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Peripecias
A cargo de Nelson Orlando Crespo Roque |
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Cuando el Mediterráneo se cruzaba andando
Hace unos seis millones de años los camellos africanos deambulaban por lo que hoy es Valencia. ¿Cruzaron el Mediterráneo estos dromedarios a nado? No, lo cierto es que lo cruzaron tranquilamente caminando, porque lo que hoy es mar era entonces tierra firme.
Un episodio geológico no del todo conocido sucedió hace unos seis millones de años entre las costas europeas y africanas. La disgregación de una losa litosférica a una profundidad de 100 kilómetros, y su hundimiento en el manto, provocó una elevación del suelo del lecho marino restante en el corredor del Riff que, liberado del peso de esta losa, formó el arco de Gibraltar.
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Este proceso de elevación, que creó buena parte de lo que hoy es Andalucía, taponó progresivamente la entrada de agua del Atlántico al Mediterráneo. Como las aportaciones hídricas de los ríos eran inferiores al nivel de agua que se evaporaba, el Mediterráneo fue evaporándose y haciéndose hipersalino. De hecho, durante ese proceso, llamado crisis salina del Mesiniense, el 10 por ciento del total de sal de los océanos quedó expuesta al sol, desecándose y formando una dura capa mineral sobre la que los mamíferos africanos pudieron emigrar hacia el norte. Esa es la explicación de los restos de camello encontrados en Valencia.
Como curiosidad, podemos añadir que buena parte de los hidrocarburos y recursos minerales de la región mediterránea se encuentran bajo esa capa desecada de sal, la cual resulta muy difícil de perforar, así que podemos decir que aquel episodio geológico le jugó una mala pasada a las empresas petroleras, al menos a la hora de hacer prospecciones en el histórico Mare Nostrum. |
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Vino caliente durante el invierno
Los monos de un jardín zoológico de Kazajistán beben una mezcla caliente de fruta, miel, limón, azúcar y vino dulce, lo cual “en invierno, los protege de las infecciones virales del sistema respiratorio», indicó una portavoz del establecimiento. “En este zoológico, damos vino a los monos porque, en invierno, los protege de las infecciones virales del sistema respiratorio”, declaró a la AFP Svetlana Piliuk.
“Los primates son como los hombres. Beben con gusto bebidas alcohólicas. Les gustan y algunos hasta abusan de ellas, bebiendo varias veces al día”, agregó la funcionaria del jardín zoológico de Karaganda (centro). “La bebida se prepara así: ponemos en una cacerola una botella de vino tinto Kagor con pedazos de fruta, miel, limón y azúcar y la hervimos”, explicó.
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Un supervolcán dormido bajo Alemania
En Alemania se oculta un supervolcán “durmiente” que podría hacer pasar un mal rato si le diera por “despertar”. Se trata de la gran caldera bajo las aguas de un tranquilo lago, el Laacher See, a tan solo 39 kilómetros de la ciudad de Bonn y que cuenta, entre muchas otras, con París, Londres o Ginebra como ciudades importantes dentro de su radio de acción.
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Según los expertos, su período de actividad es de unos diez mil a doce mil años y la última vez que hizo erupción fue hace unos 12.900 años, durante el periodo glacial conocido como “Younger Dryas”. Evidentemente, y como en muchos otros volcanes, los geólogos siguen de cerca los pasos del Laacher See y durante los últimos años han registrado movimientos sísmicos de baja intensidad, acompañados de emanaciones de dióxido de carbono, algo que en realidad podría ser beneficioso puesto que libera de presión el interior de la caldera. |
Para consumir 64 años después de envasada
Un jubilado alemán ha hecho analizar una lata de manteca de cerdo envasada en los Estados Unidos y distribuida en Alemania en un cargamento de ayuda tras la II Guerra Mundial y, según los resultados, el producto todavía es apto para su consumo.
Alertado por el debate en torno a la eliminación de alimentos con fecha de caducidad vencida, el farmacéutico Hans Feldmeier, de 87 años, decidió entregar la manteca –envasada en 1948– a las autoridades sanitarias del estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, en el este del país, para su análisis. “En términos generales, el estado del producto tras 64 años es satisfactorio en lo que se refiere a su grado de frescura y composición material”, reveló Frerk Feldhusen, director de la Oficina de Agricultura, Seguridad Alimentaria y Pesca regional. |
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Aunque el análisis de la manteca permitió detectar una ligera merma en aroma y sabor, la calidad del producto no se aleja excesivamente de las nor-mas establecidas para su consumo.
Para explicar el buen estado del producto tras el paso de los años, los expertos aludieron a su conservación en una lata preservada de la influencia del aire y la luz externos, así como de la presencia de conservantes como el ácido cítrico y la resina de guayaco con efectos antioxidantes.
Por razones sentimentales, Feldmeier no había sido capaz en todos estos años de deshacerse de la lata de manteca de la marca “Swifts Bland Lard”: “Sencillamente no me podía separar de esta bonita lata”, explicó Feldmeier, quien la recibió de vuelta tras ser analizada, aunque, eso sí, ya sin su contenido. |
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