Los hombres de fe que pensaron a Cuba y pensaron su independencia lo hicieron sobre una ética cristiana; y en ese ejercicio de pensamiento, mucho tuvo que ver el Colegio Seminario San Carlos y San Ambrosio. En sus antiguas instalaciones se dio aquella combinación prodigiosa de pensar a Dios y a la patria en una misma cosa y en una misma casa. Trasladado hoy hacia las afueras de la ciudad, el viejo edificio cede su espacio al Centro Cultural Padre Félix Varela, un proyecto ya antiguo en la mente y en el corazón del cardenal arzobispo de La Habana Jaime Ortega Alamino y que la Iglesia propone como cátedra donde se fomente el diálogo fe-cultura.

relig_05El padre Yosvany Carvajal Sureda fue nombrado rector del Centro desde su inauguración oficial el 16 de septiembre de 2011. Pasado un año, el joven sacerdote asume con lógica certeza que el reto de ayer se concretiza y mira con esperanza hacia el futuro. Le acompaña la seguridad de que la Iglesia tendrá siempre algo que decir y algo que aportar. Le acompaña también el deseo infinito por que sea aquí donde la Iglesia pueda ofrecer lo que tiene para la mejoría y el bien de la patria, para el laicado católico y para todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Presto al diálogo, piensa cada palabra, medita cada respuesta.

¿El surgimiento del Centro guarda algún tipo de relación con el propósito de la Iglesia cubana y también universal de dialogar e intercambiar opiniones entre hombres y mujeres de distinto pensamiento?

“La idea de crear un centro cultural en la arquidiócesis de La Habana es muy antigua. Estaba en la mente del cardenal arzobispo desde años atrás, pero no se había podido materializar. En efecto, la génesis parte de la misma necesidad que ve la Santa Sede de crear en cada diócesis un centro cultural católico para fomentar el diálogo fe-cultura y de esta manera salir a comunicar la buena noticia, evangelizar. Al construirse el nuevo seminario en las afueras de la ciudad, el cardenal destinó las instalaciones del antiguo inmueble al Centro Cultural. Sin dudas, la disponibilidad de este edificio, con el atractivo histórico que le acompaña, hizo realidad aquella idea-sueño. Fue esta la casa donde se empezó a pensar Cuba como nación, por la que pasaron hombres de pensamiento muy elevado, en los que Dios y patria se combinaron de una manera perfecta; este es el sitio donde se funda la nación desde unas bases evangélicas-cristianas.

”Queremos que aquí confluyan las distintas manifestaciones culturales de nuestro país en diálogo con el pensamiento cristiano y con el modo de evangelizar de la Iglesia. En el Centro se han habilitado espacios para conciertos de música clásica, exposiciones de pintura, proyecciones de productos audiovisuales y el debate cinematográfico. En esta instalación también estará ubicado el Museo Arquidiocesano, que atesorará piezas de elevado valor artístico-religioso.

”Además de las cátedras de pensamiento cubano y de realidad cubana, el aula Fe y Razón aglutinará el mundo del pensamiento académico científico, de tal manera que en un mismo escenario coincidan hombres de fe con hombres de ciencia, específicamente aquellos que se dedican al estudio de las ciencias naturales en particular. En resumen, este es el espacio en el que hombres y mujeres de distinto pensamiento comparten y reflexionan sobre temas de historia, de ciencias naturales, de literatura, de política y de realidad cubana”.

¿Qué otra dimensión o proyección de trabajo abarca el Centro?

relig_06“Nuestra otra gran dimensión es la formación del laicado. Con ese propósito se inserta en el Centro el Instituto de Estudios Eclesiásticos Félix Varela, que antiguamente era conocido en la diócesis como Instituto de Ciencias Religiosas, y que fue creado por el cardenal para dedicarlo a la formación de los laicos. ¿Por qué el nuevo nombre? Pues porque hemos pensado en un Instituto que otorgue a los estudiantes títulos académicos superiores a partir de un sistema a base de créditos. Estamos concibiendo un ba-chillerato en humanidades de tres años que dotará a los estudiantes de un conocimiento bastante completo en filosofía, teología, ciencias políticas y ciencias sociales. A este bachillerato deberá continuarle una licenciatura en Humanidades.

”Esperamos poder otorgar, con la autorización de la Congregación para la Educación Católica, los títulos de nivel superior homologable a cualquier universidad europea. Los créditos no implican, necesariamente, la cantidad de horas clases presenciales, sino también las horas de estudio individual y el tiempo de investigación. Este proceso formativo estará encaminado además a todas aquellas personas que quieran participar. Todos son acogidos en nuestra casa. Pensamos abrir otras materias, pero por un factor de tiempo no nos ha sido posible, a ello se suman los trabajos de remodelación que en este momento asumimos para adaptar el inmueble a los propósitos actuales y a su utilidad futura.

”Recientemente celebramos en esta casa la graduación del Máster en Administración de Empresa, que desarrollamos en coordinación con la Universidad Católica de Murcia (UCAM) y que estuvo dirigido al sector de la economía y la microempresa. Entre otros  objetivos, el curso permitió a los egresados adquirir habilidades y conocimientos en la dirección de empresas, con un enfoque especial en las llamadas PYME (pequeñas y medianas empresas) y micro-pyme. También han venido sesionando en el Centro los talleres Cuba-Emprende, una iniciativa que busca favorecer y consolidar, con la asesoría adecuada, los proyectos de pequeños negocios privados ya emprendidos o por iniciar”.

¿Qué relación puede establecer entre el papel que desempeñó el Seminario San Carlos y San Ambrosio y la influencia que ejercerá el Centro Cultural Félix Varela?

“En su momento, el Seminario San Carlos y San Ambrosio desempeñó un papel fundamental en la formación de nuestra nación. Fue aquí donde surgió la idea de Cuba como nación. Desde esta casa se empezó a pensar Cuba. ¿Y quiénes fueron los primeros?, pues sacerdotes. Fueron hombres de fe, hombres de Iglesia los que pensaron a Cuba. En esta casa se dio una combinación maravillosa, prodigiosa, la de pensar a Dios y a la patria en una misma cosa. Es decir, que Dios no se divorcia de la patria y que la Iglesia tiene un papel importante en la formación de la nación y en la siembra de los valores cristianos en los que también se fundamenta Cuba. Esa fue la primera función que tuvo esta casa cuando era Colegio Seminario. Ahora queremos que no solo accedan a ella clérigos, como sucedió durante todos los años en que fue destinada exclusivamente a la formación del sa-cerdocio. En la época colonial, por ejemplo, aquí también se estudiaban carreras como Derecho y Filosofía, aunque los estudiantes luego examinaran en la Universidad de La Habana. Hoy queremos pensar a Cuba desde bases éticamente cristianas. Por medio del Instituto de Estudios Eclesiásticos buscamos fortalecer las bases éticas de la nación. Creo que esa fue la función original de esta casa y en continuidad con esa misión se inserta el Centro Cultural”.

La actividad que hasta ahora ha venido realizando el Centro y su proyección futura están en consonancia con la metodología dialogante que ha querido siempre seguir la Iglesia. Una metodología que ha sido halagada, criticada, aplaudida, cuestionada, acogida y hasta rechazada. ¿Un riesgo por el que siguen apostando?

relig_07“Creo que optar por la metodología del diálogo es función propia de un centro cultural. Si estamos hablando de que este sitio es la casa del diálogo fe-cultura y de formación del laicado, evidentemente no podemos optar por otra metodología que no sea la del diálogo. Cuando digo que dialogar es una opción desde la fe, no significa que no existan otras metodologías posibles, pero para un cristiano y para un centro cultural este es el método adecuado.

”Un diálogo implica a dos, simboliza encuentro, una especie de dialéctica… En otros momentos he dicho que el Centro apuesta por una dialéctica de reconciliación. Cuando se habla de dialéctica se habla siempre de contrarios, de una antítesis o antagonismo que existe o cobra vida para producir algo nuevo. Cuando hablo de casa de diálogo no pienso en el espacio donde confluyen dos contrarios para combatir y oponerse, sino en la mesa alrededor de la cual se sientan, a pesar de ser distintos, para caminar juntos hacia algo novedoso, positivo, algo esperanzador de cara al futuro de Cuba. Y en ese sentido es que yo hablo. Queremos, optamos por una metodología de diálogo, de reconciliación”.

Es deber de la Iglesia adecuar su misión a la realidad donde se inserta. A partir de esta afirmación, ¿de qué manera se ajusta esta iniciativa a la línea pastoral de la arquidiócesis? ¿Para la Iglesia habanera, resultaba realmente necesario abrir un centro de este tipo?

“El trabajo pastoral de una arquidió-cesis es evangelizar, anunciar a Jesucristo. Hay muchos modos de hacerlo. Yo creo que a través de la cultura se puede anunciar el evangelio, se puede evangelizar la cultura. Nuestra cultura no está, de hecho, separada de la Iglesia ni del cristianismo. Por otro lado, es nuestra misión también evangelizar a través de la educación. La Iglesia es, por naturaleza, educadora. Las universidades nacieron en el Medioevo junto a las iglesias y las catedrales. Desde muchos siglos atrás, la Iglesia tiene una misión propia desde su naturaleza educadora; queremos que en Cuba, por medio de este centro, la Iglesia evangelice y pueda ejercer la responsabilidad que tiene como educadora: llevar los valores éticos y cristianos al pueblo y de esta manera dar a conocer a Jesucristo. Él ayuda al hombre a descubrir su propia verdad. En Jesucristo se descubre la naturaleza humana y también la misión o finalidad de la naturaleza humana que es, para nosotros, los cristianos, Dios.

”Por supuesto que era necesario para la Iglesia habanera y también cubana contar con una casa como esta, donde todos nos podamos encontrar, donde todos podamos pensar, donde todos podamos reflexionar y donde todos podamos dialogar; un lugar donde pueda establecerse una dialéctica de reconciliación. Entonces, en este contexto social, en esta realidad en la que Cuba se encuentra, creo que era necesario y hasta imprescindible tener un centro de pensamiento, de reflexión y diálogo desde una ética cristiana en una casa como esta, con el atractivo histórico que tienen estos muros y estas galerías”.

¿Buscará, por tanto, adecuarse al momento actual y mantenerse en el tiempo reacomodándose a nuevas circunstancias históricas?

“El Centro se mantendrá siempre como se mantuvo en el tiempo el Seminario San Carlos y San Ambrosio. Creo que la Iglesia siempre tendrá algo que decir y algo que aportar, y ojalá sea aquí donde podamos ofrecer lo que como Iglesia tenemos para la mejoría y el bien de la patria.

”Por ahora, buscamos adecuarnos al momento histórico actual, un fragmento de nuestra historia en el que necesitamos fortalecer las bases éticas de la nación. De lo contrario, no se podrá dar ningún cambio. No es posible el cambio en ningún sentido, si no hay antes un hombre éticamente fortalecido. ¿Desde dónde se pueden fortalecer esas bases éticas? La Iglesia propone que sea desde el evangelio; desde nuestra cultura cristiana. El Centro quiere recuperar las raíces, quiere buscar el origen de Cuba como nación”. 

Hoy es párroco de la Iglesia Catedral de La Habana, rector del Centro Cultural Padre Félix Varela y director además de la revista Espacio Laical, ¿disfruta de esta multiplicidad de funciones o ha decidido asumirlas desde la obediencia que supone su consagración al sacerdocio?

“Mi primera misión es la de ser párroco, celebrar misa, confesar, atender pastoralmente una comunidad. Con todas las obligaciones que tengo, nunca he querido abandonar, ni siquiera alejarme, de la que es esencial en mi vida: el sacerdocio. Por eso soy párroco y con mucho gusto. Luego se han ido añadiendo a mi función sacerdotal otras obligaciones, como la de dirigir este centro y lograr que todas las dimensiones de las que ya he hablado puedan marchar en armonía. Esa es la función del rector, además de ser un puente entre la Iglesia y el mundo de la cultura.

”Asumo esta otra función con placer. Me gusta el mundo de la cultura en todas sus manifestaciones, la música, las artes pláticas, las artes escénicas… Gracias a los contactos que he fomentado con el mundo de la cultura he podido presentar la Iglesia, anunciar a Cristo. He tenido la posibilidad de ver cómo los artistas desde el conocimiento de Jesucristo y de la Iglesia han abierto sus horizontes a la hora de crear. Hoy son muchos los músicos y los pintores que desean presentar su obra en espacios católicos. Han sido y son muchos los artistas, incluso del Ballet Nacional de Cuba, que desean bailar en esta casa. Para mí eso es algo muy enriquecedor a nivel personal.

relig_08”Dirigir Espacio Laical es una misión que debo asumir por ser el rector del Centro. La revista comenzó por ser el órgano del Consejo de Laicos, pero poco a poco traspasó las fronteras de la Iglesia misma y llegó a otro tipo de público mucho más académico e intelectual, que puede o no profesar alguna religión o formar parte de la Iglesia. Por tanto, el perfil actual de la publicación ya no se ubica dentro del Consejo de Laicos y sí es expresión de lo que se quiere hacer en esta casa. Desde la revista se han auspiciado conferencias, paneles y eventos sobre temas de vital importancia para el presente y futuro de Cuba. Por eso optamos por asumirla como un proyecto también del Centro. Si estamos hablando de diálogo fe-cultura, y la revista ha creado ese espacio, es evidente que deba insertarse dentro de esta estructura. Puedo decir que con gusto asumo la misión de cuidar que la revista exprese realmente la vida de este centro y que cuide siempre esa dimensión abierta al diálogo y la acogida de todos los hombres de buena voluntad”.

Esa voluntad de promover desde la Iglesia un diálogo participativo presupone riesgos. Primero, no es fácil lograr una armonía en toda esa gama de pensamiento. Segundo, la Iglesia puede ser incomprendida.

“Gracias al diálogo que hemos venido realizando en esta casa, nos hemos percatado de la diversidad enorme de pensamientos, de modos de ver a Cuba. Tenemos que seguir caminando, no es fácil aunar tantos modos de pensar. Eso lleva tiempo. Insisto en que lo principal es formar al cubano de hoy desde las raíces. En eso la Iglesia juega un papel fundamental; la Iglesia, además, como representación de la sociedad civil, porque ella forma parte de esa sociedad civil. Esa es una misión insustituible que tiene la Iglesia: acompañar, facilitar, aunar desde la diversidad. Sí, veo un reto, pero al mismo tiempo veo ese reto con mucha esperanza. El hecho de que aquí, en esta aula magna, podamos tener gente de tanta diversidad dispuesta a dialogar y a compartir sin agresividades de ningún tipo, es algo espe-ranzador.

”Este centro no está aquí para ganar cosas para la Iglesia. Eso sería erróneo completamente. Cuando un alumno sale graduado de esta casa o cuando un artista expone lo mejor de su arte en ella, es, en definitiva, para Cuba, para la riqueza de nuestra nación”.