Sobre el precepto más importante

Mons. Eloy Ricardo Domínguez, obispo auxiliar de la arquidiócesis de La Habana.

Podemos tener etapas frías en la fe, de indiferencia y distanciamiento con Dios, pero cuando nos encontramos con su amor y dejamos que Él nos ame, podemos decir como San Agustín, quien con 32 años fue bautizado y se dio cuenta de la riqueza, la luz y la paz de Dios que se había perdido: «tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé». Y comienza a conocerlo con su Palabra.

Así habla el sacerdote Eloy Ricardo Domínguez, obispo auxiliar de la arquidiócesis de La Habana, durante la alocución dominical, a propósito del Evangelio de San Marcos, capitulo 12, versículos del 28 al 34, que se proclama este Domingo XXXI del Tiempo Ordinario, en todas las iglesias católicas del mundo.

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