{"id":16628,"date":"2022-06-02T16:55:01","date_gmt":"2022-06-02T20:55:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.palabranueva.net\/la-travesia\/"},"modified":"2022-06-02T16:57:04","modified_gmt":"2022-06-02T20:57:04","slug":"la-travesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabranueva.net\/it\/la-travesia\/","title":{"rendered":"La traves\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Eran las once de la noche del 14 de enero de 2022. Una llamada an\u00f3nima de la Seguridad del Estado amenaz\u00e1ndome, fue el catalizador necesario para que mi esposa y yo tom\u00e1ramos una decisi\u00f3n que ven\u00edamos pensando desde meses atr\u00e1s, pero que ahora se tornaba urgente: ten\u00edamos que irnos de Cuba de inmediato. Ya no era la ca\u00edda en picada de las posibilidades para acceder a los insumos b\u00e1sicos para vivir dignamente, aunque reconozco que nosotros no \u00e9ramos de los que peor viv\u00edamos en Cuba; ni la incapacidad para darle una vida decorosa a nuestros futuros hijos, amen de ser yo un profesional y mi esposa una estudiante de sexto a\u00f1o de Medicina. Ahora se trataba de mi libertad; pero tambi\u00e9n de evitarle la angustia a mi familia de tener siempre la sombra de la Seguridad del Estado sobre nosotros, con la amenaza de caer en un calabozo y destrozarle los \u00faltimos a\u00f1os de su vida a mi abuelita de noventa a\u00f1os, a mi madre que cuida permanentemente de mi padre enfermo, y a mi esposa, mi compa\u00f1era de vida, que llor\u00f3 a m\u00e1s no poder cuando me vio llegar a casa el 11 de julio.<\/p>\n<p>Ahora la cosa comenzaba a complicarse y empezaban las preguntas dif\u00edciles: \u00bfpara d\u00f3nde nos vamos?, \u00bfcon qu\u00e9 dinero nos vamos?, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer cuando lleguemos a ese lugar? La primera pregunta parec\u00eda tener la respuesta mas f\u00e1cil, pues nosotros ten\u00edamos visa a Panam\u00e1, ya las otras dos eran mas complicadas de responder. Gracias a Dios, un t\u00edo m\u00edo nos dijo que nos apoyaba econ\u00f3micamente para que pudi\u00e9ramos salir y pudi\u00e9ramos establecernos en otro lugar, pero ahora se presentaba otro problema: todas las aerol\u00edneas estaban saturadas por el \u00e9xodo masivo de cubanos que hay desde que Nicaragua impuso el libre visado para los cubanos. Sin embargo, Dios siempre es bueno, y de manera casi milagrosa en esa semana la aerol\u00ednea Copa sac\u00f3 pasajes para la semana siguiente, as\u00ed que sacamos pasaje para el d\u00eda 22 y todo empezaba a desenredarse. Fue entonces que surgi\u00f3 una encrucijada: \u00bfquedarnos en Panam\u00e1, o intentar una traves\u00eda hacia los Estados Unidos? Hab\u00edamos visto en las redes sociales a muchos conocidos nuestros que estaban llegando, y se nos meti\u00f3 el bichito en el cuerpo: si otros lo est\u00e1n logrando, \u00bfpor qu\u00e9 no nosotros? Decidimos que \u00edbamos a intentarlo, a\u00fan sin saber todos los riesgos que corr\u00edamos, y nuestra familia nos apoy\u00f3 totalmente. Entonces un amigo m\u00edo, cuyo hermano estaba haciendo la traves\u00eda, me puso en contacto con la persona que se estaba encargando de llevar al hermano. Al contactar con la persona, nos pareci\u00f3 agradable y responsable, nos prometi\u00f3 que el viaje iba a ser c\u00f3modo, en carro pr\u00e1cticamente todo el camino y que no iba a haber problemas, que todo estaba bien coordinado.<\/p>\n<p>El d\u00eda antes de irnos, fui al cementerio a la tumba de mi abuelo. Rec\u00e9 y llor\u00e9 delante de la l\u00e1pida, habl\u00e9 con \u00e9l, y le ped\u00ed que su esp\u00edritu nos acompa\u00f1ara y nos protegiera. Luego hice an\u00e1lisis de conciencia y me confes\u00e9. Quer\u00eda ir ligero de equipaje interior que es el m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda de partir. Es imposible olvidar los sentimientos de ese d\u00eda: llor\u00e9 de rodillas delante de mi abuela, por dentro me com\u00eda el coraz\u00f3n el miedo de no poder volver a verla, a darle un beso, abrac\u00e9 a mi madre, a mi padre y a mi suegra a m\u00e1s no poder. Ellos tambi\u00e9n lloraban, ten\u00edan un miedo inmenso, pero no lo dec\u00edan. Se iban la alegr\u00eda y el sost\u00e9n de la casa. Rezamos todos juntos antes de irnos al aeropuerto, el Esp\u00edritu Santo nos dio paz, pues no sent\u00ed miedo de lo que se ven\u00eda por delante, algo en mi interior me dec\u00eda que todo iba a ir bien. En la madrugada siguiente de estar en Panam\u00e1, comenz\u00f3 la traves\u00eda.<\/p>\n<p>Llegamos a la frontera de Panam\u00e1 con Costa Rica sin ning\u00fan contratiempo y cruzamos la frontera entre ambos pa\u00edses a trav\u00e9s de un pasillo que une ambos lados. Ah\u00ed nos estaba esperando una persona que nos mont\u00f3 en una guagua que nos llev\u00f3 a San Jos\u00e9, donde nos recogieron y nos llevaron a descansar. Al d\u00eda siguiente, tomamos otra guagua que nos llev\u00f3 a un pueblo que se encuentra en la costa del oc\u00e9ano Pac\u00edfico y ah\u00ed fue el primer momento duro de la traves\u00eda. Durante la noche nos montaron en un bote de pesca equipado con un motor fuera de borda que nos iba a llevar a Managua. En el bote montaron junto a nosotros a diez nepal\u00edes que iban tambi\u00e9n hacia Estados Unidos. Fueron seis horas de suplicio en aquel bote que iba dando saltos sobre las olas; cada vez que ca\u00eda nos sent\u00edamos los golpes con el agua en todo el cuerpo, y para colmo de males, hab\u00eda viento que provocaba olas y en muchos momentos parec\u00eda que el bote se iba a volcar. Gracias a Dios, logramos llegar a Managua a una casa en la que ni siquiera hab\u00eda un colch\u00f3n para poder recostarnos a descansar. Aun as\u00ed, logramos descansar un par de horas y salimos de camino a la frontera con Honduras. Ya este cruce fue m\u00e1s dif\u00edcil, pues tuvimos que hacerlo a caballo, bordeando puntos fronterizos, y luego caminar escondidos en el monte unos cuarenta minutos hasta llegar a una casa que no ten\u00eda ni siquiera electricidad. Junto a nosotros a esa casa llegaron otros dos cubanos. Ah\u00ed nos recogieron los tel\u00e9fonos y el dinero que llev\u00e1bamos encima, porque hab\u00eda riesgo de que nos asaltaran y nos montaron en motos de motocross para bajar las monta\u00f1as, a casi setenta kil\u00f3metros por hora, bordeando acantilados muy peligrosos, un mal c\u00e1lculo de uno de los choferes y hubi\u00e9ramos ca\u00eddo barranco abajo.<\/p>\n<p>Ellos nos dejaron a los cuatro en una choza en las afuera de la ciudad, a esperar a que vinieran por nosotros, y de pronto lleg\u00f3 el due\u00f1o de la casita a intentar secuestrarnos, pues \u00e9l dec\u00eda que nosotros no pod\u00edamos estar ah\u00ed y que, si no le pag\u00e1bamos cien d\u00f3lares cada uno, nos iba a entregar a la polic\u00eda. Entonces los otros muchachos llamaron a las personas que los deb\u00edan recoger a ellos y a los veinte minutos lleg\u00f3 como un b\u00f3lido un hombre que dijo: \u201cvamos, cubanos\u201d, intimid\u00f3 al due\u00f1o de la vivienda y aunque \u00e9l no era el responsable de nosotros, nos escapamos con \u00e9l. El hombre iba preparado, pues iba escoltado por dos camionetas m\u00e1s sin chapa, y como si fuera una pel\u00edcula de acci\u00f3n, las camionetas salieron a toda velocidad en medio del tr\u00e1fico. Nosotros est\u00e1bamos con los nervios de punta, pero el hombre nos dijo que nos calm\u00e1ramos que ya est\u00e1bamos seguros y que \u00e9l nos iba a entregar a la persona responsable de nosotros para que pudi\u00e9ramos seguir nuestro camino, y as\u00ed fue. Estuvimos tres d\u00edas en una casa esperando a que nos devolvieran nuestros tel\u00e9fonos y el dinero que hab\u00edamos entregado, para seguir a Tegucigalpa y de ah\u00ed nos montaron en una guagua que nos iba a llevar hasta la frontera con Guatemala. Cuando abordamos el bus, nos dimos cuenta que estaba lleno de cubanos y luego, cuando par\u00f3 en un punto del camino para que comi\u00e9ramos, hab\u00eda dos guaguas m\u00e1s llenas de cubanos.<\/p>\n<p>En ese tramo hasta esta frontera vimos la corrupci\u00f3n de la polic\u00eda, pues tres veces pararon las guaguas para pedirnos dinero, y las tres veces de manera muy directa, pues nos dijeron que ellos no ten\u00edan problemas con dejarnos seguir nuestro camino, pero ten\u00edamos que darles veinte d\u00f3lares cada uno. Pagando los sobornos, logramos llegar a la frontera de Guatemala y Honduras. En la ma\u00f1ana siguiente nos cruzaron esa frontera en un carro, y en varios puntos del camino el chofer le dio dinero a soldados que estaban en la ruta; todo de manera muy natural, nos llevaron a un hostal cerca de la frontera y ah\u00ed descansamos unas horas para luego seguir hasta Ciudad de Guatemala, a la cual llegamos de noche. Al d\u00eda siguiente tomamos un autob\u00fas hasta un pueblo cerca de la frontera con M\u00e9xico, y de ah\u00ed fuimos de pie en una guag\u00fcita que fue bordeando toda la frontera entre ambos pa\u00edses durante casi cuatro horas. Luego tuvimos que caminar veinte minutos por un camino en una monta\u00f1a que cruzaba los dos pa\u00edses y de repente, est\u00e1bamos en M\u00e9xico. Nos llevaron a una casa en medio del monte donde estuvimos tres d\u00edas durmiendo en el piso, sin apenas comida.<\/p>\n<p>Llegado el momento de salir, nos montaron aproximadamente a veinte personas en una minivan que tiene normalmente capacidad para diez, y salimos en una caravana de tres veh\u00edculos. Sin embargo, en una parte del camino, en la guag\u00fcita en la que \u00edbamos puso las luces de carretera y no eran tres, \u00a1eran nueve! Una detr\u00e1s de la otra en caravana por la autopista a muy alta velocidad, pasando puntos de peaje como si nada. En un momento del recorrido, nos detuvo la polic\u00eda. El chofer se comunic\u00f3 por un walkie-talkie con su jefe y le dijeron que cerrara bien la camioneta y esperara. A los cinco minutos, lleg\u00f3 un carro de la Guardia Nacional, habl\u00f3 con el polic\u00eda que nos detuvo y nos hicieron se\u00f1as para que sigui\u00e9ramos. Llegamos hasta otra casa donde estuvimos pr\u00e1cticamente hacinados durante tres d\u00edas, durmiendo en el piso, muy apretados con muchas personas a nuestro alrededor. A la hora de movernos, nos montaron en camionetas, las mujeres adelante y los hombres acostados en la cama de la camioneta, apretados y tapados con lonas para que no nos vieran. As\u00ed recorrimos seis horas entre carretera y desierto, con temperaturas muy bajas porque era de madrugada.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16619 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.palabranueva.net\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/viviamos-en-Cuba.jpeg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"168\" \/><\/p>\n<p>En el siguiente tramo, fue donde se puso feo el viaje: nos montaron a 150 personas en un cami\u00f3n de carga. El cami\u00f3n ten\u00eda una divisi\u00f3n con tablas en el medio para hacer dos pisos: los hombres arriba y las mujeres abajo, todos encerrados y sin apenas poder respirar. El viaje iba tranquilo hasta que al cami\u00f3n lo detuvo una patrulla. Cuando el polic\u00eda mand\u00f3 al chofer a apagar el cami\u00f3n, este aceler\u00f3 y se dio a la fuga con todos nosotros adentro, iba a m\u00e1xima velocidad y el cami\u00f3n iba en zigzag esquivando el tr\u00e1fico y en un punto de la carretera evadi\u00f3 por muy poco un barranco. Nosotros adentro ve\u00edamos c\u00f3mo las tablas se mov\u00edan y parec\u00edan que se iban a partir y le iban a caer encima a los que estaban abajo. El cami\u00f3n iba a su m\u00e1xima velocidad y como iba con exceso de carga era muy inestable y oscilaba de un lado para el otro. Por supuesto, la polic\u00eda lo persigui\u00f3 y pidieron refuerzos hasta que nos detuvieron. El chofer intent\u00f3 huir corriendo, pero lo capturaron. Dios puso su mano y nos protegi\u00f3 de que aquel monstruo de hierro no se volcara o se partiera alguna de las tablas. Ese d\u00eda todos los que est\u00e1bamos all\u00ed vivimos gracias a su intervenci\u00f3n divina, no hay otra explicaci\u00f3n. Dentro del cami\u00f3n \u00edbamos cristianos de muchas denominaciones y mientras esper\u00e1bamos a que nos bajaran del cami\u00f3n, nos pusimos entre todos a rezar, a cantar y a dar gracias a Dios por estar vivos.<\/p>\n<p>Finalmente, la polic\u00eda despu\u00e9s de varias horas encerrados en el cami\u00f3n comenz\u00f3 a bajarnos y a llevarnos a un centro de detenci\u00f3n de inmigrantes. En el momento del traslado, a mi esposa y a m\u00ed nos separaron y cuando yo llegu\u00e9 al centro de detenci\u00f3n y vi que ella no llegaba me sent\u00ed desesperado, ten\u00eda mucho estr\u00e9s y mucho miedo de que a ella no la llevaran para el mismo lugar que a m\u00ed. Al cabo de las horas, finalmente la trajeron a ella y nos pudimos abrazar. El Instituto Nacional de Inmigraci\u00f3n, que es como se llama el lugar donde est\u00e1bamos, b\u00e1sicamente es una especie de prisi\u00f3n, pues ten\u00edamos que dormir en celdas, solo con unas colchonetas en el piso. El centro estaba lleno,\u00a0as\u00ed que dorm\u00edamos hacinados y est\u00e1bamos divididos por nacionalidades. Para poder salir de all\u00ed, nuestra familia tuvo que buscar un abogado, el cual fue recomendado por un amigo nuestro. Este abogado no era especializado en inmigraci\u00f3n, as\u00ed que no conoc\u00eda los requisitos para lograr sacarnos r\u00e1pido de all\u00ed, por lo cual el proceso para nosotros se hizo m\u00e1s lento, mientras nosotros ve\u00edamos que el resto de los cubanos lograban salir r\u00e1pido. Sent\u00edamos mucho miedo de que nos deportaran, pues esa posibilidad era muy real. A las tres semanas exactas, una tarde en el patio, un grupo est\u00e1bamos buscando citas b\u00edblicas y justo despu\u00e9s de yo leer Mateo 25.31-46, nos llamaron que est\u00e1bamos libres bajo ciertas restricciones: no pod\u00edamos salir de la ciudad y deb\u00edamos ir a reportarnos cada lunes al Instituto.<\/p>\n<p>El abogado nos prest\u00f3 su apartamento, y ah\u00ed estuvimos dos semanas, mientras busc\u00e1bamos c\u00f3mo seguir nuestro camino. Encontramos a una persona que nos llev\u00f3 en un carro, solo a nosotros dos. Este viaje fue m\u00e1s largo, en muchos tramos por autopista, y en otros por caminos paralelos para evitar a la polic\u00eda. Hubo un momento del recorrido que fue bien tenso, pues tuvimos que entrar a territorio controlado por un c\u00e1rtel. Ese tramo del camino, seg\u00fan el mismo chofer, estaba bien coordinado pues \u00e9l le paga al c\u00e1rtel para poder pasar por ese territorio. Entramos a un pueblo que parec\u00eda un pueblo fantasma y tuvimos que\u00a0esperar a que los hombres del c\u00e1rtel nos autorizaran a seguir. Ese momento fue bien tenso pues vimos a hombres armados hasta los dientes que en su forma de actuar se nota que son capaces de matar sin ning\u00fan tipo de remordimiento. Mientras esper\u00e1bamos, ellos vieron a lo lejos por el camino que se levantaba una nube de polvo, y ellos dijeron que se acercaban soldados del ej\u00e9rcito, as\u00ed que nos mandaron a regresar a la casa de donde hab\u00edamos salido. Tuvimos que esperar tres d\u00edas hasta que pudimos volver a intentarlo, pues hab\u00eda un operativo grande. Gracias a Dios, el d\u00eda que volvimos a salir logramos hacer todo el recorrido sin contratiempos y en ocho horas est\u00e1bamos en la ciudad fronteriza con Estados Unidos. Ahora tocaba esperar a que nuestra familia hiciera el pago final para cruzarnos. Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda, nos llevaron a una parte en las afueras de la ciudad donde hab\u00eda un r\u00edo, no m\u00e1s ancho que una calle y donde el agua llegaba por la cintura. Cruzamos\u00a0en cinco minutos y de la nada aparecieron soldados norteamericanos para detenernos. Mi esposa y yo nos mir\u00e1bamos y nos re\u00edamos. A partir de entonces todo fue bien, pues como yo hablo ingl\u00e9s pude comunicarme con los guardias y eso nos relaj\u00f3 a todos. Nos llevaron a un centro de detenci\u00f3n donde nos trataron muy bien, y en menos de setenta y dos horas nos liberaron. Pudimos llegar a Miami y abrazar a nuestra familia que vive aqu\u00ed y que estaban desesperados porque lleg\u00e1ramos.<\/p>\n<p>Lo hab\u00edamos logrado, gracias a Dios, cincuenta y cinco d\u00edas despu\u00e9s de haber salido de casa, est\u00e1bamos en Estados Unidos. Ahora comienza una nueva etapa en nuestras vidas. Rezo todos los d\u00edas para que Dios ilumine nuestro camino y podamos construir ese futuro que so\u00f1\u00e1bamos y que en Cuba, lamentablemente, no pod\u00edamos volver realidad. Esa vida tiene tres bases fundamentales: la oraci\u00f3n constante para no perder el rumbo, no olvidar el sacrificio que realizamos para llegar hasta aqu\u00ed, y jam\u00e1s olvidar a los que dejamos all\u00e1, que estoy seguro que alg\u00fan d\u00eda nos volveremos a reunir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\">Eran las once de la noche del 14 de enero de 2022. 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