Resurrección compartida

Por: Maricela Baños

palabranueva@ccpadrevarela.org

En Europa, las familias celebran la Pascua como una mezcla de tradiciones religiosas y festivas, en las que disfrutan de comidas típicas. Una de las costumbres más queridas, sobre todo entre los niños, es la búsqueda de huevos de Pascua, que tiene sus orígenes en antiguas celebraciones de fertilidad y renacimiento propias de la primavera.

En la tradición cristiana, el huevo representa la resurrección de Jesús y la nueva vida. Con el tiempo, en países como Alemania, surgió la leyenda del Osterhase (conejo de Pascua), un personaje fantástico

que, según la tradición, traía huevos decorados y los escondía en los jardines para que los niños los encontraran.

Un ejemplo de cómo esta tradición traspasa fronteras es la Feria de Primavera organizada por la Embajada de Alemania en Cuba, donde, este año, hubo una búsqueda de huevos de Pascua en los jardines de su sede en La Habana, con la participación de familias cubanas y diplomáticos.

La feria contó con talleres de bordado y fotografía y venta de artículos con la temática de la Pascua. El objetivo fue recaudar dinero para Cáritas Matanzas y un proyecto de alimentación de la Iglesia en Artemisa, para los ancianos afectados por el último ciclón. «Queríamos también traer un poco de la tradición alemana y contagiar con este gozo de resurrección a estos niños cubanos», explicó la esposa del embajador alemán, Ira Rücket. Fue un espacio de disfrute, solidaridad y compartir cristiano.

La Pascua es la festividad más importante del calendario cristiano, que conmemora el paso de Jesús de la muerte a la resurrección, la victoria de la cruz sobre el pecado. Por este acontecimiento, el ser humano puede abrazar la salvación. Para la Iglesia católica, estos cincuenta días son motivo de alegría, y el cirio pascual preside todas las celebraciones.

En Cuba, las comunidades revisten sus templos con flores, impulsan celebraciones especiales y entonan Aleluyas de Resurrección; el canto «Mi Dios está vivo» resuena en casi todas las iglesias. En especial en La Habana, se realiza desde hace unos años, en el Domingo de Pascua, la procesión del Cristo Resucitado por las calles de La Habana Vieja. Otro hecho jubiloso fue, el sábado 3 de mayo, el encuentro pascual de los misioneros, para tomar conciencia de este mandato del Señor e impulsarlo más como Iglesia en salida.

Esta Pascua ha tenido sucesos especiales. Francisco partió a la casa del Padre en la octava de Pascua, el lunes 21 de abril, un motivo de tristeza para los fieles, pero que le permitió a la Iglesia universal celebrar una vida de amor y entrega hasta el final.

Como un regalo de Dios en estos tiempos pascuales, el cardenal estadounidense-peruano Robert Francis Prevost fue elegido como el 267º sucesor de San Pedro, el Papa León XIV, este 8 de mayo.

Más allá de las distancias y las diferencias, la Pascua es un mensaje universal de renacimiento: tras la oscuridad, siempre llega la luz. Como las generaciones que nos precedieron, seamos custodios de estas tradiciones que nos llenan de sentido y nos conectan con lo eterno. ¡Feliz Pascua de Resurrección, hoy y siempre!

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