Conversatorio del Cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, en el evento “Iglesia y comunidad: un diálogo sobre el papel de la Iglesia católica en Cuba”. Centro David Rockefeller para Estudios Latinoamericanos, Cambridge, Boston 24 de abril de 2012. En el conversatorio participaron el cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston, así como los académicos Jorge Domínguez y Mary Jo Bane, de la Universidad de Harvard. Ofrecemos aquí exclusivamente las preguntas dirigidas al cardenal Ortega y sus respuestas.
Pregunta Jorge Domínguez: Cardenal Ortega permítame pedirle que se refiera a las dos críticas mayores de las relaciones entre el gobierno cubano y los obispos de Cuba. Sé, por conversaciones que hemos tenido en el pasado, que usted está familiarizado con el tema, pero ahora me gustaría que tuviera la oportunidad de referirse a esas críticas. Hay dos críticas muy estrechamente relacionadas, una crítica se refiere a que los obispos se han enfocado en las especificidades y han intentado resolver problemas prácticos menores y, por tanto, han perdido las perspectiva de que el reto mayor es propiciar un cambio más amplio e integral en las circunstancias sociales, económicas y políticas de Cuba. La segunda crítica, relacionada con la primera, es que los obispos han trabajado con el gobierno cubano sobre varios asuntos, como la liberación de los presos políticos o sobre la posibilidad de que la Iglesia pueda trabajar en Cuba, de un modo tal que los obispos son vistos como socios del gobierno de Raúl Castro y un elemento de legitimación del gobierno de Raúl Castro, y esto es contrario a la reputación de la Iglesia dentro mismo de Cuba. Me pregunto si puede ofrecer su perspectiva sobre estas críticas, que de seguro debe haber escuchado antes.