando el tiempo y la necesidad lo permitan, mientras tanto jugar es lo que más me gusta.
PN: ¿Qué tienes que decirle a la afición?
ED: Primeramente agradecerles todo el apoyo que me han dado. Ese apoyo es el reconocimiento a la labor de uno. Cuando sales al terreno y te aplauden es la motivación más grande para seguir jugando. Quiero también decirles que Enrique Díaz nunca los va atraicionar ni a ellos ni al béisbol, y que en cada salida al terreno, en la función que sea, siempre se va entregar a fondo.
PN: Muchas gracias Enrique
ED: Gracias a ti por darme la oportunidad de compartir con los aficionados lo que uno siente. |
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