
Curador
Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA)
La colección de arte español del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (MNBA), cuenta con dos obras realizadas por el gran maestro andaluz del siglo XVII Bartolomé Esteban Murillo, además de otras procedentes de su taller y de seguidores del maestro. Destaca en las salas permanentes de la institución esta obra religiosa, cuyo tema fue muy abordado por los artistas de los siglos XVI y XVII: la Virgen, san José y san Juan Bautista Niño rodeando al Niño Jesús que duerme.
Murillo se atiene aquí a los cánones establecidos para este tipo de representación, la Virgen con vestiduras en rojo y azul (colores asignados a los ropajes de la Virgen por convenciones simbólicas establecidas a partir del Renacimiento), un san José en posición de respeto y veneración hacia el Santo Niño, y un infante san Juan Bautista —recordemos, primo de Jesús— también en actitud de adoración y que porta un estandarte donde se lee la afirmación evangélica: Ecce Agnus Dei qui tollis pecata mundi (San Juan I, 29-34).* El paisaje del fondo tiene una función puramente decorativa.

El formato redondo, o en forma de tondo como también se denomina, no parece ser original, sino producto de una modificación posterior.
Estas escenas religiosas, provenientes del arte que se producía en la Europa católica en tiempos de Murillo, se corresponden con el tipo de arte que alentaba la Iglesia en el contexto de la época de la Contrarreforma como reacción al cisma luterano del siglo XVI, del cual surgieron diversas ideologías cristianas que abogaron por la no representación de las imágenes relacionadas con los personajes representativos de la fe cristiana.
El movimiento artístico mencionado y patrocinado por la Iglesia de Roma, especialmente a partir del concilio contrarreformista celebrado en Trento, Italia (1545-1563), se conoce como Barroco, y Bartolomé Esteban Murillo fue uno de sus principales representantes en España.
*Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.


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