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Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados
ni se detiene en la senda de los pecadores
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su tarea es la ley del Señor
y medita esa ley día y noche.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia:
da fruto en su razón y no se marchitan sus hojas;
cuanto emprende tiene buen fin. |
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Salmo 1, 1-3 |
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- - - - SUGERENCIAS - - -
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XVI Concurso de
Periodismo y Literatura
Aniversario de Palabra Nueva
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“La imagen del hombre en el cristianismo se puede delinear así: el hombre ha recibido como don de Dios la responsabilidad y la libertad auténticas en vistas a una acción que consiste en transformarse a sí mismo y al mundo de una manera digna del hombre, siendo al mismo tiempo obra propia del hombre y colaboración (creadora) en la obra de Dios creador.”. Vea en este número una parte –considerable– del importante texto del teólogo Hans Urs von Balthasar ¿Por qué todavía soy cristiano?
(ver artículo ) |
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