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El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa,
los que habitaban un país de sombras se inundaron de luz.
Acreciste la alegría, aumentaste el gozo:
gozan en tu presencia, como se goza en la siega,
como se alegran los que reparten el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de sus cargas,
su bastón de mando los trituraste como el día de Madián.
Porque la bota que pisa con estrépito y la capa empapada en sangre
serán combustible, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo:
lleva el cetro del principado y se llama “Milagro de Consejero, Guerrero Divino,
Jefe perpetuo, Príncipe de la paz”.
Su glorioso principado y la paz no tendrán fin,
en el trono de David y en su reino;
se mantendrá y consolidará con la justicia y el derecho,
desde ahora y para siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará. |
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Salmo 9, 1-6 |
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- - - - SUGERENCIAS - - -
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“Ante las cosas que no van bien
en nuestro mundo y entre nosotros...
los invito a que hagan como
los pastores que escucharon la
noche de Navidad el anuncio de
los ángeles: ‘No teman, en un
portal de Belén les ha nacido el
Salvador, el Mesías, el Señor’”.
Con estas palabras, nuestro pastor,
el cardenal Jaime Ortega, nos
anima a vivir la Navidad 2010
y adentrarnos en el
año nuevo con la esparanza puesta
en el Redentor.
(ver pdf )
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