Por lo tanto, en el 2012 no habrá eventos internacionales de la máxima categoría, pues solo se disputará el Clásico Mundial Sub-18 (donde Cuba estará ausente), el Campeonato Sub-15 y la Copa Mundial para damas.
Así las cosas, el año 2013 será el del tercer Clásico, en el 2014 se disputará la primera edición de la Copa Mundial Sub-21 y en el 2015 el Premier IBAF.
Dicho en otras palabras, la mayoría de los peloteros que representaron a la selección nacional de Cuba en la Copa Mundial de Panamá y en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, pudiera estar “libre” en el 2012, volvería a los escenarios internacionales en el 2013 para el Clásico Mundial y luego de los Juegos Centroamericanos del 2014, jugaría el Premier en el 2015.
El reto para la Federación Cubana es el de mantener en forma óptima a los peloteros que ya rondan o superan los 21 años de edad, teniendo en cuenta que los principales hombres de nuestra selección ya hace un buen rato pasaron esa cifra y poco a poco se van quedando sin eventos internacionales.
La base actual del equipo Cuba llegaría con fuerza hasta el tercer Clásico, pero nadie garantiza que llegue con la potencia y calidad necesaria al Premier IBAF en el 2015 y mucho menos al cuarto Clásico Mundial en el 2017.
La idea repetida de insertar a esos atletas en las Ligas internacionales vuelve a rondar ahora con mayor fuerza pues, de lo contrario, los peloteros cubanos continuarían estancándose, ya que sus posibilidades de elevar el nivel serán cada vez más reducidas.
Se pudiera decir que el sistema es parejo para todos, pero no es así. El resto de los países que participarán en el Clásico Mundial y en el Premier IBAF se mantendrán jugando a un alto nivel, ya sea en las Grandes Ligas de Estados Unidos y Japón, o simplemente en los certámenes anuales de Corea del Sur, Taipei de China, México, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.
Creo que, aplicando los mecanismos necesarios, los peloteros cubanos pudieran jugar, menos en Puerto Rico y Estados Unidos, en el resto de esas naciones para así mantenerse activos practicando un Béisbol superior al de nuestra Serie Nacional, que cada vez es más bajo, sobre todo ahora con diecisiete equipos.
Si eso no se concreta, condenaríamos a los peloteros cubanos a cortas carreras atléticas, pues un gran evento cada dos años es muy poco para un deportista con potencialidades para jugar el más alto nivel.
Otra opción es la de regresar a la Serie del Caribe, de la cual Cuba es fundador y que reúne cada año a los monarcas nacionales de Puerto Rico, México, Dominicana y Venezuela.
La presencia del Campeón de Cuba en esa lid aumentaría el interés de la Serie Nacional y sería el lógico premio al esfuerzo, por más de seis meses, de un equipo. Además, para muchos atletas constituiría la única oportunidad de representar a nuestro país en un evento internacional, lo cual sigue siendo el sueño de cada pelotero cubano.
Algunos argumentan que la Serie del Caribe se juega casi siempre a finales de febrero o comienzos de marzo y que coincide con nuestra Serie Nacional. En ese sentido, se pueden considerar dos alternativas: o se detiene la Serie como ocurre para el Clásico (y casi seguro para el Premier) o variamos la fecha de nuestro campeonato nacional.
Los cambios en las competiciones internacionales favorecen al Béisbol en su afán de regresar al programa de los Juegos Olímpicos. Los torneos calendarizados tendrán calidad suficiente, el público asistirá a los estadios, la televisión mostrará interés en tener los derechos de trasmisión y aparecerán los patrocinadores deseosos de que sus productos se anuncien y comercialicen.
Esta vez pareciera que el pulso lo ganó la Major League Baseball, pero creo que todos salimos ganadores. Los que pagan mantienen intacta su temporada de Grandes Ligas con todo lo que significa, pero además garantizan que al menos cada dos años se organice un torneo de alto nivel de calidad en el cual cada país participante dispondrá de sus mejores peloteros.
Eso sí, la Federación Cubana tendrá que asumir el reto y eso tiene que pasar por un cambio de mentalidad consciente de que, afortunadamente o no, el llamado amateurismo desde hace un buen tiempo ya pasó a mejor vida. |