Revista de la Arquidiócesis de La Habana Año XX. Enero / 2012 No. 214
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LOS HABANEROS DESPIDEN A LA REINA DE CUBA

De histórica puede considerarse la misa celebra el pasado 30 de diciembre en la Avenida del Puerto para clausurar la Peregrinación Nacional de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre iniciada en agosto de 2010, en conmemoración del aniversario cuatrocientos de su hallazgo en la oriental bahía de Nipe. La celebración eucarística estuvo presidida por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, y junto a él concelebraron monseñor Dionisio García, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), y los demás obispos cubanos. Le acompañaban además monseñor Bruno Musaró, nuncio apostólico, y el arzobispo de Miami, Thomas Wenski.

Estuvieron presentes, entre otras autoridades del gobierno y partido cubanos, Esteban Lazo, vicepresidente del Consejo de Estado, Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido en La Habana, Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, Homero Acosta Álvarez, secretario del Consejo de Estado, Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC y Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana.

La bendita imagen de la Caridad concluyó su recorrido nacional en la ciudad de La Habana, adonde arribó el pasado domingo 6 de noviembre proveniente de la diócesis de Pinar del Río. Con anterioridad –en una primera etapa de su peregrinar por la arquidiócesis de La Habana– había visitado los territorios de Mayabeque, Artemisa y el municipio especial Isla de la Juventud.

La imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, escoltada por miembros de la policía motorizada y precedida por la bandera cubana, volvió a repetirse este 30 de diciembre, esta vez en la zona más pegada al mar de la vieja Habana. Pasadas las cuatro de la tarde, se abrió paso entre quienes llegaron para despedirla y fue colocada en el altar desde donde presenció toda la ceremonia religiosa.

En su homilía, el cardenal Jaime Ortega evocó algunas frases de agradecimiento brotadas del pueblo tras recibir a la Virgen y pidió no dar gracias a la Iglesia por lo que es deber y derecho fundamental de su misión: velar por el bien integral del pueblo. “La Iglesia, dijo, se ha esforzado a través de los años por cumplir con ese deber, por ejercitar ese derecho y lo ha ido alcanzando, sin cejar en su empeño, progresivamente”. Hizo llegar su reconocimiento a las más altas autoridades de la nación por respetar este derecho y facilitar este deber.

Con la eucaristía pública de este 30 de diciembre, los congregados celebraron además la Jornada de la Paz. A propósito de esta conmemoración mundial de la Iglesia Católica, el arzobispo habanero significó la amplia y profunda trascendencia que tiene para los cubanos la paz, palabra que ha estado presente en todas las oraciones y súplicas puestas a los pies de la Virgen durante su peregrinar por la Isla.

Precisó que son perfectamente aplicables a la juventud cubana los consejos que el Santo Padre Benedicto XVI ofrece a los jóvenes del mundo en su mensaje por la Jornada de la Paz. A ellos recomendó no dejarse vencer por el desánimo ante las dificultades y no tener miedo a comprometerse y hacer frente al esfuerzo.

Momento emocionante y significativo dentro de la ceremonia religiosa fue el pequeño homenaje a José Armando García Fernández “el chofer de la Virgen”, quien durante los dieciséis meses de la peregrinación se mantuvo custodiándola en un recorrido que acumuló 29 978 kilómetros. Luego del reconocimiento público en el que también se agradeció a su esposa Ileana y sus hijos, el cardenal Jaime Ortega entregó a Armando una pintura que creara para él el artista plástico Carlos Guzmán y dedicada con gratitud y afecto por el propio arzobispo habanero: “Al celoso guardián de la Virgen”.

Poco antes de concluir la celebración eucarística y para conmemorar con gozo los treinta años del cardenal Jaime Ortega como arzobispo de La Habana, monseñor Juan de Dios Hernández, su obispo auxiliar, lo sorprendió con la noticia “del reconocimiento y la aprobación que la Congregación para el Culto Divino acabara de realizar al conceder el título y la dignidad de Basílica Menor a la parroquia y santuario diocesano de la Virgen de la Caridad”. / Por Yarelis Rico Hernández.
  INICIO DEL AÑO JUBILAR

La celebración euca-rística por el inicio del Año Jubilar tuvo lugar el pasado 7 de enero en la Basílica y Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad. Los peregrinos comenzaron a llegar desde la noche anterior al Cobre en camiones, guaguas o automóviles ligeros hasta colmar todo el espacio en el amanecer del sábado.

El Santuario, recién remozado, lució hermoso. Acólitos, seminaristas, diáconos, sacerdotes y obispos, estuvieron presentes. Solo faltaron, por razones de salud, monseñor Siro González, obispo emérito de Pinar del Río, y monseñor Arturo González, obispo de la diócesis de Santa Clara. La misa fue presidida por monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

Emocionante resultó la entrada de la imagen de la Virgen Mambisa, la Peregrina, después de haber visitado toda la geografía cubana: pueblos, ciudades, hospitales, casas maternas y de abuelos, prisiones, grandes y pequeñas comunidades, escuelas y universidades; después de acoger bajo su manto de madre el clamor de sus hijos.

Representantes de todas las diócesis cubanas y de los cubanos que viven fuera de la patria, presentaron sus ofrendas a la Virgen: flores, un cirio encendido y el testimonio del paso de la Madre en medio de su pueblo.

Monseñor Bruno Musaró, nuncio apostólico en Cuba, dio lectura al mensaje que Su Santidad Benedicto XVI enviara con motivo de la apertura del Año Jubilar por medio de su secretario de Estado cardenal Tarsicio Bertone. En él, el Santo Padre imparte su bendición y manifiesta su deseo de peregrinar hasta esta casa de la Madre de Dios, de nuestra Madre y Patrona la Virgen de la Caridad.

Monseñor Dionisio García inició su homilía dando gracias a Dios “durante este Año Jubilar, por el regalo que nos hace al entregarnos a María de la Caridad como Madre y Patrona (…) por habernos ayudado a través de ella, a tomar conciencia de nuestra identidad de cubanos (…) porque hemos sentido la presencia de la Virgen de la Caridad en nuestra historia”.

Aseguró que la celebración del Año Jubilar convida a una renovación: “Es un volver a las raíces, a los inicios, volver a empezar para hacer nuevas todas las cosas. La Virgen de la Caridad nos muestra, en su nombre, el único camino que puede hacer todas las cosas nuevas: el Amor. Considerarnos hermanos, es la única manera de lograr que en nuestras familias y en nuestra patria todas las cosas cambien verdaderamente, se renueven, se hagan nuevas. Ese anhelo que brota de nuestros corazones debemos intentar hacerlo realidad y este año es un tiempo de gracia para Cuba. La convivencia y la reconciliación no suponen uniformidad, sino el deseo de encontrar y hacer el camino común y esto supone el respeto a cada persona en su dignidad”.

Dijo además que estas acciones las podemos hacer todos los cubanos “cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, cubanos que viven en Cuba y los que están lejos de su patria. No tengamos miedo a ser compasivos y buscar la reconciliación y el diálogo respetuoso. Los gestos propuestos están inspirados en el Evangelio y por tal motivo nos conducen a humanizar nuestras relaciones y a crecer en humanidad”. / Tomado de Nosotros Hoy.


CELEBRAN NOVENTA AÑOS DE LAS SALESIANAS EN CUBA

El pasado cinco de enero de 2012 las Hijas de María Auxiliadora HMA, las hermanas salesianas, celebraron sus noventa años de trabajo pastoral en Cuba con una misa de acción de gracias en la Catedral de La Habana.

La misa fue presidida por monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller de la arqui-diócesis de La Habana, quien hizo notar durante su homilía el trabajo abnegado de estas hermanas, aun en los tiempos más difíciles para la Iglesia en Cuba, época en la que mantuvieron su presencia, a pesar de que con el cierre de sus colegios vieron disminuida su incidencia en el campo de la educación formal. Recordó el importante rol asumido tiempo después por ellas y su Casa de Convivencias de Peñalver.

Se encontraban presentes sor Carmen Figueroa y Víctor Pichardo, inspectores de las Antillas de las hermanas salesianas y los religiosos salesianos de Don Bosco, respectivamente. Le acompañaban también religiosas de diversas congregaciones, un nutrido grupo de exalumnas de los antiguos colegios salesianos y fieles cercanos a esta congregación.

En los momentos finales de la misa, sor Carmen dio lectura al texto de una placa conmemorativa por los noventa años de la presencia salesiana en Cuba. Por su parte, la exalumna Margarita Fernández agradeció en nombre de sus compañeras la educación recibida en los colegios de las salesianas, edificada sobre los valores de prudencia, justicia, fortaleza y templanza. / Por Arlen Martínez Herrero.

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