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BREVES

- Nuevos Obispos.
Nota de Prensa de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

- Tengo mucha ilusión de ir a Pinar del Río. Monseñor Serpa.
por orlando márquez
   
NUEVOS OBISPOS
Monseñor Wilfredo Pino
Monseñor Wilfredo Pino
NUEVOS OBISPOS

CONFERENCIA DE OBISPOS CATOLICOS DE CUBA
NOTA DE PRENSA
Monseñor Jorge Serpa
Monseñor Jorge Serpa

- En el día de hoy, Su Santidad Benedicto XVI ha nombrado como nuevo obispo de Pinar del Río a monseñor Jorge Enrique Serpa Pérez, hasta el presente Rector del Seminario “San Carlos y San Ambrosio”, en La Habana, tras aceptar la renuncia de monseñor José Siro González Bacallao como obispo de la diócesis, según establece el canon 401-1, del Código de Derecho Canónico, por alcanzar la edad límite.

El nuevo obispo nació en Cienfuegos el 16 de marzo de 1942. De niño se trasladó con su familia a La Habana. Realizó estudios primarios y secundarios en las Escuelas Pías, de Guanabacoa. En 1959 ingresa en el Seminario “El Buen Pastor”, en La Habana, donde concluye estudios secundarios. En 1961, junto a otros seminaristas, es enviado a estudiar en el exterior. Completa sus estudios de Filosofía en Salamanca, España; en 1964 se traslada a Tournai, Bélgica, para estudiar Teología. Allí recibe la Licenciatura en Teología. Fue ordenado sacerdote en Bélgica, el 14 de julio de 1968. Al no obtener permiso de las autoridades cubanas para regresar al país, se traslada a Colombia y presta servicios pastorales en Bogotá durante más de 30 años, como párroco y como Director de Colegio. Finalmente obtiene permiso de entrada a Cuba, y regresa el 7 de marzo de 1999. En el año 2000 fue nombrado Vicario episcopal del Este de La Habana y párroco de “La Milagrosa” en Guanabacoa; ha sido además Administrador del Seminario “San Carlos y San Ambrosio” (2002-2003), Vicario episcopal de Habana-Centro (2004-2005), y Rector del Seminario “San Carlos y San Ambrosio” desde 2003 hasta el presente. El 20 de julio de 2001 recibió el título de Capellán de Su Santidad (Monseñor). Monseñor Jorge Serpa recibirá la ordenación episcopal el 13 de enero de 2007 en la S.M.I. Catedral de La Habana.

- Igualmente, Benedicto XVI ha nombrado al reverendo padre Wilfredo Pino Estévez, Rector de la Casa Diocesana de Camagüey y párroco de “La Merced” en aquella arquidiócesis, como nuevo obispo de Guantánamo-Baracoa, tras aceptar la renuncia de monseñor Carlos Baladrón Valdés como obispo de la diócesis, según establece el canon 401-2, del Código de Derecho Canónico, por motivos de salud.

El nuevo obispo nació en Camagüey el 12 de octubre de 1950. A los 13 años ingresó en el Seminario Menor de Camagüey, donde terminó los estudios secundarios. Con posterioridad completa los estudios de Filosofía en el Seminario “San Basilio Magno”, de Santiago de Cuba, y los de Teología en el Seminario “San Carlos y San Ambrosio” de La Habana. Fue ordenado sacerdote el 1º de agosto de 1975, en Camagüey. Ha prestado sus servicios sacerdotales en Nuevitas, Minas, Senado y Sola (1975-1980); Florida (1980-1988), Santa Cruz del Sur (1988-1994). Desde 1994 es párroco de La Merced y Rector de la Casa Diocesana en aquella arquidiócesis. En 2004 fue nombrado Vicario pastoral de Camagüey. Ha sido también Director nacional de las Obras Misionales Pontificias, responsable del Comité diocesano de coordinación para la visita del Papa Juan Pablo II a aquella diócesis, Responsable de la formación del clero, responsable de la Pastoral de adolescentes y consultor diocesano. El nuevo obispo ha dirigido por varios años el Boletín Diocesano, donde publica sus reflexiones sobre temas cotidianos de interés humano.

Orlando Márquez Hidalgo
La Habana, 13 diciembre de 2006


TENGO MUCHA ILUSION DE IR A PINAR DEL RIO. Monseñor Serpa
En los últimos tres años ha sido rector del Seminario “San Carlos y San Ambrosio”, pero el pasado 13 de diciembre llegó la noticia de que Benedicto XVI le había asignado una nueva misión: el gobierno pastoral de de la diócesis de Pinar del Río.

Monseñor Jorge Serpa, con la franqueza y buen ánimo que le caracterizan, expresó a Palabra Nueva sus primeras reacciones.


¿Cuál fue su primera reacción al conocer su nombramiento episcopal?
Monseñor Serpa:
La entrega del sobre con el nombramiento del Papa fue en una capilla. Al leerla uno no sabe cómo reaccionar… Mi primera reacción fue de acción de gracias a Dios, ciertamente. Pero inmediatamente hubo en mí un cruce de muchas cosas. El Seminario volvió otra vez a mi mente, ¿qué va a ser del Seminario?, ¿cómo se va a organizar el Seminario? Uno piensa que sirve para la responsabilidad de este servicio nuevo, que una diócesis es importante... pero igualmente sigo pensando en la importancia del Seminario. Entonces son también momentos de confusión, del corazón y de la mente, al considerar dos realidades importantes: una diócesis y el Seminario. Pensé también que esto lo llevamos en grupo, y como obispo me tengo que preocupar de la diócesis y también del Seminario. La preocupación que manifesté al señor Nuncio no fue por lo que va a venir, sino por el Seminario. Pero confío que, entre todos, se busquen soluciones.

¿Sorprendido?
Monseñor Serpa:
Sí me sorprendió que me nombraran obispo de Pinar del Río.

¿Tiene planes inmediatos, algunas primeras ideas de ese futuro trabajo pastoral?
Monseñor Serpa:
Hay todo un trabajo hecho por monseñor Siro, desde el punto de vista pastoral, que es el que yo tengo que aprender, conocer más y profundizar más, y en la medida de lo posible poderlo continuar. Tendré que aprender a valorar lo que es más importante, de acuerdo a las prioridades y realidades de la diócesis. Pero confiado en el conocimiento que pueda ir adquiriendo de las personas, de los sacerdotes, de las religiosas… Una cosa evidente es la escasez de sacerdotes y religiosas, concretamente en Pinar del Río, y una de las prioridades para mí es buscar todos esos instrumentos que sirven para una labor pastoral, hay que buscar agentes que estén acreditados para trabajar pastoralmente. Para ello confío mucho en los laicos, también en los sacerdotes y las religiosas. Creo que una de las preocupaciones que empiezo a sentir es poder darle a ese pueblo los ministros que necesita para andar el camino pastoral.

¿Cuál fue la reacción de sus hermanos vicarios de La Habana?
Monseñor Serpa:
Todos han sido demasiado buenos conmigo.

¿Y los seminaristas?
Monseñor Serpa:
Aplaudieron mucho, ¡y espero que sea de alegría!

¿Quiere agregar algo más?
Monseñor Serpa:
Tengo mucha ilusión de ir a Pinar del Río. No digo que sea un reto, porque tanto en el ministerio sacerdotal como en el ministerio episcopal uno hace lo que tiene que hacer y punto, y esos no son retos. Yo hago hasta donde Dios me permite hacer, El verá su parte que le toca hacer, esa se la dejo a El. Y vendrá otro después, entonces voy a hacer lo que me corresponde hacer, y hacerlo con alegría y con entusiasmo. Un día conversando con los seminaristas, les decía que nunca he podido hacer algo que no me haya comprometido a hacerlo con alegría, aunque no haya sido mi opción; en todo lo que hago siempre pongo mucha alegría y mucho empeño, aunque no lo haya escogido personalmente.

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