En una misa presidida por nuestro arzobispo, cardenal Jaime Ortega Alamino y concelebrada por el padre Santiago Fernández, párroco del lugar, la hermana Alicia fue recordada en el primer aniversario de su muerte. En su homilía, el cardenal la evocaba como amiga que decidió permanecer en Cuba por amor a la Iglesia, y la calificaba como “bien llevada, siempre consagrada a crear comunidad”.
En el interior del templo será colocada una tarja de recordación y agradecimiento por su labor ininterrumpida durante estos años.




