Nuestra iglesia diocesana, in-mersa en la alegría pascual, se llenó de gozo con la ordenación sa-cerdotal, en la Catedral habanera, el sábado 5 de mayo, de dos de nuestros seminaristas: Fernando Esteban Pijuán Rojas y Manuel Vega Orbay.
El diácono Fernando Pijuán es natural de la parroquia de San Agustín, en Playa, y escogió como lema de su ordenación un versículo de la oración del Padrenuestro: “Danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt. 6, 11). Por su parte, el diácono Manuel Vega Orbay, es oriundo de la parroquia de San Juan Bosco, en la Víbora, y tomó como lema inspirador de su ministerio un versículo de 1 Cor. 15, 10: “Por la gracia de Dios, soy lo que soy”.
La solemne eucaristía estuvo presidida por nuestro arzobispo cardenal Jaime Ortega y concelebrada por sus obispos auxiliares monseñores Alfredo Petit y Juan de Dios Hernández. Se unieron también a esta alegría, religiosas y religiosos, sus compañeros y formadores del Seminario, laicos de nuestras comunidades, familiares y amigos de ambos ordenandos. En su homilía nuestro arzobispo se dirigió a los ordenados recordándoles que “su misión es la de responder a las ansias ocultas o abiertas de Dios en el corazón humano. [...] la de suscitar esas ansias donde parece no haber-las. Debe ser la de señalar con sus palabras y sus actos a Aquel que fue levantado en lo alto y traspasado por la lanza del soldado”. Y agregaba: “Queridos hijos no sientan como suyo el rebaño. Respeten el paso lento de sus ovejas cuidando no dispersarlas con palabras altisonantes o incomprensibles [...] que gran humildad debemos tener, no solo ante la grandeza del don del sacerdocio que nos hace el Señor, sino al modo propio de ejercer este don [...]”.
Después de concluir la ceremonia, los neopresbíteros, agradecieron a Dios, a la Iglesia y a todos aquellos que los han acompañado en todos estos años de preparación para su ministerio. Por su parte, nuestro arzobispo anunció las celebraciones de las primeras misas de los recién ordenados en sus respectivas comunidades de origen y que, después de realizar unos últimos exámenes en junio, el padre Manolito sería destinado a la parroquia de Güines, mientras el padre Fernando, acompañará al párroco de Bauta.



