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GLOSAS CUBANAS

La Familia Varela-Morales
por Perla Cartaya COTTA
La Familia Varela-Morales
 
Hace ya muchos años que, gracias a la pericia de mi buen amigo Ramón Junco Sterling –presencia permanente por Sagrada Voluntad en la preciosa iglesia del Espíritu Santo–, fue hallado en los archivos parroquiales un testimonio valioso: la constancia del matrimonio a quien el Señor otorgó la gracia de procrear al niño que, con el decursar del tiempo, llegaría a ser expresión viva del alma cubana: “En 20 de abril de 1783 habiendo precedido las diligencias ordinarias don Francisco Ovando Machuca, notario público, y leídose las tres amones-taciones sin impedimento –dice el documento–, con licencia del Provisor y Vicario General, auxiliado por el doctor Luis Peñalver y Cárdenas y don Juan Domingo Menéndez, Teniente Cura beneficiado de esta Parroquial…, desposé por palabras de presente… al Teniente don Francisco Varela natural de la villa de Tordesilla en Castilla, hijo de don José y doña Isabel Pérez, con María Josefa Morales, natural de la ciudad de Cuba, hija legítima del capitán Bartolomé ... (ilegible) y de doña María Medina. Se velaron en el mes de mayo de 1783”. Firma el acta el P. Juan Domingo Menéndez.1

Debido a que don Francisco era militar tuvo que solicitar la autorización para realizar las nupcias. De acuerdo con el expediente cuya copia obra en mi poder,2 él, natural de Tordesilla (Valladolid), nació el 12 de septiembre de 1739” y “la señorita María Josefa, en Santiago de Cuba, el 31 de enero de 1768”, es decir, el novio tenía 44 años y la novia había cumplido recientemente 15 años. Cosas de la época.

En el documento que autoriza el matrimonio se hace saber que la joven se casa “sin derecho a los beneficios del teniente, a no morir en función de guerra”,3 condición que era común entonces.

Es interesante el expediente militar de don Francisco: se alistó en el Ejército el 4 de diciembre de 1759; algún tiempo después, estando en la Coruña, lo envían a la isla de Santo Domingo y desde allí “a la de Cuba, en socorro de la plaza de la Habana sitiada por los ingleses en el año de 1762; en la cual tuvo un combate con un navío de guerra inglés en Cabo Tiburón de la misma Isla Española…”,4 cuando ocurrió este hecho era Cabo, grado que tendrá hasta el 1 de julio de 1764, que lo ascienden a sargento de segunda; e irá obteniendo poco a poco, reconocimientos a sus esfuerzos de manera que, en 1781, ya es Teniente Graduado y, en 1789, Capitán Graduado; manteniéndose como tal hasta que en diciembre de 1796 se cierra dicho expediente con la constancia de que había permanecido en el ejército durante 37 años.

Cuenta además que cuando contrajo matrimonio se desempeñaba como subteniente del Regimiento de Infantería Fijo de La Habana. Asimismo hay una distinción del rey Carlos IV por su labor en una Comisión cuya misión era: recibir, socorrer y embarcar los reclutas de México, e Islas Canarias que con destino a la Louisiana pasan por… “la ciudad de La Habana…” por eso le confiere “el grado de Teniente Capitán del Ejército…”.5 En el resumen del expediente militar fechado en diciembre de 1796, se dice que su valor es conocido, la conducta sobresaliente y su estado viudo.6
Don Francisco, que para casarse con hija de oficial debía demostrar que contaba con recursos económicos para sufragar “las cargas del estado de matrimonio” (de acuerdo con el artículo 4 de la ordenanza del 30 de octubre de 1760), pudo vencer ese obstáculo: “tenía en giro seguro y permanente más de dos mil pesos con cuyo producido y otros haberes podía muy bien sobrellevar…”7 la responsabilidad del matrimonio. Adquirió una casa, que ya no existe, en la calle del Obispo entre Aguacate y Villegas, aledaña a la de sus suegros,8 y allí el matrimonio fijó su residencia. Cinco años después, es decir, el 20 de noviembre de 1788, nacería el único fruto de esa unión, bautizado 7 días después en la iglesia del Santo Ángel Custodio, con el nombre de Félix Francisco José María de la Concepción Varela y Morales,9 hijo, nieto y sobrino de militares.

Nada se sabe con certeza respecto a la vida hogareña de ese matrimonio, ni ha sido posible dilucidar, hasta el momento, la fecha exacta en que Félix quedó huérfano de madre.

Se ha afirmado –y no estoy exenta de ello– que don Francisco, ya viudo, contrajo segundas nupcias con Carlota Guillermo, cuyo apellido original antes de su castellanización, era Williams; de cuya unión, según algunos biógrafos, nació un niño llamado Manuel.

Sin embargo, existen evidencias de que esto no pudo ser posible por las siguientes razones:

· De acuerdo con lo reglamentado, los oficiales no podían contraer matrimonio sin solicitar a sus superiores –en tiempo, y con toda la documentación que se requería para esos fines–, el permiso oficial.

· En el documento militar antes citado, sólo se halla un expediente matrimonial: el que se tramitó para las nupcias con doña María Josefa Morales y Medina. Si hubiera accedido nuevamente al matrimonio, tendría que estar consignado en el mismo todo lo concerniente a esa circunstancia.

· Como antes dije, el resumen de su expediente matrimonial dice que es viudo.

Aunque no hay constancia exacta del día y mes en que fallece don Francisco Varela y Pérez, en 1797 se habla de tres misas por el descanso eterno de su alma. Félix Francisco, su hijo, sólo tiene 9 años.

Como he señalado antes,10 en el testamento del capitán Francisco Varela (realizado en La Habana el 4 de mayo de 1793), se declara único heredero a Félix Francisco.11
Sin embargo, pruebas documentales que datan de1797 revelan que él tuvo tres hijos naturales: Francisca Soledad, Josefa de Jesús y José Manuel, los cuales trataron de acreditar esta condición para acceder a la herencia del padre.12 Se afirma en ese documento que la madre fue Josefa de la Soledad Zayas; en los momentos en que hacían estas gestiones, José Manuel, el menor, estaba a cargo de su madrina de bautismo, doña Luisa Abreu. En auto de 8 de octubre de 1801, siempre en relación con la herencia, se deja constancia de que el capitán don Francisco Varela dejó cuatro hijos menores: uno de matrimonio y los otros naturales.13
 

Ausentes definitivamente sus progenitores, Félix quedará al cuidado de su familia materna, constituida por el abuelo,
don Bartolomé Morales y Remírez, ya viudo,
y sus tres hijos: Rita, a quien el niño llega
a considerar como segunda madre,
Margarita y Bartolomé, el único varón
que le dio su difunta esposa.


Ausentes definitivamente sus progenitores, Félix quedará al cuidado de su familia materna, constituida por el abuelo, don Bartolomé Morales y Remírez, ya viudo, y sus tres hijos: Rita, a quien el niño llega a considerar como segunda madre, Margarita y Bartolomé, el único varón que le dio su difunta esposa.

Don Bartolomé, “natural de la I.Ayesiras en los Reinos de España”,14 militar de carrera, era un hombre enérgico y recto, respetuoso del prójimo y cumplidor de sus deberes hogareños, militares y cristianos. La tristeza de su viudez sería mitigada por la presencia de Félix, al parecer su único nieto, a quien quiso como los abuelos saben querer, esforzándose por proporcionarle la protección y la formación que su responsabilidad le indicaban; y por la de sus hijas, ambas virtuosas y apegadas a la familia: Margarita profesa como Madre Margarita Josefa de la Natividad de María, en el Monasterio de Santa Teresa de Jesús, de las Madres Carmelitas, situado entonces en la calle de Compostela esquina a la del Teniente Rey;15 y Rita –la querida tía y madrina de bautismo de Félix–, quien se volcó por entero en el cuidado y educación de su ahijado. Andando el tiempo, fue admitida como “huésped”en el Monasterio donde profesaba su hermana, y hay autores que se refieren a ella como religiosa profesa. De acuerdo con monseñor Carlos Manuel de Céspedes y García-Menocal, consta en los archivos que sólo fue huésped del Monasterio y en él vivió hasta el final de su vida.

El viejo militar tampoco tuvo quejas de su hijo porque con honor supo llevar su propio nombre. Nació el 20 de febrero de 1776 en la villa de San Cristóbal de La Habana. Lo bautizaron en el Sagrario de la S.M.I. Catedral de La Habana, con el nombre de Bartolomé Joseph Elcurenis, el viernes 1 de marzo de 1776, según consta en el libro 73 de Bautizos de Españoles.

Todo indica que tempranamente se sintió atraído por la carrera de su padre:16 el 19 de julio de 1784, es decir, a los 8 años de edad, se inicia su preparación como futuro cadete, camino por el que avanzará con éxito: el 10 de septiembre de 1789 es Subteniente sin título, y el 17 de enero de 1799 –por encontrarse vacante la Subtenencia de la Compañía de Granaderos del segundo Batallón del Regimiento de Infantería de Cuba por el deceso de don Ramón Serantes– el Rey lo nombra Subteniente de Fusileros del mismo Cuerpo17, y en esa posición se mantiene durante más de un año y medio; luego se desenvuelve como Teniente y Ayudante durante algo más de diez años; en 1815 ya es capitán, grado con el que se cierra su expediente en diciembre de 1815, con la constancia de que había servido en el Ejército durante 31 años, 5 meses y 11 días.

Don Bartolomé Morales y Remírez fue destinado por el rey, en 1791, a San Agustín de la Florida con la misión de defender ese territorio –dependiente, como se sabe, de la Capitanía General de Cuba– de una posible invasión de los norteamericanos. Y para allá se va con su familia.

Ya en San Agustín, don Bartolomé se mantiene al tanto de los progresos de su nieto –bajo la zozobra de agresiones por parte de los vecinos del Norte– a quien su profesor, el misionero católico irlandés Michael O’Reilly, augura un futuro brillante. Sueña el ya viejo militar con encaminarlo hacia las armas, pero cuando Félix afirma sentir que el Señor lo llama, respeta su decisión.

En el expediente militar de Bartolomé Morales y Medina no hay referencias a misión alguna en San Agustín de la Florida, pero es posible que si su padre tenía la condición de coronel y comandante en jefe del Castillo de San Marcos de León, él, que entonces era subteniente en el Regimiento de Fijos de La Habana, lo acompañara en esas circunstancias. Vale aclarar que el expediente militar del capitán Francisco Varela tampoco refiere que él hubiera sido destacado a ese lugar.

Al iniciarse el año 1801, don Bartolomé aún se encuentra en el Castillo de San Marcos: en el expediente matrimonial de su hijo hay un documento fechado el 22 de enero en el cual, como “Coronel de los Reales Ejércitos y Comandante del Tercero Batallón del Regimiento de Infantería de Cuba que guarnece esta plaza…” autoriza, como era necesario, el matrimonio de su hijo, “Subteniente de Granaderos del mismo Regimiento, su hijo legítimo, y de su Señora difunta esposa Doña María de la Soledad Medina…”, con Doña María Dolores Arnaiz, hija legítima del señor Don Francisco Arnaiz, Coronel de los Reales Ejércitos, fallecido, y de Doña Melchona Remírez.18 La señorita María Dolores, habanera, había nacido el 14 de julio de 176019; el matrimonio fue autorizado el 9 de noviembre de 1802 con la misma prevención señalada en el caso de Francisco Varela. Doña Dolores quedó viuda el 27 de septiembre de 1817.20 Si dos años antes se había cerrado el expediente militar de su esposo, es de pensar que tal vez entonces ya estuviese enfermo.

No puedo precisar la fecha exacta en que la familia Varela-Morales regresó a Cuba porque el expediente militar no da ese dato. Pero debió ser antes del mes de septiembre de 1801, porque el día 14 Félix Varela, que aún no había cumplido 13 años de edad, inicia los estudios eclesiásticos en el Seminario San Carlos, como alumno externo, y culmina con su ordenación sacerdotal el 21 de diciembre de 1811 en la Iglesia Catedral, de manos del obispo José Díaz de Espada y Fernández de Landa. Allí, tan cerca de él como fue posible estaba el abuelo, muy enfermo en su avanzada edad. Pocos días después –en la capilla del Monasterio de Santa Teresa de Jesús, de las Madres Carmelitas, hogar de sus tías Margarita y Rita–, presidió la Eucaristía por primera vez el padre Félix Varela y Morales, gloria de la Iglesia Cubana y de la Patria.

Cuando usted, amigo lector, tenga ante si este modesto homenaje a ese “patriota entero”, según el decir martiano, habrá quedado atrás el 218 aniversario de su natalicio, aquí, en la ciudad que tanto amó y añoró. Le propongo que nos unamos en oración para rogar al Señor que ya pronto, si es Su Voluntad, el Siervo de Dios tenga un lugar en los altares de las iglesias como lo tiene en nuestros corazones. Que así sea.

Referencias
1. Archivos de la iglesia parroquial del Espíritu Santo: libro Matrimonios de Españoles, tomo V, folio 282 (vuelto, número 687), del año 1772 a 1 de diciembre de 1783.
2. Archivo General Militar de Segovia (España): Expediente Matrimonial de Francisco Varela, año 1783, número B – 736.
3. Ibídem p.8
4. Archivo General Militar de Segovia (España): Expediente militar, de Francisco Varela p.1.1, 17.
5. Ibídem 1.2/16 (fecha del documento: 1 de marzo de 1781).
6. Ibídem 4.
7. Ibídem 2, p.1.2/8.
8. Posiblemente en el lugar donde hoy radica la Biblioteca Pedagógica Félix Varela.
9. Archivo de la iglesia parroquial del Santo Ángel Custodio: libro VI de Bautizos de Españoles, folio 203, número 866.
10. Cartaya Cotta, Perla: El legado del Padre Varela, Obra Nacional de la Buena Prensa, A. C., México, 1ra edición, pp.36 – 37.
11. Archivo Nacional de Cuba: Escribanía de Guerra, agosto de 1797, legajo 677, número 10675.
12. Ibídem, legajo número 896, número 13446.
13. Merece la pena aclarar que en ninguna de las seis cartas que el Padre Varela escribiera a sus hermanas entre los años 1836 y 1848 (publicadas por Francisco González del Valle en 1942) menciona los nombres de las destinatarias.
14. Ibídem 2 Expediente Matrimonial de Bartolomé Morales de Medina, M – 4078, 1.2/1.
15. En el lugar donde se encontraba la capilla del Monasterio, está la iglesia de María Auxiliadora.
16. Ibídem 2. Expediente Militar del capitán Bartolomé Morales. Resumen de ese documento 1.1,17.
17. Ibídem 2 número 6to p.14.
18. Ibídem 2, p.11.
19. Archivo de la iglesia parroquial del Santo Ángel Custodio: libro IV de Bautismos de Españoles.
20. Ibídem 16.


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