Casa Sacerdotal San Juan María Vianney, 19 de abril de 2012.

Bienvenidos queridos hermanos y hermanas a este encuentro que considero prometedor y que se da en un clima de diálogo. Pretendemos con él dar algunos pasos para encontrar la verdad que siempre debe fundar nuestras reflexiones.

En su homilía en la ciudad de La Habana el Papa tocó a fondo el tema de la Verdad, sobre la cual únicamente -dijo- puede establecerse una ética aceptada por todos. Anunció a Jesucristo como la Verdad e hizo notar, fiel al pensamiento de su pontificado, la perplejidad del hombre de hoy frente a la verdad, como la de Pilato que "tenía frente a sí la verdad" y no la descubría en Cristo. También puso la verdad como fundamento de la libertad y se refirió a los pasos que se han dado en Cuba con respecto a la libertad religiosa, augurando que se extiendan siempre   más   sus posibilidades.

notic_06A ese respecto se refirió tanto a la participación de la Iglesia en el campo de la educación como a la de los cristianos en la construcción de la sociedad. El Papa pidió -al momento de partir- que nadie se sienta impedido de tomar parte en ese apasionante deber "por limitaciones de las propias libertades fundamentales, ni se sienta exonerado de ello por negligencia o carencia de medios materiales". El Santo Padre invitaba así a todos los cubanos a participar en la construcción de "una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada", superando  cualquier dificultad o traba en  este empeño.

Deseó que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en los días de su presencia entre nosotros, no se apague y ayude a todos a reforzar la concordia y a "hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles sobre los cuales es posible fundar una sociedad renovada y reconciliada". Precisó el Santo Padre que la situación que vive Cuba "resulta agravada por las medidas económicas restrictivas impuestas desde el exterior del país, que pesan negativamente sobre la población".

En resumen, el Papa hizo un llamado a dejar tanto en lo nacional como en lo internacional "posturas inamovibles y puntos de vista unilaterales" proponiendo no detenerse en el camino del diálogo paciente y sincero que genera esperanza.

En sus primeras palabras sobre Cuba en el avión que lo conducía a América, el Papa se refirió a los cambios de modelo socioeconómico necesarios en Cuba y dijo que debemos apoyar los cristianos esas búsquedas "de modo paciente y constructivo, evitando los traumas". Es acertada su advertencia, porque todo salto brusco o violento produce traumas sociales que dejan huellas negativas en los pueblos.

El Santo Padre, fiel a su programa fundamental como Sucesor de Pedro, el que él presentó a los cardenales reunidos para el cónclave cuando explicaba que escogió el nombre de Benedicto, porque el último antecesor suyo con este nombre fue un Pontífice conciliador, ha venido a Cuba haciendo realmente honor al proyecto conciliador de su Pontificado, y esto sin callar la verdad, con claridad y a la altura programática de su augusto magisterio.

Sentimos ya cómo la huella de su paso ha marcado al pueblo cubano impresionado gratamente por la mansedumbre y la bondad reflejadas en las palabras y gestos del Papa Benedicto XVI, que constituyen una especial bendición para toda la nación cubana y para cada uno de nosotros.

Queda, pues, un profundo sentimiento de gratitud y de esperanza en nuestra Iglesia en Cuba y en todo nuestro pueblo por la visita del Papa Benedicto XVI y un recuerdo emocionado de su presencia entre nosotros.

Aprecio mucho, pues, la presencia de todos ustedes aquí, queridos hermanos y hermanas venidos de fuera, académicos, empresarios, pensadores o cubanos todos, también la participación de los académicos e intelectuales del país con responsabilidades en las estructuras de la sociedad, católicos y no católicos, y de mis hermanos obispos que muestran con su presencia el interés de la Iglesia en este encuentro que se inscribe en las perspectivas de diálogo, reconciliación, concordia y renovación dibujadas por el Papa Benedicto XVI en su reciente visita apostólica a Cuba. Llenos de esperanza los recibimos a todos, e invocamos sobre todos al inicio de este encuentro, el favor de Dios.