Tenor de quimera y fe

Por: Miguel Terry Valdespino

Rodolfo Chacón ha escrito una larga página en favor de la cultura cubana.
Rodolfo Chacón ha escrito una larga página en favor de la cultura cubana.

Nadie con suficiente poder de decisión en los ámbitos de la política y la cultura lo ha tomado en cuenta para otorgarle la Distinción por la Cultura Cubana. Nadie. Y sin embargo, el tenor Rodolfo Chacón Saínz la merece desde hace rato, no solo por su brillante currículum personal, sino también por ser el guía y el alma de un proyecto, Dulce Quimera, que arrojó no pocos frutos para enriquecer el alma de la cultura cubana.

A lo largo de una carrera infinita, Chacón subió al escenario para meterse en la piel de personajes de exigentes óperas compuestas por Mozart, Beethoven, Puccini, Verdi, Mascagni… y operetas como La viuda alegre, La casta Susana y El murciélago, cantó en varios idiomas, arrancó aplausos a públicos de España, Italia, Corea, China, Brasil… y quedó para siempre en el recuerdo del celuloide gracias a su actuación en los filmes El recurso del método, de Miguel Littin, y La bella del Alhambra, de Enrique Pineda Barnet.

Fue el rostro y la voz de Fernando en la zarzuela María la O,de Ernesto Lecuona,y, durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en Cuba, en 1999, tuvo la inmensa suerte de asumir, en una puesta en la Plaza de la Catedral y ante los reyes de España, el personaje de Leonardo en otra gran zarzuela, Cecilia Valdés, del maestro Gonzalo Roig.

Rodolfo Chacón nunca abandonó su San Antonio de los Baños. Allí, a las puertas de sus ochenta años, sigue residiendo. Allí, en el año 2002 tras alejarse de los principales escenarios cubanos e internacionales, fundaría con el apoyo de la UNEAC y el CIERIC el proyecto Dulce Quimera, el cual, en apariencia, parecía no tener garantizado demasiado éxito en un pueblo de honda tradición cultural, pero con poco destaque en el ámbito lírico.

Al respecto comentaba el periodista Carlos Enrique Rodríguez en su sentida crónica La quimera de un tenor: “Lo que parecía una locura se convirtió en un premio más para su brillante carrera profesional. Jóvenes artistas formados en su proyecto prestigiaron al Ariguanabo y a la música cubana en el mundo. Rusia, España y México son algunas naciones en las que cantan (…) la obra de Ernesto Lecuona, Rodrigo Prats, Joseíto Fernández o Silvio Rodríguez, gracias a la maestría y el talento de un Hijo Ilustre de San Antonio de los Baños”.

Respecto a la cantidad de alumnos que han pasado por sus manos en “la dulzura de su quimera”, asegura Chacón que “si la cifra no llega a mil, no debe faltar mucho. Imagínate, he tenido alumnos de un montón de municipios de la antigua provincia de La Habana y de la capital. Hasta a un hijo de Oscar de León le impartí clases y no hace mucho tiempo una española me llamó desde Islas Canarias porque quería que yo la enseñara a cantar”.

El maestro Rodolfo Chacón, exintegrante de la Ópera Nacional de Cuba, del grupo Estudio Lírico de las Artes Escénicas y del quinteto Vocal 5, gusta trabajar de manera diferenciada con cada joven talento, porque no todos tienen las mismas características en la voz. Por tanto, no pueden recibir idénticas instrucciones a la hora de prepararse para ejecutar el canto. Eso sí, aclara Chacón, aunque sea para interpretar música ligera o popular, es preciso “educar” la voz.

Casado desde hace cincuenta y seis años con Idarmy Nery Rodríguez Álvarez, ha encontrado siempre en ella el más completo apoyo a su carrera y ha sido su mejor compañía en el camino de la fe, pues ambos son católicos y no dejan de expresar el orgullo de haber contraído matrimonio en misa de velación en la iglesia de San Antonio Abad, el 24 de octubre de 1965.

El proyecto Dulce Quimera ha formado a decenas de talentos que hoy cantan en Cuba y en el extranjero.
El proyecto Dulce Quimera ha formado a decenas de talentos que hoy cantan en Cuba y en el extranjero.

“Curiosamente, en esa misma fecha del año 2015, celebramos nuestro medio siglo de casados en la misma iglesia, durante una misa de domingo —cuenta emocionado—. Mi esposa ha sido todo para mí. Sin ella no hubiera sido un hombre feliz. Para mí lo más importante del mundo es mi fe en el Señor y después está ella. No dejes de decirlo en este trabajo. Por eso me gusta tanto cantarle Te espero en la eternidad, ese tema tan bello de Adolfo Guzmán”.

Fruto de esta relación fueron sus hijos Rodolfo Jesús y Armando, graduados de ingeniería. El primero de ambos, padre de Laura, quien cursa hoy un doctorado en Bioquímica y Biología molecular en la afamada Universidad Cornell, en Ithaca, Estados Unidos, y el segundo, padre de Claudia, quien cursa otro doctorado, en la especialidad de Química, en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina. “No puedo quejarme, tengo una familia maravillosa”, asevera el tenor.

Hoy, tres hernias discales que perturban el andar del maestro Rodolfo Chacón, sumado a una pandemia de crueldad infinita, lo han sumido en un obligatorio recogimiento en su vivienda, convertida en Casa de Oración en viernes alternos, al amparo de una pequeña imagen de Cristo y otra de la Virgen de la Caridad del Cobre.

“Con nosotros venía a reunirse una señora llamada Cary y en su compañía leíamos el Evangelio y pedíamos por la tranquilidad de las familias, por los enfermos y por la paz del mundo —dice Chacón—. Siempre que me toca pedir, lo primero que pido es una palabra: fe. Yo estoy cada día más claro respecto a ella. Mi esposa y yo, diariamente, rezamos El Credo, el Ave María y el Padrenuestro. Y cuando leo a importantes teólogos de varios siglos, aunque a veces me resultan de difícil comprensión, encuentro en ellos respuesta a muchas inquietudes espirituales que siempre he tenido”.

Rodolfo Chacón lamenta no haber podido interpretar al personaje de José en la ópera Carmen, de Georges Bizet, a pesar de que estaba completamente listo para asumirlo en escena, pero recuerda con intenso júbilo su participación en la zarzuela María la O, ganadora del Premio Egrem en Música de Concierto (1992), donde tuvo la oportunidad de compartir escena con figuras de la talla de María de los Ángeles Santana, German Pinelli, Aurora Basnuevo y Armando Soler (Cholito), entre otros.

Rodolfo Chacón Saínz tiene historias por contar… muchas historias… todas igualmente cautivantes. Y aunque no espera por medallas ni condecoraciones de ninguna clase, bien merecería que algunos repararan en su extensa e intensa biografía, en el amor a su país y en todo lo que aportó al universo del arte lírico y a la formación de nuevos talentos que hoy cantan con éxito en Cuba y en el mundo. Sería, simplemente, un sencillo acto de merecida justicia. Ω

Foto 2: El proyecto Dulce Quimera ha formado a decenas de talentos que hoy cantan en Cuba y en el extranjero.

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