{"id":16894,"date":"2022-09-14T16:24:16","date_gmt":"2022-09-14T20:24:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.palabranueva.net\/las-que-se-quedaron\/"},"modified":"2022-09-14T16:24:39","modified_gmt":"2022-09-14T20:24:39","slug":"las-que-se-quedaron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabranueva.net\/en\/las-que-se-quedaron\/","title":{"rendered":"Las que se quedaron"},"content":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo da continuidad al que escrib\u00ed para referirme a los sacerdotes que se quedaron en la arquidi\u00f3cesis de La Habana despu\u00e9s de lo sucedido el 17 de septiembre de 1961 con la expulsi\u00f3n de muchos hermanos en el trasatl\u00e1ntico Covadonga. Ahora me referir\u00e9 a las monjas que decidieron permanecer cuando, por dos razones fundamentales, muchas dejaron su quehacer religioso en Cuba. Estas dos causas fueron: la nacionalizaci\u00f3n de los colegios religiosos y del resto de los privados el 1ro. de mayo de 1961, que trajo como consecuencia que los sacerdotes y las religiosas dedicadas a la ense\u00f1anza primaria, secundaria y universitaria se quedaran sin ocupaci\u00f3n docente y debido a ello se vieran obligados a marcharse; la segunda fue motivada por la orden de los superiores generales de las distintas \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, quienes radicaban fuera de Cuba, de que abandonasen con la mayor rapidez la Isla. Aqu\u00ed debo aclarar un hecho: hasta donde llegan mis conocimientos, el gobierno revolucionario no expuls\u00f3 del pa\u00eds a ning\u00fan sacerdote y monja, a no ser a los que partieron en el Covadonga.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 motivaba a los superiores de las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas a querer sacar del pa\u00eds a sus s\u00fabditos? El amor a la persona, para impedir un probable martirio o persecuci\u00f3n tormentosa como ya hab\u00eda ocurrido en la Espa\u00f1a Republicana, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en la Rep\u00fablica Popular China, en la Rep\u00fablica de Corea del Norte y en los pa\u00edses socialistas de Este europeo.<br \/>\nEn Cuba se suced\u00edan hechos alarmantes; por ejemplo, el 17 de abril de 1961, fueron sometidos a prisi\u00f3n Mons. Evelio D\u00edaz, arzobispo de La Habana, y su obispo auxiliar, el siervo de Dios Mons. Eduardo Boza Masvidal. Tambi\u00e9n varios sacerdotes, otros obispos y hasta religiosas fueron recluidos en prisi\u00f3n domiciliaria, bajo custodia de milicianos, a lo que se sum\u00f3 que algunas de sus casas resultaran registradas en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n por milicianos. Cuando zarpa el Covadonga, puede comprobarse que a muchas religiosas se les nacionaliz\u00f3 el colegio, respet\u00e1ndoseles su permanencia en el domicilio contiguo privado que ocupaban.<\/p>\n<p>Aproximadamente un a\u00f1o despu\u00e9s a septiembre de 1961 se mantuvo esta situaci\u00f3n de p\u00e1nico entre las monjas y los sacerdotes, debido a todo lo que expliqu\u00e9 anteriormente. Sin embargo, despu\u00e9s de este per\u00edodo, y de acuerdo con el testimonio de algunas hermanas que ya no viven, no me consta que las religiosas que quedaron fueran molestadas por el gobierno.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad son una muestra de lo anterior. Cuando les nacionalizaron los colegios que exist\u00edan en muchas provincias y pueblos de Cuba, retornaban con sus javitas, con art\u00edculos personales, a la insigne casa madre del Colegio de la Inmaculada situada en la calle San L\u00e1zaro. All\u00ed se encontraba la viceprovincial (en aquel momento, Cuba era una viceprovincia de la congregaci\u00f3n), sor Carmen Cuevas, quien expres\u00f3 lo siguiente: \u201cLas que se quieran quedar, pueden hacerlo. Si hay que irse, yo ser\u00e9 la \u00faltima\u201d. Esta expresi\u00f3n marc\u00f3 la historia de esa familia religiosa para los sesenta y un a\u00f1os posteriores. Gracias a esa respuesta vocacional, los pobres que ellas han atendido durante seis d\u00e9cadas en la Cuba socialista, no han quedado desamparados. Las que se quedaron no hicieron otra cosa que tocar la esencia del carisma para el que las fund\u00f3 san Vicente de Pa\u00fal: el cuidado de los pobres. De esta forma, se mantuvieron en el hogar de ancianas de San Francisco de Paula, el hogar de ancianos de Santa Susana, en Bejucal, la Creche del Vedado en la calle 12, y el asilo Menocal (despu\u00e9s llamado La Edad de Oro) para personas subnormales.<\/p>\n<p>P\u00e1rrafo aparte merece el Leprosorio de San L\u00e1zaro adjunto al templo del mismo nombre en El Rinc\u00f3n. Cuando el presidente de la Rep\u00fablica, general Mario Garc\u00eda Menocal fabric\u00f3 la iglesia y el actual hospital, lo confi\u00f3 al cuidado de las Hijas de la Caridad en 1917, pero en 1961 fue nacionalizado por el gobierno revolucionario y apareci\u00f3 un tiempo de dudas acerca de si las monjas se quedar\u00edan o las despedir\u00edan. Hay un testimonio muy hermoso, el de una Hija de la Caridad, de nacionalidad siria, que trabaj\u00f3 por muchos a\u00f1os con los enfermos. Su nombre, sor Esperanza Agade.<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n, esta mujer, poni\u00e9ndose las manos en \u201cjarrita\u201d sobre la cintura, dijo: \u201cAhora, yo soy una leprosa, y no me podr\u00e1n sacar\u201d. Esta religiosa atend\u00eda con tal maternidad a los enfermos, que lloraba cuando uno de ellos mor\u00eda como si hubiese perdido un familiar cercano. Ella falleci\u00f3 a los ochenta y nueve a\u00f1os en el hospital de San L\u00e1zaro, porque\u2026 gracias a Dios, las monjas quedaron como asistentes de las enfermeras que el gobierno trajo, a pesar de que ellas hab\u00edan sido por casi cincuenta a\u00f1os las enfermeras, cuidadoras y amorosas madres de esos enfermos, cuya poblaci\u00f3n era mayor que la actual y que varios de ellos viv\u00edan all\u00ed con las familias que hab\u00edan fundado y sus respectivos hijos.<\/p>\n<p>Acerca de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, las que en Cuba se les conoce con el nombre de \u201clas monjas de Santovenia\u201d, existe una historia dolorosa desde el punto de vista de la propia congregaci\u00f3n a la que pertenec\u00edan. Antes de 1961, dicha congregaci\u00f3n atend\u00eda varios asilos en diferentes ciudades de Cuba. El n\u00famero era de casi una decena. El personal de las monjas estaba constituido, fundamentalmente, por religiosas espa\u00f1olas, quienes ven\u00edan a Cuba a servir y no volver a Espa\u00f1a. Con la llegada de un nuevo gobierno a la Isla, la comunidad religiosa, siguiendo las indicaciones de su superiora general, deb\u00eda salir de Cuba, a fin de que a las hermanas no les ocurriera nada similar a lo ocurrido en la Espa\u00f1a republicana. Como vemos, su intenci\u00f3n era protegerlas. De esta manera, las monjas de los diferentes asilos atendidos por ellas partieron para Espa\u00f1a, pero las del Hogar Santovenia permanecieron. Esta decisi\u00f3n es una muestra de lo que la teolog\u00eda moral estudia, bajo el t\u00edtulo de \u201cConflicto de Bienes\u201d: por un lado, estaba observar a la superiora general, a la cual le deb\u00edan obediencia con un voto p\u00fablico para toda la vida; y por el otro lado hab\u00eda un bien, tambi\u00e9n bajo voto p\u00fablico, en este caso servir a los ancianos desamparados. Ellas dijeron, si nos vamos, \u00bfqui\u00e9n atiende a estos pobres?, \u00bflos abandonamos? Estaban ante un caso de conciencia moral. Las monjas optaron por desobedecer el mandato de la superiora general y quedarse en Cuba. Fueron alrededor de treinta. La Congregaci\u00f3n General, a partir de ese momento, las consider\u00f3 fuera de ella y rompi\u00f3 toda relaci\u00f3n con estas monjas, a quienes consideraban rebeldes. Pensemos en la situaci\u00f3n en la que quedaron: por la Ley de Reforma Urbana (1960) hab\u00edan perdido las casas propias de la Congregaci\u00f3n que ellas alquilaban para, con su fruto, mantener el asilo; adem\u00e1s, la situaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds no daba esperanza de seguridad.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que se ver\u00edan solas desde el punto de vista eclesial, pero no fue as\u00ed. Cuatro sacerdotes las apoyaban de forma espiritual y moral en el paso que daban. Sus nombres: Mons. Cesar Zacchi, encargado de negocios ad interim de la Santa Sede en Cuba, Fernando Prego, H\u00e9ctor Garc\u00eda-Rob\u00e9s y el capell\u00e1n del asilo, Mariano Vivanco. El nombre de la superiora del asilo era, la madre Encarnaci\u00f3n de San Bernardo Prida (muri\u00f3 el 22 de mayo de 1962). Otros nombres que me vienen a la memoria son: Mar\u00eda Rodr\u00edguez, Mar\u00eda Randulfe y varias monjas, fundamentalmente j\u00f3venes, que ya no viven en este mundo.<\/p>\n<p>Varios a\u00f1os despu\u00e9s, por gestiones de Mons. Zacchi, la congregaci\u00f3n general les quit\u00f3 la censura y as\u00ed pudieron volver a pertenecer a su familia religiosa. El Asilo Santovenia se ha convertido para los cubanos como la instituci\u00f3n mod\u00e9lica de asistencia social a la tercera edad. Gracias a la actitud de aquellas monjas, en 1972 pudieron extenderse y fundar, a unos 500 metros, lo que todos conocen como el anexo de Santovenia.<\/p>\n<p>Al resto de las congregaciones femeninas radicadas en Cuba sus superioras dieron el mandato, pero no presionaron a sus s\u00fabditas, ni las pusieron en la situaci\u00f3n l\u00edmite de las Hermanas de los ancianos desamparados. De ahora en adelante, todo estar\u00e1 marcado por ese margen limitado que dejaban las nuevas circunstancias y la prudencia, discernimiento y libertad de las que se quedaron. Tal es el caso de las selesianas, quienes pose\u00edan varios colegios en diferentes pueblos y ciudades de Cuba. Cuando iban a partir las \u00faltimas, una religiosa estaba gravemente enferma en un hospital. La superiora general orient\u00f3 que se quedaran seis hermanas para que la asistieran. La \u00fanica posesi\u00f3n que les quedaba en Cuba era la finquita de recreo Villa Mazzarelo en Pe\u00f1alver, Guanabacoa. All\u00ed se qued\u00f3 la superiora, sor Emiliana Bravo, con cinco hermanas m\u00e1s. Desde all\u00ed atend\u00edan en el hospital a la hermana moribunda, quien se salv\u00f3 y pudo reintegrarse a la vida comunitaria. As\u00ed Dios se vali\u00f3 de esta circunstancia para que las salesianas, ya sin sus colegios, se quedaran en Cuba. Sin embargo, ellas buscaban nuevos \u00e1mbitos para trabajar en la Cuba de 1961. El carisma propio de la congregaci\u00f3n, que es la ense\u00f1anza de los ni\u00f1os, lo desarrollaron a partir de ese momento al servicio de las catequesis de las parroquias. El grupo de las que se quedaron lo conformaban espa\u00f1olas e italianas, y la religiosa gravemente enferma, ya recuperada, trabaj\u00f3 por un tiempo y despu\u00e9s falleci\u00f3. En la actualidad la congregaci\u00f3n de Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora ya se encuentra trabajando en otros lugares de Cuba.<\/p>\n<p>Otro caso parecido lo encontramos con las Siervas de San Jos\u00e9, quienes atend\u00edan su colegio de Placetas en Las Villas. Al nacionalizarse, hubo tres monjas que decidieron quedarse en Cuba y buscaron en qu\u00e9 hacerlo. La soluci\u00f3n estuvo en fundar un asilo peque\u00f1o que se ha extendido con el tiempo en el n\u00famero de ancianas atendidas. La Madre Esperanza Gurbindo y dos monjas m\u00e1s emprendieron esta nueva tarea que resulta ser la \u00fanica de este tipo que est\u00e1 en los distintos oficios de la congregaci\u00f3n. Estas tres monjas espa\u00f1olas fueron audaces. Hace apenas dos d\u00edas convers\u00e9 por casualidad con la \u00fanica superviviente, establecida en Orense con m\u00e1s de noventa a\u00f1os. Su nombre es sor Artemia Miguez, y me dijo en un perfecto y clar\u00edsimo castellano \u201camo a Cuba, quisiera estar en Cuba, me siento cubana y me hice ciudadana cubana\u201d. Actualmente, las Siervas de San Jos\u00e9 han crecido en vocaciones cubanas y en la di\u00f3cesis de Santa Clara atienden varios lugares, entre ellos el pueblito de Jarahueca.<\/p>\n<p>Las religiosas de Mar\u00eda Inmaculada fundaron su casa en la barriada del Cerro en el a\u00f1o 1915. Esta congregaci\u00f3n ten\u00eda un carisma y un trabajo especial para influir en las muchachas j\u00f3venes pobres, con el prop\u00f3sito de evitar su prostituci\u00f3n. Gratuitamente daban residencia para que estas muchachas recibiesen clases de cocina, corte y costura, bordado, tejido\u2026 y otras labores hogare\u00f1as junto a las asignaturas propias de la educaci\u00f3n elemental y religi\u00f3n. El oficio para el que las preparaba esta formaci\u00f3n era el de servir como cocineras, institutrices o en limpieza, en las casas de las familias adineradas, con lo cual, obviamente, ganaban un salario digno. Todo esto para que poseyeran una formaci\u00f3n religiosa cristiana y la transmitiesen en los lugares donde trabajaban. Su casa se conoc\u00eda en toda La Habana como el convento del servicio dom\u00e9stico. Cuando las nuevas circunstancias sociales de Cuba determinaron que disminuyese el servicio dom\u00e9stico a las personas pudientes, las tres monjas espa\u00f1olas que se quedaron pensaron en nuevos \u00e1mbitos: primero idearon una residencia para j\u00f3venes universitarias de otras provincias que ven\u00edan a La Habana a estudiar y, posteriormente, un asilo de ancianas. De las tres religiosas que se quedaron, una de ellas, la madre Javiera Urrutia (fallecida en 1975) asumi\u00f3 la direcci\u00f3n de la casa hasta su muerte, y est\u00e1 enterrada en el cementerio de Col\u00f3n. A\u00f1os despu\u00e9s, vinieron otras monjas de la misma congregaci\u00f3n procedentes de M\u00e9xico y aparecieron las vocaciones cubanas. De manera que pudieron abrir casa pastoral en Cienfuegos y Las Tunas.<\/p>\n<p>De las Siervas de Mar\u00eda quedaron, por decisi\u00f3n propia, unas quince hermanas cuando se marcharon las otras por indicaci\u00f3n de la superiora general. La madre Catalina Lizoa\u00edn (falleci\u00f3 en 2013) dirigi\u00f3 esa comunidad durante dos d\u00e9cadas. De aquel grupo solo queda viva sor Mar\u00eda de Jes\u00fas Miranda, quien recientemente celebr\u00f3 sus setenta y cinco a\u00f1os de haber llegado a La Habana, en 1947, para servir a los enfermos. Hacia finales de los a\u00f1os ochenta abrieron casas en Matanzas, Camag\u00fcey y Holgu\u00edn. L\u00f3gicamente, aparecieron varias vocaciones cubanas de muchachas que, como las anteriores, dedicaban sus noches y madrugadas para cuidar enfermos en domicilios y hospitales.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-16894 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.palabranueva.net\/en\/las-que-se-quedaron\/antigua-entrada-al-hospital-de-san-lazaro-2\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Antigua-entrada-al-Hospital-de-San-Lazaro-150x150.jpeg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Antigua-entrada-al-Hospital-de-San-Lazaro-150x150.jpeg 150w, https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Antigua-entrada-al-Hospital-de-San-Lazaro-120x120.jpeg 120w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.palabranueva.net\/en\/las-que-se-quedaron\/comunidad-de-hijas-de-la-caridad-que-trabajaba-en-el-el-hospital-de-san-lazaro-a-finales-de-la-decada-del-cincuenta-superiora-sor-carmen-geijo-2\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Comunidad-de-Hijas-de-la-Caridad-que-trabajaba-en-el-el-Hospital-de-San-Lazaro-a-finales-de-la-decada-del-cincuenta.-Superiora-Sor-Carmen-Geijo-150x150.jpeg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Comunidad-de-Hijas-de-la-Caridad-que-trabajaba-en-el-el-Hospital-de-San-Lazaro-a-finales-de-la-decada-del-cincuenta.-Superiora-Sor-Carmen-Geijo-150x150.jpeg 150w, https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Comunidad-de-Hijas-de-la-Caridad-que-trabajaba-en-el-el-Hospital-de-San-Lazaro-a-finales-de-la-decada-del-cincuenta.-Superiora-Sor-Carmen-Geijo-120x120.jpeg 120w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.palabranueva.net\/en\/las-que-se-quedaron\/alumnas-del-colegio-de-maria-inmculada-en-la-habana-2\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Alumnas-del-Colegio-de-Maria-Inmculada-en-La-Habana-150x150.jpeg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Alumnas-del-Colegio-de-Maria-Inmculada-en-La-Habana-150x150.jpeg 150w, https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Alumnas-del-Colegio-de-Maria-Inmculada-en-La-Habana-120x120.jpeg 120w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p>La vida religiosa contemplativa tampoco desapareci\u00f3 de La Habana. Quedaron las Carmelitas Descalzas, las Dominicas (Catalinas) y las Adoratrices de la Preciosa Sangre de Jes\u00fas. Sobre las primeras, de una comunidad entonces de trece hermanas profesas, se decidi\u00f3 que quedasen solo las mayores en Cuba y las j\u00f3venes marchasen a M\u00e9xico a otros conventos. En el convento del Vedado se quedaron seis hermanas profesas con su superiora sor Teresa de Jes\u00fas. Varias de las Catalinas, quienes ocupaban el convento que abarca toda una manzana del Vedado (calles 25, Paseo, 23 y B), salieron para otros claustros, fundamentalmente en Colombia; de esta manera, el n\u00famero de hermanas qued\u00f3 reducido a cerca de una veintena. De ellas evoco a la madre Santo Domingo (superiora), a sor Jes\u00fas en el Huerto, sor Columna (despu\u00e9s fue la madre Natividad), y dos hermanas que profesar\u00edan m\u00e1s tarde, el 2 de febrero de 1976. En 1983 lleg\u00f3 sor Yolanda, cubana que regres\u00f3 de Colombia, poco tiempo despu\u00e9s la comunidad fue trasladada a donde est\u00e1 hoy, en el convento de Nuevo Vedado contiguo a la Iglesia de Nuestra Se\u00f1ora del Perpetuo Socorro. Quiero aclarar que en una parte de la edificaci\u00f3n del antiguo convento de la calle 25, exist\u00eda una escuela primaria para ni\u00f1os pobres, cuyos profesores eran costeados por las monjas de clausura. Hoy se puede apreciar que en ese local y algo m\u00e1s que se les quit\u00f3 a las monjas, existe un instituto tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Las Adoratrices de la Preciosa Sangre de Jes\u00fas ten\u00edan su convento en la Calzada del Cerro, donde hoy est\u00e1 el anexo de Santovenia. Era una comunidad de origen canadiense que pose\u00eda vocaciones cubanas; en la d\u00e9cada de 1960 hab\u00eda en La Habana, aproximadamente, unas diez monjas cuyo capell\u00e1n era el padre \u00c1ngel P\u00e9rez Varela. Su h\u00e1bito era muy hermoso: velo negro y un escapulario rojo. Adjunto al convento estaba la f\u00e1brica de ostias, que surt\u00eda a una buena parte de las di\u00f3cesis de Cuba. La comunidad religiosa fue reduci\u00e9ndose por muertes u otras causas, y ya para 1972 quedaban dos o tres hermanas. El entonces arzobispo de La Habana, Mons. Francisco Oves decidi\u00f3 que las que quedaban fuesen a vivir para el asilo Santovenia hasta que partieran para Canad\u00e1. En el local del convento se situ\u00f3 el actual anexo de Santovenia. Mons. Cesar Zacchi y Mons. Francisco Oves mostraron mucha diligencia e inteligencia en la realizaci\u00f3n de esta obra para construir el anexo, como se le conoce en la Iglesia.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n pastoral del cardenal Arteaga y su visi\u00f3n evangelizadora acorde con las d\u00e9cadas de 1940 y 1950, en las que gobern\u00f3 episcopalmente a La Habana se reflejan en su audaz tarea por una mayor presencia y acci\u00f3n de la Iglesia; esto se evidencia en lo que hoy ser\u00eda la parte este de la actual provincia de Mayabeque, de costa a costa. La presencia de los padres canadienses de las misiones extranjeras venidos a las parroquias estaba apoyada por una red de colegios cat\u00f3licos dirigidos por dos congregaciones de monjas venidas desde Canad\u00e1: Siervas del Sagrado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda y Hermanas del Buen Consejo. Estos colegios no solo estaban bajo la direcci\u00f3n de las monjas canadienses, sino que ellas mismas aportaban el personal docente que asum\u00eda toda la ense\u00f1anza primaria y en algunas de las instituciones m\u00e1s capacitadas hasta la profesi\u00f3n de comercio, muy buscada por las personas de clase baja y de clase media baja en la estructura social de la Cuba de entonces. Algunos eran muy famosos en aquel territorio por la buena calidad que ofrec\u00edan en sus estudios, como el de Caraballo, Santa Cruz del Norte y Hershey. Los precios para la familia que enviaba a sus hijos a los colegios eran muy m\u00f3dicos. Debo decir que todos los colegios cat\u00f3licos ten\u00edan por norma otorgar becas al diez por ciento del alumnado general. Otras personas daban becas a ni\u00f1os pobres que ten\u00edan el deseo de favorecer.<\/p>\n<p>Cuando ocurri\u00f3 la nacionalizaci\u00f3n de los colegios privados dictada por el Estado cubano en 1961, muchas de las religiosas dedicadas a la ense\u00f1anza se vieron sin el trabajo espec\u00edfico para el que vinieron a Cuba, y por orden de sus superiores generales, marcharon a Canad\u00e1. Sin embargo, quedaron seis religiosas de las Siervas del Sagrado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda y cuatro de las Hermanas del Buen Consejo. Ambas se agruparon en una casa com\u00fan en Santa Cruz del Norte, y aunque sin colegios, se pusieron al servicio de la pastoral de la Iglesia. De esta manera, asumieron muchas catequesis de las parroquias cercanas, en aquellos a\u00f1os desbordadas de ni\u00f1os, as\u00ed como las visitas a enfermos; gracias a ellas y a los sacerdotes canadienses que quedaron, se mantuvo la referencia religiosa cat\u00f3lica en tan extensa zona. Hacia los a\u00f1os noventa del pasado siglo, las hermanas del Buen Consejo retornaron a Canad\u00e1, y las siervas del Sagrado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda recibieron refuerzos desde Canad\u00e1 de otras monjas de su congregaci\u00f3n y de vocaciones cubanas. Adem\u00e1s de la casa de Santa Cruz del Norte, est\u00e1n dos nuevas casas, respectivamente en Arroyo Apolo y en Florida, Camag\u00fcey.<\/p>\n<p>Resulta imprescindible en esta apretada s\u00edntesis (y s\u00e9 que no completa historia) acerca de las comunidades religiosas que quedaron en la Arquidi\u00f3cesis de La Habana, mencionar en \u00faltimo lugar a la residencia de se\u00f1oritas universitarias, atendida por una familia religiosa franciscana, que yo llegu\u00e9 a conocer y que nadie sabe decirme, situada en la calle 27 del Vedado, pr\u00f3xima a la Universidad. Tales religiosas atend\u00edan un dispensario ubicado en el mismo lugar, en el cual se ofrec\u00edan servicios de enfermer\u00eda a todas aquellas personas que lo necesitaran. La insuficiencia de recursos cl\u00ednicos propios con el tiempo se fue agudizando. El hospedaje para estudiantes, como tantos otros de su tipo, desapareci\u00f3 hacia mediados de los a\u00f1os sesenta. Todo esto motiv\u00f3 que las dos religiosas que quedaban fueran llamadas por sus superioras generales y se marcharon en 1972. Desde entonces esa casa fue ocupada por las Hermanas Sociales.<\/p>\n<p>En honor a la verdad y la justicia, tengo que decir que aquellas monjas que se quedaron en esta Arquidi\u00f3cesis y que se dedicaron al trabajo de asilos han recibido durante todos estos a\u00f1os una atenci\u00f3n esmerada de parte del Ministerio de Comercio Exterior y del Ministerio de Salud P\u00fablica. Vista hace fe, y estos organismos estatales vieron la atenci\u00f3n que las religiosas daban a los ni\u00f1os enfermos y ancianos. Ello motiv\u00f3 una gran cercan\u00eda y confianza hacia las monjas y el trabajo realizado por ellas. Respecto a las religiosas que quedaron dedicadas al trabajo pastoral, la Iglesia las acompa\u00f1\u00f3 y valor\u00f3 positivamente su labor. La poblaci\u00f3n en general tambi\u00e9n lo hizo, y se les respetaba.<\/p>\n<p>Mi gratitud, como sacerdote cubano que soy, para estas religiosas que han hecho presente a la Iglesia en este pa\u00eds, por medio del servicio evangelizador y asistencial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\">Este art\u00edculo da continuidad al que escrib\u00ed para referirme a los sacerdotes que se quedaron en la arquidi\u00f3cesis de La Habana despu\u00e9s de lo sucedido el 17 de septiembre de 1961 con la expulsi\u00f3n de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/en\/las-que-se-quedaron\/\" title=\"Las que se quedaron\">[&#8230;]<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16882,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[77],"tags":[],"class_list":["post-16894","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-religion-en-2"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v23.9 (Yoast SEO v28.0) - 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