Revista de la Arquidiócesis de La Habana Año XX. Septiembre / 2011 No. 210
PORTADA BREVES RELIGION SOCIEDAD SEGMENTO GLOSAS CULTURA DEPORTES
EN ESTE UNIVERSO DE DIOS APOSTILLAS ¿QUIÉNES SOMOS? EDICIONES MENSUALES CONTACTOS
 
- San Pío V (1505-1572). Papa dominico - Oyentes de la Palabra
- El saludo del ángel II
- La Virgen de la Caridad está en La Habana
- Cuba vive una primavera de Fe. - Procesión de Ntra. Sra. de la Caridad del Cobre
- La Virgen celebra su día en Güines - “Tenemos que vivir como el pueblo”
- Ordenado nuevo presbítero habanero - Las copias del texto bíblico
- Desde el Seminario
 
 
De la Biblia
Las copias del texto bíblico
por diácono Orlando FERNÁNDEZ GUERRA
De los textos bíblicos no poseemos ningún documento original. Los originales hebreo y griego del Antiguo y Nuevo Testamento desaparecieron hace muchos siglos.
¿Es esto un problema? Es lamentable que haya sido así, pero si tuviéramos el texto original quizás caeríamos en la tentación de sacralizarlo y darle más importancia al texto, en cuanto documento, que a su contenido. Todo lo que tenemos son copias de los textos originales. Pero esto ocurre también con los textos de la literatura clásica no bíblica. Por ejemplo, los textos de Platón y Aristóteles que tenemos son de trece siglos posteriores a los originales. Y nadie se escandaliza por ello, todo lo contrario, nos los tomamos muy en serio.
Nosotros, en cambio, tenemos manuscritos de apenas cuatro siglos después del texto original. Incluso fragmentos de papiros del siglo II d.C. Y las variaciones que hay entre el texto original y las copias no son muchas. Apenas simples faltas de ortografía, añadidos u omisiones en algunas copias; cambios de una letra o de una línea en otros, y así por el estilo. Estos cambios fueron introducidos involuntariamente por los copistas en una época en que los libros se hacían a mano, porque todavía no se había inventado la imprenta. Se trata de cambios que no modifican sustancialmente el texto y no afectan los dogmas cristianos.
¿Y cómo sabemos esto? Utilizando algunas herramientas de la llamada “crítica textual”, que nos ayudan a precisar cuál es el texto más antiguo al comparar las diversas copias entre sí (que son bastantes, por cierto). Tan solo del Nuevo Testamento tenemos unos 5000 manuscritos. Algunos en letra mayúscula y otros en minúscula. Los más importantes son: los Códice Sinaítico y Vaticano, ambos del siglo IV. Y el Códice Alejandrino, del siglo V. Luego una variedad increíble de pergaminos, papiros y fragmentos de los mismos, cuya antigüedad se remonta a los años 125-130 d.C.
Con tantos manuscritos con variaciones uno podría preguntarse, ¿qué es lo que hacen los críticos para determinar el texto primitivo? ¿Existen algunos criterios para determinar cuál de entre ellos tiene mayor garantía de acercarse al original? Pues sí los hay. Son muchos, y algunos un poco complejos, pero vale la pena enunciarlos para que se tenga una idea del esfuerzo que se hace en el campo de la investigación bíblica. Por ejemplo, si de varios manuscritos hay una versión idéntica en distintos lugares, esta es la que hay que preferir. Pero a la hora de examinar las distintas variantes de un mismo texto y seleccionar aquellas que se consideren originales, es cuando la crítica textual se convierte en un verdadero arte. Por ejemplo:
1. La lectura corta es la más probable. Porque los copistas tenían tendencia a añadir algunas palabras o líneas para explicar un texto oscuro. A veces añadían al margen de los manuscritos glosas del ámbito litúrgico, como por ejemplo: “[…] porque tuyo es el poder y la gloria por siempre Señor”, después del Padre Nuestro y que algunas Biblias conservan, pero que no aparece en los manuscritos más antiguos.
2. La lectura más difícil debe ser preferida. Porque los copistas tenían tendencia a clarificar para hacer más comprensible el texto.
3. En un pasaje paralelo preferir una lectura diferente a una concorde. El copista puede haber intentado armonizar con otras copias conocidas por él.
4. Una variante que explica el origen de las demás debe ser preferida. Esta regla es la más importante porque engloba las precedentes. Suponemos que los evangelistas tuvieron a mano algunas colecciones de dichos relatos de milagros o parábolas del Señor, que ya circulaban en las comunidades primitivas y usaron como materia prima para la redacción de sus obras.
Una vez que los especialistas han aplicado estos métodos a la gran variedad de manuscritos y fragmentos que existen del texto bíblico, puede decirse que han reconstruido el texto con una gran fidelidad al original. El resultado suele conocerse como “Texto crítico”. Es a partir de este “texto reconstruido” que se hacen todas nuestras modernas traducciones de la Biblia, a las diversas lenguas del mundo.
SUBIR