{"id":14953,"date":"2021-09-12T08:11:01","date_gmt":"2021-09-12T12:11:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.palabranueva.net\/xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario\/"},"modified":"2021-09-12T08:11:01","modified_gmt":"2021-09-12T12:11:01","slug":"xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabranueva.net\/en\/xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"XXIV Domingo del Tiempo Ordinario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">12 de septiembre de 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Se\u00f1or me abri\u00f3 el o\u00eddo; yo no resist\u00ed ni me ech\u00e9 atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe qu\u00e9 le sirve a uno, hermanos m\u00edos, decir que tiene fe, si no tiene obras?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, que se niegue a s\u00ed mismo, tome su cruz y me siga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lecturas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Primera Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lectura del profeta Isa\u00edas 50, 5-9a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Se\u00f1or me abri\u00f3 el o\u00eddo; yo no resist\u00ed ni me ech\u00e9 atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ofrec\u00ed la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escond\u00ed el rostro ante ultrajes y salivazos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Se\u00f1or Dios me ayuda, por eso no sent\u00eda los ultrajes; por eso endurec\u00ed el rostro como pedernal, sabiendo que no quedar\u00eda defraudado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi defensor est\u00e1 cerca, \u00bfqui\u00e9n pleitear\u00e1 contra m\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comparezcamos juntos, \u00bfqui\u00e9n me acusar\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que se me acerque.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miren, el Se\u00f1or Dios me ayuda, \u00bfqui\u00e9n me condenar\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Salmo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sal. 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">R. Caminar\u00e9 en presencia del Se\u00f1or en el pa\u00eds de los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amo al Se\u00f1or, porque escucha mi voz suplicante,<br \/>porque inclina su o\u00eddo hacia m\u00ed el d\u00eda que lo invoco. R.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me envolv\u00edan redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo,<br \/>ca\u00ed en tristeza y angustia.<br \/>Invoqu\u00e9 el nombre del Se\u00f1or: \u201cSe\u00f1or, salva mi vida\u201d. R.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Se\u00f1or es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo;<br \/>el Se\u00f1or guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salv\u00f3. R.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arranc\u00f3 mi alma de la muerte, mis ojos de las l\u00e1grimas,<br \/>mis pies de la ca\u00edda.<br \/>Caminar\u00e9 en presencia del Se\u00f1or en el pa\u00eds de los vivos. R.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Segunda Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lectura de la carta del Ap\u00f3stol Santiago 2, 14-18<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe qu\u00e9 le sirve a uno, hermanos m\u00edos, decir que tiene fe, si no tiene obras? \u00bfPodr\u00e1 acaso salvarlo esa fe?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: \u201cVayan en paz; abr\u00edguense y s\u00e1ciense\u201d, pero no les da lo necesario para el cuerpo; \u00bfde qu\u00e9 sirve?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed es tambi\u00e9n la fe: si no tiene obras, est\u00e1 muerta por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero alguno dir\u00e1:<br \/>\u201cT\u00fa tienes fe y yo tengo obras, mu\u00e9strame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostrar\u00e9 la fe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Evangelio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan San Marcos 8, 27-35<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquel tiempo, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u201c\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos le contestaron: \u201cUnos, Juan Bautista; otros, El\u00edas; y otros, uno de los profetas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l les pregunt\u00f3: \u201cY ustedes, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro le contest\u00f3: \u201cT\u00fa eres el Mes\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y les conmin\u00f3 a que no hablaran a nadie acerca de esto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y empez\u00f3 a instruirlos:<br \/>\u201cEl Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres d\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llev\u00f3 aparte y se puso a increparlo. Pero \u00e9l se volvi\u00f3 y, mirando a los disc\u00edpulos, increp\u00f3 a Pedro:<br \/>\u201c\u00a1Ponte detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s! \u00a1T\u00fa piensas como los hombres, no como Dios!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y llamando a la gente y a sus disc\u00edpulos, les dijo:<br \/>\u201cSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, que se niegue a s\u00ed mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por m\u00ed y por el Evangelio la salvar\u00e1. Pues \u00bfde qu\u00e9 le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera lectura nos recuerda el gesto y la palabra de Jes\u00fas que aparec\u00eda en el evangelio del domingo pasado con el sordo que apenas pod\u00eda hablar. \u201c\u00c1brete\u201d, dijo el Se\u00f1or, y sus o\u00eddos se abrieron y su lengua comenz\u00f3 a contar la maravilla que Jes\u00fas hab\u00eda realizado con \u00e9l. Comienza el texto de Isa\u00edas hoy diciendo: \u201cEl Se\u00f1or me abri\u00f3 el o\u00eddo; yo no resist\u00ed ni me ech\u00e9 atr\u00e1s\u201d. Estamos ante un fragmento muy paradigm\u00e1tico del libro de Isa\u00edas, uno de los cuatro c\u00e1nticos del Siervo de Yahv\u00e9, ese personaje misterioso con el cual el mismo Jes\u00fas tiende a identificar su persona y su misi\u00f3n salv\u00edfica. Abrir el o\u00eddo significa aqu\u00ed abrirse totalmente a Dios de manera que la fuerza que de \u00c9l proviene lleva a su siervo a no echarse atr\u00e1s, a aceptar el rechazo, las injurias, las calumnias, incluso la violencia ejercida contra \u00e9l, confiando en que Dios nunca le defraudar\u00e1. Texto precioso para leer, releer y meditar en tiempos de angustia y persecuci\u00f3n. Texto que nos conecta directamente con el evangelio de hoy, pues nos aporta una muy gr\u00e1fica y v\u00edvida descripci\u00f3n anticipada de la figura de Jes\u00fas, de su entrega sacrificial, de su pasi\u00f3n y muerte, magn\u00edfica respuesta al interrogante que el Se\u00f1or plantea a los disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas pregunta en el evangelio: \u201c\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u201d. Jesucristo, entonces como hoy, era un personaje ante quien se ten\u00edan m\u00faltiples opiniones y visiones. Pero era necesario comprenderlo como quien verdaderamente era, en cuanto a su persona y a su misi\u00f3n, y no como quien cualquiera se imaginaba y opinaba. Por eso Jes\u00fas vuelve a preguntar, esta vez, de manera directa a sus disc\u00edpulos: \u201cY ustedes, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n a nosotros nos hace la misma pregunta, ciertamente importante, pues de c\u00f3mo respondamos a ella depender\u00e1 tambi\u00e9n la respuesta a la pregunta sobre nuestra propia identidad. Desde la identidad de Jes\u00fas se define nuestra propia identidad como disc\u00edpulos suyos que somos. Conocemos muy bien la respuesta te\u00f3rica, pues tantas veces nos la han ense\u00f1ado y repetido. Y la podemos decir de memoria sin inmutarnos: Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre para nuestra salvaci\u00f3n, el Mes\u00edas enviado del Padre. Pedro, con el arrojo que le caracterizaba, respondi\u00f3 as\u00ed mismo, muy bien desde la teor\u00eda: \u201cT\u00fa eres el Mes\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero despu\u00e9s lleg\u00f3 la segunda parte\u2026 qu\u00e9 tipo de Mes\u00edas, esto es, c\u00f3mo Jes\u00fas comprendi\u00f3 y fue desplegando su mesianismo salv\u00edfico. Y ah\u00ed es cuando choca con Pedro, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n con nosotros que, como Pedro, preferir\u00edamos un mesianismo sin cruz ni sacrificio, esplendoroso y glorioso desde el minuto uno hasta el final, sin pasar por penurias ni calamidades. Jes\u00fas, camino de Jerusal\u00e9n, comienza a explicarles con toda claridad que el Mes\u00edas padecer\u00eda mucho, ser\u00eda ejecutado y resucitar\u00eda al tercer d\u00eda. Algo incomprensible e inaceptable para Pedro que se atreve a rectificar al Se\u00f1or increp\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas, tambi\u00e9n de manera contundente, se vuelve hacia Pedro y le invita a ponerse atr\u00e1s de \u00e9l, esto es, a la zaga de sus huellas, como disc\u00edpulo que tiene que aprender antes que dar lecciones. Y eso es lo mismo que nos dice a nosotros: \u201cponte tras de m\u00ed y aprende\u201d. \u00bfQu\u00e9 tenemos que aprender? Aprender a no creernos maestros antes de ser disc\u00edpulos; comprender que Jes\u00fas nos invita a dar la vida como \u00c9l mismo la dio. Lo que nos identifica como cristianos es nuestra comuni\u00f3n con la Cruz de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas quiso que sus disc\u00edpulos supieran a qui\u00e9n estaban siguiendo. Jesucristo no iba a ser el Mes\u00edas a\u00f1orado, que les liberase del yugo de los romanos, poderoso y majestuoso al modo humano de las glorias de este mundo. Jes\u00fas ven\u00eda a salvar al mundo desde abajo y desde dentro, alej\u00e1ndose de su condici\u00f3n y omnipotencia divinas, tomando la condici\u00f3n de siervo de Yahv\u00e9, dispuesto a cargar la Cruz y a sacrificar su propia vida por todos, con la confianza puesta en modo absoluto en el Padre y dispuesto a cumplir su voluntad siempre y en todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy se nos pide a los cristianos un plus de identidad en medio de este mundo de culturas l\u00edquidas diluido en ambig\u00fcedades y falsos mesianismos ideologizados. Hemos de saber qui\u00e9n es Cristo para entender y definir qui\u00e9nes somos nosotros y a qu\u00e9 estamos llamados a ser. Identificarnos con Cristo implica aceptar el sacrificio de la propia vida por Dios y por los dem\u00e1s; estar dispuestos a cargar con la Cruz, que antes de ser nuestra es de \u00c9l, a sufrir por el Reino de Dios y por la Iglesia de Cristo; a perder la vida, con sus privilegios humanos y vanaglorias, para defender la verdad y confesar la fe. Ese ha sido el camino de tantos m\u00e1rtires que nos han precedido. Tambi\u00e9n ha de ser nuestro propio camino, cada uno en el lugar y tiempo en el que Dios nos ha puesto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco nosotros hemos de esperar de Jes\u00fas un Dios que nos quite o resuelva todos nuestros problemas, que aplaste a quienes nos persiguen y calumnian, que acabe con nuestros sufrimientos. Jesucristo ha venido a dar sentido a todo lo que forma parte de la vida cotidiana, a ayudarnos a cargar la cruz de cada d\u00eda, a encontrar en el darlo todo por Dios y por los hermanos el tesoro escondido o la perla preciosa que ilumine nuestro rostro de alegr\u00eda y fecunde nuestra existencia por muy dura que sea. Siempre habr\u00e1 alguien que est\u00e9 sufriendo m\u00e1s que nosotros. Siempre habr\u00e1 alguien sobre quien la Cruz de Cristo se haga m\u00e1s real y tangible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra fe en Cristo Jes\u00fas, convertida en obras de vida como la de Cristo, es el testimonio que nuestro mundo necesita y espera de nosotros los cristianos. Descubrir la Cruz de Cristo en las cruces de los m\u00e1s pobres y necesitados, en sus heridas y calamidades, resulta imprescindible para acercarnos a ellos con humildad de coraz\u00f3n, sin paternalismos, ni superioridad ni prejuicios humanos, dispuestos a compartir su dolor y a paliar sus necesidades en la medida de nuestras posibilidades. Nadie es tan pobre que no pueda dar al menos una sonrisa, una palabra c\u00e1lida o un poco de su tiempo a quien sufre m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Oraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or Jesucristo, que tu presencia inunde por completo mi ser,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y tu imagen se marque a fuego en mis entra\u00f1as,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">para que yo pueda caminar a la luz de tu figura,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y pensar como T\u00fa pensabas, sentir como T\u00fa sent\u00edas,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">actuar como T\u00fa actuabas, hablar como T\u00fa hablabas,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">so\u00f1ar como T\u00fa so\u00f1abas, y amar como T\u00fa amabas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pueda yo, como T\u00fa, despreocuparme de m\u00ed mismo, para preocuparme de los dem\u00e1s;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ser insensible para m\u00ed y sensible para los dem\u00e1s; sacrificarme a m\u00ed mismo, y ser al mismo tiempo aliento y esperanza para los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pueda yo ser, como T\u00fa, sensible y misericordioso;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">paciente, manso y humilde; sincero y veraz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tus predilectos, los pobres, sean mis predilectos; tus objetivos mis objetivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que me ven, te vean.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y llegue yo a ser una transparencia de tu Ser y de tu Amor. As\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(P. Ignacio Larra\u00f1aga, Encuentro 48)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\">No hemos de esperar de Jes\u00fas un Dios que nos quite o resuelva todos nuestros problemas, que aplaste a quienes nos persiguen y calumnian, que acabe con nuestros sufrimientos. Jesucristo ha venido a dar sentido a todo lo que forma parte de la vida cotidiana, a ayudarnos a cargar la cruz de cada d\u00eda, a encontrar en el darlo todo por Dios y por los hermanos el tesoro que ilumine nuestro rostro de alegr\u00eda y fecunde nuestra existencia por muy dura que sea. Nuestra fe en Cristo Jes\u00fas, convertida en obras de vida como las de \u00c9l, es el testimonio que nuestro mundo necesita y espera de nosotros los cristianos. Descubrir la Cruz de Cristo en las cruces de los m\u00e1s pobres y necesitados, en sus heridas y calamidades, resulta imprescindible para acercarnos a ellos con humildad de coraz\u00f3n, sin paternalismos, ni superioridad ni prejuicios humanos, dispuestos a compartir su dolor y a paliar sus necesidades en la medida de nuestras posibilidades. 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