{"id":19253,"date":"2025-01-12T14:15:36","date_gmt":"2025-01-12T18:15:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.palabranueva.net\/homilia\/"},"modified":"2025-01-12T14:17:13","modified_gmt":"2025-01-12T18:17:13","slug":"homilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.palabranueva.net\/it\/homilia\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Estamos en el comienzo de un nuevo a\u00f1o, el 2025, que esperamos lleno de bendiciones divinas para todos. Fij\u00e9monos de qu\u00e9 manera tan bella y profunda lo refleja la primera lectura: \u201c<em>El Se\u00f1or te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.<\/em>\u201d En el Ni\u00f1o, el Se\u00f1or nos muestra su verdadero rostro \u2013Jes\u00fas es la imagen perfecta del rostro invisible de Dios\u2013 y nos concede la paz, su paz. \u00bfQu\u00e9 mejor bendici\u00f3n podr\u00edamos tener que la protecci\u00f3n de nuestra Sant\u00edsima Madre, que nos da a su Hijo, el Pr\u00edncipe de la Paz?<\/p>\n<p>La Iglesia coloca en este primer d\u00eda del a\u00f1o, la solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios; comenzamos el a\u00f1o de la mano de Santa Mar\u00eda. Es la fiesta que celebra la gracia fundamental que Dios le concedi\u00f3 a la Sant\u00edsima Virgen: la gracia de ser Madre de Dios. Es el t\u00edtulo m\u00e1s admirable que pueda tener una criatura en la tierra. Si ser madre es ya de por s\u00ed un misterio de amor y de ternura, que tiene sus ra\u00edces en la misma fecundidad de Dios, \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1 ser madre de Dios?<\/p>\n<p>La escena que nos transmite el Evangelio de Lucas es una bella y entra\u00f1able estampa de la paz de la Navidad: el Ni\u00f1o, el Hijo de Dios, recostado en un pesebre; a su lado Mar\u00eda, la virgen, la llena de gracia, y Jos\u00e9, su esposo, ambos contemplando, mirando y adorando al Ni\u00f1o, tratando de entender el misterio de esa Palabra callada, la decisi\u00f3n de Dios, llena de amor, de hacerse ni\u00f1o, hombre, para que nosotros alcanz\u00e1ramos a ser ya no esclavos, sino hijos de Dios que claman: \u201c<em>\u00a1Abba! Padre<\/em>\u201d, gracias al Esp\u00edritu que se nos ha dado, come dice san Pablo en la segunda lectura.<\/p>\n<p>Ante esta contemplaci\u00f3n del rostro de Dios nos tendr\u00edamos que preguntar, al inicio de este nuevo a\u00f1o: \u00bfQu\u00e9 tendr\u00eda que cambiar en m\u00ed para reflejar el rostro del amor encarnado? No est\u00e1 mal y siempre es \u00fatil echar una mirada atr\u00e1s, reconocer nuestros aciertos y asimilar los fallos. Pero, quiz\u00e1 sea m\u00e1s interesante reflexionar sobre \u00bfqu\u00e9 podemos hacer, a partir de ahora, en el nuevo a\u00f1o que comienza? Nosotros muchas veces deseamos que Dios act\u00fae en nuestra vida de acuerdo a nuestro plan. Y nos olvidamos de que nosotros somos los que estamos en las manos de Dios y que, en nuestra vida, hemos de seguir el plan que \u00c9l ha determinado para cada uno de nosotros. En este plan de Dios es donde nosotros podemos alcanzar la plenitud de nuestro ser y la perfecci\u00f3n de nuestra alegr\u00eda y nuestra paz. Cuando nos dejamos llevar por Dios no tenemos nada que temer ni raz\u00f3n alguna para preocuparnos. Dios, como Padre nuestro que es, siempre busca nuestro bien.<\/p>\n<p>Iniciamos un nuevo calendario en el que todos los d\u00edas est\u00e1n por venir. En \u00e9l habr\u00e1 d\u00edas mejores y d\u00edas peores, d\u00edas alegres y d\u00edas tristes; ahora no sabr\u00edamos indicar cuales van a ser porque los desconocemos. Un cristiano reflexiona tambi\u00e9n sobre el devenir del tiempo, y en ese camino nos encontramos a un Dios cercano, que nos dio la vida y nos la mantiene hasta el d\u00eda de hoy, que nos acompa\u00f1ar\u00e1 y nos sostendr\u00e1 en pie a pesar de las dificultades que encontraremos por el camino.<\/p>\n<p>Reflexionar. Esta es una actitud que nosotros deber\u00edamos mantener a lo largo de este a\u00f1o. Miremos a Mar\u00eda. Ella vivi\u00f3 en una constante apertura a Dios. Supo descubrir a Dios en los diversos acontecimientos de su vida. Precisamente el Evangelio de hoy nos dice que los pastores, despu\u00e9s de ver al ni\u00f1o Jes\u00fas recostado en el pesebre, contaban lo que el \u00e1ngel les hab\u00eda dicho de este ni\u00f1o. Y cuantos escuchaban lo que dec\u00edan los pastores se quedaban maravillados. Mar\u00eda, por su parte, conservaba todos estos recuerdos y los meditaba constantemente en su coraz\u00f3n. Fue esta meditaci\u00f3n constante y fiel de los misterios de Cristo lo que llev\u00f3 a Mar\u00eda a amar de una manera \u00fanica y especial a Dios. Meditando las maravillas de Dios, la Virgen se llen\u00f3 del amor a Dios.<\/p>\n<p>\u00c9l es nuestra paz y a lo largo de este a\u00f1o especialmente nos comprometemos por la paz. Hoy la Iglesia nos recuerda la Jornada por la Paz. Es el gran regalo que es el mismo Ni\u00f1o Dios hecho hombre por nosotros, que nos ofrece su misericordia y amor, y ser\u00e1 nuestro compa\u00f1ero de camino durante el a\u00f1o que comenzamos. A pesar que desde que el hombre es hombre, sus instintos ego\u00edstas, las luchas, los enfrentamientos y el matarse unos a otros con un odio incomprensible, le han enfrentado con sus semejantes, tambi\u00e9n es verdad que la paz ha sido y es su aspiraci\u00f3n m\u00e1s preciosa. Por eso cada a\u00f1o comenzamos con nuevos prop\u00f3sitos para lograrla. Fanatismos de todo tipo, formas de pensar que se quieren olvidarse de la justicia, ideas impuestas por encima de las personas, la vida pisoteada: son un c\u00famulo de cosas que hacen que la paz siga siendo una quimera.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o se nos presenta como una maravillosa oportunidad de construir un mundo nuevo. Es un a\u00f1o jubilar que, seg\u00fan el Santo Padre Francisco, ha de ser un a\u00f1o \u201c<em>de clemencia y liberaci\u00f3n para todo el pueblo<\/em>\u201d. Y su Mensaje para la Jornada lleva el t\u00edtulo: <em>Perdona nuestras ofensas, conc\u00e9denos tu paz. <\/em>Nos recuerda que la paz es don de Dios y obra del hombre en orden a una convivencia basada en la verdad, la libertad, el amor y el perd\u00f3n. Por ello, la construcci\u00f3n de la paz tiene como requisito previo reconocernos \u201c<em>todos hijos del Padre y, ante \u00c9l, nos confesemos todos deudores, pero tambi\u00e9n todos necesarios, necesitados unos de otros<\/em>\u201d. En este contexto afirma el Santo Padre: \u201c<em>Bastar\u00eda detenerse un momento, al inicio de este a\u00f1o, y pensar en la gracia con la que cada vez [Dios] perdona nuestros pecados y condona nuestras deudas, para que nuestro coraz\u00f3n se inunde de esperanza y de paz<\/em>\u201d. Y sugiere a las autoridades pol\u00edticas de todo el mundo tres acciones concretas que puedan restaurar la dignidad en la vida de la humanidad entera, finalizadas a la condonaci\u00f3n de la deuda internacional, al respeto de la dignidad de la vida humana en todos sus momentos y al uso de gastos militares para eliminar el hambre. Concluyendo el Papa Francisco dice: \u201c<em>Busquemos la verdadera paz, que es dada por Dios a un coraz\u00f3n desarmado: un coraz\u00f3n que no se empecina en calcular lo que es m\u00edo y lo que es tuyo, un coraz\u00f3n que disipa el ego\u00edsmo en la prontitud de ir al encuentro de los dem\u00e1s; un coraz\u00f3n que no duda en reconocerse deudor respecto a Dios y por esto est\u00e1 dispuesto a perdonar las deudas que oprimen el pr\u00f3jimo; un coraz\u00f3n que supera el desaliento por el futuro con la esperanza de que toda persona es un bien para este mundo<\/em>\u201d. La paz es don de Dios porque solamente la gracia de Dios, su presencia dentro de nosotros nos puede dar, como a la Virgen Mar\u00eda, la paz del coraz\u00f3n que es condici\u00f3n y fuente de todas las dem\u00e1s paces, grandes y peque\u00f1as. El mal se vence con el bien, y la justicia se busca imitando a Dios Padre que ama a todos sus hijos y siguiendo el ejemplo de entrega total de Jes\u00fas. Pidamos la paz para nosotros, para todos los hombres de buena voluntad, para las familias, para los ni\u00f1os y los ancianos, paz en nuestra naci\u00f3n, nuestros pa\u00edses y el mundo entero.<\/p>\n<p>Aprovechemos este a\u00f1o que est\u00e1 empezando para decidirnos a cambiar en eso que nos cuesta tanto, en eso que nos hemos propuestos y en lo que cada vez reconocemos nuestros fracasos. Pongamos en juego lo mejor de nosotros mismos. Ojal\u00e1 todas las buenas intenciones que hoy tenemos no sean flor de un d\u00eda. Pidamos que Dios nos proteja, nos sonr\u00eda, se fije en nosotros con cari\u00f1o y nos conceda su favor. Y toda bendici\u00f3n de Dios, todo su favor y su paz, lo sabemos, se concentra en Jesucristo, el Ni\u00f1o Dios. Bendecimos al Se\u00f1or por el a\u00f1o nuevo, pero, sobre todo, pedimos a Dios su bendici\u00f3n. Y se la pedimos especialmente para los m\u00e1s necesitados, los que sufren o est\u00e1n solos. Que la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda como buena Madre nos gu\u00ede y nos proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\">Estamos en el comienzo de un nuevo a\u00f1o, el 2025, que esperamos lleno de bendiciones divinas para todos. 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