Revista de la Arquidiócesis de La Habana Año XX. Febrero / 2012 No. 215
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Oyentes de la Palabra
Liturgia para el mes de febrero
POR FRAY JESÚS Espeja, OP
4 DE MARZO: II DOMINGO DE CUARESMA
PROCESAR BIEN LOS CONFLICTOS DE LA VIDA


La Palabra: “Este es mi Hijo, el amado, escuchadle” (Mt 17, 1-9).

1. La existencia humana co-mo camino hacia la plena humanización está tejida de momentos gozosos y de crisis duras ante las dificultades y sufrimientos que con frecuencia encontramos. La tendencia normal es evitar cualquier tema o situación que nos sea desagradable; pero nunca logramos totalmente esos sueños de paraíso. Por otra parte, cuando en nuestra convivencia surgen los conflictos, tratamos de imponer nuestros puntos de vista o nuestra forma de vivir; y si no podemos hacer que los demás se nos sometan, tratamos de eliminarlos con la imposición y con mañas muy sutiles.

2. Cuando se escribe este evangelio, ya la primera comunidad cristiana está sufriendo la incomprensión y la persecución. Los primeros discípulos –Pedro, Santiago y Juan representan a toda la comunidad– se ven tentados a buscar refugio seguro al margen de este mundo conflictivo: “hagamos tres tiendas para vivir cómodamente sin exponernos a que nos crucifiquen”. El sectarismo y el espiritualismo evasivo han sido siempre y siguen siendo amenaza para la comunidad cristiana cuya salud exige tener conciencia de que es parte del mundo, cuyas alegrías y tristezas son también suyas.

3. En el evangelio de este domingo esa comunidad confiesa que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios; está envuelto por la nube, símbolo de la presencia divina; en el relato sobre la ascensión de Jesucristo resucitado, se dice que una nube lo envolvió y fue elevado al cielo. Ante sus discípulos Jesús brilla con la gloria de Dios: “este es mi Hijo amado”. Pero a los mismos discípulos cuesta mucho aceptar que el Hijo tenga que recorrer el camino de los demás mortales, sufrir los conflictos y la humillación.

Sin embargo, lo peculiar de aquel hombre, a quien los cristianos confesamos Mesías, se manifestó en vivir a fondo las dificultades y conflictos de la existencia humana, no egoístamente sino siendo, actuando, alegrándose y sufriendo con y por amor a favor de todos. Y así nos manifestó quién es y cómo actúa Dios: amor incondicional a favor nuestro. Es la vocación que nos sugiere el mismo Jesús: “sed misericordiosos como el Padre celestial es misericordioso”. Es ese el camino de la perfección cristiana. Es también el espíritu para procesar debidamente los conflictos.

11 DE MARZO: III DOMINGO DE CUARESMA
NO HAY CULTO VERDADERO SIN JUSTICIA

La Palabra: Jesús encontró en el templo de Jerusalén a los cambistas sentados y traficando. “Haciendo un azote de cordeles los echó a todos del templo, esparció las monedas y les volcó las mesas. Y a los que vendían palomas les dijo: ‘no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre’” (Jn 2, 13-15).

1. Hay garantías de que fue histórico este gesto de Jesús. Lo cuentan los cuatro evangelistas, si bien los Sinópticos lo narran ya al final, poco antes de que las autoridades judías condenaran a Jesús por blasfemo, mientras Juan lo ubica al inicio de la vida pública. Según los Sinópticos este gesto pudo ser argumento para el juicio contra Jesús. El evangelista Juan, en cambio, quiere dar a entender que el verdadero templo, el lugar donde Dios recibe honor y gloria es la conducta de Jesús curando enfermos, defendiendo a los pobres y abriendo un camino de vida para todos, hasta entregar la propia venciendo a la muerte.


2. No es fácil saber en qué consistió aquella intervención de Jesús en el templo. Dada la guardia fuerte del recinto cultual, cuyo buen orden era cuidado también por los militares romanos que tenían cerca un destacamento, no es pensable que Jesús irrumpiera como un revolucionario violento. El gesto fue más bien profético: el funcionamiento del templo iba en contra de su inspiración original, se oponía de frente a lo que Dios quería. Por un lado, al templo de Jerusalén no podían entrar los paganos; se les concedía orar en el atrio de los gentiles que invadían los religiosos judíos con sus mesas de cambios y la preparación de sus sacrificios. Por otra parte, el templo y el culto se habían convertido en el organigrama de una sociedad injusta: la casta más elevada de los sacerdotes, emparentados con los terratenientes, en el templo y en el culto engrosaban su patrimonio a costa de los pobres. Todos los judíos debían pagar tributo al templo y ofrecer sacrificios de caro importe. Además, desde el templo se dictaban las leyes de pureza e impureza que, dentro de aquella sociedad teocrática, eran también criterio para discriminar la posición económica, pues los impuros no tenían acceso a un puesto de rentabilidad.
3. Viviendo en intimidad con el Padre que a todos ama sin medida, Jesús quiere la vida para todos y es defensor de los pobres, y reacciona en la misma línea de los profetas que tuvieron que denunciar una situación similar: “mi casa es casa de oración para todos los pueblos, y la estáis convirtiendo en una cueva de ladrones”. El templo y el culto no pueden ser lugar para discriminar a las personas ni para justificar el dominio de unos sobre otros. Según el cuarto evangelista, el nuevo templo y el nuevo culto “en espíritu y en verdad” es Jesús de Nazaret que por la entrega de amor hasta la muerte, ha entrado en la plenitud de vida: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré. Cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto”.

18 DE MARZO: IV DOMINGO DE CUARESMA
HACER LA VERDAD

La Palabra: “El que realiza la verdad, se acerca a la luz” (evangelio).

1. En cuaresma los antiguos predicadores llamaban insistentemente a la conversión de los pecadores. Pero ¿qué es el pecado? En su carta a los fieles de Roma san Pablo viene a decir: pecado es matar la verdad con la injusticia. Hombre y mujer son imagen de Dios; esa es nuestra verdad. Cuando trato al otro como una cosa utilizándolo según mi antojo, estoy negando su verdad de imagen, y estoy negando también mi propia verdad, pues no soy Dios o centro absoluto, sino solo imagen. Precisamente porque voy contra la verdad del ser humano, estoy atentando también contra la verdad y señorío absoluto de Dios que apoya y sustenta la dignidad del ser humano.

2. Por eso la conversión cuaresmal debe cuajar en un empeño por hacer la verdad dedicándonos “a las buenas obras” que son: dar de comer al hambriento, visitar al enfermo, liberar a los cautivos. Según el evangelio, en este compromiso se juega el éxito de nuestra vida: “tuve hambre y me diste de comer…”. Pero no se trata de simple beneficencia sino de una constante actitud y conducta en la existencia: pensar y actuar para que se realice la verdad de todos los seres humanos. Como imagen de Dios tienen derecho a vivir con dignidad, y el compromiso histórico por servir a esa dignidad se llama evangelio.

3. Porque Dios se revela y actúa en todos. Hay muchos, incluso fuera de la misma Iglesia visible, que siguiendo la voz de su conciencia, tratan de hacer la verdad. La palabra de Dios hoy trae la figura de Ciro, rey de Persia, un pagano según la mentalidad bíblica, que actuó buscando la verdad y el derecho del pueblo judío a tener su religión, su culto y su templo. En nuestra situación cubana, los cristianos, lejos de cerrarnos como secta y sentirnos agredidos, debemos dilatar nuestra mirada para descubrir en todos la imagen y la presencia de Dios que les da fuerza para que hagan la verdad. Quien escucha esa voz y se afana por secundarla en la vida, no está lejos del evangelio que no es juicio contra la humanidad sino anuncio de salvación: “Dios no envió al Hijo para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él”.

25 DE MARZO: V DOMINGO DE CUARESMA
GLORIFICAMOS A DIOS TRABAJANDO PARA QUE TODOS TENGAN VIDA

La Palabra: “Ha llegado la hora en que sea glorificado el Hijo del hombre” (evangelio).

 

1. Una y otra vez se dice que los seres humanos hemos nacido para la gloria a Dios. Lo cual puede dar la impresión de que Dios nos ha creado para ampliar su dominio, para tener más súbditos. A veces la gloria de Dios ha justificado persecución y hasta muerte de los seres humanos porque no tienen fe ni practican una determinada religión. Eso no cuadra bien con la conducta histórica de Jesús: la vida y la libertad del ser humano son más sagradas que todas las leyes y todos los ritos religiosos. Si Dios es amor y no sabe más que amar, hemos sido creados para ser nosotros mismos, para crecer y llegar a plenitud con y desde nuestra misma singularidad. Esa condición divina es lo que ha infundido el Espíritu en nuestros corazones: glorificamos a Dios, cuando nos dejamos motivar por ese amor a los demás y nos comprometemos para que tengan vida.

2. Jesús de Nazaret recibió este Espíritu “sin medida”. Él mismo dice que su alimento, lo que le sostiene y agrada, es hacer la voluntad del Padre y llevar a cabo su proyecto: que todos y todo tengan vida… “Aprendió a obedecer”, caminando por este mundo, discerniendo lo que ocurría, acercándose a las personas para curarlas, animarlas, sacarlas de su postración, librarlas de sus falsas seguridades. Por eso los cristianos confesamos que Jesucristo es “Dios-con-nosotros”; la humanidad alcanzada y transformada totalmente por Dios.

3. Nos disponemos a celebrar la muerte y resurrección de Jesús. Aquel hombre se dejó modelar totalmente por el Espíritu que a todo da vida y aliento. Manifestación de la gloria o grandeza inefable de Dios que actúa con misericordia y como afirmación de todo lo humano. Inspirado por esa cercanía benevolente, Jesús dio gloria y honor a Dios curando enfermos, rehabilitando a los pobres, tratando de humanizar a los arrogantes; muriendo en la cruz.

Así manifestó en qué consiste y cómo se forja el verdadero humanismo. Cuando, movido por ese amor, Jesús acepta la muerte para vida de todos, no solo proclama la gloria de Dios; es también glorificación del ser humano. Según el evangelio, el que entrega su vida por amor a los demás, es como la semilla que muere para “dar mucho fruto”.

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