{"id":15304,"date":"2021-10-17T08:58:44","date_gmt":"2021-10-17T12:58:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.palabranueva.net\/discurso-del-santo-padre-francisco-a-los-fieles-de-la-diocesis-de-roma\/"},"modified":"2021-10-17T09:06:58","modified_gmt":"2021-10-17T13:06:58","slug":"discurso-del-santo-padre-francisco-a-los-fieles-de-la-diocesis-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabranueva.net\/en\/discurso-del-santo-padre-francisco-a-los-fieles-de-la-diocesis-de-roma\/","title":{"rendered":"Discurso del Santo Padre Francisco a los fieles de la Di\u00f3cesis de Roma"},"content":{"rendered":"<p>Sala Pablo VI, s\u00e1bado, 18 de septiembre de 2021<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n<p>Como saben, esto no es nada nuevo, est\u00e1 a punto de iniciarse un proceso sinodal, un camino en el que toda la Iglesia est\u00e1 comprometida en torno al tema: \u201cPor una Iglesia sinodal: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n, misi\u00f3n\u201d, tres pilares. Est\u00e1n previstas tres fases, que se desarrollar\u00e1n entre octubre de 2021 y octubre de 2023. Este itinerario ha sido concebido como un dinamismo de escucha mutua, quiero subrayarlo: un dinamismo de escucha mutua, llevado a cabo en todos los niveles de la Iglesia, implicando a todo el pueblo de Dios. El cardenal vicario y los obispos auxiliares deben escucharse entre s\u00ed, los sacerdotes deben escucharse entre s\u00ed, los religiosos deben escucharse entre s\u00ed, los laicos deben escucharse entre s\u00ed. Y luego, escucharse mutuamente. Escucharse; hablar con los dem\u00e1s y escucharse. No se trata de recoger opiniones, no. No se trata de una encuesta, sino de escuchar al Esp\u00edritu Santo, como encontramos en el libro del Apocalipsis: \u201cQuien tenga o\u00eddos que escuche lo que el Esp\u00edritu dice a las iglesias\u201d (2.7). Tener o\u00eddos, escuchar, es el primer compromiso. Se trata de escuchar la voz de Dios, de captar su presencia, de interceptar su paso y su aliento de vida. Al profeta El\u00edas le ocurri\u00f3 descubrir que Dios es siempre un Dios de sorpresas, incluso en la forma en que pasa y se hace o\u00edr:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cHubo un viento poderoso y feroz para romper las monta\u00f1as y quebrar las rocas [&#8230;], pero el Se\u00f1or no estaba en el viento. Despu\u00e9s del viento vino un terremoto, pero el Se\u00f1or no estaba en el terremoto. Despu\u00e9s del terremoto, un fuego, pero el Se\u00f1or no estaba en el fuego. Tras el fuego, el susurro de una suave brisa. Al o\u00edrlo, El\u00edas se cubri\u00f3 el rostro con su manto\u201d (1 Reyes 19.11-13).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed es como Dios nos habla. Y es por esta \u201csuave brisa\u201d \u2014que los exegetas tambi\u00e9n traducen como \u201cuna sutil voz de silencio\u201d y otros como \u201cun hilo de silencio sonoro\u201d\u2014 que debemos preparar nuestros o\u00eddos para escuchar esta brisa de Dios.<\/p>\n<p>La primera etapa del proceso (octubre de 2021-abril de 2022) es la que concierne a las Iglesias diocesanas individuales. Y por eso estoy aqu\u00ed, como vuestro obispo, para compartir, porque es muy importante que la di\u00f3cesis de Roma se comprometa con convicci\u00f3n en este camino. Ser\u00eda un papelazo que la di\u00f3cesis del Papa no se comprometiera a ello, \u00bfno? Una verg\u00fcenza para el Papa y para todos.<\/p>\n<p>El tema de la sinodalidad no es un cap\u00edtulo de un tratado de eclesiolog\u00eda, y mucho menos es una moda, un eslogan o un nuevo t\u00e9rmino que se utilice o explote en nuestras reuniones. \u00a1No! La sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misi\u00f3n. Y as\u00ed hablamos de la Iglesia sinodal, evitando, sin embargo, considerarla como un t\u00edtulo entre otros, una forma de pensarla con alternativas. No lo digo bas\u00e1ndome en una opini\u00f3n teol\u00f3gica, ni siquiera como pensamiento personal, sino siguiendo lo que podemos considerar el primer y m\u00e1s importante \u201cmanual\u201d de eclesiolog\u00eda, que es el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>La palabra \u201cs\u00ednodo\u201d contiene todo lo que necesitamos entender: \u201ccaminar juntos\u201d. El libro de los Hechos es la historia de un viaje que comienza en Jerusal\u00e9n y, a trav\u00e9s de Samaria y Judea, continuando en las regiones de Siria y Asia Menor y luego en Grecia, termina en Roma. Este camino cuenta la historia en la que caminan juntos la Palabra de Dios y las personas que dirigen su atenci\u00f3n y su fe a esa Palabra. La Palabra de Dios camina con nosotros. Todos son protagonistas, nadie puede ser considerado un mero personaje secundario. Hay que entenderlo bien: todos son protagonistas. El protagonista ya no es el Papa, el Cardenal Vicario, los Obispos Auxiliares; no: todos somos protagonistas, y nadie puede considerarse un mero personaje extra. Los ministerios, entonces, todav\u00eda se consideraban aut\u00e9nticos servicios. Y la autoridad nac\u00eda de la escucha de la voz de Dios y del pueblo \u2014sin separarlos nunca\u2014 que manten\u00eda \u201cabajo\u201d a quienes la recib\u00edan. El \u201cfondo\u201d de la vida, al que hab\u00eda que prestar el servicio de la caridad y la fe. Pero esa historia no solo se mueve por los lugares geogr\u00e1ficos que atraviesa. Expresa una continua inquietud interior: esta es una palabra clave, inquietud interior. Si un cristiano no siente esta inquietud interior, si no la vive, es que le falta algo; y esta inquietud interior proviene de su propia fe y nos invita a evaluar lo que es mejor hacer, lo que hay que mantener o cambiar. Esa historia nos ense\u00f1a que quedarse quieto no puede ser una buena condici\u00f3n para la Iglesia (cf. <em>Evangelii gaudium<\/em>, 23). Y el movimiento es consecuencia de la docilidad al Esp\u00edritu Santo, que es el director de esta historia en la que todos son protagonistas inquietos, que nunca se quedan quietos.<\/p>\n<p>Pedro y Pablo no son solo dos figuras con sus personalidades, son visiones situadas en horizontes m\u00e1s amplios que ellos mismos, capaces de repensarse en relaci\u00f3n con lo que sucede, testigos de un impulso que les pone en crisis \u2014otra expresi\u00f3n que recordar siempre: ponerse en crisis\u2014, que les empuja a atreverse, a cuestionar, a recapacitar, a equivocarse y a aprender de ello, sobre todo a esperar a pesar de las dificultades. Son disc\u00edpulos del Esp\u00edritu Santo, que les hace descubrir la geograf\u00eda de la salvaci\u00f3n divina, abriendo puertas y ventanas, derribando muros, rompiendo cadenas, liberando fronteras. Entonces puede ser necesario salir, cambiar de direcci\u00f3n, superar las convicciones que nos frenan y nos impiden avanzar y caminar juntos.<\/p>\n<p>Podemos ver c\u00f3mo el Esp\u00edritu empuja a Pedro a ir a la casa de Cornelio, el centuri\u00f3n pagano, a pesar de sus dudas. Recuerda: Pedro hab\u00eda tenido una visi\u00f3n que le hab\u00eda inquietado, en la que se le ped\u00eda que comiera cosas que se consideraban impuras, y, a pesar de que se le asegur\u00f3 que lo que Dios purifica ya no debe considerarse impuro, sigui\u00f3 perplejo. Estaba tratando de entender, y aqu\u00ed llegaron los hombres enviados por Cornelio. \u00c9l tambi\u00e9n hab\u00eda recibido una visi\u00f3n y un mensaje. Era un oficial romano, piadoso, que simpatizaba con el juda\u00edsmo, pero a\u00fan no era suficiente para ser plenamente jud\u00edo o cristiano: ninguna \u201ccostumbre\u201d religiosa lo dejar\u00eda pasar. Era un pagano, y sin embargo, se le revela que sus oraciones han llegado a Dios, y que debe enviar a alguien a decirle a Pedro que vaya a su casa. En esta suspensi\u00f3n, por un lado Pedro con sus dudas, y por otro Cornelio esperando en aquella zona de sombra, es el Esp\u00edritu quien disuelve la resistencia de Pedro y abre una nueva p\u00e1gina de la misi\u00f3n. As\u00ed es como se mueve el Esp\u00edritu. El encuentro entre ambos sella una de las frases m\u00e1s hermosas del cristianismo. Cornelio hab\u00eda ido a su encuentro, se hab\u00eda arrojado a sus pies, pero Pedro lo levant\u00f3 y le dijo: \u201c\u00a1Lev\u00e1ntate, yo tambi\u00e9n soy un hombre!\u201d (Hechos 10.26), y todos decimos esto: \u201cSoy un hombre, soy una mujer, somos humanos\u201d, y todos deber\u00edamos decirlo, incluso los obispos, todos nosotros: \u201cLev\u00e1ntate, yo tambi\u00e9n soy un hombre\u201d. Y el texto subraya que convers\u00f3 con \u00e9l de forma familiar (cf. v. 27). El cristianismo debe ser siempre humano, humanizador, reconciliando las diferencias y las distancias y transform\u00e1ndolas en familiaridad, en proximidad. Uno de los males de la Iglesia, de hecho una perversi\u00f3n, es este clericalismo que separa al sacerdote, al obispo del pueblo. El obispo y el sacerdote desvinculado del pueblo es un funcionario, no es un pastor. A san Pablo VI le gustaba citar la m\u00e1xima de Terencio: \u201cSoy hombre, nada de lo que es humano me es ajeno\u201d. El encuentro entre Pedro y Cornelio resolvi\u00f3 un problema, propici\u00f3 la decisi\u00f3n de sentirse libre para predicar directamente a los paganos, en la convicci\u00f3n \u2014son palabras de Pedro\u2014 \u201cde que Dios no hace preferencia de personas\u201d. (Hechos 10.34). En el nombre de Dios no se puede discriminar. Y la discriminaci\u00f3n es un pecado incluso entre nosotros: \u201csomos los puros, somos los elegidos, somos de este movimiento que lo sabe todo, somos&#8230;\u201d. No. Somos la Iglesia, todos juntos.<\/p>\n<p>Y ya ven, no podemos entender la \u201ccatolicidad\u201d sin referirnos a este terreno amplio y hospitalario, que nunca marca fronteras. Ser Iglesia es un camino para entrar en esta amplitud de Dios. Luego, volviendo a los Hechos de los Ap\u00f3stoles, est\u00e1n los problemas que surgen para organizar el creciente n\u00famero de cristianos, y especialmente para atender las necesidades de los pobres. Algunos se\u00f1alan el hecho de que las viudas est\u00e1n siendo abandonadas. La manera de encontrar una soluci\u00f3n es reunir a la asamblea de disc\u00edpulos y tomar la decisi\u00f3n de nombrar a esos siete hombres que se comprometer\u00edan a tiempo completo con la diacon\u00eda, el servicio de las mesas (Hechos 6.1-7). Y as\u00ed, con el discernimiento, con las necesidades, con la realidad de la vida y la fuerza del Esp\u00edritu, la Iglesia avanza, camina junta, es sinodal. Pero siempre est\u00e1 el Esp\u00edritu como gran protagonista de la Iglesia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tambi\u00e9n existe la confrontaci\u00f3n entre diferentes visiones y expectativas. No debemos temer que esto siga ocurriendo hoy en d\u00eda. \u00a1Si pudi\u00e9ramos discutir as\u00ed! Son signos de docilidad y apertura al Esp\u00edritu. Tambi\u00e9n puede haber enfrentamientos que alcanzan niveles dram\u00e1ticos, como ocurri\u00f3 con el problema de la circuncisi\u00f3n de los paganos, hasta la deliberaci\u00f3n de lo que llamamos el Concilio de Jerusal\u00e9n, el primer Concilio. Como ocurre a\u00fan hoy, hay un modo r\u00edgido de considerar las circunstancias, que mortifica la <em>makrothym\u00eda<\/em> de Dios, es decir, esa paciencia de la mirada que se alimenta de visiones profundas, visiones amplias, visiones largas: Dios ve lejos, Dios no tiene prisa. La rigidez es otra perversi\u00f3n que es un pecado contra la paciencia de Dios, es un pecado contra esta soberan\u00eda de Dios. Esto tambi\u00e9n ocurre hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 entonces: algunos conversos del juda\u00edsmo creyeron en su <em>autorreferencialidad<\/em> que no pod\u00eda haber salvaci\u00f3n sin someterse a la Ley de Mois\u00e9s. De este modo desafiaron a Pablo, que proclam\u00f3 la salvaci\u00f3n directamente en el nombre de Jes\u00fas. Oponerse a su acci\u00f3n habr\u00eda comprometido la aceptaci\u00f3n de los paganos, que mientras tanto se estaban convirtiendo. Pablo y Bernab\u00e9 fueron enviados a Jerusal\u00e9n por los Ap\u00f3stoles y los ancianos. No fue f\u00e1cil: ante este problema las posturas parec\u00edan irreconciliables, y hubo muchas discusiones. Se trata de reconocer la libertad de la acci\u00f3n de Dios, y que no hay obst\u00e1culos que le impidan llegar al coraz\u00f3n de las personas, sea cual sea su formaci\u00f3n moral o religiosa. Lo que desbloque\u00f3 la situaci\u00f3n fue la adhesi\u00f3n a la evidencia de que \u201cDios, que conoce los corazones\u201d, el hombre del coraz\u00f3n, conoc\u00eda los corazones, \u00c9l mismo argument\u00f3 a favor de la posibilidad de que los gentiles fueran admitidos a la salvaci\u00f3n, \u201cconcedi\u00e9ndoles tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo, como a nosotros\u201d (Hechos 15.8), concediendo as\u00ed tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo a los gentiles, como a nosotros. De este modo, prevaleci\u00f3 el respeto a todas las sensibilidades, moderando los excesos; se atesor\u00f3 la experiencia de Pedro con Cornelio; as\u00ed, en el documento final, encontramos el testimonio del protagonismo del Esp\u00edritu en este camino de decisiones, y de la sabidur\u00eda que siempre es capaz de inspirar: \u201cNos pareci\u00f3 bien al Esp\u00edritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna otra obligaci\u00f3n\u201d, salvo la necesaria (Hch 15.28). \u201cNosotros\u201d: En este S\u00ednodo vamos por el camino de poder decir \u201cnos ha parecido bien al Esp\u00edritu Santo y a nosotros\u201d, porque estar\u00e9is en continuo di\u00e1logo entre vosotros bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. No olvides esta f\u00f3rmula: \u201cAl Esp\u00edritu Santo y a nosotros nos pareci\u00f3 bien no imponeros ninguna otra obligaci\u00f3n\u201d, al Esp\u00edritu Santo y a nosotros nos pareci\u00f3 bien. As\u00ed es como deb\u00e9is intentar expresaros, en este camino sinodal. Si no est\u00e1 el Esp\u00edritu, ser\u00e1 un parlamento diocesano, pero no un S\u00ednodo. No estamos haciendo un parlamento diocesano, no estamos haciendo un estudio sobre esto o aquello, no: estamos haciendo un camino de escucha mutua y de escucha del Esp\u00edritu Santo, de discusi\u00f3n y tambi\u00e9n de discusi\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo, que es una forma de orar.<\/p>\n<p>\u201cEl Esp\u00edritu Santo y nosotros\u201d. En cambio, siempre existe la tentaci\u00f3n de ir por libre, expresando una eclesiolog\u00eda sustitutoria \u2014hay tantas eclesiolog\u00edas sustitutorias\u2014, como si, habiendo subido al cielo, el Se\u00f1or hubiera dejado un vac\u00edo por llenar, y nosotros lo llen\u00e1ramos. \u00a1No, el Se\u00f1or nos ha dejado el Esp\u00edritu! Pero las palabras de Jes\u00fas son claras: \u201cYo rogar\u00e9 al Padre, y \u00e9l os dar\u00e1 otro Par\u00e1clito para que est\u00e9 con vosotros para siempre\u201d. \u201cNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos\u201d (Jn 14.16,18). Para el cumplimiento de esta promesa, la Iglesia es un sacramento, como afirma la <em>Lumen gentium<\/em> 1: \u201cLa Iglesia es, en Cristo, en cierto sentido, el sacramento, es decir, el signo y el instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u201d. En esta frase, que recoge el testimonio del Concilio de Jerusal\u00e9n, est\u00e1 la negaci\u00f3n de quienes se empe\u00f1an en ocupar el lugar de Dios, pretendiendo modelar la Iglesia seg\u00fan sus propias convicciones culturales e hist\u00f3ricas, oblig\u00e1ndola a fronteras armadas, a costumbres culpabilizadoras, a espiritualidades que blasfeman de la gratuidad de la acci\u00f3n envolvente de Dios. Cuando la Iglesia da testimonio, de palabra y de obra, del amor incondicional de Dios, de su <em>amplitud hospitalaria<\/em>, expresa verdaderamente su propia catolicidad. Y es impulsado, interior y exteriormente, a cruzar espacios y tiempos. El impulso y la capacidad provienen del Esp\u00edritu: \u201cRecibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00edritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros, y ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra\u201d (Hch 1.8). Recibir la fuerza del Esp\u00edritu Santo para ser testigos: este es el camino de nosotros la Iglesia, y seremos Iglesia si seguimos este camino.<\/p>\n<p>Iglesia sinodal significa Iglesia sacramento de esta promesa \u2014que el Esp\u00edritu estar\u00e1 con nosotros\u2014 que se manifiesta cultivando la intimidad con el Esp\u00edritu y con el mundo que viene. Siempre habr\u00e1 discusiones, gracias a Dios, pero las soluciones deben buscarse dando la palabra a Dios y a sus voces en medio de nosotros; orando y abriendo los ojos a todo lo que nos rodea; practicando una vida fiel al Evangelio; interrogando a la Revelaci\u00f3n seg\u00fan una <em>hermen\u00e9utica peregrina<\/em> que sepa conservar el camino iniciado en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Y esto es importante: la forma de entender, de interpretar. Una hermen\u00e9utica peregrina, es decir, en camino. \u00bfEl viaje que comenz\u00f3 tras el Vaticano II? No. Comenz\u00f3 con los primeros Ap\u00f3stoles, y contin\u00faa. Cuando la Iglesia se detiene, ya no es la Iglesia, sino una hermosa asociaci\u00f3n piadosa porque enjaula al Esp\u00edritu Santo. Es una hermen\u00e9utica peregrina que sabe guardar el camino iniciado en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. De lo contrario, el Esp\u00edritu Santo ser\u00eda humillado. Gustav Mahler \u2014lo he dicho en otras ocasiones\u2014 sosten\u00eda que la fidelidad a la tradici\u00f3n no consiste en adorar las cenizas sino en mantener el fuego. Les pregunto: Antes de emprender este viaje sinodal, \u00bfqu\u00e9 os apetece m\u00e1s: mantener las cenizas de la Iglesia, es decir, de vuestra asociaci\u00f3n, de vuestro grupo, o mantener el fuego? \u00bfTe sientes m\u00e1s inclinado a adorar tus propias cosas, que te encierran \u2014yo soy de Pedro, yo soy de Pablo, yo pertenezco a esta asociaci\u00f3n, t\u00fa perteneces a la otra, yo soy sacerdote, yo soy obispo\u2014 o te sientes llamado a guardar el fuego del Esp\u00edritu? Fue un gran escritor, este Gustav Mahler, pero tambi\u00e9n es un maestro de la sabidur\u00eda con esta reflexi\u00f3n. <em>Dei Verbum<\/em> (n. 8), citando la Carta a los Hebreos, afirma: \u201cDios, que muchas veces y de diversas maneras en la antig\u00fcedad habl\u00f3 a los padres (Hb 1.1), no deja de hablar a la Esposa de su Hijo\u201d. Hay una feliz f\u00f3rmula de San Vicente de L\u00e9rins que, comparando el ser humano que crece y la Tradici\u00f3n que se transmite de una generaci\u00f3n a otra, afirma que no se puede conservar el \u201cdep\u00f3sito de la fe\u201d sin hacerlo progresar: \u201cconsolid\u00e1ndose con los a\u00f1os, desarroll\u00e1ndose con el tiempo, profundiz\u00e1ndose con la edad\u201d (<em>Commonitorium primum<\/em>, 23). (<em>Commonitorium primum<\/em>, 23.9) \u2014\u201c<em>ut annis consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate<\/em>\u201d. Este es el estilo de nuestro viaje: las realidades, si no caminan, son como las aguas. Las realidades teol\u00f3gicas son como el agua: si el agua no fluye y est\u00e1 viciada, es la primera que se convierte en putrefacta. Una Iglesia rancia comienza a ser putrefacta.<\/p>\n<p>Ves c\u00f3mo nuestra tradici\u00f3n es una masa fermentada, una realidad en fermento donde podemos reconocer el crecimiento, y en la masa una comuni\u00f3n que se implementa en el movimiento: caminando juntos se logra la verdadera comuni\u00f3n. De nuevo el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos ayuda, mostr\u00e1ndonos que la comuni\u00f3n no suprime las diferencias. Es la sorpresa de Pentecost\u00e9s, cuando las diferentes lenguas no son un obst\u00e1culo: aunque eran extra\u00f1os entre s\u00ed, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu \u201ccada uno oye hablar a los dem\u00e1s en su propia lengua materna\u201d (Hch 2.8). Sentirse en casa, diferentes pero unidos en el viaje. Perdonen que me haya extendido tanto, pero el S\u00ednodo es un asunto serio, y por eso me he tomado la libertad de hablar\u2026<\/p>\n<p>Volviendo al proceso sinodal, la fase diocesana es muy importante, porque supone escuchar a la totalidad de los bautizados, objeto del <em>sensus fidei<\/em> infalible <em>in credendo<\/em>. Hay mucha resistencia a superar la imagen de una Iglesia r\u00edgidamente dividida entre dirigentes y subordinados, entre los que ense\u00f1an y los que tienen que aprender, olvidando que a Dios le gusta derrocar posiciones: \u201cHa derribado a los poderosos de sus tronos, ha levantado a los humildes\u201d (Lc 1.52), dec\u00eda Mar\u00eda. Caminar juntos descubre la horizontalidad en lugar de la verticalidad como su gu\u00eda. La Iglesia sinodal restituye el horizonte del que sale el sol, Cristo: levantar monumentos jer\u00e1rquicos es cubrirlo. Los pastores caminan con el pueblo: los pastores caminamos con el pueblo, a veces delante, a veces en medio, a veces detr\u00e1s. El buen pastor debe moverse as\u00ed: delante para guiar, en medio para animar y no olvidar el olor del reba\u00f1o, detr\u00e1s porque la gente tambi\u00e9n tiene \u201colfato\u201d. Tiene un instinto para encontrar nuevos caminos en la senda, o para volver a encontrar el camino perdido. Quiero subrayar esto, y tambi\u00e9n a los obispos y sacerdotes de la di\u00f3cesis. Que en su camino sinodal se pregunten: \u201cPero, \u00bfsoy capaz de caminar, de moverme, delante, en medio y detr\u00e1s, o solo estoy en la sede, la mitra y el culo?\u201d. Pastores involucrados, pero pastores, no reba\u00f1o: el reba\u00f1o sabe que somos pastores, el reba\u00f1o sabe la diferencia. Delante para mostrar el camino, en medio para escuchar lo que siente la gente, y detr\u00e1s para ayudar a los que est\u00e1n un poco rezagados y para que la gente vea con su olfato d\u00f3nde est\u00e1n las mejores hierbas.<\/p>\n<p>El <em>sensus fidei<\/em> califica a todos en la dignidad de la funci\u00f3n prof\u00e9tica de Jesucristo (cf. <em>Lumen gentium<\/em>, 34-35), para que podamos discernir cu\u00e1les son los caminos del evangelio en el presente. Es el \u201colfato\u201d de las ovejas, pero tengamos en cuenta que, en la historia de la salvaci\u00f3n, todos somos ovejas en relaci\u00f3n con el Pastor que es el Se\u00f1or. La imagen nos ayuda a comprender las dos dimensiones que contribuyen a este \u201colfato\u201d. Una personal y otra comunitaria: somos ovejas y formamos parte del reba\u00f1o, que en este caso representa la Iglesia. Estamos leyendo el \u201c<em>De pastoribus<\/em>\u201d de Agust\u00edn en el Breviario, Oficio de Lecturas, y all\u00ed nos dice: \u201cCon ustedes soy oveja, para ustedes soy pastor\u201d. Estos dos aspectos, el personal y el eclesial, son inseparables: no puede haber <em>sensus fidei<\/em> sin participaci\u00f3n en la vida de la Iglesia, que no es solo activismo cat\u00f3lico, debe haber sobre todo ese \u201csentimiento\u201d que se alimenta de los \u201csentimientos de Cristo\u201d (Flp 2.5).<\/p>\n<p>El ejercicio del <em>sensus fidei<\/em> no puede reducirse a la comunicaci\u00f3n y comparaci\u00f3n de las opiniones que podamos tener sobre tal o cual tema, tal aspecto de la doctrina o tal regla de disciplina. No, esos son instrumentos, son verbalizaciones, son expresiones dogm\u00e1ticas o disciplinarias. Pero no debe prevalecer la idea de distinguir entre mayor\u00edas y minor\u00edas: eso lo hace un parlamento. Cu\u00e1ntas veces los \u201crechazados\u201d se han convertido en \u201cpiedras angulares\u201d (cf. Sal 118.22; Mt 21.42), los \u201calejados\u201d se han convertido en \u201cvecinos\u201d (Ef 2.13). Los marginados, los pobres, los desahuciados han sido elegidos como sacramento de Cristo (cf. Mt 25.31-46). La Iglesia es as\u00ed. Y cuando algunos grupos quisieron destacarse m\u00e1s, estos grupos siempre terminaron mal, incluso en la negaci\u00f3n de la Salvaci\u00f3n, en las herej\u00edas. Piensa en aquellas herej\u00edas que pretend\u00edan hacer avanzar a la Iglesia, como el pelagianismo, luego el jansenismo. Todas las herej\u00edas terminaron mal. El gnosticismo y el pelagianismo son tentaciones constantes en la Iglesia. Nos preocupamos tanto, y con raz\u00f3n, de que todo honre las celebraciones lit\u00fargicas, y eso es bueno \u2014aunque a menudo acabemos consol\u00e1ndonos solo a nosotros mismos\u2014, pero san Juan Cris\u00f3stomo nos amonesta: \u201c\u00bfQuieres honrar el cuerpo de Cristo? No permitas que sea objeto de desprecio en sus miembros, es decir, en los pobres, que no tienen ropa para cubrirse. No la honres aqu\u00ed en la iglesia con pa\u00f1os de seda, mientras que fuera la descuidas cuando sufre el fr\u00edo y la desnudez. El que dijo: \u2018Esto es mi cuerpo\u2019, confirmando el hecho con la palabra, dijo tambi\u00e9n: \u2018Me hab\u00e9is visto hambriento y no me hab\u00e9is dado de comer\u2019, y \u2018Todas las veces que no hicisteis esto a uno de los m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed no me lo hicisteis\u2019. (Homil\u00edas sobre el Evangelio de Mateo, 50.3). Pero, padre, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 diciendo? Los pobres, los mendigos, los j\u00f3venes drogadictos, todos estos que la sociedad descarta, \u00bfforman parte del S\u00ednodo? S\u00ed, querida, s\u00ed, querido, no lo digo yo, lo dice el Se\u00f1or: son parte de la Iglesia. Hasta el punto de que si no les llamas, se ver\u00e1 el modo de hacerlo, o si no vas a verles para pasar un rato con ellos, para escuchar no lo que dicen sino lo que sienten, incluso los insultos que te dedican, no est\u00e1s haciendo bien el S\u00ednodo. Un S\u00ednodo que est\u00e9 a la altura de su nombre incluye a todos. El S\u00ednodo es tambi\u00e9n para tener un espacio de di\u00e1logo sobre nuestras miserias, las miserias que tengo yo como vuestro obispo, las miserias que tienen los obispos auxiliares, las miserias que tienen los sacerdotes y los laicos y los que pertenecen a las asociaciones; \u00a1toma toda esta miseria! Pero si no incluimos a los miserables \u2014entre comillas\u2014 de la sociedad, a los descartados, nunca podremos hacernos cargo de nuestra miseria. Y esto es importante: que en el di\u00e1logo puedan surgir nuestras propias miserias, sin justificaci\u00f3n. No tengas miedo.<\/p>\n<p>Debemos sentirnos parte de un gran pueblo destinatario de las promesas divinas, abierto a un futuro que espera a todos para compartir el banquete preparado por Dios para todos los pueblos (cf. Is 25.6). Y aqu\u00ed me gustar\u00eda se\u00f1alar que incluso sobre el concepto de \u201cpueblo de Dios\u201d puede haber una hermen\u00e9utica r\u00edgida y antag\u00f3nica, quedando atrapada en la idea de una exclusividad, de un privilegio, como ocurri\u00f3 con la interpretaci\u00f3n del concepto de \u201celecci\u00f3n\u201d que los profetas corrigieron, indicando c\u00f3mo deb\u00eda entenderse correctamente. No se trata de un privilegio \u2014ser pueblo de Dios\u2014 sino de un don que alguien recibe\u2026 para s\u00ed mismo\u2026 No, para todos, el don es para dar: esa es la vocaci\u00f3n. Es un regalo que alguien recibe para todos, que hemos recibido para otros, es un regalo que tambi\u00e9n es una responsabilidad. La responsabilidad de dar testimonio con hechos y no solo con palabras de las maravillas de Dios, que, si se conocen, ayudan a los hombres a descubrir su existencia y a aceptar su salvaci\u00f3n. La elecci\u00f3n es un don, y la pregunta es: mi ser cristiano, mi confesi\u00f3n cristiana, \u00bfc\u00f3mo la doy? La voluntad salv\u00edfica universal de Dios se ofrece a la historia, a toda la humanidad por medio de la encarnaci\u00f3n de su Hijo, para que todos, por mediaci\u00f3n de la Iglesia, lleguen a ser sus hijos y hermanos entre s\u00ed. As\u00ed se logra la reconciliaci\u00f3n universal entre Dios y la humanidad, esa unidad de todo el g\u00e9nero humano de la que la Iglesia es signo e instrumento (cf. <em>Lumen gentium<\/em>, 1). Ya antes del Concilio Vaticano II hab\u00eda madurado la reflexi\u00f3n, elaborada sobre el estudio atento de los Padres, de que el Pueblo de Dios est\u00e1 empe\u00f1ado en la realizaci\u00f3n del Reino, en la unidad del g\u00e9nero humano creado y amado por Dios. Y la Iglesia, tal como la conocemos y la experimentamos, en la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, esta Iglesia debe sentir una relaci\u00f3n con esta elecci\u00f3n universal y por ello llevar a cabo su misi\u00f3n. Con este esp\u00edritu escrib\u00ed <em>Fratelli tutti<\/em>. La Iglesia, como dec\u00eda san Pablo VI, es maestra de la humanidad, que hoy quiere convertirse en escuela de fraternidad.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 te digo esto? Porque en el camino sinodal, la escucha debe tener en cuenta el <em>sensus fidei<\/em>, pero no debe pasar por alto todas esas \u201ccorazonadas\u201d encarnadas donde no las esperar\u00edamos: puede haber una \u201ccorazonada sin ciudadan\u00eda\u201d, pero no por ello menos eficaz. El Esp\u00edritu Santo, en su libertad, no conoce fronteras, ni se deja limitar por la pertenencia. Si la parroquia es la casa de todos en el barrio, no un club exclusivo, recomiendo: dejar puertas y ventanas abiertas, no limitarse a considerar solo a los que asisten o piensan como t\u00fa \u2014eso ser\u00e1 un 3, 4 o 5 %, no m\u00e1s\u2014. Dejen que entren todos\u2026 Permitan que los encuentren y dejen que los interroguen, que sus preguntas sean las preguntas de ustedes, caminemos juntos: el Esp\u00edritu los guiar\u00e1, conf\u00eden en el Esp\u00edritu. No tengan miedo de entrar en di\u00e1logo y dejarse impactar por el di\u00e1logo: es el di\u00e1logo de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No se desanimen, est\u00e9n preparados para las sorpresas. Hay un episodio en el libro de los N\u00fameros (cap. 22) que habla de una burra que se convertir\u00e1 en profetisa de Dios. Los jud\u00edos est\u00e1n concluyendo el largo viaje que les llevar\u00e1 a la tierra prometida. Su paso asusta al rey Balac de Moab, que conf\u00eda en los poderes del mago Balaam para detener al pueblo, con la esperanza de evitar una guerra. El mago, a su manera creyente, le pregunta a Dios qu\u00e9 hacer. Dios le dice que no acompa\u00f1e al rey, que insiste, por lo que cede y se sube a un burro para cumplir el mandato que ha recibido. Pero el asno cambia de ruta porque ve a un \u00e1ngel con una espada desenvainada que representa la oposici\u00f3n de Dios. Balaam tira de \u00e9l, lo golpea, sin conseguir que vuelva al camino. Hasta que el burro comienza a hablar, iniciando un di\u00e1logo que abrir\u00e1 los ojos del mago, transformando su misi\u00f3n de maldici\u00f3n y muerte en una misi\u00f3n de bendici\u00f3n y vida.<\/p>\n<p>Esta historia nos ense\u00f1a a confiar en que el Esp\u00edritu siempre har\u00e1 o\u00edr su voz. Incluso un burro puede convertirse en la voz de Dios, abriendo nuestros ojos y convirtiendo nuestros rumbos equivocados. Si un burro puede hacerlo, cu\u00e1nto m\u00e1s un bautizado, un sacerdote, un obispo, un Papa. Basta con encomendarse al Esp\u00edritu Santo, que se sirve de todas las criaturas para hablarnos: solo nos pide que nos limpiemos los o\u00eddos para escuchar bien.<\/p>\n<p>He venido aqu\u00ed para animarlos a tomarse en serio este proceso sinodal y para deciros que el Esp\u00edritu Santo los necesita. Y esto es cierto: el Esp\u00edritu Santo nos necesita. Esc\u00fachenlo escuch\u00e1ndose a s\u00ed mismos. No dejes a nadie fuera o detr\u00e1s. Ser\u00e1 bueno para la di\u00f3cesis de Roma y para toda la Iglesia, que no se fortalece solo con la reforma de las estructuras, \u00a1ese es el gran enga\u00f1o! \u00a1Esto es un gran enga\u00f1o!, dar instrucciones, ofrecer retiros y conferencias, o a fuerza de directivas y programas, esto es bueno, pero como parte de algo m\u00e1s, pero si re-descubre que es un pueblo que quiere caminar junto, entre nosotros y con la humanidad. Un pueblo, el de Roma, que contiene la variedad de todos los pueblos y todas las condiciones: \u00a1qu\u00e9 extraordinaria riqueza, en su complejidad! Pero hay que salir del 3-4 % que representa lo m\u00e1s cercano, e ir m\u00e1s all\u00e1 para escuchar a los dem\u00e1s, que a veces te insultar\u00e1n, te echar\u00e1n, pero hay que escuchar lo que piensan, sin querer imponer nuestras cosas: dejar que el Esp\u00edritu nos hable.<\/p>\n<p>En este tiempo de pandemia, el Se\u00f1or impulsa la misi\u00f3n de una Iglesia que es un sacramento del cuidado sanador. El mundo ha lanzado su grito, ha manifestado su vulnerabilidad: el mundo necesita cuidados.<\/p>\n<p>\u00c1nimo y sigan adelante. Gracias. \u2126<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\">En este tiempo de pandemia, el Se\u00f1or impulsa la misi\u00f3n de una Iglesia que es un sacramento del cuidado sanador. 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