Hermanas de corazón: romper tabúes

Por: José Villa (jorgev@iglesiacatolica.cu)

Antiguas alumnas de Las Hermanas Oblatas de la Providencia
Antiguas alumnas de Las Hermanas Oblatas de la Providencia

En su miniserie Hermanas de corazón, cuya première, en el cine Charles Chaplin, permitió ver solo los capítulos 2 y 3, «Las novias de Dios» y «Los ángeles de la memoria», y no el primero, «El colegio de San José», la realizadora Gloria Rolando continuó fiel a su línea de trabajo de presentar la historia de la diáspora africana en el Caribe, con su cultura y sus valores.

La obra rompe esquemas y tabúes sobre la instrucción y educación religiosa en una institución católica cubana antes de 1959. A partir del encuentro de un grupo de mujeres negras cubanas en la ciudad de Cárdenas, en la provincia de Matanzas, la cineasta da a conocer la historia de la presencia de Las Hermanas Oblatas de la Providencia en Cuba y la educación destinada por ellas a los negros en la Isla de entonces, un pasaje histórico totalmente olvidado.

Se trata de una aproximación a la historia del Colegio San José, una escuela religiosa que se dedicó a impulsar la educación antes de 1959. Esa educación, asentada en la moral católica, venía además acompañada de una exigencia de preparación para enfrentar una sociedad que no toleraba la integración racial. Era el colegio regido por Las Hermanas Oblatas de la Providencia, monjas negras, que se proponían tener su propio staff de educadoras, con sus métodos de enseñanza y como testimonia una de las entrevistadas en la miniserie: «Nos educaban, nos enseñaban a amar a Cristo, amar a Dios».

Era inevitable, en mi memoria cinéfila, mientras veía los dos capítulos exhibidos y comprobaba el respeto y justicia con que eran tratadas Las Hermanas Oblatas de la Providencia, recordar cómo eran blanco de burlas los sacerdotes, los entonces llamados esbirros con sotanas, en algunos números del Noticiero ICAIC, o ridiculizados en películas de ficción, como el personaje del actor René Sánchez en la película Las doce sillas (Tomás Gutiérrez Alea, 1962).

También era frecuente mostrar a personajes que promulgaban un espíritu cristiano, como hipócritas que defendían siempre sus intereses mezquinos. Como bien expresara Walfredo Piñera, el reconocido crítico cubano, “esa idea imponía una reflexión, pues si bien una parte de la burguesía criolla practicaba de manera hipócrita y mentirosa lo que propone la moral católica, ello no quiere decir que lo que preconiza dicha moral sea negativo per se.”

Las Hermanas Oblatas de la Providencia establecieron en La Habana, en 1990, su primera casa de misión en Cuba, y llegaron a tener otras siete casas en varias regiones del país hasta 1961. La orden religiosa surgió en 1829 en Estados Unidos, con el objetivo de educar y darles instrucción a las niñas pobres negras. Su misión se extendió no solo a Cuba, sino también a otros países del Caribe y de tierras más lejanas.

Hermanas de corazón es un bello y hermoso documento fílmico. Con la espontaneidad de los testimonios de las entrevistadas, se palpa una mezcla de alegría, nostalgia, recuerdos y tristeza ante el asombro de las ruinas del patio de su antigua escuela, un pedazo indiscutible de la ya casi perdida historia de la educación en nuestro país.

El filme es un justo homenaje a la primera congregación de religiosas católicas negras y un reconocimiento a su fundadora, la madre María Lange. Ellas representaron la lucha de las familias afrocubanas y afroamericanas por la educación, la instrucción académica y los conocimientos de la moral católica de sus hijas, en ambos países, desde el siglo xix hasta principios de la década de 1960, un capítulo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos desconocido por unos y olvidado por otros.

Miniserie Hermanas de corazón
Miniserie Hermanas de corazón

Gloria Rolando es, sin dudas, una de las directoras más talentosas y sensibles de la cinematografía cubana. Nacida el 4 de abril de 1953, celebra ahora sus setenta años de vida con una fructífera carrera como guionista, directora e investigadora. Se graduó del Conservatorio Amadeo Roldán en música, solfeo, piano, armonía, teoría, historia de la música, entre otras especialidades, y en la Universidad de La Habana como Licenciada en Historia del Arte, en 1976. No obstante, su verdadera vocación la encontraría detrás de las cámaras, donde se inicia como asistente de dirección, para después incursionar como guionista y directora.

Su filmografía como realizadora abarca varios títulos significativos, entre los cuales destacan Los ojos del arcoíris (1997), Rompiendo el silencio (2010), Reembarque (2014) y particularmente Diálogo con mi abuela (2016), un documental sobre la mujer, la familia y las raíces africanas de un pueblo; en él la cineasta aborda su propia historia familiar, a partir de la relación que tuviera con su abuela Inocencia Leonarda Armas y Abreu. La base de este testimonio fílmico lo obtuvo Gloria Rolando en una conversación con su abuela Inocencia, en 1993, sin imaginar por entonces que sería la base de un diálogo muy particular que muchos años después llevaría a la pantalla.

Fiel a esa línea de trabajo, y con un guion suyo, en el 2021 comenzó el rodaje de Hermanas de corazón, con una carga emotiva y espiritual que cala profundamente en el espectador.

Las emocionadas voces de las antiguas alumnas de Las Hermanas Oblatas de la Providencia, los recuerdos y anécdotas de las monjas cubanas negras, acompañadas por acertados testimonios de historiadores cubanos y norteamericanos, cuando la cámara capta cada gesto, cada mirada, como testigo principal de lo que acontece, más la profunda y larga investigación realizada en los Estados Unidos y en Cuba, han logrado rescatar para las nuevas generaciones y la historia de ambos países, este maravilloso testimonio sobre la diáspora africana, como bien han señalado otros críticos de cine.

Sin embargo, creo que su contar va más allá de una parte de la historia de la ya mencionada diáspora africana. Es también un testimonio de lo que aportó la educación religiosa católica en Cuba, presente con otras congregaciones religiosas como los jesuitas, los hermanos de La Salle y las ursulinas, entre muchas otras.

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